MEDELLÍN, COLOMBIA, SURAMERICA No. 302 NOVIEMBRE DEL AÑO 2023 ISNN 0124-4388
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La acreditación en salud es un proceso que busca garantizar la calidad y seguridad de los servicios de atención médica en Colombia. Se fundamenta en el cumplimiento de rigurosos estándares en cuanto a procesos científicos, administrativos y de gestión en la atención médica, con un enfoque en el usuario y su familia. Vale destacar que este proceso es aplicado de manera voluntaria por parte de las instituciones.
“La acreditación es un motor de transformación cultural, esto es clave para todos, necesitamos agregar hábitos inteligentes a nuestras instituciones. Si una institución aprende a auto evaluarse con los estándares, trata de encontrar con transparencia brechas y aspectos por mejorar, usa las herramientas con las que cuenta el sistema; por ejemplo, la conformación de equipos de mejoramiento y mide sus avances, tarde o temprano notaran los cambios. Ese cambio es el valor agregado que persigue el sistema y debe notarse, especialmente lo deben notar los pacientes, las familias y la comunidad en general”, manifestó el doctor Carlos Edgar Rodríguez Hernández, magister en bioética y director nacional de Acreditación en Salud ICONTEC, en entrevista con EL PULSO.
El informe Desde el paciente: Experiencias de la atención primaria de salud en América Latina y el Caribe, publicado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en el mismo 2018, señala que en Colombia solo el 30 % de los encuestados tiene una buena percepción de la calidad en sus servicios de salud y el 80,1% manifiesta que el sistema requiere cambios fundamentales para que funcione mejor.
De igual forma, según la Evaluación externa de la calidad de la atención en el sector de la salud en Colombia, realizada por el Banco Mundial y la Corporación Financiera Internacional (IFC) en el 2019, “los índices de satisfacción son altos y los tiempos de espera son bajos en comparación con los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), sin embargo, las medidas de efectividad de la atención sugieren debilidades en los procesos de atención para las enfermedades no trasmisibles (ENT), los indicadores de eficiencia sugieren un uso excesivo de los recursos disponibles y baja disponibilidad de indicadores de la integralidad de la atención muestran debilidades adicionales en calidad de esta”. Así mismo, señalan que hay una mala comunicación entre la atención primaria y los servicios especializados, por lo que las personas deben buscar la atención a través de múltiples prestadores.
Precisamente, en ese año, el entonces ministro de Salud y Protección Social, Juan Pablo Uribe Restrepo, afirmó durante la firma simbólica de un pacto por la calidad que esta “lo es todo en salud y lo demás son medios para garantizarla” y agregó: “Una Institución Prestadora de Servicios acreditada es garantía de excelencia en calidad y buena atención en salud, además de una señal de buena reputación y competitividad ante los usuarios. Recordemos que todos los ciudadanos tienen la libertad de escoger al prestador de servicios que cumpla mejor con sus expectativas”.
En un panorama como este, se entiende la dificultad para que las instituciones puedan acceder a la acreditación, cuando todavía no tienen las herramientas suficientes para ofrecer una atención de calidad e integrada. No obstante, hay otros obstáculos a los que deben enfrentarse: “Superar los temas económicos. Hay que meterle dinero, tiempo y recursos, para que se convierta en un asunto de la cultura organizacional. Necesita una estructura, necesita políticas que tengan dentro de su estrategia el mejorar la calidad de la prestación de los servicios a través de la acreditación. Y eso no es fácil, porque no es a corto tiempo, puede ser a mediano y a largo plazo”, explica el doctor Fernando Giraldo Piedrahita, docente de la Universidad de Antioquia.
Con corte al mes de diciembre de 2022, en Colombia hay 57 Instituciones Prestadoras de Servicios de Salud acreditadas ante el ICONTEC, de las cuales 41 entidades son instituciones privadas, equivalentes al 72 % del total de entidades que voluntariamente han asumido este proceso, 15 son públicas y una es de carácter mixto. El 13 % de las camas del país están hoy en instituciones acreditadas; así mismo, poseen el 24 % en las camas de UCI y el 12 % de los quirófanos; seis de estas están acreditadas con excelencia. El total son 11 más de las que había en el 2019, recordando que este proceso requiere tiempo y recursos para poder alcanzarse.
El doctor Giraldo explica que la diferencia entre el número de acreditaciones de las instituciones privadas y las públicas tiene varios motivos: “Primero, la cultura: en las organizaciones privadas hay una cultural organizacional más estable, porque los cargos son más estables; entonces es posible a largo plazo definir políticas en la estrategia y pensar en la acreditación. Mientras que el recurso humano en el sector público es más volátil”; segundo, los recursos que se disponen para invertir en este proceso y “porque de alguna manera las tarifas o los servicios de salud no se verán muy afectados en los primeros niveles con la implementación de la acreditación”, agrega.
El doctor Rodríguez resaltó: “Nosotros incluimos en el ideario de la acreditación en salud asuntos que hace 20 años eran de difícil cumplimiento y en los que hoy vemos avances importantes, por ejemplo, en la gestión de la tecnología, en la gestión integral de los riesgos, en la atención centrada en las personas, en la responsabilidad social, temas en los que en algunos casos resultamos ser pioneros a nivel internacional”.
Así mismo, señaló algunos avances que han tenido las instituciones acreditadas: en términos de seguridad, las instituciones han desarrollado sistemas de reporte de eventos adversos, hacen análisis con protocolos específicos y hay progresos importantes en la aplicación de listas de chequeo para evitar caídas, errores en la administración de medicamentos o en pasos para garantizar la cirugía segura; con respecto a la eficiencia, en los análisis de costo efectividad para la adquisición de tecnología, disminuir los tiempos de parada por ausencia de mantenimientos, entre otros.
Recientemente se expidió la Ley 2333 de 2023, en la que se modifica parcialmente la Ley 1438 de 2011 (artículo 100), sobre las exigencias para que una IPS pueda ser considerada como “hospital universitario” y se ratifica el compromiso con esta certificación ampliando el plazo hasta el 1 de enero de 2027. Este tema ha sido abordado también en la Ley la 1164 de 2007 y la Ley 1797 de 2016. “Esto quiere decir que sucesivos gobiernos, incluido el actual, han reafirmado que trabajemos en conjunto por tener mejores centros de formación, con los cuales se pueda incidir en un cambio cultural que redunde en beneficio de los pacientes, las familias y los propios trabajadores de la salud y, por supuesto, de las facultades”, expuso el director nacional de Acreditación en Salud ICONTEC.
De igual forma, informó que los hospitales del país que cuentan con las características para llegar a ser hospitales universitarios están trabajando en el cumplimiento gradual de los requisitos y en el caso de los hospitales públicos, este proceso está siendo promovido por inversiones de las alcaldías y gobernaciones. “Como llevamos años trabajado en esa idea, es posible que en los próximos años se anuncie que otros hospitales del país han cumplido con los requisitos”.
La acreditación en salud en Colombia puede ser un proceso desafiante para las instituciones de atención médica, pero existen varios incentivos que pueden motivar a las organizaciones a obtenerla, tanto en términos de calidad como con las facilidades tributarias que les ofrece el Estado. Por ejemplo, el Decreto 4747 del 2007, en el artículo 9 establece que “las entidades promotoras de salud de los regímenes contributivo y subsidiado que tengan afiliados en el área de influencia de una institución prestadora de servicios de salud acreditada en salud, privilegiarán su inclusión en la red de prestación de servicios para lo cual suscribirán los acuerdos de voluntades correspondientes, siempre y cuando la institución acreditada lo acepte”.
Igualmente, la Ley 1164 de 2007 instaura que los egresados de programas educativos acreditados y el personal que labora en Instituciones prestadoras de servicios de salud acreditadas tendrán prioridad para acceder a las becas crédito ofrecidas por el Gobierno Nacional.
Así mismo, el Decreto 2099 del 13 de junio de 2008, en su artículo 4, establece que para ser usuario del Sistema Especial de Importación-Exportación, los prestadores de servicios de salud deberán estar acreditados por el Sistema Único de Acreditación en Salud Colombiano. Bajo este sistema especial, se podrá autorizar la exención o devolución de los derechos de importación de bienes de capital, equipos y repuestos para la producción de servicios que sean exportados.
Adicionalmente, hay un incentivo que es a la vez un efecto del sistema de acreditación: la influencia que puede tener sobre la percepción de los pacientes, de esta manera se desarrolla una confianza sobre la atención recibida y una preferencia por estos mismos.
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