MEDELLÍN, COLOMBIA, SURAMERICA No. 325 OCTUBRE DEL AÑO 2025 ISNN 0124-4388
Según la Superintendencia Nacional de Salud, con corte a julio de 2025 y sobre 23 EPS —excluyendo a NUEVA EPS, que no reporta en 2023 ni 2024—, la situación financiera del sistema muestra dos fenómenos críticos: falta de liquidez y deterioro patrimonial en las EPS, y crisis de caja en los 4.253 prestadores privados.
Los ingresos totales no logran cubrir de manera eficiente los costos de producción ni los gastos. El agregado financiero refleja un resultado negativo de -$2 billones y un margen de -6,75 %, lo que agrava el proceso de descapitalización.
La precariedad financiera ya impacta la operación: cierres de servicios, congestión en urgencias y dificultades para conformar redes efectivas. “Sin un patrimonio adecuado y con baja solvencia, las EPS resultan inviables, lo que conduce a intervenciones y a un deterioro circular”, señala el especialista.
La solución, dice, pasa por capitalización y ajuste integral de la UPC. De no hacerlo, las medidas seguirán siendo “parches aislados” que no atacan las causas estructurales. La insuficiencia de recursos se refleja en más PQR y tutelas, incremento en la demanda de urgencias, menor acceso a especialistas, desabastecimientos y, en última instancia, discapacidades y muertes evitables.
Las aseguradoras siguen mostrando una alta fragilidad financiera, aunque con diferencias según su estructura, modelo de operación, respaldo patrimonial y grado de integración vertical.
Los ingresos crecieron de $36.2 billones en junio a $42.6 billones en julio de 2025 (+17,69 %), pero este efecto positivo fue contrarrestado por el aumento real de costos y la obligación de constituir reservas técnicas equivalentes al 100 % del saldo del mes anterior, lo que restringe el flujo de caja. Tras descontar los gastos administrativos (6–7 %), el 93 % de los recursos debe destinarse al pago de servicios, generando un dilema: cumplir con las reservas o atender deudas corrientes y vencidas.
El excedente económico pasó de $138.627 millones en junio (margen bruto de 0,38 %) a -$229.321 millones en julio (-0,54 %), una variación negativa de -265,42 %. La siniestralidad básica aumentó de 99,62 % a 100,54 % y la total de 106,51 % a 107,29 %. El resultado operativo deficitario creció de -$2.4 billones a -$3.1 billones en el mismo periodo.
Los gastos administrativos subieron de $2.5 a $2.9 billones (+15,22 %), aunque se mantuvieron dentro de los límites normativos (6,9 % en junio y 6,75 % en julio). Sin embargo, las pérdidas no operacionales también se ampliaron, de -$1.4 billones a -$2 billones, lo que deterioró el patrimonio: pasó de -$11.5 billones en junio a -$12.4 billones en julio.
El deterioro patrimonial compromete el cumplimiento normativo y la capacidad de pago oportuno, generando incertidumbre sobre la viabilidad del aseguramiento en salud. “Los resultados negativos y crecientes no solo erosionan el patrimonio, sino que también dificultan el cumplimiento normativo y la capacidad de pago”, concluye el análisis.
Es importante, entender que el patrimonio se mantiene negativo y muestra un deterioro de $0.9 billones respecto a junio. Cualquier variación positiva registrada en otros informes podría deberse a valorización de activos, no a incremento de liquidez disponible.
Frente a este panorama, se requieren alternativas de política pública y gestión empresarial que fortalezcan financieramente a las aseguradoras y al ecosistema del sector salud, para garantizar la sostenibilidad del modelo y la continuidad de la atención.
El total de los ingresos aforados de las 4.253 IPS privadas consolidó un valor de $55.8 billones a junio de 2025, con costos de producción de $40.7 billones, para un resultado bruto de $15.1 billones, es decir, un margen bruto de 27,04 %. Según este desempeño financiero, la siniestralidad básica es del 72,96 %.
A este resultado bruto se le descuenta el valor por concepto de gastos administrativos, que sumó $12.4 billones, equivalente al 22,26 % de los ingresos totales. Es decir, de cada $100 en venta de servicios de salud, las IPS privadas en conjunto, a junio de 2025, distribuyeron casi $73 en costos y $22 en gastos administrativos, para un total de $95. Según esto, el resultado operativo fue de $2.7 billones y un margen de 4,84 %.
Del cómputo entre otros ingresos y gastos no operacionales ($2.2 billones y $92.318 millones, respectivamente), se obtuvo un excedente económico al cierre contable de junio de 2025 de $4.7 billones y un margen de 8,49 %. Aunque el resultado contable muestra un excedente de $4.7 billones, aproximadamente el 47 % proviene de ingresos no operacionales y gran parte de los ingresos operacionales está en cuentas por cobrar, lo que limita la liquidez real. Esto significa que, de cada $100 en ventas de servicios de salud, a las IPS en general les quedó un excedente total de $8,49.
Los resultados financieros no son homogéneos para todos los prestadores. Se observa una fuerte concentración: al 30 de junio de 2025, solo el 4,28 % de las IPS concentró el 80,02 % de las utilidades. De ellas, 20 instituciones (0,47 %) obtuvieron utilidades por $1.4 billones (28,48 % del total), con una rentabilidad promedio de 13,39 %. Las 100 IPS más relevantes (2,35 %) acumularon $3.1 billones, equivalentes al 65,48 % de los excedentes.
Un fenómeno crítico es la “caja atrapada”: de cada $100 en ventas, $94 permanecen en cuentas por cobrar. Estas alcanzaron $52.3 billones, en línea con la Asociación Colombiana de Hospitales y Clínicas, que reportó deudas por $24 billones en 227 instituciones, con un 56 % en mora mayor a 60 días.
Aunque las EPS operan con pérdidas por la insuficiencia de la UPC, los prestadores muestran rentabilidad contable. Sin embargo, el 47 % de sus excedentes provienen de ingresos no operacionales, mientras que el 94 % de los ingresos operacionales está atado a facturación por cobrar, lo que evidencia un flujo de efectivo restringido.
“La caja es el principal inductor en la creación de valor y el torrente que permite garantizar atención oportuna e integral a los pacientes”, señala el análisis. La evidencia indica que las finanzas del aseguramiento no solo son inviables, sino que comprometen la sostenibilidad del ecosistema en su conjunto.
El análisis financiero compara julio de 2025 con junio de 2025, en lugar de hacer una comparación anual, para identificar con mayor precisión variaciones recientes
en ingresos, costos, gastos y patrimonio.
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