MEDELLÍN, COLOMBIA, SURAMERICA No. 289 OCTUBRE DEL AÑO 2022 ISNN 0124-4388
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La mortalidad materna es un problema de salud pública que se visibiliza en mayor proporción en países de ingresos bajos. De acuerdo con la última actualización del grupo InterAgencial para la estimación de la mortalidad materna de las Naciones Unidas (MMEIG), la tasa de mortalidad materna en los países de América Latina y el Caribe, muestra un importante descenso con relación al promedio regional en los últimos años, desde 88 por cada 100 000 nacidos vivos en 2005 a 74 por cada 100 000 nacidos vivos en 2017. Sin embargo, ha presentado altibajos en el período, dando cuenta de que el problema no se encuentra resuelto.
Según los datos del MMEIG, “todavía son varios los países de la región que registraban un índice de mortalidad materna por encima de lo que plantea la meta 3.1 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible”. Antes de la pandemia, se consiguieron grandes avances en la mejora de la salud, uno de ellos fue el aumento de la esperanza de vida y otro fue la reducción de algunas de las causas de muerte comunes asociadas con la mortalidad infantil y materna.
Sin embargo, se necesitan más esfuerzos para erradicar por completo una gran variedad de enfermedades y abordar un gran número de problemas de salud, tanto constantes como emergentes. Según la ONU, “si se interrumpe la atención sanitaria de rutina y se limita el acceso a los alimentos, el aumento de las muertes maternas podría ser devastador: 118 países de ingresos bajos y medios podrían registrar un aumento de 8,3 % a 38,6 % de muertes maternas por mes, en un período de seis meses”.
En Colombia, según los últimos datos de Instituto Nacional de Salud (INS) “la razón de mortalidad materna mostró una tendencia a la disminución, pasando de 73,3 casos en el 2007, a 47,1 casos por 100 000 nacidos vivos en el 2019. Durante el 2020 se notificaron 587 muertes maternas, de las cuales 403 se clasificaron como mortalidades maternas tempranas, 150 mortalidades maternas tardías y 34 muertes maternas por causas coincidentes; se presenta aumento del 34,3 % en el número de casos de mortalidad materna al comparar con el año 2019, las muertes maternas en población de nacionalidad extranjera aportan el 10,1 %”.
Las entidades territoriales de Guainía, Chocó, Vichada, Amazonas, Vaupés, La Guajira, Putumayo y Magdalena presentaron las razones de mortalidad materna más altas, con más de 100 casos por 100 000 nacidos vivos. Las principales causas de muerte materna son la hemorragia obstétrica con el 19,4 % y el trastorno hipertensivo asociado al embarazo con el 16,9 %. La principal causa de muerte materna indirecta fue la neumonía por COVID-19 con el 13,9 %.
La entidad afirmó que “se presenta un reto para el país porque, aunque hubo avances en la disminución de las muertes maternas, es necesario plantear metas más ambiciosas para lograr una mayor reducción, con la premisa de que las mediciones con promedios nacionales ocultan brechas en salud materna. Hasta finales de 2019, continuaron los avances en muchas áreas de la salud, pero el ritmo de progreso no fue suficiente. Sin embargo, la pandemia de la COVID-19 está limitando el progreso aún más. El rápido aumento de los casos de COVID-19 ha causado una importante pérdida de vidas y sobrecargando muchos sistemas de salud. Los servicios esenciales de salud y las intervenciones para salvar vidas se están viendo interrumpidos”.
Asimismo, la Superintendencia Nacional de Salud (Supersalud) alertó a los actores del sistema de salud colombiano sobre el incremento de la mortalidad materna perinatal en el país. En el llamado, el ente de vigilancia y control solicitó con urgencia a las entidades administradoras de recursos implementar las medidas necesarias para asegurar el cuidado de la población en estas etapas.
De acuerdo con lo anterior, muchos de los casos de mortalidad materna temprana reportados en los dos últimos años corresponden a muertes evitables, tanto en mujeres como en los recién nacidos; las cifras así lo evidencian: el indicador ‘razón de mortalidad materna a 42 días por régimen’ pasó de 55,77 muertes en 2019 a 87,21 en 2021 a 75,09 en lo corrido de 2022.
Ulahy Beltrán, superintendente, afirmó: “Las personas fallecidas estaban afiliadas por las entidades administradoras de recursos; y comprobar que fallecieron sin contar con los diferentes componentes de atención que debieran haber recibido por responsabilidad de quienes las tenían afiliadas dentro del esquema contributivo o subsidiado, evidencia que el aseguramiento no viene cumpliendo con su labor de protección a las personas cuando están sanas ni de atención a los enfermos cuando requieren los servicios correspondientes”.
“Las entidades administradoras de recursos (EPS) que en el régimen contributivo registran los peores indicadores son Famisanar, Compensar, Nueva EPS, Salud Total, Sanitas y SOS. Por su parte, los mayores niveles de mortalidad materna en el régimen subsidiado se presentan en Comfaguajira, Mallamás, Comfachocó, Anaswayuu, Dusakawi y Emssanar, especialmente en los departamentos de Chocó, La Guajira y Arauca”, dio a conocer el superintendente de Salud.
El régimen contributivo es donde más casos de mortalidad materna se han registrado en los últimos años, pues se pasó de 29,94 en 2019 a 75,00 en el 2021.
Por otra parte, el informe del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), ‘Mortalidad Materna en Colombia en la última década y el efecto del COVID- 19’ también evidencia que esta tasa aumentó luego de haber disminuido en 2018, principalmente por la pandemia.
“Entre 2010 y 2018, la mortalidad materna se redujo en 26 muertes por cada 100 000 nacidos vivos, pasando de 71,6 en 2010 a 45,3 en 2018. Más recientemente, en 2020 la mortalidad materna en Colombia se ubicó en 66,7 muertes maternas por cada 100 000 nacidos vivos a nivel nacional. Se observa un incremento pronunciado desde 2019, retrocediendo en el 2020 al escenario del 2011-2012”, señala el informe.
El DANE explicó que el aumento de estos casos, específicamente en el año 2020, se vio agravado por la crisis del COVID-19: “La emergencia sanitaria ocasionada por la pandemia redujo la atención prenatal, lo cual puede ser una de las principales causas del incremento de la mortalidad materna, además del crecimiento y el incremento de la mortalidad tardía y secuelas en 2020”.
Según la Organización Así Vamos en Salud, “lo anterior demuestra que este tema sigue siendo un problema de salud pública en el país que, incluso, viene acrecentando. Por lo anterior, es importante reforzar la prestación de servicios de salud adecuados y efectivos para las diferentes situaciones que puedan presentarse durante el parto. Para esto se debe resaltar que la mortalidad materna puede deberse a causas obstétricas directas o indirectas. Las directas se refieren a las complicaciones del embarazo, parto o puerperio, que están vinculadas con tratamientos incorrectos o una inadecuada atención. Las indirectas están relacionadas con enfermedades previas al embarazo como diabetes, malaria, hepatitis, anemia, entre otras”.
“De allí la importancia de reforzar las acciones para lograr una atención oportuna para la prevención de patologías que puedan significar un peligro para la vida de la gestante, debido a que las causas mencionadas anteriormente pueden identificarse a tiempo para lograr que ocasionen menos daño en la salud de las mujeres y los próximos a nacer”, agrega la organización.
Para la Federación Médica Colombiana “la gran conclusión con esa información oficial es que en Colombia una de las principales causas de muerte en mujeres gestantes es COVID-19, lo que hace necesaria, imprescindible y urgente la vacunación con esquema completo en esta población para lograr los beneficios protectores individuales y colectivos que genera esta inmunización”.
“La falta de protección contra el coronavirus por no vacunarse en este grupo de mujeres, que se considera población prioritaria en los planes nacionales de vacunación de los diferentes países, queda demostrada con los datos que reportan, indican que aproximadamente el 97 % de las embarazadas hospitalizadas por COVID-19, no estaban vacunadas”, puntualizó la entidad.
Asimismo, la Asociación Colombiana de Empresas de Medicina Integral (ACEMI) hizo un llamado a través del artículo “Salud sexual y reproductiva de la mujer colombiana en 10 años del Plan Decenal de Salud Pública: lecciones aprendidas y un futuro por construir” “a evaluar la territorialización del indicador para poder impactar diferencialmente y con mayor eficacia esas poblaciones con mayor vulnerabilidad. Esta tasa es aún muy alta, ya que si aplicamos a la población de mujeres que en 2021 tienen ese resultado en salud en la cadena de atención”.
“Debemos buscar la manera de maximizar el valor en salud para la población, fortalecer la salud pública más allá del Plan de Intervenciones Colectivas, migrando hacia la corresponsabilidad de la promoción y prevención como variable crítica para la salud de la población con alto impacto en la sostenibilidad del sistema y en la productividad del país”, concluyen.
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