MEDELLÍN, COLOMBIA, SURAMERICA No. 267 DICIEMBRE DEL AÑO 2020 ISNN 0124-4388 elpulso@sanvicentefundacion.com icono facebook icono twitter

Frente a la Covid-19 la salud pública tiene mucho por decir

Por: Redacción EL PULSO
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El manejo sanitario dado en el mundo a la pandemia por Covid-19, y Colombia no ha sido la excepción, ha tenido como característica la multidisciplinariedad en el abordaje. En primera instancia la salud pública como disciplina tomó la palabra pero pronto fue la epidemiología la que estableció escenarios futuros y directrices a seguir. Con el agravamiento de las personas contagiadas fueron las áreas clínicas y el tratamiento en las UCI las que tomaron mayor relevancia, pero casi a un año de los primeros casos informados oficialmente, nuevamente los salubristas llaman la atención sobre la necesidad de adelantar un gran dialogo nacional para enfrentar la actual sindemia y buscar salidas a las muertes evitables ya sea por causa del Covid-19 o por otras patologías que han quedado ocultas en medio de la emergencia.

Juan Pablo Escobar Vasco, decano de la Facultad Nacional de Salud Pública de la Universidad de Antioquia, considera que la gran afectación sufrida en el país por la Covid-19 ha generado problemas de salud pública, entre otras razones por el desplazamiento de la atención, la apertura económica y una débil capacidad para suprimir la circulación del virus, a pesar de las estrategias implementadas. “El comportamiento de la pandemia en otras partes del mundo nos sugiere que estamos ante un proceso en curso sin fecha de resolución, lo que demanda acciones coordinadas e integradas por un periodo proyectado a los próximos años”, el decano agrega: “desde la experiencia de otras sociedades hemos constatado que el control de la transmisión es posible, además de los demás problemas simultaneaos que ocurren en lo que ya se ha denominado una sindemia”.

Para Escobar los efectos producidos por las medidas adoptadas frente a la pandemia pueden ser controlados (se ha visto en otras sociedades) si se dispone de los recursos y se generan estrategias integrales de salud pública basadas en la asociación, colaboración, dialogo político, comunicación, transparencia y solidaridad movilizadas junto con los actores sociales. “Es necesaria la reconstrucción de la confianza social que va más allá de mensajes alarmistas y culpabilizadores emitidos por quienes desconocen las realidades concretas de las mayorías del país y requieren estar respaldados en acciones gubernamentales coherentes para que el personal sanitario pueda realizar su trabajo y que los grandes grupos poblacionales que están en la informalidad tengan un apoyo o renta básica para poder protegerse”.

Lograr buenos resultados sanitarios frente a la pandemia requiere, para Juan Pablo Escobar, respuestas sociales integrales dirigidas al cuidado de la vida y articular actores y estrategias, así como incentivar los liderazgos locales, recuperar la confianza entre la ciudadanía y las instituciones para la recuperación del papel protagónico del estado. “Luego de nueve meses debemos entender que la pandemia por Covid-19 no ocurre en un espacio social vacío, y en la transmisión no solo operan mecanismos biológicos sino que se asienta sobre una realidad social concreta que define un curso de acción y así se demuestra en el país que muestra las mayores afectaciones en personas con vidas precarizadas”.

Por su parte la doctora Dionne Cruz, directora ejecutiva de la Asociación Colombiana de Salud Pública, describe el panorama del país como sumamente preocupante: “estadísticamente somos el país 10 en el mundo en contagios, solo superados en Suramérica por Brasil y argentina, y en mortalidad la cifra es desafortunada, vamos a alcanzar los 35 mil fallecidos y posiblemente muchas de esas muertes eran evitables”, Por esa razón sostiene que el esfuerzo ahora debe ser reducir el impacto y minimizar las pérdidas de vidas, pero además, actuar sobre los efectos adversos del virus a largo plazo, tema del cual no se ha hablado lo suficiente en el país “existen evidencias y reportes sobre los efectos a largo plazo y por eso hay que superar el concepto de recuperados, término que se debe colocar entre comillas”.

En cuanto al manejo de la pandemia, la doctora Cruz recomienda pensar en la descentralización: “fueron los territorios quienes de manera muy temprana dictaron directrices en el manejo y empujaron la agenda nacional de respuesta, y aunque la Constitución del 91 buscó empoderar a los territorios, la pregunta es si estos tienen las herramientas suficientes para gestionar una pandemia en términos financieros, administrativos, de talento humano e incluso de rectoría del sistema de salud, porque estamos en manos de las EPS. Colombia desluce en materia de pruebas, a nivel mundial ocupamos el lugar 94 con 115.556 pruebas por millón de habitantes, o sea que estamos muy lejos, y el subregistro de contagios en Colombia es sumamente alto, y la pregunta es si las autoridades locales cuentan con la capacidad y rectoría para hacer muchas más pruebas a grupos de riesgo”.

Y es que en esencia el mundo se enfrenta a una crisis multidimensional y ambiental, recuerda la doctora Ana Lucia Casallas Murillo, docente de la Universidad del Rosario, y por lo tanto habría que aumentar los esfuerzos para atender las demandas populares para el soporte alimentario, económico y de salud: “ahí es donde se debe pensar la necesidad de una renta básica y un manejo de protección ambiental”. A lo que el doctor Mario Hernández, director del posgrado interfacultades de salud pública de la Universidad Nacional, añade: “frente a la pandemia se debe territorial izar para integrar una respuesta con participación social y superar inequidades”.

En cuanto a las lecciones aprendidas hasta ahora, el profesor Samuel Arias Valencia, de la Facultad de salud pública de la Universidad de Antioquia, señala como la principal desde la experiencia de los ciudadanos a la indolencia como postura ética gubernamental: “suena fuerte y doloroso pero recordemos que al principio se decía que la pandemia era democrática, se distribuía al azar y sin distingos, pero lo que se ha evidenciado con el tiempo es que no es nada democrática, que hay unos países y allí unos territorios y grupos poblacionales mucho más afectados, con un riesgo mayor y propensos a complicaciones y a morir por Covid-19. Las poblaciones afro, indígenas, con bajos ingresos económicos, bajos niveles educativos, o sea pobreza multidimensional como un factor que incide en la posibilidad de infectarse y morir”.

El doctor Arias recalca también la existencia de disparidades por grupos etarios que ha redundado en mantener confinados a los adultos mayores sin definirles estrategias que les permitan una reactivación de la vida social y cultural. Pero tal vez, añade Arias, lo más grave es que hemos caído en la trampa de una ultra medicalización en el manejo de la pandemia, y lo que se comienza a evidenciar es que la pandemia corre en paralelo con otras epidemias que han surgido e intensificado durante estos meses: “desempleo, subempleo, pobreza económica, sobrecarga de trabajo, desgaste laboral, hambre innegable en muchos territorios, rezago escolar, violencias en general, las enfermedades crónicas no transmisibles y no solo como factor de riesgo para complicar la Covid-19, sino porque se han desatendido debido a una covidización de los servicios de salud”.

De ahí que para el doctor Arias los efectos de la pandemia no solo se deben medir en muertes y contagiados, sino con otros indicadores como las muertes por la covidización de los servicios de salud, e incluso, aunque no se tengan indicadores para esto, habría que sumarle el sufrimiento generado por la pandemia. “Que no se tenga un conocimiento y manejo sindemico de la pandemia es la clave para entender porque existe una postura gubernamental indolente”.

Por su parte el doctor Eduardo Guerrero, presidente de la Asociación Colombiana de Salud pública, considera que a la par de la evolución de la pandemia, esta se debe manejar de una forma más amplia: “vivimos desde marzo una tensión que comenzó con un aislamiento para una fase de supresión que no fue suficiente, pero a medida que se ha ido abriendo el espectro hemos visto que la salud pública debe manejarse de una forma integral para resolver un conjunto de situaciones que no son solo Covid-19 sino también otras enfermedades, pero también las grandes desigualdades y dificultades que las poblaciones viven en sus comunidades, y esto nos invita a tener otras formas de trabajo que involucren todos los problemas y acciones que no dependen solo de las secretarias de salud sino de gobierno para actuar intersectorialmente”.

“Hay que hacer un replanteamiento de la salud pública, de las respuestas sociales, esta pandemia nos debe llevar a un dialogo si queremos mantener activa a la sociedad”, concluye Guerrero.

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