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Las causas de ello son múltiples, hay dificultades
para el reconocimiento de la causalidad ocupacional de las
enfermedades profesionales principalmente, lo que a su vez
hace incierto el pago por parte de las Administradoras de
Riesgos Profesionales, generando un desestímulo al
prestador para registrar correctamente dicho evento. Lo más
grave, es que es el trabajador el que más pierde, tanto
en prestaciones económicas como en atención
en salud, en caso de quedar cesante".
Los entornos comunes de trabajo distan mucho de ser inocuos.
La Organización Mundial de la Salud (1995), calcula
que se registran de 68 a 157 millones de casos nuevos de enfermedades
profesionales cada año en el mundo.
Las cargas pesadas de trabajo físico o las condiciones
de trabajo ergonómicamente deficientes, pueden llevar
a lesiones y trastornos músculoesqueléticos.
Se calcula que del 50 al 70% de la fuerza laboral en los países
en desarrollo están expuestos a cargas físicas
pesadas, en especial mineros, agricultores, leñadores,
pescadores y trabajadores de la construcción (IUNES,
R. 2001)1.
Además, debe tenerse en cuenta la necesidad de sobrellevar
el ritmo implacable y estresante de adquirir constantemente
nuevos conocimientos y técnicas, adaptarse a nuevos
tipos de trabajo, aumentar la calidad y cantidad de lo producido,
y hacerlo todo cada vez más rápido, situación
que traerá más riesgos de padecer enfermedades
y trastornos psicosociales, patologías de difícil
diagnóstico y manejo (Piedrahíta, 1998)2.
Dificultades para el diagnóstico
de enfermedades profesionales
Con relación a los diagnósticos de enfermedad
profesional, hay una variedad de calificaciones de enfermedades
definidas como de origen profesional entre los diferentes
países del mundo. Cada país establece una lista
individual de patologías, lo que dificulta la estandarización
y manejo de estadísticas mundiales frente al tema de
la enfermedad profesional. En este sentido, es importante
indicar que la Organización Internacional del Trabajo
OIT, en su Nonagésima reunión en Ginebra en
el presente año, ha presentado una Recomendación
sobre la lista de enfermedades profesionales que debiera ser
adaptada por todos los países en el mundo. Esta recomendación
destaca al cáncer ocupacional como una de las 4 categorías
que deben ser consideradas por los países al elaborar
sus listas de enfermedades profesionales. Las 4 categorías
recomendadas son: 1- Enfermedades desglosadas según
sus agentes (físicos, químicos y biológicos);
2- Enfermedades clasificadas según el sistema o aparato
afectado (respiratorio, piel y osteomuscular); 3- Cáncer
profesional y 4- Otras enfermedades (Acta provisional 24B
OIT, 2002).
Estados Unidos y América Latina
En E.U. mueren cada año entre 40.000 a 70.000 trabajadores
por enfermedades profesionales, con una proporción
de 7 a 10 accidentes de trabajo por cada enfermedad profesional
diagnosticada. La Administración de Salud y Seguridad
Profesionales OSHA, establece que se pierden 3.3 millones
de días de incapacidad por Desórdenes por Trauma
Acumulativo cada año. Igualmente, indica que las enfermedades
derivadas del stress han ido en franco aumento, pasando de
un 5% del total de las enfermedades profesionales en 1980
a un 14% en 1990 (Conde, 1997)3.
National Institute Occupational Safety and Health (NIOSH)
en los Estados Unidos, ha listado las 10 principales enfermedades
profesionales en ese país, utilizando los siguientes
criterios: 1- frecuencia de la enfermedad; 2- gravedad de
cada caso y 3- la probabilidad para prevenirlas. Las enfermedades
pulmonares profesionales son la primera de esta lista. NIOSH
estima que 1.2 millones de trabajadores están expuestos
al polvo de sílice y que alrededor de 60.000 de los
trabajadores expuestos sufrirán algún grado
de silicosis. NIOSH considera al cáncer profesional
como la segunda enfermedad principalmente relacionada con
el trabajo, seguida por las enfermedades cardiovasculares,
trastornos de la reproducción, trastornos neurotóxicos,
hipoacusia inducida por ruido, alteraciones dermatológicas
y trastornos psicológicos.
Para América Latina y el Caribe, se estima una notificación
incompleta tanto de accidentes como de enfermedades profesionales.
Según IUNES, "las cuestiones de seguridad y salud
en el trabajo se enmarcan en el contexto más general
de controversias laborales, en las cuales el deseo de los
empleadores de reducir su responsabilidad civil por enfermedades
y lesiones relacionadas con el trabajo, lleva a que no estén
dispuestos a reconocer problemas de salud en el trabajo y
a la resistencia de notificarlos cuando lo saben".
Según cálculos de la OMS, en América
Latina y el Caribe se notifica entre el 1y 4% de todas las
enfermedades ocupacionales; por lo general, se registran solamente
los casos que causan incapacidad sujeta a indemnización.
Las enfermedades ocupacionales tradicionales más reportadas
en todos los países, son la hipoacusia ocupacional,
intoxicaciones agudas por plaguicidas y metales pesados, y
enfermedades dermatológicas y respiratorias (OPS, 2000).
¿Cómo estamos en Colombia?
Un reciente estudio adelantado por el grupo de fomento de
la salud del Ministerio de Salud, analizó los reportes
de enfermedad profesional en las diferentes EPS del país
en el año 2000 y primer semestre de 2002 (Tafur, 2002)4.
El estudio ratifica los hallazgos de subregistro de enfermedad
profesional ya conocidos en el país, siendo la tasa
de enfermedad profesional cerca de 20 casos por cada 100.000
afiliados cotizantes. Dos trastornos osteomusculares, el Síndrome
del Túnel Carpiano y la Lumbalgia, fueron los diagnósticos
más frecuentes con un 26% y 14% respectivamente, seguidos
por la hipoacusia neurosensorial con un 7% del total de casos.
Este panorama corrobora las cifras ya conocidas con registros
de 864 casos nuevos de enfermedad profesional en 1997 y solamente
895 en el 2000, denotando el marcado subregistro de enfermedad
profesional y limitando la introducción de sistemas
integrales de vigilancia epidemiológica que permitan
un manejo holístico de estas patologías por
parte de los diferentes actores del Sistema General de Seguridad
Social en el país. La gráfica (ver cuadro) invita
a elaborar sus propias reflexiones...
Estrategias propuestas
De acuerdo con el análisis del funcionamiento del Sistema
General de Riesgos Profesionales elaborado por el Ministerio
de Trabajo y Seguridad Social a los 7 años de su funcionamiento
(Política pública para la protección
de la salud en el mundo del trabajo 2001), la integración
del Sistema de Seguridad Social es aún incipiente y
requiere de estrategias activas que permitan equilibrar el
sistema y la atención de falencias consecutivas, tales
como, el subregistro de la enfermedad profesional causado
no sólo por la carencia de métodos para la calificación
en primera instancia del origen de los eventos, sino también,
por la falta de registros unificados en las diferentes entidades
que administran el Sistema (Ministerios de Salud y de Trabajo
y Seguridad Social, Administradoras de Riesgos Profesionales
-ARP-, Empresas Promotoras de Salud -EPS-, Instituciones Prestadoras
de Servicios de Salud -IPS-) y por la deficiencia en los mecanismos
de referencia y contrarreferencia, entre otros, que finalmente
obstaculizan la respuesta a las necesidades de la población
afiliada al sistema, tanto en prestaciones asistenciales o
de servicios de salud, como a las económicas y a las
de integración o del orden social.
Una iniciativa en Antioquia
La Dirección Seccional de Salud de Antioquia, en la
búsqueda de mejores alternativas de desarrollo para
del sector salud, ha suscrito un convenio interadministrativo
entre el Departamento de Antioquia-DSSA y la Universidad de
Antioquia-Facultad Nacional de Salud Pública, con el
propósito de garantizar la asistencia técnica
en Medicina del Trabajo a Entidades Promotoras de Salud, a
la Red de IPS y las que se asimilen y en la elaboración
del diagnóstico de enfermedad profesional en el Departamento
de Antioquia, en cumplimiento de la Resolución 2569
de 1999 del Ministerio de salud y del Decreto No. 2463 de
2001 de la Presidencia de la República, en lo referente
a las competencias asignadas a las Direcciones Territoriales
de Salud.
El proyecto es financiado por la Dirección Seccional,
tiene una duración de un año e integra el desarrollo
de actividades y estrategias que requieren esfuerzos mancomunados
de los diferentes actores sociales: DSSA, EPS, IPS, Facultad
Nacional de Salud Pública, entre otros, para el alcance
de los objetivos propuestos.
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