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Reflexión
del mes
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En
general, puede afirmarse, que no hay cuestiones agotadas,
sino hombres agotados en las cuestiones.
Sólo el médico y el dramaturgo gozan del
raro privilegio de cobrar las desazones que nos dan.
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| Santiago
Ramón y Cajal (1852 - 1934). El médico y científico
español más citado en la bibliografía médica
internacional, especializado en histología y anatomo-patología
microscópica. Obtuvo el premio Nobel de Medicina en 1906
por descubrir los mecanismos que gobiernan la morfología
y procesos conectivos de las células nerviosas, la «doctrina
de la neurona», basada en que el tejido cerebral está
compuesto por células individuales. |
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Fue la cabeza de la llamada "Generación del 80"
o "Generación de Sabios". En sus investigaciones
destaca su teoría de la neurona como unidad esencial
del tejido nervioso, y que unas con otras se asocian para formar
los circuitos que configuran el sistema nervioso; también
fue pionero en sistematizar esas redes en zonas localizadas
en las estructuras del sistema nervioso. Hizo estudios sobre
fenómenos de degeneración y regeneración
del sistema nervioso, actividad pionera en la actual medicina
regenerativa. |
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Salud,
Cultura y Sociedad
Este fue el primer paso
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Como lo anunciamos en nuestro artículo anterior, celebramos
el Congreso Internacional de Comunicación para la Salud,
del 29 de septiembre al 1º de octubre en la Universidad
de Antioquia. A pesar de ser un tema novedoso, o precisamente
por serlo, tuvimos 200 asistentes de diversas facultades y
universidades del país, 4 conferencistas extranjeros
y 11 colombianos. Además, 17 investigadores nacionales
expusieron sus experiencias relacionadas con temas del congreso.
Las diferentes presentaciones fueron hechas en modalidad de
conferencia, conversatorio, taller y proyección de
una película. Se realizaron 3 reuniones de trabajo
con directivos universitarios y miembros de la docencia, donde
se expusieron y se discutieron asuntos relacionados con el
presente y el futuro de la comunicación para la salud.
En general, entre los asistentes quedó el reconocimiento
a la importancia y utilidad de la comunicación, como
un valioso aliado que puede contribuir al mejoramiento de
la atención en salud. Y la necesidad de organizar y
fortalecer desde la academia la mejor formación teórica
y práctica posible, tanto para los estudiantes como
para los docentes de estas dos profesiones.
Se insistió en la necesidad de ampliar el campo de
la comunicación para la salud a otros escenarios, más
allá de la tradicional consulta. Para ello se requieren
esfuerzos tanto de las instituciones de salud, como de la
academia y de la comunidad en general. Un adecuado proceso
de comunicación entre el equipo de salud y los usuarios
es indispensable para brindar una atención de calidad.
La participación social es necesaria para lograr procesos
de comunicación que favorezcan la conservación
o recuperación de la salud. Y los medios de comunicación
cumplen un papel fundamental en la promoción de la
salud y prevención de la enfermedad.
Con esta premisas, en la reunión académica los
asistentes se comprometieron a establecer una red inicial
que mantenga y aumente las relaciones y propósitos
allí manifestados, iniciando intercambio de experiencias
y realización de proyectos con un enfoque transdisciplinario,
con resultados que finalmente lleguen al ciudadano en forma
de contribución a la solución de sus problemas
de salud, tanto individuales como colectivos.
El Centro Nacer agradece la asistencia y participación
de estas personas e instituciones, tanto como el interés
y entusiasmo por los temas tratados durante el evento, lo
cual nos compromete más en la búsqueda de una
formación académica sólida y efectiva,
que contribuya a la solución de los problemas de la
salud de los ciudadanos, en consonancia con los postulados
de nuestra Universidad de Antioquia.
Tal como lo dijimos desde el comienzo: este es sólo
el primer paso, los próximos pasos los daremos juntos;
en efecto, el congreso del año próximo se celebrará
en Barranquilla, bajo la organización de la Universidad
del Norte .
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*
Especialista en Obstetricia y Ginecología, Mg. en Epidemiología.
Director Centro Nacer, Salud Sexual y Reproductiva
** Doctor en Ciencias de la Comunicación. Asesor en Comunicación
del Centro Nacer, Salud Sexual y Reproductiva
Dpto. de Obstetricia y Ginecología, Facultad de Medicina,
Universidad de Antioquia |
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Bioética
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Es
humanamente asombroso lo que hemos vivido, podríamos
decir presenciado paso a paso en la Mina San José, por
la admiración y la profunda alegría que causa
a toda alma sensible, verdaderamente respetuosa de la vida,
convencida realmente de su máximo valor porque lo ha
experimentado en la suya propia, porque ha evaluado sinceramente
lo que significa poseer la vida y disfrutar de ella. |
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Seres humanos de todas las culturas, de todas las latitudes,
de todas las razas, sin distingos políticos, religiosos,
profesionales, etc., se unieron para exaltar la ingente tarea
y la decisión de una Nación y de unos hombres
en rescatar a sus prójimos atrapados en una mina a
centenares de metros bajo tierra. Todos los perfeccionamientos
de la tecnociencia se unieron al servicio, en
esta ocasión, del ser humano, de la vida, sin escatimar
costos económicos ni de otra índole. Admiración
por los mineros enterrados en el socavón de la mina
por su entereza, su amor por la vida, por su paciencia, etc.;
admiración por sus familiares, admiración por
su Nación.
Es la innata expresión de admiración y de alegría
por la magnificencia y el misterio de la vida en general y,
especialmente, de la vida humana que surge jubilosa en los
seres humanos cuya mentalidad ha resistido toda contaminación
con ideologías de anti-vida, con la llamada nueva
cultura o, mejor, nueva contra-cultura,
que pretende dignificar al ser humano y respetar su libertad
intrínseca permitiendo que se asesinen embriones, fetos
humanos, enfermos en fase terminal, ancianos, etc., en otras
palabras, asesinar personas en estado de indefensión
sin recibir el merecido castigo legal.
Nadie lo ha dicho explícitamente, pero si reflexionamos
un poco más sobre estas expresiones de admiración
y júbilo, debemos aceptar que implican un enérgico
y franco rechazo a las corrientes inhumanas que constituyen
y proclaman la cultura de la muerte, el asesinato
como norma de conducta, como meta de la solidaridad y la supervivencia
de la especie hombre.
El derecho a la vida es el derecho primordial de todo ser
vivo y, especialmente, de ese ser único entre los seres
creados cuya existencia es una tarea, un quehacer cotidiano
que le permita alcanzar el óptimo desarrollo de su
proyecto de vida, según sus propias limitaciones como
sujeto y las propias de la especie. Ningún motivo y
de ninguna índole puede autorizar a nadie para eliminar
personas humanas y, no lo olvidemos, somos personas humanas
desde la concepción, sin restricciones valederas de
ninguna clase.
Y fue Chile, el pueblo chileno con su presidente Sebastián
Piñera a la cabeza, quien enseñó al mundo
entero, incluyendo los países más desarrollados
tecnológicamente y con mayores recursos económicos,
que ningún esfuerzo ni ningún costo es superior
al valor de la vida humana. Más aún, le cupo
el honor de demostrar con hechos, que con fe y amor se puede
trasformar la tragedia en triunfo extraordinario, admirable.
Fe y amor no sólo en nuestros propios proyectos y en
nuestras limitadas fuerzas ya que son proyectos y fuerzas
humanas, sino fe y amor en Dios, el Absoluto Absolutamente
Absoluto -para quienes somos cristianos-, como lo reconoció
y lo expresó varias veces sin ambages el presidente
Piñera durante el rescate de los mineros y también
algunos de éstos al ser sacados del socavón.
Y como el presidente Piñera volvió a afirmarlo
en el recuento de los hechos ante los mineros rescatados.
Repetimos: El derecho a la vida es el derecho primordial de
todo ser vivo y, especialmente, de ese ser único entre
los seres creados cuya existencia es una tarea, un quehacer
cotidiano que le permita alcanzar el óptimo desarrollo
de su proyecto de vida, según sus propias limitaciones
como sujeto y las propias de la especie. Y cupo a Chile el
honor de proclamarlo así a todo el mundo.
NOTA: Esta sección es un aporte del Centro Colombiano
de Bioética -Cecolbe-.
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