MEDELLÍN,   COLOMBIA,   SURAMÉRICA    AÑO 16    No. 213 JUNIO DEL AÑO 2016    ISSN 0124-4388    elpulso@elhospital.org.co

Fundado en Medellín, el 30 de julio de 1998. Director: Juan Manuel Sierra Jones.
Comite Editorial: Alba Luz Arroyave, Jorge Andrés Hernandez, Diego José Duque, Diana Cecilia Arbeláez G., Javier Ignacio Muñoz y Gonzalo Medina. Dirección Comercial: Diana Cecilia Arbeláez. Editora: Olga Lucía Muñoz López. Asesora comercial: María Eugenia Botero.
Web master: Santiago Ospina Gómez. 10.000 ejemplares impresos


Liquidar Savia Salud,
un fracaso a pagar con vidas

Una fría solución sin pizca de sentido social ni humano, es la propuesta de liquidar la EPS Savia Salud dada su crisis financiera. Si bien se busca resolver un problema económico, no se dimensionan las incalculables consecuencias sociales: la primera y más importante, se pone en grave riesgo la prestación de servicios de salud a 1.7 millones de afiliados de la población más vulnerable en toda Antioquia, lo que tarde o temprano dejaría una estela de muertos por no poder acceder a una atención en salud para un servicio de alta complejidad o a un medicamento o un tratamiento necesario para conservar la vida.
Ya se han visto casos de pacientes con cáncer que solo les queda la opción de languidecer y morir por falta de un medicamento o tratamiento, porque la EPS tiene problemas para brindarlo oportunamente y si lo remiten a un hospital allí pueden suministrárselo, pero por ejemplo no puede asumir la continuidad en la entrega de un medicamento ni dejarlo hospitalizado indefinidamente; este drama ya lo viven ahora algunos pacientes de cáncer u otras enfermedades, que ante los problemas de Savia Salud para entregar medicamentos, ingresan repetidamente a un hospital por Urgencias. Igual pasa con pacientes cardiovasculares o renales que por no ser atendidos oportunamente se complican, algo que no sucedería si el riesgo fuera gestionado debida y oportunamente por la EPS. Y ni qué decir de poblaciones como niños y ancianos que por no ser direccionados adecuadamente, hasta en casos simples de una gripa o un ataque simple de asma, pueden complicarse y desarrollar enfermedades respiratorias graves que los llevan a la muerte; o de gestantes que sin control prenatal o cuidado de su embarazo se les aumenta el riesgo de complicaciones y de muerte durante el embarazo o el post-parto.
Reseñamos solo estos ejemplos, pero son muchas las opciones de que a un afiliado de Savia Salud se le multipliquen las posibilidades de morir, si se rompiera de tajo el cuidado del aseguramiento y de gestión del riesgo al liquidar esa EPS.
La segunda gran consecuencia de liquidar Savia Salud: se dejaría pendiendo de un hilo la supervivencia de clínicas y hospitales de Antioquia, a los cuales Savia Salud les adeuda cerca de $400.000 millones, y de muchos de los cuales es su mayor deudor. Actualmente les paga a las IPS alrededor de $94.000 millones mensuales, que junto con los pagos de la EPS SURA son el poco oxígeno financiero que ingresa a la red prestadora del Departamento. Entonces si se liquida, ya ni siquiera esos pagos llegarían a las IPS.
Y en tercer lugar, se profundiza la crisis social, porque los indicadores de salud de Antioquia caerían más bajo; aumentaría la morbilidad y la mortalidad por enfermedades crónicas no tratadas debidamente; colapsarían los servicios de Urgencias con pacientes que solo tendrían esa puerta de acceso al sistema de salud y que incluso van a los hospitales en búsqueda de un medicamento o por oxígeno; se cerrarían servicios y probablemente hasta instituciones hospitalarias completas en algunos casos, causando a su vez despidos de personal asistencial (por ejemplo, en las 17 IPS de la Alianza “Somos 14+1” laboran más de 21.000 personas que verían en riesgo su empleo). Y esto crearía una gran zozobra entre la población antioqueña, dada la incertidumbre de poder acceder a servicios indispensables para conservar la salud y la vida.
Cuando la EPS mixta Savia Salud inició operaciones el 1° de mayo de 2013, el ministro de Salud, Alejandro Gaviria, afirmó que constituía un ejemplo digno de imitación para Colombia. Y desde el gobierno nacional se planteó esta experiencia como posible modelo para resolver los problemas del régimen subsidiado en todo el país. Y en verdad que Savia Salud alcanzó logros importantes en el cuidado del aseguramiento de su población a cargo y en sus indicadores de salud. Pero ahora que pasa por una mala hora, es cuando el gobierno nacional, departamental y local tienen que honrar su palabra de garantizarle el aseguramiento a la población más pobre y vulnerable de Antioquia a través de la salvación de la EPS Savia Salud. Si no lo hacen, hasta responsabilidad penal tendrán que asumir cuando llegaran a presentarse muertes en Antioquia por falta o dificultades en la atención, y tendrán aún que enfrentar y responder socialmente por las consecuencias de cerrar hospitales indispensables en todo el territorio antioqueño.

 



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