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| Reflexión
del mes |
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La salud
no es sólo cuestión de los médicos
(2007).
"El número de grifos por cada mil personas es
mejor indicador de la situación sanitaria de un país,
que el número de camas de hospital" (1992).
Los cocodrilos de H. Mahler (1986): "...Una
vez me regalaron un pequeño letrero para poner encima
de mi escritorio que decía así: 'Cuando estés
enfangado hasta el cuello con cocodrilos, no olvides que habías
venido a desecar la ciénaga'. A veces pienso que estamos
en esta situación. Vinimos a implantar unos sistemas
basados en la Atención Primaria con el fin de alcanzar
la Salud Para Todos en el año 2000 y nos encontramos
hundidos hasta el cuello en una ciénaga verbal, luchando
contra toda clase de cocodrilos conceptuales dispuestos a
devorarnos vivos...
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Halfdan Mahler (Vivild, Dinamarca, 1923):
Aparte de su discurso ante la Asamblea Mundial de la Salud,
6 de mayo de 1986. Mahler fue director de la Organización
Mundial de la Salud (OMS) entre 1973 y 1988, y fue el máximo
impulsor de las ideas de Alma Ata.
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El
derecho a enfermar
Jaime
Hoyos, MD - elpulso@elhospital.org.co |
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La búsqueda de la eterna
juventud parece mantener su vigencia en el mundo actual, así
como permanece vigente la prueba de que no existe la fuente
de tan anhelada condición.
Pareciera que el anhelo (ése sí perenne) de ser
jóvenes toda la vida, se interpretara como el deseo de
ser siempre saludables y bellos, a pesar de que la cruda realidad
nos da pruebas diarias de que muchas personas jóvenes
no gozan de cabal salud. |
Volverse viejo es
enfermarse. Y pareciera que la diaria constatación de
este suceso no basta para nadie, ni siquiera cuando el envejecimiento
cursa en carne propia y la prueba del paso del tiempo nos delata
ante el espejo, las cámaras o los ojos de nuestros seres
amados que viven lejos y sólo nos ven de vez en cuando
(más viejos cada vez, eso sí).
Las discusiones sobre el modelo de salud que conviene a Colombia
soslaya la tozuda realidad de que envejecer es enfermar y que
es prácticamente imposible llegar sanos y rozagantes
a la antesala de la muerte, especialmente a edades avanzadas. |
Talvez enfermar no
sea exactamente un derecho, sino un deber, en el sentido de
que el paso inexorable del tiempo apareja el deterioro de nuestros
sistemas funcionales y la declinación lenta, pero progresiva
e irreversible, de nuestras facultades.
Los cultores de las teorías sobre modelos de salud insisten
en que debería primar el mantenimiento de la salud de
las personas saludables, mientras deploran que los recursos
de la salud (siempre escasos, por supuesto) se deban asignar
(o resignar) a cubrir las necesidades de atención de
los enfermos, pero... |
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¿Acaso no hemos sido
forjados los médicos para atender enfermos? ¿Acaso
puede plantearse como secundaria, obsoleta o deplorable la
labor del profesional centrado en devolver la salud de las
legiones de enfermos? ¿Acaso no resultamos imprescindibles
para cumplir aquella misión sagrada de curar
a veces, aliviar a menudo, consolar siempre?
El corporativismo que se tomó nuestro sistema de salud
desde hace tiempo parece creer que la compañía
ineludible de la enfermedad y el desenlace final ineluctable
en la muerte fueran culpa de ineficiencia en algún
proceso. De tal suerte, la enfermedad y la muerte
ya no serían la prueba fehaciente de nuestro trámite
de vida, de la mano con la enfermedad y la muerte, sino la
evidencia molesta de las fallas del sistema de salud, y la
mejor prueba -a su parecer- de la falibilidad de los médicos.
¡Y no señor! Que se oiga alto y claro: la enfermedad
y la muerte no son muestra del fracaso médico, tan
solo son la más incontrovertible prueba de nuestra
condición humana frágil y mortal.
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Que se oiga alto
y claro:
la enfermedad y la muerte no son
muestra del fracaso médico, tan solo son la más
incontrovertible prueba de nuestra condición
humana frágil y mortal.
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| Dr. Jaime Hoyos |
La transición
epidemiológica que sobrellevamos y que permite que ya
no predominen enfermedades tercermundistas (no somos el África
subsahariana, por supuesto), mientras pasan a predominar las
patologías cardiovasculares y más adelante incluso
hasta el cáncer en todas sus modalidades, sirve para
refrendar que mientras haya vida enfermaremos de esto o de aquello,
y que sólo la apacible muerte traerá el merecido
descanso a nuestra ya cansada humanidad.
La promoción de la salud y la prevención de la
enfermedad deberían dejarse en manos de aquellas profesiones
que se ocupan de las condiciones de vida, empezando por los
políticos, los responsables del saneamiento ambiental,
la provisión de alimentos, etc., y terminando por los
educadores y las familias, responsables directos de la adopción
de hábitos de vida saludable entre la gente (alimentación
sana y balanceada, actividad física moderada, evitación
de excesos: licor, cigarrillo, etc.). Aunque nadie se lamenta
siquiera de que no haya una cátedra de comportamiento
y salud en el pénsum de las instituciones educativas.
Y si necesitan asesoría, que nos consulten. De hecho,
eso es lo que mejor hacemos: consulta médica. |
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Cambios
sustanciales al sistema de salud por reforma tributaria
Jairo
Humberto Restrepo Zea - Grupo de Economía de la Salud
Facultad de Ciencias Económicas, Universidad de Antioquia-
elpulso@elhospital.org.co |
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La reforma tributaria impulsada
por el gobierno del Presidente Santos, aprobada de manera veloz
por el Congreso a finales de 2012 (Ley 1607), trae cambios sustanciales
sobre la estructura tributaria nacional, ocasionará efectos
sobre el recaudo de ingresos públicos y podrá
afectar algunas variables económicas como el empleo y
la producción. Todo parece indicar, según el análisis
inicial sobre la propuesta presentada al Congreso, que esta
reforma traerá un hueco fiscal y, por tanto, será
necesaria una nueva reforma para equilibrar las finanzas públicas. |
Aunque pudiera afirmarse
que tal situación se compensaría por mejoras en
la actividad económica, llama la atención que
el esfuerzo tributario descansa sobre los ingresos de las personas,
mientras se produce una desgravación importante sobre
las empresas, y en el mediano y largo plazo se pone en riesgo
la financiación del sistema de salud, del Sena y del
ICBF.
La nueva estructura de los impuestos nacionales está
determinada por la menor participación del impuesto a
la renta a cargo de las empresas y por una mayor participación
del impuesto a cargo de las personas. |
| En el caso de las
empresas, se plantea un cambio que puede afectar favorablemente
la actividad económica, pues reduce el impuesto a la
renta de 33% a 25% para todas las empresas, y adopta el denominado
Impuesto sobre la renta para la equidad (CREE) en un 8% sobre
las utilidades de las empresas. Se daría así una
redistribución de la carga tributaria que favorecería
a las empresas intensivas en la generación de empleo
y afectaría principalmente a sectores como el minero
y el financiero. Además de esto, según las cuentas
que en su momento presentó el gobierno, el recaudo del
CREE superaría la reducción ordenada en el impuesto
a la renta. |
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Pero las cosas no se quedan
ahí. La reforma tributaria trajo cambios importantes
sobre el impuesto a la renta de las personas, con una fuerte
presión para que sectores de ingresos medios aporten
mayores recursos por la vía del denominado IMAN (Impuesto
Mínimo Alternativo Nacional). En este frente se concentran
los aumentos de impuestos, pues sería con los cuales
se cubriría la reducción de los parafiscales,
los ingresos antes recaudados por el Sena, por el ICBF y por
el sistema de salud.
Los principales efectos de la reforma tributaria sobre la
recaudación de ingresos públicos recaen precisamente
sobre estos tres pilares del desarrollo social del país.
La reforma tributaria ordenó una nueva forma de financiarlos,
ya no con las contribuciones a la nómina (13,5% de
los salarios) sino mediante impuestos generales (el CREE).
Resulta que las empresas del sector privado dejaron de pagar
los aportes al Sena y al ICBF (5%) en 2103, en el caso de
sus trabajadores con remuneración inferior a 10 salarios
mínimos, y desde enero de 2014 hacen lo mismo en el
caso de los aportes para salud (8,5%) y solo seguirán
aportando lo que corresponde al trabajador (4%).
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Se generaría un
hueco fiscal que
deberá cubrirse para mantener los recursos
del contributivo. Aunque el presupuesto de la Nación
deberá cubrirlo, falta saber si el Ministerio de Salud
está preparado para demostrar cuánto sería
el
faltante y garantizar su cubrimiento.
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Dificultades y riesgos
de sustitución
de cotizaciones por impuestos generales
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Esta sustitución de fuentes para financiar la seguridad
social, pasando de las cotizaciones a los impuestos generales,
si bien puede ir en la dirección de lo que varios expertos
han recomendado y de lo que enseñan experiencias de
otros países, como España y Brasil, presenta
varias dificultades y riesgos que no fueron considerados en
la discusión de la reforma y que pueden ocasionar serias
dificultades para la financiación del sistema de salud,
así como del SENA y del ICBF. En primer lugar, pese
a los anuncios optimistas y parece que sin fundamento, presentados
por el Ministerio de Hacienda en el trámite de la ley,
en el sentido de lograr un excedente de recursos producto
de la diferencia positiva entre el recaudo del CREE y la reducción
de las cotizaciones. En el último informe presentado
por el Ministerio en diciembre de 2012, se afirmaba que el
sistema de salud podría recibir $500.000 millones adicionales,
pues el CREE aportaría $5,3 billones para salud (el
55% del recaudo, pues el resto corresponde al Sena y al ICBF)
mientras la reducción de las cotizaciones sería
de $4,3 billones.
Sin embargo, como parece despejarlo el proyecto de ley de
reforma al sistema de salud, esta cifra está subestimada
y sería más bien de $6 billones, así
que lejos de aportar recursos adicionales la reforma tributaria
le estaría quitando unos $700.000 millones al régimen
contributivo. Pero este faltante puede ser mayor, pues el
recaudo del CREE está por debajo de lo esperado por
el gobierno; según el informe de rendición de
cuentas de la DIAN, el cumplimiento en este recaudo estaba
en el orden del 60%.
Otros efectos que podría traer este cambio de fuentes
de financiación del sistema de salud, corresponden
a la pérdida de competitividad que podrían tener
empresas del sector público que participan en mercados
en donde sus competidores privados se ven favorecidos con
la reducción de costos producto de la eliminación
de las cotizaciones. Además, en el caso de las empresas
objeto del beneficio, al establecerlo exclusivamente para
los trabajadores con menos de diez salarios mínimos,
podrían darse incentivos para la evasión y para
arreglos informales entre el patrono y el empleado, en particular
cuando se trata de remuneraciones superiores pero cercanas
a los 10 salarios mínimos.
Conclusión:
En conclusión: una medida como ésta
merecía mayor debate y preparación. Aunque hace
falta buena información para el análisis, se
mantiene la hipótesis de un hueco fiscal que deberá
cubrirse para mantener los recursos del régimen contributivo
de salud. A pesar de establecer en la Ley 1607 que el presupuesto
de la Nación deberá cubrir dicho faltante, hace
falta conocer si el Ministerio de Salud y Protección
Social está preparado para demostrar cuánto
sería el faltante y garantizar su cubrimiento. Podría
repetirse una historia como la del conocido pari passu, que
el gobierno nunca cumplió.
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Bioética
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«
Dame la fuerza, la voluntad y la oportunidad de ampliar cada
vez más mis conocimientos, a fin de que pueda procurar
mayores beneficios a los que sufren. Amén».
Rambam. RabbíMoshé Ben Maimónides
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Una vez más, y para infortunio de la esencia de la
atención médica a los pacientes, tenemos que
afirmar que debido sin ninguna duda a la perniciosa Ley 100
de 1993, que contaminó el espíritu de servicio
del verdadero médico con el del mercader, estamos muy
lejos de cumplir, aún en lo más mínimo,
la súplica de Maimónides.
Como afirmé en anteriores oportunidades, las instituciones
creadas por la mencionada Ley -EPS, IPS, etc.-, son organismos
de comercio donde se negocia con seres humanos, con su dignidad
intrínseca, su libertad, su necesidad de atención
médica, y se tasan no por lo que padece cada uno sino
por lo que pueden contribuir a la economía de las mencionados
organismos que es realmente su finalidad. La obligación
legal y ética del gerente del establecimiento de comercio
es acrecentar los ingresos monetarios para que éste
pueda sobrevivir y progresar; queda el interrogante de si
es ético, aunque puede ser legal, el sistema utilizado
para ello; considero que no lo es, porque se negocia con la
salud y la vida de seres humanos como lo afirmé antes.
«Dame la fuerza, la voluntad y la oportunidad de ampliar
cada vez más mis conocimientos, a fin de que pueda
procurar mayores beneficios a los que sufren»: Si contrastamos
nuestra realidad con la súplica de Maimónides,
tenemos que aceptar que «procurar mayores beneficios
a los que sufren» no está en manos del médico,
por buena voluntad que lo anime, sino que infortunadamente
tiene que limitar su acción a los 15 minutos que generalmente
asignan como tiempo disponible las instituciones dueñas
del negocio y a lo que ellas permitan solicitar como ayudas
diagnósticas e indicación terapéutica.
No cesa allí el daño que el actual sistema de
atención médica ha traído: profesionales
de la medicina abandonaron el interés por estar al
día en sus conocimientos, lo que no es correcto ni
está honestamente de acuerdo con su vocación,
porque de nada les sirven sus conocimientos ante la vigilancia
estricta de los gerentes de los diferentes negocios, como
lo vimos en párrafos anteriores. No podemos aceptar
como ético que la desidia encuentre como escudo las
condiciones de la Ley 100 de 1993, con mayor razón
cuando no fuimos capaces de defender como era debido a los
pacientes y a la profesión, y muchos se plegaron a
la posible seguridad de ser empleados en vez de médicos
libres.
Más aún, cuando uno de los entusiastas defensores
e impulsadores de la malhadada Ley 100 ante un grupo de docentes
y alumnos de una de nuestras universidades fue objetado de
que dicha Ley era contraria a la ética hipocrática,
respondió palabra más palabra menos, que
esa ética era tan vieja que había que cambiarla,
y agregó: Ustedes han tenido en sus manos un
gran negocio y no lo han sabido explotar, ahora lo haremos
nosotros. ¡Y vaya si han sabido hacerlo! Basta
mirar las edificaciones y otras adquisiciones que no benefician
propiamente a los pacientes, en cuanto a la calidad científica
de su atención.
Los defensores de la Ley 100 de 1993 alegan que se incrementó
mucho el cubrimiento, pero tratándose de seres humanos
no basta el número de cabezas -no somos
manada de animales- sino, y en primer lugar, la calidad científica,
humana y humanitaria de la atención.
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| NOTA:
Esta sección es un aporte del Centro Colombiano de Bioética
-Cecolbe-. |
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Maestro, ¿qué es eterno?
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La
reforma de la salud. Decían que salía antes
de Navidad y nada que salió. Nos van a coger las elecciones
de marzo y nada, en Semana Santa ni rezando todos los días
la aprueban, después las presidenciales y tampoco.
Nos va a coger el Mundial de Fútbol sin reforma de
la salud, y nos llegará otra vez la época de
la natilla, sin reforma, sin salud y sin natilla.
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