MEDELLÍN, COLOMBIA, SURAMERICA No. 267 DICIEMBRE DEL AÑO 2020 ISNN 0124-4388 elpulso@sanvicentefundacion.com icono facebook icono twitter

Naturgemälde

Diarios de resistencia, por Abrenuncio Domicó.

Por: Alejandro Londoño
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La niebla bajó y entorpeció la vista ordinaria. Se hizo oscura la tarde, transmutó en tenue gris la patria de los cuerpos fundidos. Pies que salen de la tierra, cabezas que se asoman de las piedras, torsos desnudos que se dibujan en las cortezas de los troncos y ojos que se asoman desde la intimidad de los frutos. Hombres pájaro que por piernas tienen raíces y pájaros hombres que reemplazan sus alas por dedos.

De las grandes montañas las erupciones libran a la tierra de sus eternos fulgores. Potencias telúricas transmutan el paisaje y aniquilan los límites de los cuerpos, haciendo de todas las formas una masa única, un babel de anatomías. Allí no hay taxonomías ni límites, salvo los que se piensan. No hay rigidez, no hay estatuto ni dogma, solo movimiento y cambio. La naturaleza toda es un cosmos unido por vibrantes hilos invisibles. Tensar uno solo hace que suene una sinfonía de caótica armonía. Allí todo depende de todo. El suelo del aire y el clima de la tierra. No existen reversos ni contrarios, todo es continuidad unida. Lo que se piensa distinto no es más que metamorfosis.

Linneo hizo lo que pudo con lo que vio a su alrededor. Su esfuerzo fue tremendo, pero se le pasaron las formas intermedias y lo que se escapa a las palabras.

La fuerza de este mundo, el nuestro por supuesto, radica en ese misterio invisible que une todo, y su peligro está allí donde se pierde el vínculo y se rompen las junturas.

Hace poco murió mi abuela, la visité en sus postrimerías, y entre resuellos, con voz agitada, me dijo: ¿sabe cuál es el problema? Pues que nos hicieron estadística, nos volvieron números y se les olvidó que somos gente... ¡qué tino, qué potencia en la simpleza, cuán exacto su diagnóstico! El humano, ese animal furioso aterido por el miedo, en su intento de domar la angustia y borrar la incertidumbre lucha por crear un mundo en dos dimensiones que aniquile las uniones. La astucia del tirano fue incendiarnos con sus luces, eliminar las sombras e iluminar nuestros resquicios. Supe de pequeño que a algunos animales los atrapan por deslumbramiento. Iluminan su rostro con un reflector, y fascinan su mirada produciendo un tipo de parálisis que los anula para luego proceder a su captura. ¿Tamaña ironía, no? ¿No funcionan igual con nuestra especie? .

Por eso hoy consigno mi rezo a las luciérnagas, esas danzantes intermitencias que supieron ser algunos, esas supervivencias de los justos de Borges y los Pasolini. A ese santo que fue Genet y a esas arborescencias no podadas de los Goethe y los Humboldt. A los superhéroes del poeta del maleviaje, a esos que, según él canta, ocupan la banca de atrás. Este texto es un ensalmo contra la muerte que da la insensibilidad y la pérdida del otro. No busca su entendimiento, sino la sensación, arrebatar la mirada de los estupores, rescatar a los enajenados y facilitar la creación. Busca acariciar la mente y ayudar a ser partero del divino arte de imaginar una realidad distinta pero posible.


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