MEDELLÍN, COLOMBIA, SURAMERICA No. 326 NOVIEMBRE DEL AÑO 2025 ISNN 0124-4388
El hígado es uno de los órganos más importantes del cuerpo humano: regula el metabolismo, produce proteínas, elimina toxinas y participa en casi todos los procesos vitales. En los niños, las causas que pueden llevar a realizar un trasplante incluyen enfermedades metabólicas congénitas, tumores, infecciones graves, la enfermedad de Wilson y alteraciones biliares como la atresia de vías biliares, que impide el drenaje normal de la bilis hacia el intestino.
El hígado, las vías biliares y el páncreas conforman un sistema de equilibrio, y cuando uno de ellos falla, el resto también se ve comprometido. Por eso, el diagnóstico oportuno y la atención integral son esenciales para evitar un daño definitivo.
Cuando un niño enfrenta una falla hepática irreversible, el tiempo se vuelve decisivo. A diferencia de otros órganos, el hígado no cuenta con una terapia puente: cuando falla de gravedad, la única alternativa es el trasplante. En ese punto, el Hospital Infantil San Vicente Fundación representa un mensaje de aliento para las familias que enfrentan esta urgencia vital en la región.
Hace 25 años, el Hospital fue pionero en Antioquia en desarrollar su programa de trasplante de hígado pediátrico, con alrededor de cincuenta procedimientos exitosos que marcaron un hito en la región. “Por motivos institucionales, el programa dejó de funcionar hace unos 13 años —explica el doctor Jaime Alberto Ramírez Arbeláez, cirujano de trasplantes—, y ahora vuelve con mayor fuerza y experticia”.
La doctora María del Pilar Gómez Navas, gastroenteróloga pediatra, complementa con emoción: “Es una deuda que el Hospital tenía con la población a quien sirve”.
En la actualidad, aproximadamente el 80% de los trasplantes hepáticos pediátricos en Colombia se concentran en Bogotá y Cali. Esta centralización obliga a un número significativo de familias de otras regiones —incluido el departamento de Antioquia— a desplazarse, lo que genera importantes implicaciones a nivel social y económico. Ante esta problemática, el Hospital ha identificado la necesidad de implementar este programa vital en nuestra ciudad y departamento.
“La reapertura del programa de trasplante hepático pediátrico en el Hospital no solo va a redundar en beneficios regionales, sino para gran parte del país”, agrega el doctor Ramírez, convencido de que esta nueva etapa permitirá ofrecer una oportunidad de vida a muchos niños que antes debían desplazarse a otras ciudades o esperar durante meses un donante compatible.
En este momento, ya hay pacientes pediátricos en lista de espera para un donante cadavérico, y se proyecta que entre diciembre y enero se realice el primer trasplante con donante vivo, un avance considerable en el fortalecimiento del servicio. Se busca realizar inicialmente cinco trasplantes con donante vivo en el primer año y tener mínimo cinco pacientes en lista de espera para donante cadavérico en ese periodo de tiempo.
El Hospital San Vicente Fundación Medellín cuenta con cuatro quirófanos habilitados para trasplantes y un equipo interdisciplinario que integra gastroenterólogos, cirujanos, anestesiólogos, enfermeros especializados, psicólogos, nutricionistas y trabajadores sociales. Este modelo de atención permite acompañar a los pacientes y a sus familias durante todo el proceso, desde el diagnóstico hasta la recuperación.
Las enfermedades hepáticas biliares pediátricas pueden avanzar rápidamente hasta comprometer la vida del niño. Por eso, los trasplantes hepáticos infantiles no solo son procedimientos complejos, sino verdaderas carreras contra el tiempo. La doctora Gómez Navas explica que en los niños la situación es aún más desafiante: “Es más difícil encontrar donantes aptos para trasplantar a niños. Aunque pueden recibir órganos de adultos —fraccionando el hígado para que encaje—, tienen más requisitos y factores que dificultan encontrar un donante ideal”.
“Un estudio reciente de epidemiología: “Incidencia y distribución geográfica de la atresia biliar en Colombia en menores de 1 año durante el periodo 2018-2021” publicado en la Revista de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Colombia, (2024) evidenció que, en un periodo de cin co años, el 40 % de los 82 casos de atresia biliar registrados en el país correspondieron a Antioquia. De ese total, aproximadamente el 80 % fueron atendidos en nuestra institución. Son pacientes que requieren tratamientos de alta complejidad y no tenemos el número de instituciones aptas suficientes para atender este tipo de patologías”, añadió la doctora Gómez Navas.
Estas cifras confirman la magnitud del compromiso asistencial del Hospital Infantil San Vicente Fundación, que no solo atiende a niños de la región, sino que se ha convertido en un punto de referencia nacional para el manejo de patologías hepáticas complejas.
Además de la complejidad técnica, los retos pediátricos implican una atención más detallada y prolongada. El tamaño del órgano, la respuesta inmunológica y el crecimiento del niño exigen controles constantes y acompañamiento interdisciplinario. Los pacientes pediátricos son únicos, porque cada uno crece con su nuevo órgano, y ese seguimiento debe ser muy cercano. No se trata solo de trasplantar, sino de garantizar una calidad de vida después de la cirugía.
En Colombia, según datos del Instituto Nacional de Salud, alrededor de 160 personas esperan cada año un trasplante de hígado, entre ellas niños. Aunque los avances en donación han sido notables, todavía existe un gran desafío: la tasa nacional se ubica en 7,4 donantes por millón de habitantes. Aun así, a mayo de 2025, más de 346.000 personas habían manifestado su voluntad positiva de donar, lo que nos brinda un panorama más esperanzador, aunque quede mucho camino por recorrer, pues la demanda sigue siendo muy superior a la oferta. Estos números, que pueden parecer distantes, se traducen en familias que esperan y en hospitales que trabajan sin descanso para transformar la estadística en oportunidades de vida.
El Hospital promueve la donación como una manifestación de vida y empatía. Donar un órgano significa dar tiempo, futuro y oportunidades. Cada persona que decide hacerlo siembra una esperanza en quienes más lo necesitan. La generosidad de un donante es el punto de partida de una nueva historia.
La reapertura del programa no solo simboliza un logro médico, sino un compromiso ético y social: el de seguir salvando vidas y fortaleciendo la confianza de las familias que encuentran en la institución un aliado cercano, humano y experto. La esperanza se construye entre todos. Convertirse en donante es un acto sencillo que puede generar un impacto enorme: una sola persona puede beneficiar hasta a cincuenta y cinco pacientes. Desde el Hospital, invitamos a toda la comunidad a informarse, hablarlo en familia y dejar por escrito su voluntad.
Donar es prolongar la esperanza; es permitir que lo que un día nos dio vida, la siga dando a otros. Informarse y decidir ser donante es un gesto que puede cambiar destinos. Deja constancia de tu deseo, donar salva vidas. En el Hospital San Vicente Fundación Medellín, lo hacemos posible.
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