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Calmar el
hambre es cuestión de humanidad
Programa Mundial de Alimentos |
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Enfermar y morir en
silencio, sin mucho ruido, es lo que implica para miles de
personas de todas las edades, padecer grados severos de hambre
y desnutrición en la Colombia de hoy día. Y
la crueldad del asunto está en que la tragedia se viva
en un país reconocido por sus múltiples riquezas
naturales, con tierras y suelos bendecidos por la naturaleza
como de los más ricos del continente. Paradójico
porque morir o enfermar por hambre y desnutrición pareciera
un fenómeno de países lejanos, con bajos índices
de desarrollo humano, y en continentes más olvidados
por el mundo, pero cuando la desnutrición hace presencia
a la vuelta de tu casa, en el campo o en la ciudad, en un
país de naturaleza física generosa, empieza
a prender alarmas en quienes alcanzan a dimensionar la gravedad
del problema.

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En el informe Estado
Mundial de la Infancia en 1998, la Unicef calificó
la desnutrición como una emergencia silenciosa
que desencadenaba crisis muy reales, y cuya persistencia tenía
y sigue teniendo graves y amenazantes repercusiones sobre
los niños, la sociedad en general y el futuro de la
humanidad. Sentaba su voz de alarma, al afirmar que causaba
más de la mitad de los casos de mortalidad infantil
que ocurren en el mundo, una proporción sin precedentes
en la historia de las enfermedades infecciosas desde la época
de la peste negra. Y sin embargo, no se trata de una
enfermedad infecciosa. También mostró
como el poder destructivo de la desnutrición dejaba
millones de sobrevivientes con discapacidades, mayor propensión
a contraer enfermedades el resto de sus vidas o disminución
intelectual.
Agregaba Unicef, que además de poner en peligro la
existencia misma de sociedades enteras, constituye una violación
flagrante de los derechos de los niños, y que sin embargo,
la crisis mundial de la desnutrición no genera gran
alarma popular, ni siquiera cuando muestra más y más
pruebas científicas del grave peligro que representa.
Dice Unicef: Se presta más atención a
los altibajos de los mercados bursátiles del mundo
que al potencial destructivo de la desnutrición, o
que a los igualmente importantes beneficios que entraña
la nutrición racional, incluso a las pruebas cada vez
más firmes de que el mejoramiento de la nutrición
mediante la ingestión de cantidades adecuadas de vitamina
A y yodo, por ejemplo puede beneficiar profundamente a poblaciones
enteras.
Las consecuencias de la desnutrición no son sólo
el resultado del hambre, las guerras y otras catástrofes,
pero esas situaciones de emergencia si suelen originar las
formas más graves de desnutrición. En tales
situaciones, resulta fundamental satisfacer las necesidades
de los afectados en materia de alimentación, pero también
el protegerlos de las enfermedades y garantizar que los niños
de corta edad y otros sectores vulnerables reciban buena atención.
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Hay hambre en 929.111 hogares colombianos
Segunda Encuesta de Calidad de Vida ~ Dane 2003
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Advertía Unicef,
que la desnutrición es en primer lugar, una crisis
relacionada con la muerte y la incapacitación de niños
en gran escala, con miles de mujeres que engrosan las estadísticas
de mortalidad materna y con el costo social y económico
que estrangula el desarrollo y hace desvanecer las esperanzas.
Y concluía que cada vez más, resulta evidente
que la desnutrición es consecuencia de la pobreza y
que la una también es causa de la otra.
¿Hambre en Colombia?
Los colombianos quizá están un poco acostumbrados
a pensar que los grandes problemas del mundo se viven en otra
parte. El Banco Mundial por ejemplo, informó recientemente
que en el año 2002 se gastaron 800.000 millones de
dólares en el mundo en defensa, mientras en asistencia
para el desarrollo apenas fueron unos 56.000 millones de dólares,
un grave desequilibrio que debe reducirse. El secretario general
de Naciones Unidas, Kofi Annan, indicó además
que los fondos que podrían promover la inversión
y el crecimiento en los países en desarrollo o construir
hospitales y escuelas, o apoyar otros avances hacia los objetivos
del milenio (reducir a la mitad la extrema pobreza y el hambre
en el mundo antes del año 2015), son enviados por las
personas e instituciones más pudientes a otros países
donde puedan rentar más. Entretanto, los colombianos
no se han dado cuenta que igual sucede en su tierra, donde
los gastos de defensa (seguridad democrática) y de
pago de deuda pública están disminuyendo los
presupuestos para inversión social, sin contar con
la fuga de capitales de personas e instituciones que luego
de obtener riqueza con los recursos y la mano de obra del
país, aseguran esos capitales en el exterior, sin saldar
la deuda social pendiente con quienes les enriquecieron.
Tampoco se reconoce que los indicadores de nutrición
se vinieron a pique paralelamente con los demás indicadores
de salud pública en general, luego de la Ley 100. Mientras
a comienzos de los años 90 Colombia era modelo en Latinoamérica
en vacunación, en atención y prevención
de enfermedades transmisibles por vectores y en descenso de
la natalidad por los fuertes programas de planificación
familiar, a finales de la década y comienzos del siglo
XXI, varios de los indicadores se muestran similares a los
de países africanos. Llama la atención por ejemplo,
que en la Encuesta de Demografía y Salud 2000 (ENDS),
los índices de desarrollo humano de municipios alejados
de Antioquia, presenten cifras muy similares a las de Chocó
o la costa atlántica. O que en Antioquia, una región
considerada rica, muera un niño por desnutrición
cada dos días.
Pero no pretendemos mostrar colchones de cifras
que evidencien la grave magnitud del problema de desnutrición
en nuestro medio: lo más urgente es que el gobierno
nacional emprenda acciones globales y de profundo impacto,
porque de lo contrario veremos cada vez más niños
y personas enfermas por males que hubieran sido prevenibles
e incluso con enfermedades reemergentes, como ya sucede. La
solución no puede quedarse ni en la caridad pública
ni en las buenas intenciones y acciones de muchas personas.
O sea, ya no basta con la solidaridad, dada la gravedad del
problema. La solución exige acciones de Estado, no
pequeños programas ni soluciones de coyuntura, ni tampoco
programas seccionales bien intencionados como Maná
en Antioquia o "Fogones comunitarios" en el Meta,
ni Bancos Arquidiocesanos de Alimentos, ni restaurantes escolares,
ni hogares de Bienestar Familiar, ni entrega de comida de
segunda de generosas fundaciones o la anunciada emergencia
social y el Día sin hambre en la
Bogotá del gobierno Garzón el año próximo.
Todo eso hace falta y es parte de la solución al problema,
pero a todas luces es insuficiente. Tiene que ser una acción
de Estado, tan o más importante que la seguridad democrática,
porque la primera obligación del Estado es asegurar
la vida de sus asociados, ya que si están hambrientos
o desnutridos, ¿cómo podrá hacer lo que
viene después, cuando esa misma hambre es caldo de
cultivo para buena parte de sus problemas de inseguridad y
violencia?
El periódico El Pulso quiere hacer eco de la emergencia
silenciosa e invisible de la desnutrición en
el país y de lo que se intenta para enfrentarla, procurando
sensibilizar otro poco acerca del enemigo que acecha cada
vez más la vida y la calidad de vida de millones de
colombianos.
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| Más
información... |
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La emergencia
silenciosa e invisible de la desnutrición en Colombia.
Enfermar y morir en silencio,
sin mucho ruido, es lo que implica para miles de personas
de todas las edades, padecer grados severos de hambre y desnutrición
en la Colombia de hoy día. Y la crueldad del asunto
está en que la tragedia se viva en un país reconocido
por sus múltiples riquezas naturales, con tierras y
suelos bendecidos por la naturaleza como de los más
ricos del continente...
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Desnutrición
en Antioquia: mucho más que cifras en rojo.
El doctor Ramiro Giraldo Moreno,
director de Salud Pública de la Dirección Seccional
de Salud de Antioquia, señaló en el Seminario
La nutrición, algo más que cifras en rojo,
organizado por la Fundación Solidaridad por Colombia
el pasado 19 de septiembre en Medellín, que la pobreza,
el subdesarrollo, la hambruna y la desnutrición son
flagelos mundiales que diezman la población infantil
y que esa situación debe...
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Recuperación
de niños en Unidad de Vida Infantil de Turbo
La Universidad de Antioquia,
el Hospital Francisco Valderrama del municipio de Turbo (Urabá
antioqueño), empresas bananeras, Colciencias, la Organización
Panamericana de la Salud y el municipio de Turbo, tienen en
marcha la Unidad de Vida infantil del Hospital Francisco Valderrama,
una unidad de investigación, capacitación y
atención integrada de las enfermedades prevalentes
de la infancia...
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Por tradición,
para la banca, los gobiernos y la gente
- El hambre:
un vergonzoso secreto
El coronel siguió vagando por los alrededores
hasta cuando estallaron truenos y relámpagos remotos.
Entonces volvió por su mujer. No estaba en la casa
del muerto. Tampoco en la suya.El coronel calculó que
faltaba muy poco para el toque de queda, pero el reloj estaba
parado. Esperó, sintiendo avanzar la tempestad hacia
el pueblo. Se disponía a salir de nuevo cuando su mujer
entró a la casa...
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No es poesía,
es realidad: América Latina y el Caribe mueren de hambre
en sus verdes campos
Las imágenes desesperadas de los argentinos tras un
bocado de comida, peleándose por pedazos de un viejo
caballo muerto en una calle de vecindario, golpeando con ollas
las fachadas blindadas de los bancos y derrocando cuatro presidentes
en cuestión de días, hicieron revivir a los
latinoamericanos en vivo y en directo la milenaria sentencia
de Confucio: "en un país bien gobernado debe inspirar
vergüenza la pobreza. En un país mal gobernado
debe inspirar vergüenza la riqueza".
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Desnutrición
en Colombia vista por la Unicef
El documento Las disparidades nutricionales en Colombia
con respecto de otros países de América Latina
y el Caribe, preparado por la oficina de Unicef de la
región de América Latina y el Caribe, muestra
la situación específica de las disparidades
sociales y geográficas dentro de cada país y
así presenta una visión regional...
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Vigilancia nutricional
y alimentaria en Bogotá
La vigilancia periódica
del estado nutricional en el Distrito Capital se realiza a
través del Sistema de Vigilancia Alimentaria y Nutricional
-SISVAN-, sistema que actualmente ha sido implementado no
solo por las instituciones de la red adscrita sino también
por otras instituciones públicas que tienen como uno
de sus objetivos trabajar por el bienestar nutricional de
la población como son el ICBF y el DABS...
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En Amazonas: índices
de desnutrición por encima del nivel nacional
Según la información
suministrada por la Coordinadora de Nutrición de la
Secretaría de Salud Departamental del Amazonas, Helia
Fenora Neira Zapata, y por la profesional de apoyo, Catalina
Avellaneda, Amazonas es uno de los departamentos donde los
diferentes índices de desnutrición infantil
se ubican muy por encima del nivel nacional...
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Declaración
pública en defensa de la seguridad alimentaria y nutricional
La Asociación Colombiana
de Nutricionistas Dietistas (Acodín) y la Asociación
Colombiana de Facultades de Nutrición y Dietética
(Acofanud), se reunieron en la ciudad de Medellín en
el X Congreso Colombiano de Nutrición y dietética
y el 8 Simposio de Nutrición Humana, con el propósito
de defender la seguridad alimentaria y nutricional entendida
como... |
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