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El objetivo es ilustrar a la comunidad médica sobre
las características de la IRA como complicación
de la picadura múltiple de AA para poder mejorar su
tratamiento y el pronóstico de quienes la presentan
Resumen
En el estudio se comunican 43 casos de Insuficiencia
Renal Aguda (IRA) por picadura múltiple de abejas africanizadas
(AA) recopilados entre 1982 y 2007 en la Sección de
Nefrología de la Universidad de Antioquia y el Hospital
San Vicente de Paúl. No se realizó ninguna intervención
diferente a responder la inter-consulta a nefrología
y a ordenar las diálisis. Los datos obtenidos de las
historias clínicas incluyeron datos demográficos;
presentación clínica; exámenes de laboratorio
realizados al momento del ingreso; evolución de función
renal para documentar la mejoría y la curación
de la IRA; intervalos entre picaduras y desenlaces; número
de sesiones de diálisis; duración del seguimiento
y la hospitalización; supervivencia, y mortalidad.
Los datos no fueron completos en los 43 casos; por ello se
expone el número exacto de observaciones cuando corresponde.
Resultados
Edad promedio: 56 ± 26 años (rango,
2-96); 37 (86%) fueron hombres; 38 (de 41 con datos) procedían
del área rural (91%); 22 de 39 fueron agricultores
(56,4%); 33 de 41 provinieron de la ciudad de Medellín
o el departamento de Antioquia (80,5%). Número de picaduras
por paciente: aproximadamente 900. Intervalo entre picadura
múltiple e IRA <48 horas: 31 casos (72,1%; promedio
2,6 ± 2,6 días; rango, 1-12); 37 de 43 requirieron
diálisis (86%); promedio de sesiones: 4,7 ±
3,3 (rango, 1-12). Supervivencia: ocurrió en 36 casos
(83,7%); mortalidad: en siete, todos >60 años (16,3%).
La mejoría de la función renal se produjo en
36 casos (83,7%) y la normalización en 15 de los 36
casos (41,7%). El intervalo hasta el inicio de la diuresis
fue de 10,6 ± 6,8 días (rango, 1-25). La duración
de la hospitalización fue de 16,9 ± 8,7 días
(rango, 1-39). El seguimiento fue de 25,2 ± 18,3 días
(rango, 1-75). Hematuria y oliguria se produjeron antes de
24 horas de las picaduras; hubo elevación de CPK en
el 90%, de ALT en el 96%, de AST en el 89%, de láctico-deshidrogenasa
en 95%, y de BUN y creatinina en el 100%.
La muerte se produjo, como media, a los 4 ± 3 días
de la hospitalización (rango, 1- 9).
Discusión
Entre los posibles factores de riesgo para el desarrollo
de la IRA está el que la mayoría de nuestros
pacientes (56%) eran mayores de 60 años, hecho que
concuerda con su menor capacidad para escapar del ataque de
los enjambres, y que la mortalidad se concentró en
este grupo de edad (100%), lo que hace de la mayor edad un
factor pronóstico negativo. Una alteración previa
de la función renal sería otro factor, pero
desconocemos esta información; no obstante, la reducción
normal de la RFG causada por la edad en los >60 años,
probablemente la favorece. En nuestra serie, la rabdomiólisis
por sí misma puede considerarse factor de alto riesgo
para desarrollo de NTA oligúrica, pero el número
de casos limita la utilidad potencial de estratificarlo según
niveles de CPK u otras enzimas.
Basándonos en nuestros hallazgos y en la revisión
de la información de la que disponemos, postulamos
que este tipo de IRA se produce como resultado de rabdomiólisis
con mioglobinuria subsiguiente, lo que desencadena una necrosis
tubular aguda nefrotóxica; probablemente influye, además,
algún grado de nefrotoxicidad directa no cuantificable
con los métodos diagnósticos actuales. Un mayor
conocimiento de esta entidad por parte de la comunidad médica
puede ayudar a mejorar el tratamiento y el pronóstico
de los pacientes que la presentan.
Es importante que la comunidad médica en general sea
consciente de que los pacientes con picaduras múltiples
de AA requieren una remisión rápida a centros
asistenciales de alta complejidad, pues la lesión renal
forma parte de su historia natural, y de que el tratamiento
con hemodiálisis debe iniciarse tempranamente para
prevenir complicaciones y reducir la mortalidad.
Conclusión
En conclusión, de acuerdo con nuestro análisis
y con la revisión de la información de la que
disponemos, creemos que la alteración de la función
renal se debe a un efecto tóxico directo del veneno
sobre la masa muscular, lo que desencadena rabdomiólisis
con necrosis tubular aguda de tipo nefrotóxico subsiguiente,
causada por la mioglobinuria. Además, es muy posible
que intervenga algún grado de nefrotoxicidad directa
no cuantificable con las pruebas diagnósticas existentes
hoy día. Sobre las bases discutidas, sugerimos que
la picadura múltiple de AA se añada a la lista
de causas de rabdomiólisis y de IRA de tipo nefrotóxico.
El esclarecimiento adecuado de los mecanismos fisio-patológicos
implicados en este trastorno, podrá conducir a diseñar
intervenciones terapéuticas para prevenir o reducir
el desarrollo de lesión tisular producida por el veneno
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