MEDELLÍN, COLOMBIA, SURAMERICA No. 273 JUNIO DEL AÑO 2021 ISNN 0124-4388
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Durante el último año el sector de la salud ha enfrentado múltiples retos que hoy cuestionan a sus líderes acerca de cuáles son los cambios que deberán tener en cuenta en la formación del talento humano de aquí en adelante. Pese a que aún es incierto cuánto tiempo viviremos en esta economía de bajo contacto, ya las universidades, hospitales e instituciones empezaron a revisar sus roles.
El primer cambio, sin duda, tiene que ver con el concepto de salud. De acuerdo con Agueda Valencia, jefe de prácticas de Medicina de la Universidad de Antioquia, la formación de los profesionales en salud “no se puede centrar únicamente en la enfermedad, hay que empezar desde el sentido de la vida, de la salud en el desarrollo humano, y la enfermedad como una parte de ese proceso. Tenemos que superar esa visión morbicéntrica y mercantilista de la salud, porque debe ser más importante la salud pública; en ese sentido, la formación debe ser más sólida en términos políticos, culturales y sociológicos porque ya entendimos que la salud no solo es un asunto antropológico”.
Así mismo, Valencia anotó que la formación debe ser mucho más integral e integrada con todos los determinantes de la salud y con apropiación tecnológica para favorecer su cuidado. “Ya los pacientes tienen más información y la relación de poder con el profesional de la salud cambia. Los profesionales de la salud debemos entender y aplicar toda esa tecnología a la que tienen acceso los usuarios”.
Y es que ese es quizá el punto más crucial: apuntarle a la innovación tecnológica, las capacidades para desarrollarla, entenderla y ponerla en práctica. Esto porque el salto en las capacidades de computación ha permitido el surgimiento acelerado de nuevas tecnologías para el diagnóstico, la toma de decisiones y la intervención terapéutica en salud; la analítica de grandes datos ha estado presente en casi todos los sistemas implementados para seguir el comportamiento de la pandemia COVID-19, ejemplo de ello son las aplicaciones CoronApp (del gobierno nacional) y Medellín me cuida (de la alcaldía). Ahora contamos, por ejemplo, con el blockchain se explora como solución a la trazabilidad de los registros de la historia clínica y en general de las transacciones técnicas y financieras de los sistemas de salud. De su parte, el internet de las cosas crece día a día con dispositivos usables como pulseras inteligentes, sensores de latidos, contadores de pasos, entre otros, que permiten mejoras en el seguimiento y terapéutica de muchas patologías.
Carlos Felipe Escobar Roa, director del Centro de Innovación - HUB iEX de la Universidad El Bosque, expresó en el editorial La Innovación en salud y la formación del talento humano en salud. Reflexiones en medio de la pandemia que “estas dinámicas de transformación en la formación de talento humano en salud marcarán la pauta de la agenda de las escuelas de salud en el futuro mediato y también abordan otros frentes cruciales: la revisión de los objetivos de formación y el perfil de los egresados de las profesiones en salud para asegurar en ellos la capacidad de monitorear, apropiar, usar y abandonar tecnologías emergentes (fluidez digital), mientras las asumen como herramientas que ofrecen oportunidades para diseñar y crear nuevas soluciones para el cuidado de la salud y la atención de la enfermedad”.
Es así, continuó Escobar, que “podrán hacer parte de la creación de nuevos productos, servicios, modelos, organizaciones y empresas mientras aseguran que los beneficios de la era de la innovación y la cuarta revolución industrial se traduzcan en respuestas que avancen hacia la construcción de sistemas de salud más justos y equitativos, centrados en el ser humano, su núcleo familiar, social y cultural”.
En este sentido, según Valencia, lo que cambian son las estrategias de atención, no los asuntos misionales del personal del sector salud, se implementan nuevas formas e infraestructura, ya que en la medida en que haya desarrollo tecnológico habrá mayor apropiación. La jefe de prácticas consideró que mientras más dispuestos estén los profesionales a incorporar la tecnología a su quehacer menos brechas existirán entre los habitantes del campo y de la ciudad en el acceso a la salud, ya que será menos costoso atenderlos desde su propio entorno a través de servicios de telesalud.
Incluso, Valencia se aventuró a remarcar la importancia de la innovación hecha directamente por profesionales del ramo: “es importante que la formación no se quede tanto en el oficio, sino que también produzca tecnología, estamos acostumbrados a que la investigación y la innovación siempre la hacen otras áreas. Se vienen otras competencias que hay que ir formando, estamos muy anclados en la supraespecialidad, pero no tanto en el pensamiento crítico, el trabajo en equipo, la innovación”.
Diego Espíndola, representante de la Asociación Nacional de Internos y Residentes (Anir) en Antioquia, expresó que “hay un cambio de panorama sobre cómo se entrega la educación a los estudiantes, y en ese sentido se demanda el fortalecimiento de las instituciones con infraestructura y tecnología, así como dar mejor formación de los docentes para dar respuesta a estos desafíos, porque la educación remota requiere unas capacidades diferentes”.
En ese sentido, Espíndola manifestó que los estudiantes deben adaptarse a esas herramientas tecnológicas por medio de los cuales se están formando y las instituciones, a su vez, deberán fortalecer los sistemas de bienestar para que los estudiantes puedan conectarse de manera remota cumpliendo con sus cronogramas.
En su texto, Escobar detalla que “la pandemia aceleró la innovación en los canales y medios de formación en salud, área disciplinar que había sido quizás la más renuente a los procesos de virtualización y transformación digital. En cuestión de semanas desde las centenarias hasta las más jóvenes escuelas de salud llevaron buena parte de sus experiencias de formación a entornos remotos asistidos por tecnologías”.
Y es que la innovación en la formación del talento humano en salud se ha acelerado también con base en soluciones soportadas en tecnología como la computación de alto desempeño que permite hoy el surgimiento de simuladores virtuales y físicos progresivamente sofisticados y realistas, muchos de ellos acompañados de nuevos materiales, modelos construidos por manufactura agregada (impresión 3D). Según Escobar, “el hospital simulado es hoy una realidad y progresivamente hará parte de las escuelas de salud”.
Para Espíndola, la formación deberá focalizarse en el nivel primario en salud, con currículos adaptados a la telesalud, y fortalecer las posibilidades de simulación en escenarios paralelos con menos riesgos de exposición para los estudiantes y los docentes.
Una preocupación de Espíndola tiene que ver con el espacio para la práctica, “los hospitales universitarios flexibilizaron horarios, ampliaron la capacidad para que los estudiantes ingresen, pero sabemos que en algunas áreas los volúmenes de atención se han reducido abruptamente, como las cirugías electivas, por lo que se enlentece la posibilidad de aprender en esos procedimientos. Esto es transitorio porque hay posibilidades de solución por la vacunación, la educación continuada y la ampliación de capacidades, pero aún no sabemos si el cambio se dará en años o en décadas”.
La contención del coronavirus se ha convertido en toda una experiencia para los profesionales del sector salud, en adelante, según Valencia, tendrán que preguntarse por más elementos socioculturales: calidad del agua, alcantarillado, hábitos alimenticios, ingresos familiares y otro sin número de costumbres que afectan la salud de cada individuo, “porque ahora tenemos más elementos para comprender por qué la gente se enferma, cómo se relaciona, y qué decisiones toman los líderes que afectan la salud de la población”.
Pero también deberán ser tenidos en cuenta otros factores a la hora de decidir cuáles especialidades deben dictarse y con cuántos cupos. Espíndola, de Anir, resaltó que “en el panorama de las especialidades hemos visto que el país continúa adeudando porque Colombia necesita más talento humano especializado, por eso pasamos dificultades en la pandemia, y esas son necesidades que demandan respuesta de las instituciones y del estado”.
A lo que Valencia añadió que aunque nada está por encima de las pasiones de lo que somos los seres humanos, haciendo referencia a la vocación de cada profesional, sí estuvo de acuerdo en que el estado, las universidades, los hospitales y las sociedades científicas deberían hacer un diagnóstico más detallado y actual de las necesidades de profesionales por área, que permita la ampliación de cupos educativos, sin llegar a la sobrecalificación del personal, porque hay que entender que no es lo mismo un mundo con pandemia que sin ella.
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