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Telemedicina en Colombia: ¿Peligro u oportunidad?
Patricia
Ossa Ocampo - Periodista - elpulso@elhospital.org.co |
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La viceministra (E)
de Salud, Blanca Elvira Cajigas, anunció que una meta
para el cuatrienio 2006-2010 es la profundización del
fomento a la telemedicina como forma de mejorar el acceso
a servicios médicos especializados. Como toda tecnología
nueva, la telemedicina aún no logra posicionarse en
Colombia; se cuestiona incluso si una consulta especializada
entre profesionales vía telefónica puede considerarse
telemedicina, y la discusión sobre los alcances de
este híbrido de informática y medicina apenas
comienza.
El dolor de cabeza: la conectividad
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En Colombia, el impulso dado por el gobierno a la telemedicina
tiene su apalancamiento tecnológico en Compartel, pero
en el área de la salud es un trabajo conjunto con el
Ministerio de la Protección Social, según la doctora
María Lucia Gómez, asesora del área de
planeación del Ministerio de Comunicaciones. Compartel
tenía previsto cumplir este mes de marzo con una segunda
fase de conexión de los municipios colombianos, para
terminar 2007 con el 100% del país conectado e incluir
80 hospitales de distintas zonas; |
para
esta fase dos, por solicitud técnica del Ministerio de
la Protección Social, el ancho de banda se amplió
a 512 KB de velocidad de descarga de información y 256
KB para subir información desde la institución
a internet, explicó la doctora Gómez.
La proyección del gobierno es terminar el cuatrienio
con 870 instituciones de salud con servicios de telemedicina,
o sea un 89% de la red pública; según la viceministra
Cajigas, actualmente más de 200 instituciones de salud
en los departamentos de Amazonas, Antioquia, Boyacá,
Caldas, Cauca, Guajira, Guaviare, Santander y Valle, y la ciudad
de Bogotá, ya tienen acceso a través del Programa
Compartel. Igualmente, resaltó que el Ministerio implementó
programas de e-learning o cursos virtuales gratuitos de actualización
médica, de los cuales se han beneficiado 981 profesionales;
se espera que éstos sean una herramienta para apoyar
la educación en el marco de la recertificación
de profesionales que se realizará una vez sancionada
la ley de talento humano en salud. |
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La legislación
es clara cuando determina que
el médico tratante siempre es el médico
físico presente,
y que la telemedicina es un accesorio que no reemplaza
al médico tratante ni asume su responsabilidad.
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Pese
al optimismo del gobierno, los resultados y el apoyo de Compartel
no son suficientes, sostiene el doctor Nadín Miserque
de la Fundación Cardiovascular de Colombia, entidad que
acondicionó servicios de telemedicina enfocados en patología
cardiovascular para población pediátrica y de
la tercera edad, con énfasis en personas de menos recursos
a través de la red pública hospitalaria, para
simultáneamente entregar a dicha red una herramienta
de competitividad en el mercado de la salud. Miserque señala
que la conectividad del país no es de alta velocidad:
Son sistemas de solo 128 KB a pesar de que Compartel diga
que tiene alta velocidad; además está limitada
a unos 200 municipios y con la nueva fase llegará a unos
300. Compartel sirve pero no es suficiente.
Otra dificultad es la sostenibilidad económica, pues
quienes trabajan el tema debieron buscar financiación
en entidades internacionales o desarrollar estímulos
para que el Estado financie proyectos, pero cuando se acaba
la financiación, terminan los proyectos. Un tercer factor
que limita las pretensiones del gobierno, es la carencia de
suficientes centros de referencia de alto nivel de complejidad
que funcionen como soporte del sistema.
La Universidad Nacional de Colombia viene trabajando telemedicina
con un enfoque esencialmente académico e investigativo,
buscando impactar sobre la población. Eduardo Romero,
su director de telemedicina, coincide en que las experiencias
en Colombia son muy fragmentadas y dispersas por falta de comunicación
y de una política clara de apoyo a los grupos de investigación
que han abordado el tema; considera que la principal importancia
de la telemedicina en nuestro país es el ahorro de costos
sobre el sistema. |
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Conectividad de baja
velocidad, insostenibilidad
económica y carencia de suficientes centros
de referencia
de alto nivel de complejidad como soporte del sistema,
son las principales dificultades para la
implantar la telemedicina en el país.
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Un
ejemplo es el trabajo desarrollado en San José del Guaviare:
en 10 meses se atendieron 1.700 casos evitando unas 170 remisiones
que hubieran implicado unos $5 millones por paciente, acompañante,
estadía, exámenes, lo que implica un ahorro real
de unos $800 millones, mientras el montaje del proyecto costó
mucho menos. Sin embargo, aclara que la rentabilidad de la telemedicina
para nuestro país está en la posibilidad de vender
servicios a otros países, lo que convertiría el
tema en un renglón importante de la economía,
ya que al interior del país la rentabilidad es poca y
sólo sería una herramienta importante para las
grandes entidades a las que les ahorra dinero.
A mayor tecnología, menos
mano de obra
Los radiólogos en Estados
Unidos sufren actualmente una pérdida acelerada de opciones
laborales, por cuanto los hospitales están optando por
contratar servicios de profesionales en la India y Pakistán.
Este es un problema de fondo, pero el doctor Romero cree que
no es debido a la telemedicina sino a la estructura del sistema
de salud, y para algunas especialidades puede ser fundamental:
La telemedicina será una herramienta que van a
tener las EPS para bajar costos y puede afectar la profesión
médica, pero ahí es importante que el Estado asuma
el control, marque la pauta y no deje la iniciativa a las empresas
privadas, porque tener un centro de especialistas trabajando
en red para atender a todo el país puede ser muy buen
negocio para la aseguradora, pero no estoy seguro que mejore
la calidad de la atención en salud.
A su vez, el doctor Miserque es consciente del riesgo que se
corre, no sólo para los especialistas sino para los médicos
generales en municipios periféricos; por eso es fundamental
entender que la telemedicina nunca puede suplantar a un médico
físico, y hasta ahora la legislación sobre el
tema -la resolución 082 de 2004-, es clara cuando determina
que el médico tratante siempre es el médico físico,
y que la telemedicina es un accesorio que no reemplaza al médico
tratante ni asume su responsabilidad.
De norte a sur
En el mundo, las aplicaciones
de telemedicina se enfocan en procesos de seguimiento a la recuperación
de los pacientes, por medio de instrumentos de medición
que envían datos a un dispositivo de recepción
del médico tratante; se usa como complemento a un sistema
muy bueno de salud. Pero en Colombia, la telemedicina es un
complemento a un sistema de salud con problemas de acceso a
los servicios de salud. |
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Es fundamental entender
que la
telemedicina nunca puede suplantar
a un médico presente.
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El Hospital Nuestra Señora de los Remedios, de Riohacha,
está incursionando en telemedicina con apoyo de la Universidad
Nacional, que entregó los equipos en comodato y le presta
servicios de tele-radiología, cardiología y dermatología.
Inicialmente se han enviado consultas de unos 100 casos mensuales,
aunque la capacidad del sistema es de 2.000; esto se debe, según
el director Cayetano Romero, a que aún están en
el proceso de socialización, pero la intención
es convertir la entidad en un referente para la red pública
y privada de La Guajira. Hasta ahora, la gran ventaja es la
posibilidad de acceder a servicios de tercer y cuarto nivel
de complejidad, sin incurrir en costos de traslado de pacientes;
para el hospital significa una reducción de costos de
30% aproximadamente.
En Amazonas, la Clínica Leticia opera con telemedicina
desde hace 5 años, también en asocio con la Universidad
Nacional y conectada gracias a un enlace satelital facilitado
por la Embajada de Francia. Según su director Javier
Gutiérrez, la dinámica ha sido constante: se han
atendido centenares de casos y se han agilizado procesos en
áreas como radiología de las que no hay profesionales
en el departamento, y el tratamiento dermatológico se
volvió una rutina semanal cuando antes había una
visita del especialista 3 veces al año: La meta
es implementar nuevas áreas de trabajo y consultas en
tiempo real; somos conscientes que ante obstáculos geográficos
como el nuestro, de estar en medio de la selva, somos una zona
donde estos proyectos se desarrollan muy rápido.
Cómo facturar
Una de las discusiones más
profundas en telemedicina se centra en la forma de facturar;
el Ministerio de la Protección Social estudia la inclusión
en el Manual Tarifario de una clasificación para los
servicios prestados a través de esta modalidad. Para
el doctor Nadín Miserque, deben considerarse los mayores
costos por implementación tecnológica y homologarlos
con un costo más alto; cree que la tarifa quedara entre
un 10 y 20% más alta que un servicio tradicional: Lo
que tenemos que hacer es que ese porcentaje no se traslade a
las áreas periféricas y que sea amortiguado por
el Estado.
Otra posición contraria parte de considerar que al tener
un contrato con un centro de telemedicina, la atención
al usuario y la interconsulta debe ser más económica,
ya que no se tiene el costo de tener el profesional fijo en
el sitio de atención y se podría pagar con un
valor fijo mensual. La economía es parte de la
motivación que ha llevado a los centros hospitalarios
a optar por la telemedicina, según el doctor Cayetano
Romero, para quien la propuesta de cobrar un valor por encima
del costo normal, acabaría con su objeto. |
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