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Así como en el mundo, en Colombia nos estamos muriendo
de enfermedades cardiovasculares (ataques cardíacos
y accidentes cerebro-vasculares), de cáncer, de enfermedades
respiratorias crónicas como asma y EPOC, y de diabetes.
Son algunas Enfermedades Crónicas No Transmisibles
(ECNT) que dado su aumento en los últimos años,
fueron llamadas como la epidemia del siglo XXI
por la OMS.
Mientras en el mundo matan a 38 millones de personas cada
año, en Colombia de 202.310 muertes en 2013, el 59%
fueron por enfermedades no transmisibles, en todos los grupos
de edad y en todas las regiones. Y aunque existe la idea
de que solo enferman y causan la muerte a personas de edad
más avanzada, más de 16 millones de las muertes
atribuidas en el mundo se producen en personas menores de
70 años de edad.
Además, como el 82% de estas muertes prematuras
ocurren en países de ingresos bajos y medianos, se
infiere que las enfermedades no transmisibles están
asociadas a la pobreza y obstaculizan el desarrollo mismo
de los países. Por tanto, a mayor aumento de estas
enfermedades entre la población, mayores dificultades
tendrán que enfrentar los países de ingresos
bajos para adelantar iniciativas de reducción de
la pobreza. Un perfecto círculo vicioso: pobreza,
más enfermedad crónica, más pobreza.
Como consecuencia, las personas vulnerables y socialmente
desfavorecidas enferman más y mueren más.
Esto desde la parte curativa y de atención a la enfermedad,
pero desde lo preventivo casi todo está por hacer
y toda la sociedad tiene que involucrarse en las acciones
de prevención y control.
La bacterióloga Dora Graciano, representante de las
Veedurías en Salud, expresaba hace poco que en nuestro
medio la medicina es morbi-céntrica, trata
la enfermedad pero no la previene, siendo curativa
cuando debiera ser eminentemente preventiva. Conclusión
de Coquito: es urgente dar un vuelco radical hacia la prevención,
para que a casi el 60% de los colombianos no nos mate una
enfermedad crónica. Además, que tengamos más
vida sí, pero con buena calidad, pues de qué
sirve vivir más años arrastrando el peso y
el dolor de una de estas enfermedades, y en lucha con el
sistema de salud para que nos preste los mayores servicios
y a mayores costos que necesitaríamos.
La recomendación es hacer análisis adicionales
de la situación de estas enfermedades e impactar
sobre la reducción de la mortalidad por esta causa,
con actividades para detectar y controlar factores de riesgo
modificables, en una tarea mancomunada del sector salud
y otros sectores. Se requiere intervención de los
tomadores de decisiones con acciones en políticas
públicas, que promuevan una cultura de actividad
física, hábitos nutricionales saludables y
control de factores de riesgo.
Deben aplicarse soluciones de bajo costo para reducir los
factores de riesgo modificables más comunes y hacerle
seguimiento a esta epidemia. La expectativa es mostrar en
2018 en la Tercera Reunión de alto nivel en Naciones
Unidas sobre enfermedades no transmisibles, los progresos
alcanzados para mejorar la salud de los colombianos, disminuir
carga de enfermedad por estas patologías y aumentar
calidad de vida.
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