MEDELLÍN, COLOMBIA, SURAMERICA No. 276 SEPTIEMBRE DEL AÑO 2021 ISNN 0124-4388
elpulso@sanvicentefundacion.com
Según Carlos Alberto Cardeño Castro, psiquiatra y presidente del Comité de Ética e Investigación del Hospital San Vicente Fundación, la depresión es un síndrome crónico psiquiátrico que representa una alteración de la salud mental y que tiene como principal afectación el estado de ánimo. Esta constituye un cuadro clínico en el que hay por más de dos semanas una tristeza constante con pérdida del disfrute para las actividades diarias con dificultades para la concentración, la alimentación y el estado de salud. Además, puede haber alteración del sueño, ansiedad, irritabilidad, dificultades de la concentración y en general una percepción negativa de sí mismo, del entorno y del futuro. Ocasionalmente, puede haber pérdida del sentido de vida, aparición de ideación suicida, intentos suicidas y suicidio consumado.
El suicidio o intento suicida es el acto final de varias enfermedades de la salud mental como depresión, trastorno afectivo bipolar, esquizofrenia, trastorno de la personalidad, trastorno de la conducta alimentaria, trastorno afectivo bipolar, ludopatia y sicosis. En algunos casos es el resultado de alguna conducta impulsiva sin que medie un diagnóstico psiquiátrico.
Según Andrea Otero, vicepresidenta de la Asociación Colombiana de Psiquiatría, un factor de riesgo es el padecimiento de algunas condiciones médicas como el dolor crónico, el trauma craneoencefálico, el cáncer, la insuficiencia renal, el sida y el lupus eritematoso sistémico. Además, de los factores psicosociales como la pobreza, la violencia, la migración, la discriminación, el estigma social y el maltrato infantil. La depresión es considerada una enfermedad con peor desenlace en enfermedades comórbidas, es decir, cuando una persona tiene una enfermedad crónica y sufre un cuadro depresivo, la enfermedad actúa con mayor agresividad como en el caso del lupus, la artritis, la hipertensión y la enfermedad cardiovascular, debido a la comunicación bidireccional de ambas enfermedades; la enfermedad crónica puede afectar el estado anímico de la persona y la depresión puede afectar el comportamiento de esas enfermedades crónicas según lo indicó Cardeño.
Los factores de riesgo pueden relacionarse con la inexistencia de una red de apoyo, comportamientos de soledad o aislamiento, consumo de sustancias psicoactivas y alcohol, dificultades de pareja, violencia intrafamiliar, exposición a eventos traumáticos como violencia física, psicológica y abuso sexual o el ser objeto de bulling o matoneo, independientemente de la edad. Según un informe de la OMS, publicado el 2 de septiembre de 2019, el suicidio es la tercera causa de muerte para los jóvenes de edades comprendidas entre los 15 y los 19 años.
Varias entidades y organizaciones tienen diversas estrategias de ayuda y capacitación frente a este tema. El Metro de Medellín en alianza con el Área Metropolitana implementaron “los escuchaderos”, espacios ubicados en las estaciones de metro y las comunas donde psicólogos ofrecen atención gratuita y sin límite de tiempo en un horario de 9:00 a.m. hasta las 4:00 p.m. A raíz de los casos tratados por medio de estos espacios, la Alcaldía de Medellín creó el Código Dorado, una estrategia rápida y gratuita que funciona las 24 horas del día para atender emergencias por trastornos psicológicos y situaciones que afectan la salud mental, solo se debe llamar a la Línea Amiga Saludable 444 44 48 o a la Línea 123 Social. Allí se dan telecitas con profesionales de la salud como psicólogos, psiquiatras y médicos, y toda la atención se canaliza por medio de las aseguradoras como el sisben y la EPS.
La Asociación Colombiana de Psiquiatría, realizó una campaña de prevención del suicidio en el año 2020 que “se enfocó en el manejo del duelo, ya que un duelo patológico puede llevar al suicidio y para ese momento habían muerto en Colombia más de 20.000 personas por COVID-19 dejando a innumerables seres queridos” indicó Otero. Para los trabajadores de la salud, la asociación realizó cajas de herramientas para el cuidado de la salud mental con el fin de apoyarlos frente a la sobrecarga laboral y emocional a la que se enfrentan debido a la pandemia.
La pandemia ha afectado diversas situaciones de la vida cotidiana del individuo que son necesarias para su desarrollo. Las personas se vieron obligadas a adaptar su casa para el desarrollo de las tareas de trabajo o estudio y asimilar la interacción y convivencia permanente con todos los integrantes del hogar. En algunas familias o parejas en las que había violencia intrafamiliar antes de la pandemia, por la obligación del enclaustramiento, las víctimas se han visto forzadas a estar en constante presencia con sus agresores. Otero indicó que “el aumento del aislamiento, miedo, estigma, pérdidas económicas han llevado a un mayor riesgo de las enfermedades mentales y el estrés aumentando el riesgo suicida”. Según el Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses, 11,01 % de las muertes en Colombia fueron por suicidio en el año 2020.
La revista The Lancet publicó el pasado 13 de abril de 2021 el primer estudio internacional sobre las tendencias de suicidio en los primeros meses de la pandemia por el COVID-19. Según la investigación realizada en colaboración de decenas de autores y que incluyó a 21 países de ingresos altos y medianos altos, no se registró un incremento en las tasas de suicidio durante los primeros meses. Sin embargo, hay que tener en cuenta algunas cosas: dentro del estudio, Colombia no estaba como país participante y el estudio solo evaluó la fase inicial de la pandemia puesto que según la Organización Mundial de la Salud, el virus del COVID-19 fue reconocido como una pandemia el 11 de marzo de 2020, teniendo una duración indefinida de más de un año hasta ahora, lo cual hace que los resultados sean ajenos a Colombia.
Según el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), en un informe sobre la salud mental en Colombia respecto a los efectos de la pandemia, para el primer trimestre de 2021, se han registrado 709 casos de suicidio por lesiones autoinflingidas, de los cuales 585 correspondieron a hombres y 124 a mujeres. Esto muestra un aumento respecto al mismo período con relación a años anteriores, en el 2019 se dieron 496 casos y en el año 2020 fueron 548.
Así mismo, con relación al suicidio ampliado se observa también un aumento en el porcentaje total de casos presentados entre el primer trimestre de 2020 y el primer trimestre de 2021, la cual pasó de ser de 2,0 % a 2,1 %, es decir, dos de cada 100.000 habitantes en Colombia se suicidaron en el primer trimestre de 2021.
Existe una gran preocupación sobre el futuro de este problema, Otero manifestó que: “Hacia adelante, lo que vemos es una pandemia de enfermedad mental. Se observa un incremento de enfermedades mentales como depresión, ansiedad y abuso de sustancias, los pacientes con enfermedades mentales crónicas no están recibiendo un adecuado tratamiento, lo cual dispara las recaídas y los factores de riesgo suicida han aumentado en nuestra población, particularmente en la población joven”.
EL PULSO como un aporte a la buena calidad de la información en momentos de contingencia, pública y pone a disposición de toda la comunidad, los enlaces donde se pueden consultar de manera expedita todo lo relacionado con el Covid-19-
Tel: (4) 516 74 43
Cel: 3017547479
diana.arbelaez@sanvicentefundacion.com