EDELLÍN,   COLOMBIA,   SURAMÉRICA    AÑO 12    No. 154 JULIO DEL AÑO 2011    ISSN 0124-4388    elpulso@elhospital.org.co

Fundado en Medellín, el 30 de julio de 1998. Director: Julio Ernesto Toro Restrepo. Comite Editorial: Juan Guillermo Maya Salinas, Alba Luz Arroyave, Jairo Humberto Restrepo, Javier Ignacio Muñoz y Gonzalo Medina. Dirección Comercial: Diana Cecilia Arbeláez. Editora: Olga Lucía Muñoz López. Asesoras comerciales: Amparo Abril Rojas y María Eugenia Botero. Web master: Santiago Ospina Gómez


Más parches a un
sistema que hace aguas

Los anuncios del gobierno para conjurar la crisis del sistema de salud por el escándalo de corrupción, reafirman que el comportamiento gubernamental ante los problemas estructurales del sector es esencialmente reactivo. Igual que el modelo sobre el cual se basa el sistema de salud, es curativo, contiene disposiciones para el tratamiento de la enfermedad, pero pocas medidas tienen un esquema preventivo que corrija el mal de raíz.
La problemática está sobre-diagnosticada. Nadie puede decir que no sabía para dónde iban las cosas, que no se alertó desde el principio sobre las fallas de origen, pecados originales del sistema de salud. Instituciones académicas, universitarias, científicas, gremiales, sindicales, religiosas, políticas y populares, e incluso del gobierno, pusieron el dedo en la llaga año tras año, y los manejadores del tinglado hicieron caso omiso de las advertencias. Eventos mil llenaron la agenda de los entes gubernamentales en toda la triste historia de la Ley 100/93 y su interminable catálogo de remiendos normativos.
Pese a los males de origen, el rumbo del sistema pudo corregirse para tener al menos un comportamiento decoroso y unos mínimos resultados en salud frente a las cuantiosas ganancias privadas. Pero hay que volverlo a decir: el sistema de salud es una colcha de ratazos que no aguanta más remiendos. No sirve, señores, no sirve, hay que cambiar este nicho vergonzoso de mercado, este nido de corrupción y de enriquecimiento ilícito, por un verdadero sistema de salud. La intermediación siempre ha sido un cáncer en cualquier campo, porque se lucra deshonestamente de los beneficios que corresponden por justicia a los pacientes y a los usuarios. Entonces, quizá habría que eliminar la intermediación.
Y hay que retomar los determinantes sociales de la salud como reales paradigmas de la seguridad social: brindar seguridad alimentaria, agua potable, saneamiento básico y propiciar hábitos saludables, promover la salud y prevenir la enfermedad. Las cosas son más simples de lo que piensan quienes las enredan para enriquecerse con la salud.
Las disposiciones de tipo financiero están viciadas por una contradicción interna, llevan intrínseco el virus de la corrupción: cuando está demostrada la suficiencia de los recursos actuales, y su incorrecta orientación, aplicación y control, ¿quién puede creer en la bondad del aumento de dineros?
La reestructuración del Fosyga es inevitable e incluso saludable, debe empezar por fijarle reglas de juego en el plano normativo, que imponga salvaguardas a un asunto tan delicado como el manejo de dineros públicos por entes privados, debe prever una licitación muy seria para seleccionar consorcio fiduciario (ojalá fuese una entidad oficial, ¿por qué no pensar en un pool de los entes territoriales que les sirva a la vez como gran fondo nacional de ahorro?), que cumpla las órdenes precisas de la sentencia T-760 sobre flujo de recursos y adopte un modus operandi distinto, con disponibilidad de recursos ágil y transparente, con auditoría estricta y sometido al régimen que resulte del límite de recobros. El Estado daría ejemplo de buena administración en éste y otros puntos.
Limitar al número de EPS sería una medida contraproducente, engañosa, pues consolidaría el monopolio de grupos de aseguradoras, fomentando el abuso de posición dominante en contra de los otros estamentos. El argumento oficial de que un alto número de EPS es difícil de controlar, es un sofisma: el Ministerio y los entes de control poseen todas las herramientas legales y sólo les falta voluntad política y cierta adición de recursos físicos y humanos y mayor descentralización, para cumplir la tarea. Bajo cuerda, se busca lo de siempre: dar la mano a las EPS con el pretexto de tener mano dura con ellas.
Lo demás es muy provechoso, siempre y cuando se haga con firmeza: establecer un eficaz sistema de información, exigir indicadores de resultados en salud, hacer giro directo a hospitales, y ante todo, reasumir la rectoría estatal del sistema. ¿O será ésta otra oportunidad de oro perdida para mejorar la situación de la salud o cambiar el sistema?

 




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