gran
porcentaje de la población no tiene acceso a alimentos,
en un territorio de gran riqueza para tierras cultivables.
En la actualidad hay varias iniciativas para mejorar la seguridad
alimentaria en países en desarrollo. Uno de los Objetivos
del Desarrollo del Milenio es erradicar la pobreza extrema y
el hambre para 2015. Como consultores para la evaluación
de una iniciativa en este tema, nuestro equipo de trabajo del
Programa de Salud Pública Global de la Universidad de
Nueva York fue contactado para una evaluación de campo
en Johannesburgo, Sudáfrica. En ella se determinó
el impacto de un jardín alimentario urbano (urban food
garden) en la salud de la comunidad. El objetivo de esta iniciativa
llamada "Proyecto de permacultura del Parque Siyakhana
Bezuidenhout" (Siyakhana Food Garden Project) es sencillo,
pero con una gran posibilidad de impacto: se propone mejorar
la seguridad alimentaria, en especial de la población
infantil que atiende centros de atención al menor y que
en su mayoría ha sufrido las devastadoras consecuencias
de la pandemia HIV/sida.
De acuerdo con la Constitución Sudafricana, todo ciudadano
tiene derecho a tener acceso a suficiente agua y alimentación.
Sudáfrica es considerada una nación autosuficiente
en alimentación, no siendo éste el caso a nivel
de las familias y/o la canasta familiar: cerca de la mitad de
la población en dicho país es pobre y sin acceso
a alimentación. Como consecuencia, la desnutrición
crónica y malnutrición es evidente.
En grandes ciudades del mundo se realizan esfuerzos similares
a los de la experiencia sudafricana, incluidas las de nuestro
país, identificando los jardines alimentarios urbanos
como fuente para la promoción de la seguridad alimentaria
dentro de la población. La migración y el desplazamiento
continúan y según la Red Internacional de Centros
de Recursos en Agricultura Urbana y Seguridad Alimentaria (RUAF
Foundation), en 2020 el 80% de población de bajos recursos
de Latinoamérica y el 40-45% de la misma en África
y Asia se concentrarán en ciudades o cascos urbanos.
Además se calcula que en países en desarrollo,
la población invierte de 50 a 70% de su ingreso económico
en alimentación.
El concepto de los jardines urbanos debe ser tenido en cuenta
por todos para que éstos sean sostenibles por la misma
comunidad, replicados dentro del mismo espacio familiar en su
parcela, con el objetivo de disminuir la inseguridad alimentaria;
para llevar a cabo este tipo de proyectos se debe tener acceso
al agua y a tierras productivas, además de educación
comunitaria que lleve a la protección del medio ambiente.
En Sudáfrica el proyecto está basado en un concepto
en continuo crecimiento, como la permacultura, creado por los
ecólogos australianos Hill Mollison y David Holmgren,
definida como la aplicación de éticas y principios
de diseño universales, en planeación, desarrollo,
mantenimiento, organización y la preservación
de hábitat apto de sostenerse en el futuro.
La idea es crear sistemas ecológicamente y económicamente
viables, sin detrimento del entorno, que supla las necesidades
y donde no se explote o contamine el medio ambiente. Los ejes
centrales de la permacultura son la producción de alimentos,
abastecimiento de energía, el diseño del paisaje
y la organización de infraestructuras sociales; además
integra energías renovables y promueve la implementación
de ciclos de materiales en el sentido de un uso sustentable
de los recursos a nivel ecológico, económico y
social. El compromiso de las partes interesadas (stakeholders)
del proyecto de permacultura del Parque Siyakhana Bezuidenhout,
fue coordinado por el Departamento de Promoción en Salud
de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Witwatersrand;
bajo su liderazgo, entidades gubernamentales y no gubernamentales,
centros de atención del menor, además de otra
instituciones, se hicieron participes. El terreno de una hectárea
que acumulaba desperdicios de la comunidad visitante del parque,
fue donado por el gobierno: con la participación de los
beneficiarios fue renovado y adaptado para lo que hoy es considerado
un proyecto modelo para la promoción de la seguridad
alimentaria en Johannesburgo. Nuestra evaluación identificó
fortalezas y debilidades en este entorno, compartiéndolas
con las partes interesadas para así llegar al desarrollo
sostenible del proyecto en 2008.
Vemos en este ejemplo africano, la posibilidad de continuar
en Colombia con los proyectos para que los Objetivos del Milenio
sean cumplidos, pero más aún, para que la población
rural y urbana de nuestro país pueda autoabastecerse
y no continuar sumida en el hambre y la pobreza. La capacitación,
la asistencia técnica, el acompañamiento y el
suministro de insumos agrícolas, debe permitir a las
familias producir alimentos de calidad en cualquier espacio
disponible, desde los suelos naturales mejorados con materiales
orgánicos, hasta las terrazas y antejardines es posible.
Se necesita que aquellos que todavía tienen feudos sean
parte de una reforma agraria promovida por el gobierno, y con
corporaciones u organismos independientes que no vacilen en
apoyar ideas comunitarias viables donde la meta sea erradicar
la inseguridad alimentaria en nuestro país. |