MEDELLÍN,   COLOMBIA,   SURAMÉRICA    AÑO 16    No. 201 JUNIO DEL AÑO 2015    ISSN 0124-4388    elpulso@elhospital.org.co

Fundado en Medellín, el 30 de julio de 1998. Director: Julio Ernesto Toro Restrepo. Comite Editorial: Juan Guillermo Maya Salinas, Alba Luz Arroyave, Javier Ignacio Muñoz y Gonzalo Medina. Dirección Comercial: Diana Cecilia Arbeláez. Editora: Olga Lucía Muñoz López. Asesora comercial: María Eugenia Botero. Web master: Santiago Ospina Gómez. 10.000 ejemplares impresos


Que no nos maten
las enfermedades crónicas

Así como en el mundo, en Colombia nos estamos muriendo de enfermedades cardiovasculares (ataques cardíacos y accidentes cerebro-vasculares), de cáncer, de enfermedades respiratorias crónicas como asma y EPOC, y de diabetes. Son algunas Enfermedades Crónicas No Transmisibles (ECNT) que dado su aumento en los últimos años, fueron llamadas como la “epidemia del siglo XXI” por la OMS.
Mientras en el mundo matan a 38 millones de personas cada año, en Colombia de 202.310 muertes en 2013, el 59% fueron por enfermedades no transmisibles, en todos los grupos de edad y en todas las regiones. Y aunque existe la idea de que solo enferman y causan la muerte a personas de edad más avanzada, más de 16 millones de las muertes atribuidas en el mundo se producen en personas menores de 70 años de edad.
Además, como el 82% de estas muertes “prematuras” ocurren en países de ingresos bajos y medianos, se infiere que las enfermedades no transmisibles están asociadas a la pobreza y obstaculizan el desarrollo mismo de los países. Por tanto, a mayor aumento de estas enfermedades entre la población, mayores dificultades tendrán que enfrentar los países de ingresos bajos para adelantar iniciativas de reducción de la pobreza. Un perfecto círculo vicioso: pobreza, más enfermedad crónica, más pobreza.
Como consecuencia, las personas vulnerables y socialmente desfavorecidas enferman más y mueren más. Esto desde la parte curativa y de atención a la enfermedad, pero desde lo preventivo casi todo está por hacer y toda la sociedad tiene que involucrarse en las acciones de prevención y control.
La bacterióloga Dora Graciano, representante de las Veedurías en Salud, expresaba hace poco que en nuestro medio “la medicina es morbi-céntrica, trata la enfermedad pero no la previene”, siendo curativa cuando debiera ser eminentemente preventiva. Conclusión de Coquito: es urgente dar un vuelco radical hacia la prevención, para que a casi el 60% de los colombianos no nos mate una enfermedad crónica. Además, que tengamos más vida sí, pero con buena calidad, pues de qué sirve vivir más años arrastrando el peso y el dolor de una de estas enfermedades, y en lucha con el sistema de salud para que nos preste los mayores servicios y a mayores costos que necesitaríamos.
La recomendación es hacer análisis adicionales de la situación de estas enfermedades e impactar sobre la reducción de la mortalidad por esta causa, con actividades para detectar y controlar factores de riesgo modificables, en una tarea mancomunada del sector salud y otros sectores. Se requiere intervención de los tomadores de decisiones con acciones en políticas públicas, que promuevan una cultura de actividad física, hábitos nutricionales saludables y control de factores de riesgo.
Deben aplicarse soluciones de bajo costo para reducir los factores de riesgo modificables más comunes y hacerle seguimiento a esta epidemia. La expectativa es mostrar en 2018 en la Tercera Reunión de alto nivel en Naciones Unidas sobre enfermedades no transmisibles, los progresos alcanzados para mejorar la salud de los colombianos, disminuir carga de enfermedad por estas patologías y aumentar calidad de vida.

 



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