MEDELLÍN,   COLOMBIA,   SURAMÉRICA    AÑO 5    NO 50   NOVIEMBRE DEL AÑO 2002    ISSN 0124-4388      elpulso@elhospital.org.co






 

 

Graves problemas “de salud” aquejan a Fonprecon
Redacción el Pulso elpulso@elhospital.org.co

El Fondo de Previsión Social del Congreso Fonprecon- se debate entre la vida y la muerte. Su déficit para cubrir los servicios de salud y la sombra de corrupción que persigue a las entidades que tienen que ver con el Congreso de la República, considerado por el Banco Mundial como la entidad pública menos honesta del país, tienen al Fondo al borde del abismo.
Fonprecon obtuvo uno de los últimos lugares en el estudio realizado por la Corporación Transparencia por Colombia: entre las entidades con resultado bajo, 12 obtuvieron calificaciones inferiores a los 50 puntos, lo que las señala como las de más alto riesgo de corrupción dentro del grupo. Entre ellas, el Fondo de Previsión del Congreso obtuvo una calificación total de 40,37.
Pero la explicación al problema del Fondo, en especial la prestación de servicios de salud, puede ir más allá de la corrupción. Fonprecon está encargado de atender las prestaciones de cesantías, pensiones y salud de los congresistas y jubilados del Congreso.
Según un informe presentado ante la Comisión Séptima del Senado, los servicios de salud de Fonprecon fueron buenos hasta que se produjo la sentencia C-17 de 1998, que comprometió la viabilidad financiera del Fondo en materia de salud, al obligarlo a pasar parte de sus recursos al Fosyga.
El problema de fondo
El problema llegó cuando la sentencia C-17 de la Corte Constitucional en febrero de 1998 declaró inexequible el artículo 41 de la Ley 344 de 1996, que eximía al Fondo de pasarle recursos de compensación al sector salud y permitía manejarlos en su totalidad. Por ello, antes de la sentencia de la Corte, podía ofrecer un cubrimiento del plan de beneficios muy amplio y generar algunos excedentes para ahorrar.
El golpe con la sentencia fue muy fuerte, pues los ingresos del Fondo por cotización son grandísimos, debido a que en promedio los congresistas y jubilados aportan cada uno cerca de $800.000. Después de la sentencia C-17, el Fondo comenzó a compensarle al Fosyga cerca del 75% del recaudo mensual, reservando apenas un 25% para atender a sus casi 10.000 beneficiarios.
El número de cotizantes es 3.872 y el de beneficiarios en promedio 5.654, para un total de 9.526 compensados. El ingreso base de cotización es de $7.796.013, lo cual significa un aporte anual de $935.521.646; de éstos, el Fondo pierde por compensación aproximadamente $700 millones y recupera apenas $240 millones.
De esta manera recibe mensualmente cerca de $25.000 por persona y debe gastar $48.000. Este déficit lo tiene andando con la lápida colgada en el cuello.
La situación es tan grave que al momento de presentar dicho informe a la comisión, el pasado 10 de septiembre, prácticamente se habían cerrado todos los servicios de la EPS, pues ya no hay contratos para la prestación de los servicios médicos, no se están distribuyendo medicamentos, no se atiende la odontología y no se cancelan las incapacidades.
Un poco de historia
Fonprecon nació en 1985 cuando fue creado por la Ley 33 de ese año. Antes de eso, los servicios de salud, cesantías y pensiones funcionaron a cargo de la Caja Nacional de Previsión, Cajanal.
El Fondo es un establecimiento público de orden nacional con personería jurídica, patrimonio independiente y autonomía administrativa, adscrito al Ministerio de Trabajo y Seguridad Social. Debido a que el Fondo es una de las entidades adaptadas después de la Ley 100, está en un régimen excepcional y por tanto es un verdadero híbrido jurídico, lo que no le ha permitido estabilizarse en materia legal. Esto le propina golpes mortales como el siguiente:
Déficit: $3.200 millones
Para este año el presupuesto total del Fondo para salud es de $4.825'258.000, pero el gasto proyectado es de $7.200 millones, o sea que el déficit será de $3.244 millones. Los gastos que más se destacan son las enfermedades catastróficas con $1.100 millones al año y los medicamentos con $1.800 millones.
Desde 1998, el Fondo enfrenta la misma situación presupuestal, pero ha tapado los huecos gracias a las gestiones ante el Ministerio de Hacienda, que solidariamente realiza adiciones presupuestales, evitando así el desplome del Fondo. Pero aún con esta ayuda, la situación no tiende a mejorar.
Anteriormente se han planteado préstamos del Ministerio de Hacienda, pero no se encontró un camino, porque no hay soportes de garantías que respalden la deuda.
Gastos administrativos
Los gastos administrativos del Fondo tanto en pensiones como en salud son altos y superiores a la mayoría de administradoras. Según la información obtenida por la Comisión Accidental sobre la situación de Fonprecon nombrada por el Senado, el Fondo cuenta con una planta cercana a los 100 funcionarios, con una nómina de $106 millones mensuales, que al incluir las prestaciones alcanza los $1.700 millones al año. En total, el presupuesto del Fondo en el año 2002 es de $135.815'646.000 aproximadamente.
En cuanto a las prestaciones económicas, como el Fondo opera con base en aportes presupuestales de la Nación, no tiene muchos inconvenientes para pagar las prestaciones de pensiones y cesantías. Aquí el principal problema es la práctica del "Carrusel", que permite que muchas personas gocen de las prerrogativas de jubilarse como congresista habiendo estado vinculado al Fondo durante períodos breves de la vida laboral.
Actualmente, una comisión nombrada por el Senado adelanta una investigación para decidir el futuro del Fondo, que a decir verdad, se encuentra muy oscuro. En opinión del senador Bernardo Alejandro Guerra Hoyos, el fondo debe ser liquidado pues no tiene viabilidad financiera.
Posibles soluciones
En el informe entregado al presidente y los miembros de la comisión séptima del senado, se mencionan seis soluciones para enfrentar la situación que atraviesa Fonprecon:
1. Permitir la paulatina extinción del Fondo y colaborar con los actuales afiliados para su traslado a una EPS que ofrezca algunos beneficios, dentro de lo que sería un plan complementario.
2. Mediante una nueva ley, liquidar de una vez por todas el área de prestación de servicios de salud y permitir que de acuerdo con la Ley 100, los afiliados puedan trasladarse a la EPS de su preferencia.
3. Establecer un plan complementario financiado con aportes adicionales de los afiliados y del gobierno nacional, el cual puede ser ejecutado por el mismo Fondo o por otras EPS.
4. Exonerar a Fonprecon mediante una Ley que lo convierta en un régimen especial similar al de Ecopetrol o al de las Fuerzas Militares.
5. Dar al ejecutivo facultades extraordinarias para dar al Fondo un régimen especial.
6. Presentar un proyecto de ley de iniciativa gubernamental en el sentido de que el servicio de salud del Fondo del Congreso funcionará con el valor de las UPC, y el faltante para su funcionamiento, con aportes del sistema de salud en el presupuesto nacional.
Ahora entonces, sólo resta esperar que terminen las investigaciones y que por fin se tome la decisión que fue aplazada por el anterior gobierno frente a este grave problema del Fondo. Entretanto, seguiremos viendo un negocio que no está en marcha, pues no tiene disponibilidad presupuestal para atender los servicios de salud, por lo que se expone a demandas administrativas y responsabilidades de otro orden.
En consecuencia, los empleados rasos del Congreso no tienen servicio de salud, ya que los congresistas bien pueden financiarlos por cuenta propia o están afiliados a alguna EPS o empresa de medicina prepagada. Es paradójico que los empleados de una de las entidades más importantes del país, como es el Congreso de la República, no puedan disfrutar del servicio de salud al que tienen derecho y al cual le cotizan religiosamente.

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