MEDELLÍN,   COLOMBIA,   SURAMÉRICA    AÑO 12    No. 146 NOVIEMBRE DEL AÑO 2010    ISSN 0124-4388      elpulso@elhospital.org.co

Reflexión del mes

“En general, puede afirmarse, que no hay cuestiones agotadas, sino hombres agotados en las cuestiones”.
“Sólo el médico y el dramaturgo gozan del raro privilegio de cobrar las desazones que nos dan”.
Santiago Ramón y Cajal (1852 - 1934). El médico y científico español más citado en la bibliografía médica internacional, especializado en histología y anatomo-patología microscópica. Obtuvo el premio Nobel de Medicina en 1906 por descubrir los mecanismos que gobiernan la morfología y procesos conectivos de las células nerviosas, la «doctrina de la neurona», basada en que el tejido cerebral está compuesto por células individuales.
Fue la cabeza de la llamada "Generación del 80" o "Generación de Sabios". En sus investigaciones destaca su teoría de la neurona como unidad esencial del tejido nervioso, y que unas con otras se asocian para formar los circuitos que configuran el sistema nervioso; también fue pionero en sistematizar esas redes en zonas localizadas en las estructuras del sistema nervioso. Hizo estudios sobre fenómenos de degeneración y regeneración del sistema nervioso, actividad pionera en la actual medicina regenerativa.
 
Salud, Cultura y Sociedad
Este fue el primer paso

Como lo anunciamos en nuestro artículo anterior, celebramos el Congreso Internacional de Comunicación para la Salud, del 29 de septiembre al 1º de octubre en la Universidad de Antioquia. A pesar de ser un tema novedoso, o precisamente por serlo, tuvimos 200 asistentes de diversas facultades y universidades del país, 4 conferencistas extranjeros y 11 colombianos. Además, 17 investigadores nacionales expusieron sus experiencias relacionadas con temas del congreso.
Las diferentes presentaciones fueron hechas en modalidad de conferencia, conversatorio, taller y proyección de una película. Se realizaron 3 reuniones de trabajo con directivos universitarios y miembros de la docencia, donde se expusieron y se discutieron asuntos relacionados con el presente y el futuro de la comunicación para la salud.
En general, entre los asistentes quedó el reconocimiento a la importancia y utilidad de la comunicación, como un valioso aliado que puede contribuir al mejoramiento de la atención en salud. Y la necesidad de organizar y fortalecer desde la academia la mejor formación teórica y práctica posible, tanto para los estudiantes como para los docentes de estas dos profesiones.
Se insistió en la necesidad de ampliar el campo de la comunicación para la salud a otros escenarios, más allá de la tradicional consulta. Para ello se requieren esfuerzos tanto de las instituciones de salud, como de la academia y de la comunidad en general. Un adecuado proceso de comunicación entre el equipo de salud y los usuarios es indispensable para brindar una atención de calidad. La participación social es necesaria para lograr procesos de comunicación que favorezcan la conservación o recuperación de la salud. Y los medios de comunicación cumplen un papel fundamental en la promoción de la salud y prevención de la enfermedad.
Con esta premisas, en la reunión académica los asistentes se comprometieron a establecer una red inicial que mantenga y aumente las relaciones y propósitos allí manifestados, iniciando intercambio de experiencias y realización de proyectos con un enfoque transdisciplinario, con resultados que finalmente lleguen al ciudadano en forma de contribución a la solución de sus problemas de salud, tanto individuales como colectivos.
El Centro Nacer agradece la asistencia y participación de estas personas e instituciones, tanto como el interés y entusiasmo por los temas tratados durante el evento, lo cual nos compromete más en la búsqueda de una formación académica sólida y efectiva, que contribuya a la solución de los problemas de la salud de los ciudadanos, en consonancia con los postulados de nuestra Universidad de Antioquia.
Tal como lo dijimos desde el comienzo: este es sólo el primer paso, los próximos pasos los daremos juntos; en efecto, el congreso del año próximo se celebrará en Barranquilla, bajo la organización de la Universidad del Norte .

* Especialista en Obstetricia y Ginecología, Mg. en Epidemiología. Director Centro Nacer, Salud Sexual y Reproductiva
** Doctor en Ciencias de la Comunicación. Asesor en Comunicación del Centro Nacer, Salud Sexual y Reproductiva
Dpto. de Obstetricia y Ginecología, Facultad de Medicina, Universidad de Antioquia
 
  Bioética
El milagro de la vida
en la mina San José, en Chile

Ramón Córdoba Palacio, MD - elpulso@elhospital.org.co
Es humanamente asombroso lo que hemos vivido, podríamos decir presenciado paso a paso en la Mina San José, por la admiración y la profunda alegría que causa a toda alma sensible, verdaderamente respetuosa de la vida, convencida realmente de su máximo valor porque lo ha experimentado en la suya propia, porque ha evaluado sinceramente lo que significa poseer la vida y disfrutar de ella.

Seres humanos de todas las culturas, de todas las latitudes, de todas las razas, sin distingos políticos, religiosos, profesionales, etc., se unieron para exaltar la ingente tarea y la decisión de una Nación y de unos hombres en rescatar a sus prójimos atrapados en una mina a centenares de metros bajo tierra. Todos los perfeccionamientos de la “tecnociencia” se unieron al servicio, en esta ocasión, del ser humano, de la vida, sin escatimar costos económicos ni de otra índole. Admiración por los mineros enterrados en el socavón de la mina por su entereza, su amor por la vida, por su paciencia, etc.; admiración por sus familiares, admiración por su Nación.
Es la innata expresión de admiración y de alegría por la magnificencia y el misterio de la vida en general y, especialmente, de la vida humana que surge jubilosa en los seres humanos cuya mentalidad ha resistido toda contaminación con ideologías de anti-vida, con la llamada “nueva cultura” o, mejor, “nueva contra-cultura”, que pretende dignificar al ser humano y respetar su libertad intrínseca permitiendo que se asesinen embriones, fetos humanos, enfermos en fase terminal, ancianos, etc., en otras palabras, asesinar personas en estado de indefensión sin recibir el merecido castigo legal.
Nadie lo ha dicho explícitamente, pero si reflexionamos un poco más sobre estas expresiones de admiración y júbilo, debemos aceptar que implican un enérgico y franco rechazo a las corrientes inhumanas que constituyen y proclaman la “cultura de la muerte”, el asesinato como norma de conducta, como meta de la solidaridad y la supervivencia de la especie “hombre”.
El derecho a la vida es el derecho primordial de todo ser vivo y, especialmente, de ese ser único entre los seres creados cuya existencia es una tarea, un quehacer cotidiano que le permita alcanzar el óptimo desarrollo de su proyecto de vida, según sus propias limitaciones como sujeto y las propias de la especie. Ningún motivo y de ninguna índole puede autorizar a nadie para eliminar personas humanas y, no lo olvidemos, somos personas humanas desde la concepción, sin restricciones valederas de ninguna clase.
Y fue Chile, el pueblo chileno con su presidente Sebastián Piñera a la cabeza, quien enseñó al mundo entero, incluyendo los países más desarrollados tecnológicamente y con mayores recursos económicos, que ningún esfuerzo ni ningún costo es superior al valor de la vida humana. Más aún, le cupo el honor de demostrar con hechos, que con fe y amor se puede trasformar la tragedia en triunfo extraordinario, admirable.
Fe y amor no sólo en nuestros propios proyectos y en nuestras limitadas fuerzas ya que son proyectos y fuerzas humanas, sino fe y amor en Dios, el Absoluto Absolutamente Absoluto -para quienes somos cristianos-, como lo reconoció y lo expresó varias veces sin ambages el presidente Piñera durante el rescate de los mineros y también algunos de éstos al ser sacados del socavón. Y como el presidente Piñera volvió a afirmarlo en el recuento de los hechos ante los mineros rescatados.
Repetimos: El derecho a la vida es el derecho primordial de todo ser vivo y, especialmente, de ese ser único entre los seres creados cuya existencia es una tarea, un quehacer cotidiano que le permita alcanzar el óptimo desarrollo de su proyecto de vida, según sus propias limitaciones como sujeto y las propias de la especie. Y cupo a Chile el honor de proclamarlo así a todo el mundo.
NOTA: Esta sección es un aporte del Centro Colombiano de Bioética -Cecolbe-.

 

 
 











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