EDELLÍN,   COLOMBIA,   SURAMÉRICA    AÑO 7    NO 86 NOVIEMBRE DEL AÑO 2005    ISSN 0124-4388      elpulso@elhospital.org.co

Fundado en Medellín, el 30 de julio de 1998. Director: Julio Ernesto Toro Restrepo. Comite Editorial: Juan Guillermo Maya Salinas, Javier Ignacio Muñoz y Gonzalo Medina. Editora: Albaluz Arroyave Zuluaga. Dirección Comercial: Diana Cecilia Arbeláez. Asistente de edición: Olga Lucía Muñoz López. Web master: Santiago Ospina Gómez

Lo preferible

Existe, sin duda, una gran diferencia entre una preferencia y lo que es preferible.
En dos palabras, una preferencia es la meta, lo que debe lograrse, es decir, lo que satisface; por su parte, lo preferible es una elección entre, al menos dos elementos o asuntos; por tanto, implica inteligencia y decisión, es decir, implica la existencia de libertad.
Lo que está sucediendo por estos días con el proyecto de ley 052, que pretende modificar la Ley 100 de 1993 que creó el Sistema General de Seguridad Social en Salud, es por su contenido y su alcance, preferible al actual modelo; no es, por cierto, la preferencia.
Y el proyecto 052 es preferible porque tiene mejoras sobre el actual, pero también es verdad que entre discusión y discusión lamentablemente se fueron desdibujando esenciales asuntos que son indispensables de considerar en un sistema de seguridad social, que de verdad sí sea de corte social y no de corte económico como lo es el actual.
Hasta ahora, en el proyecto se han quedado por fuera muchos temas que son de interés de la gente, de aquella gente común, que lucha y persiste, de aquella que trabaja e insiste y que de pronto abre las manos y no encuentra nada. Por eso decimos que el sistema de seguridad social debe ser en función de la gente y ella debe ser su único interés, su mejor estar debe ser su alcance, y su seguridad, su propósito. Lo demás son otras cosas; son intereses de otra índole y antojos y aspiraciones que ven en la medicina un medio; en sus servicios, un producto, y en los pacientes, casi un mal necesario para movilizar ingentes recursos que refrescan y favorecen aquellos anhelos.
Ya lo sabemos: los pacientes viven de cortapisa en cortapisa, de talanquera en talanquera, de lucha en lucha y de sinsabor en sinsabor, de esos mismos sinsabores que tanto han degustado y que con tanta frecuencia aceptan, ya sin anteponer las palabras “tener que”, porque los pacientes ya no "tienen que" morderse los labios ni fruncir el seño, porque ellos ya, después de 11 años, tienen claro que la cosa no es con ellos ni por ellos, por el contrario, casi pudiera decirse que es en su contra; entonces han aceptado, aguantando su dolor en una fila interminable o muriendo mientras aguardan una llamada telefónica que nunca llega o que con frecuencia ya no es oportuna.
Con el actual proyecto no se puede desconocer que se ha dado un paso, pues es sin duda interesante el propósito de ampliar la cobertura de aseguramiento, de reestructurar y aumentar el financiamiento, de fortalecer la Inspección, Vigilancia y Control; también es de buen recibo la intención de que todas las EPS deberán, mediante indicadores de gestión y epidemiológicos, acreditar el mejoramiento o mantenimiento del estado de salud de su población afiliada.
Dejar establecido que todo recién nacido quedará como beneficiario de la EPS de la madre y cuando se trate de hijo de beneficiario y nieto de cotizante, el niño conservará la calidad de afiliado hasta el primer año de edad, es interesante.
Todo niño al nacer que no esté cubierto por el SGSSS tendrá derecho a recibir atención obligatoria y gratuita hasta la edad de un año en todas las instituciones de salud que reciban aportes del Estado, es sin duda un buen beneficio.
Por fin aparecen las novedosas figuras del Defensor del paciente y del Defensor del profesional de la salud. Con estos dos elementos sí se propende por poner voz a la queja y redención en la injusticia. Se propone que ambas instancias sean elegidas respectivamente por pacientes y profesionales adscritos, y que deberán ser pagados por las EPS. Sus decisiones y recomendaciones deberán tener valor vinculante.
También tiene valor la recomposición del Consejo Nacional de Seguridad Social en Salud. Aunque es evidente que 15 miembros sigue siendo demasiado y que no se plantea una estructura propia con fuerza y garra, es evidente que se le quiso meter el hombro.
Se regula la integración vertical: Para las EPS con IPS la suma de la contratación con su red propia no podrá ser superior al 30% del total de la contratación.
Respecto del piso tarifario, rogamos porque no se adelante con ese intento. Ya hemos expresado en varias ocasiones lo inconveniente que será esa idea para todo el sistema, pero fundamentalmente para las IPS. De todas maneras, en el proyecto se propone que el gobierno establecería dentro de los 6 meses siguientes a la ley un manual expresado en salarios mínimos diarios vigentes vinculado con escalafones de calidad.
Hay en el articulado otros temas interesantes como la creación de un Sistema Único de Quejas y Reclamos de obligatorio acceso y procesamiento en cada ente territorial, para garantizar y resolver los problemas presentados en el derecho a la salud de los usuarios; se propone garantizar el acceso de trabajadores del arte y gestores culturales al régimen subsidiado, y otros temas que desde El Pulso se han impulsado.
En resumen, podemos decir que el proyecto es preferible, y que con el tiempo y la evolución de las entidades y con el desarrollo de la vida del país, se incluirán otros componentes y se harán otros ajustes.

 
¿El honor? ¿Por cuánto se vendió el honor?
Dos recientes sucesos pusieron de presente y de manera contundente e incontrovertible las falencias y vacíos del actual Sistema de Seguridad Social en Salud. El hecho de que la senadora Sandra Ceballos tuviera que poner una tutela para que se le diera la atención requerida como consecuencia de un cáncer de mama, no es increíble. En realidad es lo que pasa a diario, es común ver y saber de cientos de casos semejantes de pacientes que simplemente tienen que padecer indefensos sus dolores y mortificaciones, hasta la hora de su muerte. Este caso fue sonado y mencionado porque mediaron circunstancias de tipo político y social, que fueron suficientes para que todos se llevaran las manos a la cabeza como manifestación de sorpresa, cuando ya mil veces la gente misma advertía lo que le estaba sucediendo. En realidad no hay tal sorpresa, eso es lo que sufre la gente, ya lo hemos dicho y otros también lo han expresado. Ojalá que ahora sí se resuelva semejante ignominia y humillación para todas las pacientes que deambulan de taquilla en taquilla y de despacho en despacho exponiendo su queja mortal.
El otro caso fue también mentado en todos los medios de comunicación, más por la ira santa del senador Vargas Lleras, que por la situación de más de 24 horas de angustia de su escolta y la familia de éste, pendiente de "un papel" para poderle realizar una cirugía de carácter urgente. Pero con la bravata del senador se puso también al frente la incompetencia del sistema, su frialdad y sus infames cortapisas. Está claro ahora sí para todos, ciudadanos y gobierno: la vida no tiene precio. Y todas las injusticias y descaros que se han vivido, es porque simplemente confundimos la vida con la muerte, y esa confusión es porque el mercado acabó con el honor.
 




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