MEDELLÍN, COLOMBIA, SURAMERICA No. 238 JULIO DEL AÑO 2018 ISNN 0124-4388 elpulso@sanvicentefundacion.com

La ineludible pero imposible reforma del sistema de Salud

Francisco Rossi. Fundación Farma
elpulso@sanvicentefundacion.com

E l nuevo gobierno, tendrá que hacer reformas profundas al sistema de salud y cualquier reforma se propone sobre la base de una priorización de cuáles son los problemas más relevantes que deben corregirse y en qué secuencia. Siempre habrá opiniones sobre que hay que cambiar, que hay que ajustar y que hay que corregir.

Me arriesgo a sugerir que el problema más serio que tiene nuestro sistema de salud es que, a pesar de la brillantez de los economistas de la salud y de los expertos en políticas públicas que han estado a cargo de su diseño, de su puesta en marcha y de sus ajustes, la competencia por ofrecer servicios, en la cual se quiso fundamentar su funcionamiento, nunca ha podido consolidarse. No fue posible conseguir unas reglas de juego que generara equilibrios entre poderes y entre actores.

Todos los mercados son imperfectos, pero el papel del regulador es que esas imperfecciones tiendan a corregirse y que los desequilibrios tiendan a re- equilibrarse. Pero lo que hemos visto es que las asimetrías sobre todo de poder entre el ciudadano y el asegurador, son abismales, entre aseguradores y prestadores de servicios de primer nivel de atención son enormes y entre prestadores especializados de alto costo y aseguradores son brutales. Igual entre los proveedores de medicamentos y tecnologías y el pagador, que al final es el ciudadano.

La historia de nuestro sistema de salud muestra que esos desequilibrios, lejos de corregirse, se han ido profundizando. Lo que hoy tenemos son prósperos negocios especialmente en dos grupos de actores: los proveedores de servicios especializados de alto costo y de poca competencia y los proveedores de medicamentos y dispositivos médicos. En un sistema de salud al borde del colapso, Colombia ha sido y sigue siendo el paraíso para los medicamentos nuevos. Los valerosos controles a los precios aplicados durante el mandato del ministro Gaviria, han sido en gran medida contrarrestados con el desplazamiento del consumo a los productos no controlados. El gasto en productos que antes se llamaban No Pos, sigue creciendo.

Al mismo tiempo se inauguran de vez en vez, lujosas y modernas instalaciones de Instituciones de gran prestigio y reconocimiento, acreditadas para prestar servicios de alta complejidad y especialización, a pesar de que existe una deuda cuya magnitud ya nadie conoce entre los aseguradores y los prestadores de servicios.

A dos sectores se va el dinero de la salud. A la industria farmacéutica y de dispositivos médicos y a las instituciones especializadas y los especialistas. Los aseguradores por el contrario, se encuentran atrapados entre un recaudo más o menos fijo que se enfrenta a una demanda por servicios creciente e incontrolable, lo que explica la intrincada “ruta” que debe seguir cada paciente para obtener lo que necesita, las filas, las demoras y la negación de servicios. Pero el recaudo es tan enorme y el negocio financiero tan atractivo, que no parece ser tampoco un sector dispuesto a renunciar a sus privilegios.

Tenemos entonces un sistema de salud en déficit, con una crisis de confianza y credibilidad y unos desequilibrios que a muchos nos hacen sentir una profunda nostalgia por el tan maltratado Instituto de Seguros Sociales y el tan vilipendiado Sistema Nacional de Salud. Y tenemos, para nuestra desgracia, unos cuantos actores que han hecho mucho dinero y han acumulado mucho poder, que no van a permitir que nadie les quite lo que tanto trabajo les ha costado.

Martin Luther King en su libro “Por qué no podemos esperar” escribió: “Lamentablemente, es un hecho histórico que los grupos que tienen privilegios, raramente los ceden voluntariamente”.

El nuevo gobierno deberá adelantar reformas que enfrentarán una oposición brutal. Oposición de la que ya vimos manifestaciones con los intentos por utilizar las licencias obligatorias para medicamentos patentados por ejemplo.

¿Qué juego va a tener Iván Duque, que ha recibido el respaldo de todos los partidos políticos que han defendido intereses por encima y por debajo de la mesa? ¿Qué espacio le queda a quien ha recibido el respaldo y la adhesión de todos los políticos que han participado en la regulación de lo que hoy tenemos, en los carteles de las patologías de alto costo, en los recobros por autismo y equino terapia, en el cierre de Caprecom y de Saludcoop? En este escenario la oposición estará por dentro.

Cualquier reforma en la salud nos va a costar sangre, sudor y lágrimas. Los que creemos que la salud necesita reformas, que somos muchos, vamos a tener mucho trabajo. ¡Que la virgen nos proteja!


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