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Reflexión
del mes
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La
soledad, el sentirse y el saberse solo, desprendido
del mundo y ajeno a sí mismo, separado de sí,
no es característica exclusiva del mejicano.
Todos los hombres, en algún momento de su vida,
se sienten solos; y más: todos los hombres están
solos. Vivir, es separarnos del que fuimos para internarnos
en el que vamos a ser, futuro extraño siempre.
La soledad es el fondo último de la condición
humana. El hombre es el único ser que se siente
solo y el único que es búsqueda de otro.
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Su
naturaleza -si se puede hablar de naturaleza al referirse
al hombre, el ser que, precisamente, se ha inventado
a sí mismo al decirle no a la naturaleza-,
consiste en un aspirar a realizarse en otro. El hombre
es nostalgia y búsqueda de comunión. Por
eso cada vez que se siente a sí mismo se siente
como carencia de otro, como soledad.
Fragmento de El laberinto de la soledad.
Octavio Paz (1914-1998). Poeta, escritor y ensayista
mejicano, Premio Nobel de Literatura 1990.

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Comentábamos un amigo y yo acerca de la trágica
muerte del menor Luis Santiago Lozano (nombre ya grabado en
la memoria de la repetidera), y le dije que me parecía
que todos en general quisieran que corrieran ríos de
sangre de ahora en adelante, la sed de venganza está
rebosada y la cosa va muy en serio por este desgraciado evento.
No me interesa exponer mi pensamiento sobre las penas mayores
o máximas, en su orden, la pena de muerte y la cadena
perpetua; simplemente no estoy de acuerdo con ellas, punto.
Y adicionalmente le comenté al respecto: "Y que
amarillismo tan fastidioso, ¿no?".
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Conocido el hallazgo
del cadáver empezó el colosal espectáculo
de imbéciles payasos con su epicentro en Chía,
cerca de Bogotá. Los dos frentes periodísticos
eran: Uno, exacerbar al máximo los ánimos del
público condenando el hecho, invocando la necesidad de
penas máximas al victimario y a todo autor de hechos
ultrajantes contra los niños; y dos, hundir el dedo en
la llaga hasta lo mas profundo del alma en el dolor y la desesperanza
de la familia del niño, invocando un "duelo nacional"
y mostrando millones de veces las imágenes del niño
en vida y las de su lecho de muerte (el más atractivo).
Había que entrar en detalle a como diera lugar y buscar
toda polémica posible. Recuerdo que en la mañana
del 30 de septiembre, cuando hallaron en la madrugada el cuerpo
envuelto en
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un costal blanco, el gobernador de Cundinamarca comunicó
a los medios la noticia, y que probablemente se trataba del
niño Luis Santiago. Del noticiero del Canal RCN lo
llamaron inmediatamente al aire, y en tono de regaño
la periodista de brazo ancho y muy disgustada le preguntó:
¿No le parece irresponsable de su parte salir a decir
que podría ser el niño sin confirmarlo? ¿No
le importaba el dolor de la familia en caso de no ser el menor
Luis Santiago? A lo cual, el gobernador respondió:
"Simplemente informo que encontramos un niño de
las mismas características del niño secuestrado,
de aproximadamente 11 meses de nacido...", y luego le
dijo a la periodista con toda contundencia, "no le agregue
polémicas a esto que no tienen lugar". Este medio
de comunicación, preocupadísimo inicialmente
por la familia del menor, abogando por ellos, increpando al
gobernador en caso de que no fuera el niño y que ya
lo estaba dando por muerto, doliéndose de la pobre
familia porque les acabaron las esperanzas de que estuviere
vivo, horas después se dio un verdadero festín
mediático; sin piedad alguna con esa familia les ahondaron
su dolor hasta el infinito, todos sus miembros se convirtieron
en protagonistas del verdadero "reality" del dolor
humano con el mejor rating noticioso.
Entrevistaron al abuelo de Luis Santiago sin que este tuviera
chance de negarse, le dejaron el micrófono apuntando
al mentón para que se desahogara y no se lo quitaron
hasta que no rompió en llanto.
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No recuerdo su nombre,
un señor de verdad bueno, noble y valioso, ¡que
palabras las que dijo!, propias de un verdadero humanista. Pero
lo más vil de la entrevista fue el show del reportero
(que presenta las noticias del medio día), quién
casi derrama lágrima al aire y haciendo puchero
manifestó que era muy difícil presenciar un reportaje
de esa naturaleza. En otras palabras: él se convirtió
en la noticia, la vivió, opacó al abuelo; carajo,
¡eso es vivir la profesión! (candidato ya al premio
Simón Bolívar).
Comentábamos mi amigo y yo que los periodistas en su
inmensa mayoría querían mostrar que estaban de
verdad de luto, que el dolor lo llevaban hasta en la ropa (casi
todos los presentadores estaban de negro), que en sus manos
estaba hacer reaccionar a toda la sociedad ante el hecho más
atroz que Colombia en toda su historia ha conocido, lo que desemboca
en el otro frente que menciono. |
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Los réditos políticos están a la orden
del día con quienes tramitaban un referendo para adoptar
la cadena perpetua en Colombia para el abuso de menores, y
muchos fueron mas allá proponiendo la muerte como la
mejor opción, y así, los medios entrevistando
a todos: la venganza como la nota esencial. De forma ridícula
entrevistaban los niños y les pedían opiniones
y estos no sabían qué decir; a los mayores les
ofrecían el pantallazo para que pidieran
muerte de la manera más descarnada, y de paso incitando
a multiplicar ese clamor. Con la autoría del periodismo
se decretó la sentencia a muerte del padre secuestrador-homicida
y de sus colaboradores.
Encontré en el www.tiempo. com un artículo maravilloso
de algún periodista sensato, titulado: "De amarillista
e inadecuado calificaron los lectores cubrimiento de la muerte
del bebé Luis Santiago. Esa fue la opinión
de la mayoría de foristas en dicho portal que respondieron
a la pregunta de cómo les pareció el seguimiento
que los medios le realizaron a este caso. Plasmó mi
pensamiento en muy buena parte.
No cabe discusión sobre la gravedad de los hechos:
la muerte de un menor, así como el homicidio de cualquier
persona, es atroz; hay que reflexionar claro, mirar las verdaderas
causas, analizar seriamente si las penas tienen o no la solución,
o si son solo un elemento dentro de muchos (muchísimos).
Pero no se puede aceptar ni dejar de denunciar el crimen cometido
por el periodismo de este país en el manejo de esta
triste noticia.
Por una parte son criminales por aumentar infinitamente el
dolor de la familia, hicieron absolutamente público
todo, la casa era el centro de operaciones, todos los vecinos
salían a decir cualquier cosa, el señor Jorge
Alfredo Vargas de Caracol Noticias y Vicky Dávila de
Noticias RCN transmitiendo rodeados de niños, las imágenes
mil veces repetidas de las tías de Luis Santiago corriendo
loma arriba para hacer el reconocimiento, otra vez el abuelo
Convirtieron esta familia en los seres desgraciados más
conocidos del país, y ni más ni menos tendrán
que cargar con ese rótulo toda la vida. Esa familia
no tiene por qué padecer más de lo que por desgracia
les tocó vivir, sobre todo a cuenta de unos mercenarios
sacando provecho: Lograron la audiencia esperada y de remate
resultaron ser los más humanistas de todos. Eso no
tiene nombre. Son absolutamente irresponsables por los daños
que causan, la honra de las personas no es límite para
ejercer esa clase de periodismo, y es por ello que personalmente
quisiera una condena perpetua a estos periodistas irresponsables
(ojo, no cadena perpetua, no se trata de cárcel). Ojalá
pudieran cargar a cuestas de alguna manera los daños
tan profundos que causan, pero son intocables: la libertad
de prensa en Colombia es más sagrada que la vida y
honra de las personas. Yo al menos los condeno a perpetuidad
por vulgares.
De igual manera son instigadores de la violencia y al homicidio
(determinadores), eso también es un crimen. La venganza
en nuestra sociedad anidará con mayor frecuencia, las
masas se están armando y una turba furiosa es capaz
de cualquier cosa. En días no se pudo adelantar ningún
trámite judicial de los delincuentes por temor a disturbios,
la audiencia iniciada se tuvo que interrumpir porque se iban
a tomar por la fuerza los juzgados para hacer justicia por
mano propia linchando a los asesinos. ¿Cómo
no se va a alentar a la violencia después de armar
ese espectáculo? Los habitantes de Chía quedaron
a los ojos de todo el país y les instigaban para que
pidieran a grito herido la muerte. Eso igual les garantiza
a los medios más hechos noticiosos para poder exprimir
al máximo el cuento. No me cabe duda que hay un claro
manejo de las masas perversamente calculado y pasando por
encima del que sea. ¡Qué barbarie! 6
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Ya hemos cumplido con esperar, le dijo esa noche
su mujer. Se necesita tener esa paciencia de buey que
tú tienes para esperar una carta durante quince años.
El coronel se metió en la hamaca a leer los periódicos.
El Coronel no tiene quien le escriba. Gabriel
García Márquez
Venimos escuchando acerca de complicaciones y muertes de pacientes
alrededor del mundo debido a medicamentos de origen biológico.
Desde hace unos dos años se volvió frecuente
la noticia de reacciones fatales de personas tratadas con
productos que provienen de países que aunque promocionan
insistentemente sus productos como eficaces, seguros y de
calidad, en realidad tienen débiles mecanismos de vigilancia
y control, lo que los hace en realidad inseguros. Baste recordar
un ejemplo dramático, cuando en mayo de 2007 un tribunal
chino condenó a muerte a quien fuera director de la
Agencia de Medicamentos de ese país entre 1998 y 2005,
Zheng Xiaoyu, por autorizar irregularmente la aprobación
de producción y venta a centenares de fármacos.
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Los medicamentos
de origen biotecnológico al contrario de lo que la mayoría
cree, no son nuevos, pues su desarrollo proviene de las vacunas,
que es sorprendentemente antiguo. La Sociedad Española
de Pediatría acota al respecto: La búsqueda
de alguna técnica para hacerse resistente a las enfermedades
infecciosas es tan antigua como las propias civilizaciones y
su investigación se pierde en los orígenes de
los tiempos. Se afirma que la variolización, o transmisión
de pústulas de enfermos de viruela, ya se realizaba en
la antigua India, pasando luego este conocimiento a China, donde
fue desarrollada; entonces ya los médicos chinos espolvoreaban
intranasalmente el polvo de pústulas desecadas. Luego
se extendería a toda Asia. La introducción en
Europa de esta técnica es muy posterior, atribuyéndose
a Lady Mary Wortley Montagu, que era la esposa del embajador
británico en Turquía y vio cómo la realizaban
los turcos. Jenner administró por primera vez en 1796
vacuna de la viruela al niño James Phipps, y a él
mismo, resultando protegidos al exponerse a la enfermedad.
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Consiguió
su descubrimiento por atender las creencias populares y comprobar
cómo las mujeres de Gloucester que ordeñaban vacas
y se infectaban con la vaccinia de estos animales no enfermaban
durante las epidemias de viruela humana. De ahí
proviene la denominación de vacuna, de la palabra latina
vacca.
Los biofármacos se diseñan y elaboran con materiales
de origen biológico, como microorganismos, órganos
y tejidos de origen vegetal o animal, células o fluidos
de origen humano o animal, así como los obtenidos a partir
de proteínas o ácido nucleico utilizando tecnologías
de ADN recombinante. Se utilizan para infinidad de padecimientos
crónicos o agudos, sea para uso preventivo, curativo
o paliativo, en reumatología, oncología, hematología,
neurología, pediatría y muchas otras áreas
médicas. A principios de los 80's, la FDA en los Estados
Unidos aprobó por primera vez una versión innovadora
de Insulina recombinante, y la evolución de los biofármacos
ha sido tal, que se considera que dentro de unos 5 años,
el 10% de todos los medicamentos será de origen vivo.
Ahora bien, los medicamentos biotecnológicos son extremadamente
diferentes a los medicamentos de síntesis química
y existe suficiente consenso mundial sobre ésas diferencias:
mientras las moléculas de los medicamentos químicos
son usualmente pequeñas, las moléculas que constituyen
el principio activo de un biofármaco son usualmente complejas
y de gran tamaño, siendo su peso molecular hasta mil
veces mayor. Mientras la estructura de los medicamentos químicos
es usualmente 'rígida', la de los biofármacos
es 'flexible' debido a su origen molecular orgánico,
haciendo que interactúen de manera activa y reactiva
con el organismo del paciente. Por lo mismo, sus procesos de
producción, envase, transporte, almacenamiento y dispensación
son sensibles, complejos y sensiblemente desiguales. Al tener
los biofármacos esa intrínseca y reactiva fluctuación
molecular, los hace bastante eficaces terapéuticamente
hablando, pero al tiempo, hace necesario que por sus potenciales
efectos negativos, en particular los relacionados con reacciones
inmunogénicas, deban ser estrictamente desarrollados.
Como es natural, una vez que aparece en el mercado un determinado
biofármaco original, alguien intenta copiarlo y cuando
obtiene la molécula deseada, como es también natural,
trata de introducirlo al mercado. A esos productos se le denomina
'biosimilares', 'stand alone' o 'follow-on protein products'
y aunque son parecidos al original, existe suficiente consenso
científico que señala que nunca serán iguales.
Alrededor de estos productos hay un floreciente negocio en especial
en el tercer mundo, que será positivo para todos, en
tanto que sus estándares de calidad, eficacia y seguridad
sean adecuados.
La EMEA en Europa es la que mayores esfuerzos dedica a evaluar
los biofármacos y la OMS promueve que los países
tomen decisiones serias al respecto. El doctor José Luis
Di Fabio, gerente de tecnología, atención en salud
e investigación de OPS/OMS, plantea que además
del entendimiento de las diferencias notables entre un medicamento
tradicional y un biofármaco, hay otros consensos básicos
a considerar, como que, tratándose de productos biotecnológicos,
NO EXISTEN genéricos y no se acepta el concepto de Intercambiabilidad
terapéutica; que todos los medicamentos de origen biológico
(originales o biosimilares), deben demostrar ante la agencia
regulatoria que son eficaces, seguros y de calidad, y para ello
presentar estudios pre-clínicos y clínicos igualmente
profundos y amplios; que no puede pensarse que las exigencias
de Agencias de medicamentos para verificar calidad, eficacia
y seguridad para estos productos va en contra del acceso de
la población a los mismos, y que los Estados deben diferenciar
y separar reglamentaciones de medicamentos de síntesis
química y de origen biológico.
En Colombia, el Invima y el Ministerio de la Protección
Social trabajan juiciosamente desde 2006 para reglamentar este
complejo grupo de medicamentos; y no me cabe duda que sea necesario
reglamentar sus estándares de producción, registro
y comercialización pues su uso es cada vez mayor, tienen
mayores efectos negativos potenciales, no existen comparadores
o equivalencias entre medicamentos convencionales y biofármacos,
proceden en muchas ocasiones de países regulatoriamente
inseguros, y se ha visto que el uso de este tipo de productos
cuando son irresponsablemente fabricados y comercializados,
termina en complicaciones y decesos.
Como para no olvidar que estamos en el surrealista mundo de
Gabo, le ha parecido aquí a varios, que debemos esperar
mínimo 3 años para que el país se entere
que existen los biofármacos, proponiendo que comencemos
la revisión para su reglamentación luego de esa
'mágica' fecha y sólo después que en el
mundo se terminen de hacer todos los debates al respecto. Como
si no existieran ya consensos, como si los riesgos no estuvieran
allí y como si pudiera pensarse que el desarrollo médico
puede un día concluirse. La oposición a meter
en cintura estos productos llegó a tal punto, que cualquiera
en el gobierno, la academia o la industria, que plantee la necesidad
de reglamentar y controlar lo relacionado con biofármacos,
no puede menos que señalársele como agente del
mal o representante de intereses comerciales.
Como la sugerencia es que esperemos, como en el caso del Coronel
que no tenía quien le escribiera, en 3 ó 5 ó
7 años, estaremos llenos de caldos biológicos
traídos de quien sabe dónde, tratando de conseguir
sus registros soportados en flacos y escuetos estudios, debido
a la inexistente reglamentación. Y claro, los episodios
de muertes que se suceden en varios países y que nos
cercan, se nos volverán un día realidad, mientras
que como el Coronel, estaremos metidos en la hamaca
leyéndolas
en los periódicos |
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Bioética
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Luis
Santiago y muchos más
Ramón
Córdoba Palacio, MD - elpulso@elhospital.org.co |
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La noticia de la muerte del niño de 11 meses, Luis
Santiago, nos conmovió hasta lo más profundo
de nuestros sentimientos humanos y cristianos y ¡qué
tal si no! Sólo esa falta de reacción sería
peor que la misma orden de desaparecer al niño, dada
por su propio padre y ejecutada cruelmente por 500.000 pesos
colombianos. Sí, esta muerte de un ser humano inocente,
de un niño, conmovió al país y despertó
un verdadero y noble sentimiento de rechazo y, al mismo tiempo,
de solidaridad para muchos. De verdadera compasión,
quizás no para tantos. Atentado contra la Nación
la llamó el Presidente de la República; crimen
contra la humanidad la denominaron muchos periodistas y muchos
conciudadanos, y son justos calificativos a tan abominable
actuación.
Pero, ¡qué volubles son los sentimientos y los
conceptos de los hombres, incluyendo los de aquellos que consideramos
cultos y que orientan la opinión pública
o determinan las leyes que nos rigen! Esos centenares o miles
de personas que condenaban el cruel episodio, son las mismas
que con ardentía defienden y aprueban que se imponga
legalmente el aborto y que, además, consideran que
es señal de civilización permitir
el asesinato de niños aún no nacidos, porque
su llegada fue no deseada o fue inoportuna, porque ponen en
peligro el bienestar de la madre, o porque padecen anomalías,
etc.
Dirán: es por las circunstancias que rodean el asesinato
de Luis Santiago. Las circunstancias de esta muerte no son
muy diferentes de las vividas en los casos de aborto voluntario.
Veamos: en ambos casos la víctima es un ser de la especie
humana, inocente e indefenso, cuyo padre o, más cruel
aún, cuya madre, o ambos, deciden consciente y fríamente
que hay que desaparecerlo, es decir, hay que quitarle
la vida; en ambos casos se paga al verdugo o sicario para
que ejecute limpiamente la muerte de la criatura -y pagan
menos que al verdugo de Luis Santiago, al ejecutor del aborto-.
Lo único diferente, pero que no atenúa la responsabilidad
ética, es que la madre no conoce aún el rostro
del niño, pero sabe con certeza que es su hijo y que
vive en su propio vientre, donde debería encontrar
condiciones de vida y no sentencias de muerte.
Otra diferencia: en el asesinato de Luis Santiago hubo oportunidad
para que los medios de comunicación ostentaran su capacidad
de informar en directo, de proclamar su repudio a un acto
tan atroz y repugnante, hubo oportunidad de expresar sentimientos
de solidaridad, de mostrar pancartas, etc. En los casos de
aborto voluntario, se ostenta el espíritu de
progreso -¿es progreso asesinar seres humanos
inocentes?-, la inadecuada tolerancia con actos inhumanos
en nombre de una sociedad pluralista.
A guisa de conclusión: Asesinar niños, seres
humanos, es tan grave éticamente, si se lleva a cabo
a los 11 meses de nacido como ocurrió con Luis Santiago,
como a las 11 semanas o a cualquier otra edad de gestación
del aún no nacido, como ocurre en los abortos voluntarios.
Nota: Esta sección es un aporte del Centro Colombiano
de Bioética -Cecolbe-
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