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Más allá del hábito: el impacto del tabaco y los vapeadores

Autor
Por: Geraldine Suescun
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En Colombia, el consumo de cigarrillo es una problemática socialmente normalizada. De acuerdo con la Encuesta Nacional de Consumo de Sustancias Psicoactivas de 2019, realizada por el DANE y el Ministerio de Justicia, al menos un tercio de la población colombiana ha consumido tabaco o alguno de sus derivados al menos una vez en la vida. Se estima que la edad promedio de inicio es de 17 años. Aunque se ha reportado una disminución del 21,5 % en el consumo de tabaco en los últimos cinco años, una nueva amenaza crece entre los jóvenes: la popularización de dispositivos electrónicos relacionados con el tabaco.

La preocupación por esta situación llevó al Gobierno nacional a aprobar nuevas leyes durante este año, con el fin de proteger a menores de edad y a la población no fumadora de los riesgos asociados tanto al tabaco tradicional como a los dispositivos electrónicos.

Durante la mitad del año 2023, se registró un incremento significativo en la comercialización de vapeadores en Colombia: aproximadamente 500.000 unidades fueron vendidas, con un impacto principal en los adultos jóvenes. Durante el Día Mundial Sin Tabaco del año 2024, la Liga Colombiana Contra el Cáncer inició la campaña educativa denominada “Desvapeate, tu salud no es un juego”, como parte de las acciones complementarias a la nueva legislación.

Consecuencias para la salud

El impacto del tabaquismo en la salud pública es alarmante. La utilización habitual y abusiva de este producto está asociada a afecciones graves como diversos tipos de cáncer, enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), patologías cardiovasculares y deterioro en la salud mental. En el año 2024, se calculó que aproximadamente 34.800 individuos perecen anualmente debido a enfermedades asociadas al tabaquismo, lo cual genera un costo estimado de 17 billones de pesos anuales.

Adicción y consecuencias

Fumar es una adicción: la nicotina provoca dependencia, consumo obsesivo, necesidad de incrementar la dosis y síndrome de abstinencia, por lo que se requiere terapia especializada. Según el Ministerio de Salud, la adicción puede provocar tres formas de dependencia que a menudo se relacionan entre ellas:

  • Física: El organismo requiere nicotina y reacciona de manera negativa al no recibirla.
  • Psicológica: La persona piensa que requiere fumar para llevar a cabo tareas o gozar de actividades.
  • Social: El consumo se asocia a ciertos entornos o dinámicas grupales.

La nicotina estimula la dopamina, lo que produce sensaciones placenteras. Por ello, personas con trastornos mentales como depresión, ansiedad, TDAH, trastorno bipolar o esquizofrenia son más propensas al consumo.

Vapeo: un peligro en aumento

En los últimos años, la popularidad de los cigarrillos electrónicos y los vapeadores ha aumentado, especialmente entre la población joven. Aunque se publicitan como una alternativa “más saludable”, estudios han demostrado lo contrario. Su empleo puede provocar severas afecciones pulmonares, hipertensión, perjuicios al hígado, fibrosis renal, dificultades de fertilidad, alteraciones en la conducta y carencias cognitivas.

En 2023, se reportó la muerte de un joven de 19 años en Cúcuta, a causa de un enfisema subcutáneo en las vías respiratorias, relacionado con la utilización excesiva de dispositivos de vapear.

Los expertos aconsejan

Los especialistas en salud han hecho advertencias sobre las consecuencias del uso de vapeadores. Blanca Llorente, investigadora en Salud Pública con experiencia en políticas de control de tabaco, manifestó su preocupación frente al aumento en la utilización de estos dispositivos, señalando que pueden dañar la memoria, la concentración y el desarrollo cognitivo, además de intensificar trastornos como la ansiedad y la depresión.

Juan Carlos Hernández y Bernardo Muñoz, neumólogos, vinculan el vapeo con afecciones coronarias, sucesos cerebrovasculares, aneurismas y perjuicios en las vías respiratorias. Los dos expertos subrayan que no representa una opción segura para abandonar el hábito de fumar y que sus consecuencias a largo plazo pueden ser serias.

Estrategias de regulación

Para afrontar esta circunstancia, el Estado colombiano implementó acciones normativas. La Ley 1335 del año 2009 establece:

  • Precios e impuestos más elevados.
  • Lugares cerrados exentos de humo.
  • Alertas de salud en los empaques.
  • Restricciones de publicidad y patrocinio.
  • Campañas de prevención a nivel nacional.

En 2021, también se presentó la aplicación Autocuídate, que ofrece guía para manejar la adicción y solicitar asistencia.

En el ámbito personal, se aconseja participar en programas de abandono del tabaco, los cuales pueden potenciar notablemente la salud física y mental.

¿Qué es más perjudicial?

Pese a que los vapeadores se promovieron como una alternativa menos dañina en comparación con el cigarrillo convencional, la ciencia ha evidenciado sus efectos nocivos. Por esta razón, algunos países han decidido regular su venta, en particular entre los menores. En Europa y Estados Unidos, los cigarrillos electrónicos con sabores han sido prohibidos, mientras que en Colombia siguen siendo muy populares, provocando así controversias.

Dejar de fumar: una transformación favorable

Abordar el tabaco proporciona ventajas inmediatas. De acuerdo con los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés), pocos minutos después de abandonar el hábito de fumar, la frecuencia cardíaca disminuye. A corto plazo, también se reduce la tos y se potencia la capacidad respiratoria. Con el tiempo, se disminuye la probabilidad de padecer enfermedades graves y se mejora la calidad de vida.



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