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Epicrisis
La epicrisis
del sector salud
Luis
A. Malambo Martínez - Administrador Público-
elpulso@elhospital.org.co
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| Comencemos
entendiendo la historia por el principio: la Ley 100/93 no es
el origen de la situación actual del sector salud sino
tan solo el medio que recoge los instrumentos que obligan a
desarrollarlo. Lo que pretende esta Ley es recoger los tres
espíritus: el espíritu social de la Constitución
de 1991, el espíritu económico de la globalización
y el espíritu administrativo del Sistema Nacional de
Salud (SNS Ley 10/90). |
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Todo inicia incluso
desde antes de la Constitución del 91, por allá
a mediados de los 80's. El mundo se globalizaba y Colombia todavía
no entraba. Vivíamos en un país proteccionista
a la sombra de Papá Estado, en donde la ambición
de la gente era lograr un buen empleo para poder vivir hasta
pensionarse. Ese era el objetivo, el paradigma. En ese entonces,
el buen estudiante aseguraba un buen empleo y por eso eran rapados
por las mejores empresas públicas y privadas. Lo mejor
y más codiciado era pertenecer a alguna institución
estatal: estudiante de colegio oficial o paciente del Seguro
Social (antiguo ICSS), por ejemplo. Cualquier cosa que representara
una amenaza al proteccionismo era inmediatamente repelida, tanto
así que nos dimos el lujo de rechazar la organización
del Mundial de Fútbol Colombia 86, porque
dizque la platica que había era para la construcción
de escuelas y hospitales que igual, nunca se construyeron. Había
complementariedad a través de las cajas de compensación
auspiciadas por el Estado, que ofrecían educación,
salud y recreación.
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Los
grandes empresarios eran pocos pero poderosos, generaban puestos
de trabajo, regalaban becas a los buenos prospectos y a su vez
eran protegidos por el propio Estado para mantener los empleos
de la gente.
En resumen, el Estado gastaba pero la sociedad no generaba valor
económico, pues casi todo lo novedoso venía de
afuera (medicamentos, TV color, betamax, automóvil).
Vivir así es muy sabroso, pero económicamente
contraproducente, puesto que -como en todo-, si se gasta más
de lo que se produce, pues el camino es endeudarse ó
poner a funcionar la máquina de hacer billetes
del Banco de la República. Eso era lo que se hacía
entonces y por eso también la inflación anual
oscilaba entre 25% y 35%.
El gremio de la salud vivía en ese ambiente tan acogedor
para quienes tenían empleo, porque estaban afiliados
al Seguro Social, a la caja de compensación ó
simplemente tenían médico y odontólogo
de confianza a precio según estrato. Pero
también incómodo para desempleados y vaciados,
quienes acudían a la caridad pública poniendo
cara de chantaje por aquello del juramento hipocrático.
Médicos y odontólogos (¡y hasta teguas!),
podían vivir de sus consultorios particulares y muchos
de ellos trabajaban a su vez en el Seguro Social o en alguna
buena clínica particular. Los médicos eran respetados
por ese halo científico que siempre los ha
acompañado, tenían credibilidad y hasta llegaban
a fungir como consejeros. Todos soñaban con tener un
médico en la familia y -me atrevo a decirlo- la mayoría
soñábamos con ser médicos.
Pero llegaron los vientos de la globalización en 1986-87
y el Estado comenzó a transformarse para dejar de ser
tan proteccionista y más bien convertir a sus ciudadanos
en productores autosostenibles y a las instituciones
en entidades promotoras de generación de
valor, todo con el fin de involucrarse dentro de la competencia
del mercado mundial. ¡Ah!, pero eso sí: sin perder
el espíritu social que es lo que tiene gracia. |
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El sistema de salud
realmentenunca ha estado en
cuidados intensivos, pero
su carácter social si.
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El sector
salud tuvo entonces que transformarse y se hizo en dos fases:
1) Organizando la casa dando cabida a todos los
actores públicos y privados (léase hospitales
de toda clase, profesionales de la salud, técnicos y
auxiliares, empresarios, etc.) para asegurar valor agregado
social. Se hizo a través de la Ley 10 de 1990 mejor
conocida como el Sistema Nacional de Salud SNS;
2) Organizándose como negocio para asegurar
valor agregado económico. Se hizo a través
de la Ley 100/93, mejor conocida como el Sistema General de
Seguridad Social (SGSS) que -dicho sea de paso-, no sólo
organiza el negocio de la salud sino el de pensiones y riesgos
profesionales que son otro cuento, aunque son conexos.
Cuando comenzó, todos estábamos felices porque
parecía un juego gana-gana. El cambio era (y sigue siendo)
seductor: un sector salud saludable, al cual todo
ciudadano puede acceder, bajo un esquema de autocontrol administrativo
y de supervisión estatal, generador de bienestar y empleo
Mejor dicho, ¡una belleza!
Pero, ¿qué pasó? Pues que el modelo podrá
ser muy bueno en teoría, pero muy malo cuando el dinero
es más importante que la gente. En otras palabras, tanto
ciudadanos como profesionales de la salud pasaron de ser personas
a ser fichas para ganar dinero, lo que cambió por completo
el espíritu social. Muchos médicos, odontólogos,
bacteriólogos -antes tan admirados- pasaron a ser vergonzantes
(taxistas, vendedores y hasta administradores). Y los usuarios
dejaron de ser pacientes, para convertirse en cuotas de
producción. |
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¿Qué hacer
entonces?
Pues innovar, crear mercado y
generar valores que otros no ofrezcan.
Aprovechar el conocimiento y la
experiencia acumulada para generar
productos novedosos.
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Y, ¿por
qué pasó? Pues porque el nuevo Estado (Constitución
de 1991, social y descentralizada), exige competencia para tener
cabida en el mercado global. Los gobiernos de turno pusieron
a competir a la gente de la salud contra las EPS, a las malas
y sin saber cómo, pero eso sí, con anestesia,
haciéndonos creer que era la panacea. Fue igual que armar
una pelea de boxeo entre, supongamos, el Dr. Llinás vs.
Mike Tyson. Éste podrá subirse al ring armado
de su inteligencia, pero de ahí a que le resista un combate
a aquel
.
Igual sucedió con la mayoría de pequeños
consultorios, médicos y odontólogos de barrio,
que salieron del mercado por asimetría en la competencia
o sencillamente porque fueron absorbidos por la infraestructura
del SGSSS, pero en las condiciones que impusieron los nuevos
capos del negocio, es decir, los empresarios de
la salud (léase EPS y ARS). Algunos como el Dr. Patarroyo
prefirieron emigrar y otros se quedaron, pero sin saber lo que
les corría pierna arriba. Entretanto, la ciudadanía
perdió al médico amigo de costo accesible
y empezó a sentir una horrible sensación: la sensación
de estafa. Todavía es común encontrar el siguiente
reproche por quienes tienen que acudir a los servicios de salud:
Que pereza tener que ir allá a lo mismo: a pagar
una cuota moderadora, esperar mínimo 1 hora para que
me vean en 5 minutos y me receten lo de siempre: antibiótico
con ibuprofeno que debo comprar con otra cuota moderadora
.
y para colmo, casi nunca hay. ¡Vuelva en 3 días
hábiles a ver si de pronto ya llegaron! Así le
dicen a uno.
El sistema de salud realmente nunca ha estado en cuidados
intensivos, pero su carácter social si. El ambiente
es feo y suena francamente ofensivo escuchar a las EPS decir
que tienen dificultades económicas, a las EPS-S glosando
cuentas por cualquier estupidez para dilatar pagos o al gobierno
nacional más preocupado por el recaudo vía PILA
y la privatización, que por el bienestar tanto de pacientes
como de profesionales de la salud. |
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Con el esfuerzo de todos,
el
sectorsalud puede volver a adquirir
su espíritu social: así como vamos,
en poco tiempo no estaremos
hablando de sector salud
sino de Cartel Salud.
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Así
están las cosas hoy en el sector salud. Su historia
clínica diría:
ingresó
por Consulta Externa a mediados de los 80's, entró a
cirugía reconstructiva SNS el ene/10/90, estuvo en observación
durante 16 meses al cabo de los cuales se le formuló
Constitución/91, estuvo en observación durante
20 meses, volvió a entrar a cirugía SGSSS el dic/23/93.
Una semana después, el ene/01/94 se dio de alta con una
dieta descentralización y un tratamiento
vitamínico con el medicamento Vuélvalo Negocio
de Laboratorios EPS & ARS. Durante los primeros meses no
hubo complicación, pero de repente el paciente ha venido
a consultas con la siguiente sintomatología: estancamiento
en el crecimiento, falta de apetito social, hiperactividad en
el brazo privatizador, retención de líquidos financieros,
intolerancia gástrica a ciertos alimentos tales como
inversión ó gratuidad,
sed compulsiva del tipo todo lo cobro. Se ordenaron
los exámenes de rigor (se anexan los elaborados por el
laboratorio Opinión Pública) que arrojó
los siguientes resultados: 1) Glóbulos gente
estresados, debido al exceso de plaquetas-trámite
del sistema inmunológico. 2) Producción de Insulina-Profesión-Salud
en niveles peligrosamente bajos debido a regulares niveles de
los minerales Hierro de Innovador, Calcio
de Emprendedor y Zinc de Empresario. 3) Déficit
de proteínas Investigación Científica
y Estímulos Profesionales. 4) Buenos niveles
de vitaminas E-xperiencia y C-onocimiento.
Epicrisis: el paciente es buen negocio pero con
pocos ganadores y sigue en observación. Se remite al
especialista en innovación y se le recomienda una dieta
rica en Liderazgo, Economía Global
e Ideas de Negocio para la Salud, para evitar una
DIABETES TIPO COLAPSO SOCIAL. Debe seguir en observación....
¿Qué hacer entonces? Pues innovar, crear mercado
y generar valores que otros no ofrezcan. Aprovechar el conocimiento
y la experiencia acumulada para generar productos novedosos.
Ideas hay muchas estoy seguro, pero de alguna forma hay que
arrancar para volver a dignificar al profesional de la salud
y por ende al ciudadano. Con el esfuerzo de todos, el sector
salud puede volver a adquirir su espíritu social: así
como vamos, en poco tiempo no estaremos hablando de sector
salud sino de Cartel Salud. |
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