MEDELLÍN, COLOMBIA, SURAMERICA No. 302 NOVIEMBRE DEL AÑO 2023 ISNN 0124-4388 elpulso@sanvicentefundacion.com icono facebook icono twitter icono twitter

Panorama de la calidad de la atención en salud en Colombia

Por: Andrea Ochoa Restrepo
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La calidad de la atención en salud es un tema crucial en cualquier sistema sanitario, y Colombia no es la excepción. A pesar de los avances en la cobertura del sistema, aún existen disparidades en el acceso a servicios de calidad, especialmente en áreas rurales y entre poblaciones vulnerables.

Según el último informe proporcionado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), “en cuanto a la cobertura de planes básicos de salud, el 95 % de la población colombiana está cubierta por un conjunto básico de servicios, aunque solo el 41 % de las personas están satisfechas con la disponibilidad de atención sanitaria de calidad en comparación con el promedio de la institución, que es del 67 %”.

En lo que respecta a la cobertura financiera, el informe señala que el 78 % del gasto cubierto por prepago obligatorio es similar a la media (76 %), pero el gasto per cápita es inferior en un 14 %. En términos de acceso a la atención sanitaria, Colombia supera la media de la OCDE en el 50 % de los indicadores.

En cuanto a los recursos del sistema de salud, Colombia invierte menos en sanidad que el promedio de los países de la OCDE. El gasto per cápita en salud en Colombia es de 1 640 dólares, en comparación con la media de 4 986 dólares. Esto equivale al 8,1 % del Producto Interno Bruto (PIB) en Colombia, en contraste con el 9,2 % de la OCDE. Además, el país cuenta con 2,5 médicos en ejercicio por cada 1 000 habitantes, en comparación con la media de 3,7 médicos por cada 1 000 personas. En cuanto a la disponibilidad de camas hospitalarias, Colombia tiene 1,7 camas por 1 000 habitantes, mientras que la media de la OCDE es de 4,3 camas por la misma población.

Según la revista The Economist, Colombia ocupa el sexto lugar en la clasificación de los mejores servicios de salud para la sociedad, superando a países como Estados Unidos y Cuba. El análisis se centró en la prestación de servicios sanitarios en la sociedad, considerando indicadores relacionados con políticas públicas. Este reconocimiento destaca la eficiencia y la efectividad del sistema de salud colombiano en comparación con otros países evaluados en el estudio.

De otro lado, la Asociación Colombiana de Empresas Sociales del Estado y Hospitales Públicos (Acesi) presentó un informe que pone en evidencia la “posición desequilibrada” que mantienen las EPS sobre los proveedores de servicios de salud, en el que se evidencian prácticas sistemáticas que afectan negativamente la economía de los hospitales y la calidad de la atención médica.

En contraste, los hospitales públicos resaltan, de acuerdo con el comunicado de Acesi, que esta acumulación de deudas ha impactado considerablemente el sistema de salud colombiano y que, actualmente, enfrentan desafíos en términos de recursos y capacidad operativa, y son gravemente afectados por estas prácticas. Además, la falta de cumplimiento en la contratación de servicios compromete la calidad de la atención que pueden ofrecer.

Finalmente, Olga Zuluaga, directora de Acesi, subrayó la necesidad de una reforma en el sistema de salud colombiano para asegurar una relación justa y equitativa entre los prestadores de servicios y las organizaciones responsables de su financiamiento. “Además, se necesita un mayor control y vigilancia por parte de los organismos gubernamentales para garantizar que las EPS cumplan con sus obligaciones de manera adecuada y oportuna. La calidad y la accesibilidad de la atención médica en Colombia dependen en gran medida de resolver estas problemáticas y garantizar un sistema de salud sostenible y efectivo para todos los ciudadanos”, concluyó.

En comparación, y según el ranking de sistemas de salud en el mundo realizado por la Asociación Colombiana de Hospitales y Clínicas (ACHC) para el año 2022, los países con mejores resultados en salud se distinguen por asignar un mayor porcentaje de su Producto Interno Bruto (PIB), entre el 8,5 % y el 11 %, a la salud. Estos países también cuentan con una infraestructura más sólida, representada por 4,64 camas hospitalarias por cada 1 000 habitantes, así como una mayor dotación de recursos humanos, con un promedio de 34 75 médicos y 118 02 enfermeras y parteras por cada 10 000 habitantes. Además, suelen tener altos índices de desarrollo humano y bajos niveles de corrupción.

Vale recordar que según la asociación, para el año 2022, Colombia invirtió el 7,7 % de su PIB en salud y tiene 23.3 médicos por cada 10 000 habitantes, una densidad de enfermeras de 14,6 por cada 10 000 habitantes y 1,7 camas hospitalarias por cada 1 000 habitantes. En el índice de corrupción, el país se sitúa en el puesto 87 entre 180 países, mientras que en el Índice de Desarrollo Humano ocupa la posición 83 de 189 países, según la medición del PNUD (Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo).

En términos de financiamiento, se destaca que los países con mejor desempeño gastan en promedio $US 4,792 por habitante, mientras que los últimos en la clasificación invierten un promedio de $US 42 por persona. Al analizar el acceso efectivo a los servicios de salud mediante el índice de cobertura UHC de Lancet, se observa que los países mejor calificados superan el 87 % de cobertura efectiva, mientras que aquellos con un desempeño inferior están por debajo del 45 %. En este aspecto, Colombia alcanzaba para ese año el 74,3 %.

El director de la ACHC, Juan Carlos Giraldo Valencia, indicó: “En el caso de Colombia, los resultados reafirman la necesidad de hacer una doble aceptación, como los ha propuesto este gremio, ya que los resultados evidencian que hay unos aspectos en los que el país tiene importantes avances y otros en los que nuestro sistema debe mejorar para avanzar hacía los primeros lugares del ranking”.

Perspectivas de los pacientes

De acuerdo con la Revista Colombiana de Hematología y Oncología, en el artículo Percepción sobre la ruta de atención en salud de cáncer en pacientes de Envigado, 2020-2021, la calidad de la atención en salud, tal como la perciben los usuarios, tiene como objetivo evaluar diversos aspectos. Estos incluyen la provisión de información, la capacidad de elección, la gestión administrativa, el hospedaje, la continuidad de los cuidados entre los diferentes niveles de atención, entre otros. En otras palabras, la relación entre la calidad medida y la observada por el paciente debe considerarse como un proceso continuo de mejora.

Los resultados obtenidos en el estudio indican que el 91 % de los pacientes menciona que los temas relacionados con la accesibilidad del servicio, como los trámites derivados, no son ni complicados ni muy sencillos. Estos hallazgos son consistentes con informes previos de diversos autores.

A su vez, la Fundación Colombiana de Leucemia y Linfoma encuestó a más de 300 pacientes de atención prioritaria. La encuesta, realizada desde el 6 a 22 de marzo, arrojó cifras clave desde el escenario del paciente crónico. El 45 % de los pacientes calificó el sistema de salud como bueno, el 22 % excelente, el 28 % regular y solo un 5 % consideró que es malo. La última atención médica recibida fue calificada como buena o excelente por el 85 % de los pacientes y solo el 15 % la calificó como regular o mala.

“Lo anterior evidencia que los programas especializados para pacientes con dolencias crónicas, algunos ya con décadas de madurez y evolución, son adecuados y que la mayoría de los pacientes tiene un nivel de satisfacción muy alto respecto a la atención que recibe dentro de estos programas”, expresó Gustavo Campillo, presidente de Fundación Rasa.

Las principales fortalezas desde la perspectiva de los pacientes son la atención de su médico tratante con un 90 %, la IPS que atiende su dolencia crónica con 83 % y la protección financiera con 72 %.

La cercanía del centro de atención con el lugar de vivienda es una debilidad para el 47 % de los encuestados, ya que los centros especializados para la atención de enfermedades como el cáncer y otras enfermedades crónicas requieren altos niveles de complejidad, lo que hace difícil que puedan estar disponibles en ciudades pequeñas o municipios.

Si bien solo un 10 % de los pacientes encuestados viven en zona rural y deben enfrentar estas barreras geográficas, las grandes ciudades también implican largas distancias para quienes viven en zonas periféricas, así como retos en la movilidad que dificultan la experiencia de los pacientes.

“Estos retos geográficos requieren de un modelo de salud diferencial que contemple además servicios sociosanitarios, y que permita un verdadero y eficiente acceso a los servicios de salud en los territorios”, refirió Yolima Méndez, presidenta de Funcolombiana.

Las mayores debilidades desde la perspectiva de los pacientes tienen que ver con los trámites ante la EPS (54 %) y la oportunidad en la asignación de citas (52 %), aspectos que son más críticos para los pacientes con enfermedades raras, ya que el 71 % y el 74 % respectivamente los consideraron una debilidad del sistema de salud.

¿Ayudará la reforma a mejorar la calidad?

Mario Benedetti, médico epidemiólogo y máster en Dirección y Gestión en Salud Digital, señala que existe una percepción generalizada de deficiencia en la calidad de atención y alta fragmentación en el sistema de salud colombiano, abarcando personal sanitario, tecnología, proveedores, farmacia y burocracia. Además, destaca que la pandemia de COVID-19 ha evidenciado las debilidades del sistema, especialmente en infraestructura de Atención Primaria en Salud (APS), logística, capacidad hospitalaria, suministros médicos y recursos humanos.

Benedetti argumenta que, una vez se superó la situación epidemiológica de la pandemia, se vuelve imperativa una reforma en el sistema de salud, considerando el contexto actual. La necesidad de esta reforma radica en garantizar el acceso a servicios de calidad para todos, sin importar el régimen contributivo o subsidiado, y en enfrentar los desafíos epidemiológicos y demográficos presentes.

Sin embargo, el experto enfatiza que el éxito de la reforma dependerá de la implementación efectiva de los cambios y la participación activa de la sociedad en el proceso de transformación. Destaca la importancia de llegar a las zonas rurales con estrategias tecnológicas e infraestructura complementaria a las normas urbanas, aprovechando la experiencia acumulada para integrarla en las áreas más remotas del territorio nacional.

En contraste el Observatorio Nacional de Calidad en Salud argumentó: “En la medida que la calidad y la humanización en salud, es cada vez más inminente que hagan parte de la agenda pública y política nacional, es necesario en este sentido, contar con un espacio de gestión y redes de conocimiento que permita el entendimiento de las relaciones de trabajo colaborativo entre los agentes del sector salud con los múltiples sectores como la academia y con la comunidad en general, para el mejoramiento continuo de la salud de manera integral, equitativa y digna, acogida en los diferentes lineamientos normativos nacionales”.

Finalmente, en respuesta a la pregunta sobre si el sistema de salud debe experimentar ajustes, mantenerse sin cambios o cambiar por completo, el 71 % de los encuestados considera que se necesitan ajustes, el 14 % piensa que debería permanecer igual y solo un 8 % aboga por un cambio total.

La mayoría de los pacientes que optan por ajustes reconocen las fortalezas y logros del sistema de salud actual, pero también señalan la necesidad de mejorar aspectos que actualmente no funcionan correctamente, según comentó Yolima Méndez. Solo una minoría de pacientes respalda un cambio total, como el que propone el Gobierno a través de su propuesta de reforma.

En cuanto a las Entidades Promotoras de Salud (EPS), el 62 % de los pacientes encuestados no está de acuerdo con la eliminación de las EPS, el 14 % está parcialmente de acuerdo y solo el 14 % está totalmente de acuerdo. Estos resultados son coherentes con otras encuestas, como la realizada por ANDI e Invamer, en la que el 68 % expresó su desacuerdo con la eliminación de las EPS.


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