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Existe, sin duda, una gran diferencia entre una preferencia
y lo que es preferible.
En dos palabras, una preferencia es la meta, lo que debe
lograrse, es decir, lo que satisface; por su parte, lo preferible
es una elección entre, al menos dos elementos o asuntos;
por tanto, implica inteligencia y decisión, es decir,
implica la existencia de libertad.
Lo que está sucediendo por estos días con
el proyecto de ley 052, que pretende modificar la Ley 100
de 1993 que creó el Sistema General de Seguridad
Social en Salud, es por su contenido y su alcance, preferible
al actual modelo; no es, por cierto, la preferencia.
Y el proyecto 052 es preferible porque tiene mejoras sobre
el actual, pero también es verdad que entre discusión
y discusión lamentablemente se fueron desdibujando
esenciales asuntos que son indispensables de considerar
en un sistema de seguridad social, que de verdad sí
sea de corte social y no de corte económico como
lo es el actual.
Hasta ahora, en el proyecto se han quedado por fuera muchos
temas que son de interés de la gente, de aquella
gente común, que lucha y persiste, de aquella que
trabaja e insiste y que de pronto abre las manos y no encuentra
nada. Por eso decimos que el sistema de seguridad social
debe ser en función de la gente y ella debe ser su
único interés, su mejor estar debe ser su
alcance, y su seguridad, su propósito. Lo demás
son otras cosas; son intereses de otra índole y antojos
y aspiraciones que ven en la medicina un medio; en sus servicios,
un producto, y en los pacientes, casi un mal necesario para
movilizar ingentes recursos que refrescan y favorecen aquellos
anhelos.
Ya lo sabemos: los pacientes viven de cortapisa en cortapisa,
de talanquera en talanquera, de lucha en lucha y de sinsabor
en sinsabor, de esos mismos sinsabores que tanto han degustado
y que con tanta frecuencia aceptan, ya sin anteponer las
palabras tener que, porque los pacientes ya
no "tienen que" morderse los labios ni fruncir
el seño, porque ellos ya, después de 11 años,
tienen claro que la cosa no es con ellos ni por ellos, por
el contrario, casi pudiera decirse que es en su contra;
entonces han aceptado, aguantando su dolor en una fila interminable
o muriendo mientras aguardan una llamada telefónica
que nunca llega o que con frecuencia ya no es oportuna.
Con el actual proyecto no se puede desconocer que se ha
dado un paso, pues es sin duda interesante el propósito
de ampliar la cobertura de aseguramiento, de reestructurar
y aumentar el financiamiento, de fortalecer la Inspección,
Vigilancia y Control; también es de buen recibo la
intención de que todas las EPS deberán, mediante
indicadores de gestión y epidemiológicos,
acreditar el mejoramiento o mantenimiento del estado de
salud de su población afiliada.
Dejar establecido que todo recién nacido quedará
como beneficiario de la EPS de la madre y cuando se trate
de hijo de beneficiario y nieto de cotizante, el niño
conservará la calidad de afiliado hasta el primer
año de edad, es interesante.
Todo niño al nacer que no esté cubierto por
el SGSSS tendrá derecho a recibir atención
obligatoria y gratuita hasta la edad de un año en
todas las instituciones de salud que reciban aportes del
Estado, es sin duda un buen beneficio.
Por fin aparecen las novedosas figuras del Defensor del
paciente y del Defensor del profesional de la salud. Con
estos dos elementos sí se propende por poner voz
a la queja y redención en la injusticia. Se propone
que ambas instancias sean elegidas respectivamente por pacientes
y profesionales adscritos, y que deberán ser pagados
por las EPS. Sus decisiones y recomendaciones deberán
tener valor vinculante.
También tiene valor la recomposición del Consejo
Nacional de Seguridad Social en Salud. Aunque es evidente
que 15 miembros sigue siendo demasiado y que no se plantea
una estructura propia con fuerza y garra, es evidente que
se le quiso meter el hombro.
Se regula la integración vertical: Para las EPS con
IPS la suma de la contratación con su red propia
no podrá ser superior al 30% del total de la contratación.
Respecto del piso tarifario, rogamos porque no se adelante
con ese intento. Ya hemos expresado en varias ocasiones
lo inconveniente que será esa idea para todo el sistema,
pero fundamentalmente para las IPS. De todas maneras, en
el proyecto se propone que el gobierno establecería
dentro de los 6 meses siguientes a la ley un manual expresado
en salarios mínimos diarios vigentes vinculado con
escalafones de calidad.
Hay en el articulado otros temas interesantes como la creación
de un Sistema Único de Quejas y Reclamos de obligatorio
acceso y procesamiento en cada ente territorial, para garantizar
y resolver los problemas presentados en el derecho a la
salud de los usuarios; se propone garantizar el acceso de
trabajadores del arte y gestores culturales al régimen
subsidiado, y otros temas que desde El Pulso se han impulsado.
En resumen, podemos decir que el proyecto es preferible,
y que con el tiempo y la evolución de las entidades
y con el desarrollo de la vida del país, se incluirán
otros componentes y se harán otros ajustes.
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Dos recientes sucesos
pusieron de presente y de manera contundente e incontrovertible
las falencias y vacíos del actual Sistema de Seguridad
Social en Salud. El hecho de que la senadora Sandra Ceballos
tuviera que poner una tutela para que se le diera la atención
requerida como consecuencia de un cáncer de mama, no
es increíble. En realidad es lo que pasa a diario,
es común ver y saber de cientos de casos semejantes
de pacientes que simplemente tienen que padecer indefensos
sus dolores y mortificaciones, hasta la hora de su muerte.
Este caso fue sonado y mencionado porque mediaron circunstancias
de tipo político y social, que fueron suficientes para
que todos se llevaran las manos a la cabeza como manifestación
de sorpresa, cuando ya mil veces la gente misma advertía
lo que le estaba sucediendo. En realidad no hay tal sorpresa,
eso es lo que sufre la gente, ya lo hemos dicho y otros también
lo han expresado. Ojalá que ahora sí se resuelva
semejante ignominia y humillación para todas las pacientes
que deambulan de taquilla en taquilla y de despacho en despacho
exponiendo su queja mortal.
El otro caso fue también mentado en todos los medios
de comunicación, más por la ira santa del senador
Vargas Lleras, que por la situación de más de
24 horas de angustia de su escolta y la familia de éste,
pendiente de "un papel" para poderle realizar una
cirugía de carácter urgente. Pero con la bravata
del senador se puso también al frente la incompetencia
del sistema, su frialdad y sus infames cortapisas. Está
claro ahora sí para todos, ciudadanos y gobierno: la
vida no tiene precio. Y todas las injusticias y descaros que
se han vivido, es porque simplemente confundimos la vida con
la muerte, y esa confusión es porque el mercado acabó
con el honor. |