MEDELLÍN,   COLOMBIA,   SURAMÉRICA    AÑO 12    No. 146  NOVIEMBRE DEL AÑO 2010    ISSN 0124-4388      elpulso@elhospital.org.co






 

 


Una reforma de urgencia: tratamiento peor
que la enfermedad
Juan Carlos Arboleda Z. - Periodista - elpulso@elhospital.org.co
El Congreso recibió mensaje de urgencia de la Presidencia de la República, para avanzar en la reforma al sistema de salud; se conformaron mesas técnicas para presentar comentarios a los proyectos de ley y el Ministerio de la Protección Social convocó a las regiones a aportar a la discusión. Quienes acuden a las audiencias lo hacen con la esperanza de ser escuchados y el anhelo de que sus planteamientos se incluyan en los proyectos; en este contexto, no es extraño escuchar en pasillos donde se realizan las audiencias, la remembranza de una situación “calcada” de hace 3 años cuando se estudió la reforma que terminó con la expedición de la Ley 1122, que “corregiría” el sistema.

El proyecto con aval gubernamental fue presentado por la senadora Dilian Francisca Toro, también ponente de la 1122; para ella, las leyes se hacen pero a veces no se cumplen o no se reglamentan: “Lo que vivimos se habría evitado si se hubiera reglamentado y ejecutado la 1122. Por eso ahora tenemos que poner como eje fundamental a la nueva reforma una estrategia intersectorial, integrada e integral, basada en Atención Primaria, para actuar sobre los determinantes sociales de la salud; y con prevención, promoción y salud pública, lograr una población sana en vez de buscar sólo la prestación de servicios, equiparar el POS progresivamente hasta el año 2015, y cuando se unifique desaparecer los períodos de carencia, tener movilidad automática entre regímenes, EPS que tengan subsidiado y contributivo, y un sistema de información general”. La propuesta también incluye flujo directo de recursos: “Tenemos que evitar el giro al municipio e incluso a las EPS, hacer sólo el giro a los hospitales donde se prestó el servicio; además, descentralizar la Supersalud y crear un fondo anticorrupción que se nutra de las multas”.
El consenso de los asistentes a la mesa de Medellín, fue que este proyecto no resuelve las debilidades del sistema porque no reconoce la salud como derecho fundamental, y según Luis Alberto Martínez, director de Aesa, la propuesta es confusa en conceptos sobre salud pública, promoción, prevención y atención, y las criticas aumentan: “Varios artículos quitan la obligatoriedad al régimen subsidiado de contratar con la red pública en un mínimo porcentaje, facilita la integración vertical de las EPS y la doble intermediación; además, muchos artículos son copia fiel de los decretos de emergencia social, que fueron pegados incluso sin borrar la palabra decreto. La propuesta desde hospitales públicos y sectores reunidos en las mesas técnicas en Bogotá, es: 'Démonos tiempo, quitemos el mensaje de urgencia, sentémonos todos los involucrados -debe ser toda la sociedad-, y diseñemos un sistema cuyo objetivo central sea garantizar el derecho fundamental a la salud'. De ahí para abajo, revisemos los temas pendientes por organizar en el sistema”.
Quitarle la urgencia a la reforma fue un planteamiento del decano de la Facultad de Salud Pública de la Universidad de Antioquia, Álvaro Cardona, desde la declaratoria de la emergencia social, invitando a la reflexión profunda sobre el sistema y las necesidades del país en salud. Frente a las propuestas actuales, ve con preocupación que el Congreso y muchos participantes en la discusión no son conscientes de que “remozamientos a la Ley 100 terminarán en fracaso y no solucionarán a fondo las dificultades del sistema de salud”. Propone como elementos básicos para la reforma: dejar sentado que el soporte del sistema es la garantía del derecho a la salud como derecho humano fundamental, la necesidad de un sistema de aseguramiento público universal que ahorraría dificultades y permitiría avanzar rápidamente a unificar planes de beneficios, desaparecer la división entre contributivo y subsidiado, así como las dificultades administrativas del Sisbén.
Afirmó el doctor Cardona: “Alrededor de estas ideas podría trabajarse una reforma estructural y no los paños de agua tibia que predominan en el debate. Reformar el sistema estructuralmente significa hacer una cosa sencilla partiendo de conceptos sencillos: un sistema único de aseguramiento, un solo POS; después se pueden hacer definiciones técnicas relativamente sencillas, porque la complejidad actual deviene de una interrelación de variables e intereses que se cruzan y desfavorecen a los ciudadanos”.
Partiendo de construir sobre lo construido, el subdirector de salud de Comfama, Gustavo Escobar, considera que la reforma debe articular la promoción social y la promoción en salud con el aseguramiento y la prestación, con enfoque en la prevención primaria, secundaria y terciaria. Además, buscar un POS justo, unificado y claro para todos, pero con una UPC ajustada: “Se igualó el POS para los menores de 18 años pero no se ajustó la UPC: tenemos un POS contributivo con una UPC subsidiada para los menores de 18 años”. Un tercer elemento es un flujo rápido de los recursos y aclarar la “nube” sobre lo No-POS, así como volver a tener claridad en la rectoría del sistema escindiendo los ministerios de salud y trabajo, teniendo claro que la salud es una actividad intersectorial.
Propuestas en defensa de los usuarios
La Personería de Medellín conoce bien las necesidades más apremiantes de los usuarios del sistema de salud; de ello se desprende una propuesta que reconoce que mantener el ánimo de lucro en el sistema impide responder a las necesidades de las personas, por cuanto el prestador siempre tratará de reducir costos para aumentar rentabilidad, dificultando garantizar el derecho a la salud; sin embargo, considera que se puede dar una reconfiguración al sistema incluyendo al sector privado, si éste se acopla a las necesidades y cumple los mandatos legales. El personero de Medellín, Jairo Herrán, dijo: “Es difícil que el modelo actual cambie porque hay intereses posicionados y muy fuertes, pero es válido hacer reformas como una especie de gradualidad hacia un sistema ideal”.
La propuesta de la Personería tiene elementos radicales: establecer con claridad qué se entiende por salud, puesto que la concepción de la Organización Mundial de la Salud no está incorporada en el marco legal colombiano; que se establezca para la interpretación de los conflictos o disparidades en el sistema el principio pro homine, es decir, que toda divergencia se resuelva a favor del paciente; que sea una obligación que el intérprete administrativo o judicial acuda a los tratados internacionales, en otras palabras, que se incorporen al bloque de constitucionalidad. Crea la figura del Habeas Salud para los casos donde la inminencia de la muerte es de tal brevedad que si no se asiste al paciente puede fallecer, y ni siquiera la tutela puede intervenir oportunamente: con el Habeas Salud los casos se resolverían en 36 horas. Propone también que los afiliados del sistema hagan parte por obligación legal, de las juntas directivas de EPS e IPS públicas y privadas, como un mecanismo de control y de participación; que el Estado efectúe convenios para cuando los colombianos se encuentren en otros países; y plantea la liberación de importación de medicamentos, instrumentos y equipos médicos, para reducir la especulación.
Propuestas regionales
La bancada de congresistas antioqueños presentará un proyecto de ley que simplifique el sistema; la representante a la Cámara, Marta Cecilia Ramírez, señala que el principal componente de la propuesta es fortalecer las redes hospitalarias, convirtiéndolas en redes integradas de servicios de salud con enfoque poblacional y con un asegurador que permita integrarse realmente: “El modelo es simple: se asegura una población que tiene unos riesgos, se le cuida de esos riesgos y se le atiende en el momento en que tenga el siniestro o la enfermedad, y el fondo de los recursos compensa ese trabajo; nuestro ejercicio de simplificar el sistema demuestra que con los recursos que hoy le dedica el Estado a la salud, es suficiente para equiparar los regímenes y tener cobertura universal”.
Ante problemas del sistema como flujo de recursos o control de precios de medicamentos, los congresistas paisas creen que no son asunto de ley sino de regulación, vigilancia y control: “Son temas que pueden estar en manos del Ministerio, ya están sobre-legislados pero no se cumplen las normas porque no estamos organizados como sistema. Nos debemos tomar el tiempo suficiente para hacer una verdadera reforma estructural”
Los entes departamentales tienen expectativas puntuales ante la reforma. Carlos Mario Rivera, director seccional de Salud de Antioquia, señaló que es necesario aplicar la Constitución del 91 en su artículo 356, que ordena que no podrá haber competencias sin los recursos fiscales suficientes: “¿Para qué nos ponen tareas o nuevas competencias y obligaciones, sin la designación presupuestal para ejecutarla? No le pueden decir a los departamentos que lo No-POS es su competencia, y asignarles recursos pírricos del SGP comparados con el comportamiento de la inducción de demanda que genera la política nacional de cobertura universal. Aspiro a que este proyecto de ley haga justicia a los entes territoriales, para que el sistema no siga recayendo lo financiero en los entes territoriales, pero lo decisivo, operativo y contractual en el ente nacional. Los departamentos co-financiamos el sistema y sin embargo tenemos muy poca interlocución”.
Supersalud: Observador atento
La Supersalud participa en estos eventos conociendo las diferentes posiciones, según el superintendente Conrado Gómez, quien reconoce que la Ley 1122 fortaleció “mucho” a la Súper, pero faltarían los ajustes y la adaptación a la reforma: “El sistema exige un proceso de control y vigilancia supremamente estricto, que garantice la relación contractual y la responsabilidad que encomienda el Estado; por eso se necesita una Superintendencia muy fuerte, y durante estos años de desarrollo del sistema, la Súper no ha tenido una adaptación lo suficientemente grande”.
De ahí que el doctor Gómez considere que es el momento preciso para hacer una reforma profunda que le dé más fuerza y capacidad a la entidad. Algunos elementos que podrían quedar plasmados desde la ley, se refieren en primera instancia a la necesidad de descentralizar la institución para tener mayor presencia en las regiones; enfocar más a la entidad en el circuito de prestación y atención de los servicios de salud y seguridad social, para lo cual sería conveniente disminuir la cantidad de vigilados, actualmente más de dos millones, muchos de los cuales podrían pasar a la órbita de control y vigilancia de la Dian en temas como recaudo de recursos.
Otros cambios en la Supersalud, que no implican modificaciones a la ley, pero que parten de una nueva mirada administrativa, es tomar en consideración los análisis sobre el elevado número de tutelas por servicios POS: “Esto es una evidencia directa y clara del incumplimiento de los contratos y la Superintendencia tiene que hacerle un seguimiento que hasta ahora se ha dejado a la Defensoría; hemos analizado el tema y vamos a hacer un seguimiento muy estricto al cumplimiento del POS, responsabilidad que no se puede eludir ni menoscabar de ninguna manera”.

 
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