MEDELLÍN,   COLOMBIA,   SURAMÉRICA    AÑO 6    NO 78   MARZO DEL AÑO 2005    ISSN 0124-4388      elpulso@elhospital.org.co
Mirada al Informe del Consejo
Nacional de Seguridad Social en Salud 2003-2004
Gloria Patricia Rincón Mazo Economista Universidad de Antioquia, Estudiante Master en Economía Universidad de los Andes elpulso@elhospital.org.co
Teniendo en cuenta la importancia de los informes entregados por el Consejo Nacional de Seguridad Social en Salud (CNSSS) como una herramienta analítica de información y evaluación del Sistema de Seguridad Social en Salud (SGSSS) que hoy tienen los agentes reguladores del sistema, me permito hacer algunos apuntes sobre la información que éste contiene, más aún, ahora cuando el país se encuentra frente a una propuesta de reforma a la Ley 100 que requerirá de la mayor confiabilidad en la información sobre la evolución del sistema de salud.
Esto, sin demeritar la labor del Consejo y su esfuerzo por entregar un registro de los afiliados y la evolución de la cobertura.
Retrospectiva y presente del Informe
Los informes se vienen presentando anualmente, como lo determina la Ley 100 en su artículo 172 numeral 13. Si hacemos un análisis en retrospectiva de éstos, encontramos que los informes para los períodos comprendidos entre 1997-1998 y 1998-1999, tenían una estructura general de módulos que desarrollaban algunos temas que hoy ni siquiera se mencionan, como son: Deuda por concepto de paripassu y actualización de la deuda; metas programadas; asistencia técnica; calidad de los servicios; desarrollo de los servicios de salud; atención a desplazados; y un apartado con los retos y recomendaciones. A partir del año 2000, se define una estructura general para el Informe, que se mantiene vigente en la actualidad, con los siguientes temas: Régimen subsidiado; Régimen contributivo; Acuerdos expedidos por el CNSSS; Otras disposiciones del CNSSS en materia de recursos del Fosyga; Fosyga y vigencia para el período, y el Portafolio de inversiones.
Pero el problema no es la estructura del informe. Lo realmente preocupante es cómo cada vez los datos son más sueltos y se deja a un lado el análisis concienzudo del Sistema General de Seguridad Social en Salud, lo cual da cabida a un análisis general de cobertura y saldos de las cuentas. En el caso particular del informe para el año 2003-2004, se afirma en la introducción que el Sistema necesita permanentes medidas que direccionen su desarrollo, y el análisis permanente de la sostenibilidad, que incluye la parte financiera y la calidad del servicio, con el propósito de garantizar la universalidad en la cobertura, y la equidad en el acceso y en las condiciones de salud de las personas. No obstante, en el informe no se hace claridad sobre los temas de calidad en el servicio, equidad en el acceso, ni las condiciones de salud de las personas.
El Informe ha perdido su enfoque, y ha quedado convertido en un compilador de datos que entrega la cobertura, los acuerdos y el comportamiento de las finanzas del Sistema General de Seguridad Social en Salud año tras año.
La falta de análisis en el Informe
Es preocupante la poca información que fluye en el Sistema General de Seguridad Social en Salud (SGSSS), y cómo uno de los principales organismos reguladores, el Consejo Nacional de Seguridad Social en Salud (CNSSS), no hace un análisis de datos que permita direccionar claramente el Sistema. Tenemos por ejemplo:
1) La cobertura al régimen subsidiado -RS- se contrasta con las Necesidades Básicas Insatisfechas -NBI-, mecanismo que difiere del Sisbén, lo cual genera expectativas de cobertura que se pueden convertir en espejismos para los reguladores del Sistema. Según el Informe, en Casanare, Quindío y Bogotá DC., los afiliados al régimen subsidiado superan el 100% de la población NBI, lo que no implica que exista el mismo nivel de cobertura real para la población Sisbén. El Consejo aclara que los niveles de medición no son iguales, pero no hace ninguna referencia al impacto que puede tener esto sobre población potencial real, que debe ser beneficiaria del subsidio.
2) En algunos casos, los datos se dan sueltos, como la tabla que muestra la ampliación de la cobertura en el régimen subsidiado por departamentos. Para San Andrés, la cifra de ampliación de cobertura es de 369 personas, pero ¿qué indica ese dato? La tabla debería mostrar cuál es la población de San Andrés y cuántos afiliados existían antes, evidenciando más claramente la evolución de la cobertura, entregándoles a los agentes reguladores del Sistema herramientas de política más claras hacia los departamentos.
3) La lectura de los datos hecha en el informe sobre el Ingreso Base de Cotización -IBC- es descriptiva, y no explica qué implica el hecho de que para el año 2003 el incremento de los salarios y del IBC haya sido menor, mientras el aumento de la Unidad de Pago por Capitación -UPC- fue mayor. ¿Qué impacto tuvo esto en atención, en acceso real, en equilibrio financiero? Y, ¿cuál fue la posición del Consejo?
4) En cuanto a la normatividad expedida por el Consejo, en el informe no se realiza un análisis de los propósitos de las normas: Lo que se hace es simplemente colocar el número de los Acuerdos, el título y un resumen de la acción del Acuerdo.
Hay más aspectos en este sentido que el Consejo debería mejorar en el informe, pero se necesitarían más que cinco párrafos para mencionarlos. En conclusión, el informe ha perdido su enfoque, y ha quedado convertido en un compilador de datos que entrega la cobertura, los acuerdos y el comportamiento de las finanzas del Sistema año tras año. Si el Consejo posee los informes anteriores, ¿por qué no realiza un anexo donde se presente un análisis integral sobre la situación actual del Sistema y su evolución, en períodos que contengan como mínimo los dos años anteriores en las áreas de cobertura, comportamiento de las fuentes de financiación y continuidad de políticas? En el Informe no se ve el compromiso del Consejo frente a la evaluación de la calidad, la equidad y el acceso a los servicios de salud. Peor aún, frente a lo anterior, el Consejo no tiene una posición clara sobre los retos del Sistema, ni da recomendaciones a futuro, ni siquiera se pronuncia frente a las múltiples propuestas de reforma a la Ley 100, de hacer o no cambios, y a cerca de los cuales son los problemas más apremiantes del Sistema General de Seguridad Social en Salud.
 
 
 







 



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