MEDELLÍN,   COLOMBIA,   SURAMÉRICA    AÑO 3    NO 33    JUNIO DEL AÑO 2001    ISSN 0124-4388      elpulso@elhospital.org.co






 

 

William Faulkner (1897, 1962)

“La angustia del mundo es creada por personas entre los 20 y los 40 años"
Adaptación de una entrevista efectuada por Jean Stein, en The Paris Review (1956), al escritor norteamericano -premio Nobel de literatura en 1949 - autor de obras como Luz de Agosto, el Sonido y la Furia, Sartoris, Mientras Agonizo y Santuario. "Las obras de Faulkner, sus historias del viejo sur de los Estados Unidos fueron definitivas en mi formación", ha comentado Gabriel García Márquez.
Jean Stein: Señor Faulkner, usted decía hace un momento que no le agradan las entrevistas.
William Faulkner: La razón por la que no me gustan las entrevistas es que, aparentemente, reacciono con violencia ante las preguntas personales. Si las preguntas son sobre la obra, trato de responderlas. Cuando son sobre mí, puedo responderlas o no, pero aunque lo haga, si se me formula la pregunta mañana, es posible que la respuesta sea diferente
¿Y qué pasa con usted como escritor?
Si yo no hubiera existido, algún otro me hubiera escrito, Hemingway, Dostoievsky, cualquiera de nosotros. Prueba de ello es que hay tres candidatos a la autoría de las piezas teatrales de Shakespeare. Pero lo importante de Hamlet o de Sueño de una noche de verano no es quién las escribió, sino que alguien las haya escrito.
¿Hay alguna fórmula posible que se pueda seguir para convertirse en un buen novelista?
Noventa y nueve por ciento de talento, noventa y nueve por ciento de disciplina, noventa y nueve por ciento de trabajo. Nunca hay que estar satisfecho con lo que se hace... Nunca es tan bueno como podría serlo.
¿Es necesaria la independencia económica para el escritor?
No. El escritor no necesita independencia económica. Todo lo que necesita es un lápiz y un poco de papel. Nunca supe de ninguna buena obra que haya existido como consecuencia de haber aceptado dinero gratis. El buen escritor nunca se presenta a becas o fundaciones. Está demasiado ocupado escribiendo algo. Si no es de primera se engaña a sí mismo diciéndose que no tiene independencia económica. El buen arte puede ser producido por contrabandistas de licor o ladrones de caballos. La gente verdaderamente tiene miedo de saber cuánta penuria puede llegar a soportar. Tienen miedo de averiguar hasta qué punto pueden resistir. Nada puede destruir a un buen escritor. Lo único que puede alterar al buen escritor es la muerte. Los que son buenos no tienen tiempo de preocuparse por el éxito ni por hacerse ricos.
¿Tiene el escritor alguna obligación con el lector?
Su obligación es la de hacer su trabajo lo mejor que pueda; puede hacer lo que se le antoje con cualquier obligación que tenga aparte de ésta. Yo mismo estoy demasiado ocupado como para preocuparme por el público. No tengo tiempo de preguntarme quién me lee. No me interesa la opinión que el hombre común pueda tener sobre mi obra o sobre la de cualquier otro. Tengo que satisfacer mi propio estándar de exigencia, que consiste en que mi trabajo me haga sentir del mismo modo que me siento cuando leo La Tentación de San Antonio (Flaubert) o el Antiguo Testamento. Esos libros me hacen sentir bien. Como me hace sentir bien ver un pájaro...sabe, si fuera a reencarnarme, me gustaría volver como un milano. Nadie lo odia, ni lo envidia, ni lo desea, ni lo necesita. Nunca lo molestan ni está en peligro y puede comer cualquier cosa.
¿Qué técnica utiliza para alcanzar su estándar?
Que el escritor se dedique a la cirugía o a la albañilería si está interesado en la técnica. No hay ninguna manera mecánica de escribir, ni hay atajos. El escritor joven que siga alguna teoría es un tonto. Hay que aprender de los propios errores, las personas sólo aprenden por el error.
¿Entonces usted negaría la validez de la técnica?
De ninguna manera. A veces la técnica se lanza al ataque y gana el control del sueño antes de que el escritor pueda intervenir. Es un tour de force y la obra terminada es simplemente cuestión de encajar los ladrillos, ya que probablemente el escritor conoce cada una de las palabras, hasta la última, antes de haber escrito la primera, Eso me pasó con Mientras agonizo. No fue fácil. Ningún trabajo honesto es fácil. Fue simple en el sentido de que todo el material estaba ahí. Sólo me llevó alrededor de seis semanas, en el tiempo libre que me dejaba un empleo de doce horas diarias en un trabajo manual.
¿Cuánto de su escritura está basada en la experiencia personal?
No lo sé. Nunca lo medí. Porque "cuanto" no es importante. Un escritor necesita tres cosas: experiencia, observación e imaginación, y dos de ellas, y a veces una sola, puede suplir la carencia de las otras. En mi caso, una historia suele comenzar con una sola idea o recuerdo o imagen mental... Yo diría que la música es el medio más sencillo para expresarse, ya que apareció primero en la vida y en la experiencia humanas. Pero como mi talento son las palabras, debo tratar de expresar torpemente con palabras aquello que la música pura hubiera hecho mejor. Es decir, la música lo hubiera expresado de manera mejor y más simple, pero yo prefiero usar palabras, así como prefiero leer a escuchar. Prefiero el silencio al sonido y la imagen producida por las palabras se da en el silencio. Es decir, el trueno y la música de la prosa se producen en el silencio.

Comida, tabaco y Whisky
Usted mencionó la experiencia, la observación y la imaginación como puntos importantes para el escritor ¿no incluiría también la inspiración?
No sé nada de la inspiración porque no sé qué es...he oído hablar de ella, pero nunca la vi.
¿Qué clase de trabajos hacía para ganar "algo de dinero" ocasionalmente?
Lo que se presentara. Podía hacer casi cualquier cosa... timonear embarcaciones, pintar casas, pilotear aviones. Nunca necesité mucho dinero porque entonces era barato vivir en Nueva Orleáns y todo lo que necesitaba era un lugar para dormir, un poco de comida, tabaco y Whisky. Había muchas cosas que podía hacer durante dos o tres días para ganar dinero suficiente como para vivir el resto del mes. Por temperamento soy un vagabundo, un vago. No quiero tanto el dinero como para trabajar por él. En mi opinión es una vergüenza que haya tanto trabajo en el mundo. Una de las cosas más tristes que hay es que la única cosa que un hombre puede hacer durante ocho horas por día, día tras día, es trabajar. No se puede comer durante ocho horas diarias, ni beber durante ocho horas por día, ni hacer el amor durante ocho horas por día. Todo lo que se puede hacer durante ocho horas es trabajar. Y esa es la razón por la que el hombre se vuelve y vuelve a todos los demás tan desdichados e infelices.
"Una de las cosas más tristes es que lo único que un hombre puede hacer durante ocho horas por día, día tras día, es trabajar.
Y esa es la razón por la que el hombre se vuelve, y vuelve a todos
los demás, tan desdichados e infelices."
Algunas personas dicen que no pueden entender su escritura, ni siquiera después de haber leído algo suyo tres veces. ¿Qué aproximación a su obra les sugeriría usted?
Que la lean cuatro veces.
¿Lee a sus contemporáneos?
No, los libros que leo son los que conocí y amé cuando era joven y a los que vuelvo como si fueran viejos amigos: el antiguo testamento, Dickens, Conrad, Cervantes...leo Don Quijote todos los años, como algunos leen la biblia, Flaubert, Balzac creó un mundo propio que está intacto, todo un linaje que recorre veinte libros, Dostoievsky, Tolstoi, Shakespeare. Leo a Melville ocasionalmente, y entre los poetas: Marlowe, Campion, Johnson, Herrick, Donne, Keats y Shelley. Todavía leo a Housman. He leído esos libros con tanta frecuencia que no siempre empiezo por la primera página y sigo leyendo hasta el final. Simplemente leo una escena, algo sobre un personaje, del mismo modo en que me encontraría con un amigo para conversar unos minutos.
"Los Hitler, los Napoleón, los Lenin...todas esas personas son símbolos de la angustia y el sufrimiento humanos, todos ellos entre los veinte y los cuarenta años.”
¿Y Freud?
Todo el mundo hablaba de Freud cuando yo vivía en Nueva Orleáns, pero nunca lo leí. Tampoco lo hizo Shakespeare. Dudo que Melville lo haya leído y estoy seguro de que Moby Dick no lo hizo.
¿Y la función de los críticos?
El artista no tiene tiempo para escuchar a los críticos. Los que quieren ser escritores leen las reseñas, los que quieren escribir no tienen tiempo de eso.
¿Entonces usted nunca tiene la necesidad de discutir su obra con nadie?
No. Estoy demasiado ocupado escribiéndola. No me produce ningún placer la charla profesional.
El señor Malcom Cowley dice que a usted le resulta difícil crear personajes compasivos que tengan entre veinte y cuarenta años. Las personas no son compasivas entre los veinte y los cuarenta años. Como su capacidad de hacer es impulsada hacia canales malignos por el entorno y las presiones, el hombre es fuerte antes de ser moral. La angustia del mundo es creada por personas entre los veinte y los cuarenta años. La gente que vive cerca de mi casa y que ha causado toda la tensión interracial (en el asesinato de Emmet Till) y las bandas de negros que atrapan a una mujer blanca y la violan como venganza, los Hitler, los Napoleón, los Lenin... todas esas personas son símbolos de la angustia y el sufrimiento humanos, todos ellos entre los veinte y los cuarenta años.
Usted hizo una declaración a los periódicos en el momento del asesinato de Emmet Till ¿Quiere agregar algo ahora?
Tal vez ese lamentable y trágico error cometido en Misisipí por dos adultos blancos e infligido a un miserable niño negro plantea si merecemos o no sobrevivir. Porque si en Norteamérica hemos llegado en nuestra cultura desesperada al punto en que debemos asesinar niños, no importa por qué razón o de qué color, no merecemos sobrevivir, y probablemente no sobrevivamos.



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