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Ética y medicina: el humanismo
con bata blanca
Hernando
Guzmán Paniagua Periodista - elpulso@elhospital.org.co
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| En el principio el
mundo era poblado sólo por ángeles que vivían
en paz y armonía, según un relato mítico
de Ciorán. Al fin de una guerra entre los ángeles
buenos comandados por el arcángel San Miguel y los malos
liderados por Luzbel, ganaron los buenos y fueron premiados
con el cielo, y a los malos se los condenó al infierno;
los de un grupo de ángeles que no habían tomado
partido, fueron castigados por su pecado original de no decidir
y condenados a vivir en la tierra y a decidir sobre todo. |
Este fue uno de los
puntos de partida del médico Eduardo Díaz Amado,
profesor de bioética de la Pontificia Universidad Javeriana,
magíster en historia y filosofía de la medicina,
en el conversatorio sobre ética y medicina realizado
en el Hospital Universitario de San Vicente Fundación
el 13 de diciembre de 2013.
Y explicó: Estamos condenados a la libertad, como
dice Sartre, a decidir. Muchas decisiones de la vida las tomamos
bajo las orientaciones de un campo particular de conocimiento.
No son en realidad decisiones. Sería patológico
pensar mucho para decidir sobre asuntos cotidianos como qué
cordón le pongo al zapato; para decidir por uno están
las instituciones como el matrimonio, la familia, el sistema
de salud, etc. Uno simplemente va por la vida haciendo lo que
toca hacer. Para otro tipo de decisiones no hay una ciencia
particular, una lex artis, estado del arte o algoritmo que me
diga los pasos para decidir; debemos hacerlo con base en los
valores, lo considerado ideal o digno; de ahí la importancia
del aspecto ético-moral de las cosas. |
Pediatra atiende a una bebé indígena remitida
desde Urabá a un hospital de alta complejidad en Medellín,
cuando muy poco se podía hacer por salvarle la vida.
Foto: Rodrigo Peláez.
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| Al final,
la ética desde los griegos no es más que una guía
para la acción, para la vida. Indicó que
para Aristotéles en su Ética a Nicómaco,
la ética partía de saber la naturaleza de cada
cosa. La palabra virtud significó originalmente
la forma correcta de hacer algo; decir que alguien es
un virtuoso del violín no significa que es buena
gente, sino que posee la técnica para tocar perfectamente
el instrumento. Las cosas, según Aristóteles,
tienden a una perfección: entre más nos acerquemos
a la manera correcta de hacer algo, más perfecto será. |
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Los griegos pensaron:
si hay una
forma correcta de interpretación musical o
de montar a caballo, ¿acaso también hay una
forma
correcta de vivir? Ahí se origina lo que hoy conocemos
como ética, al haber unas maneras mejores
que otras de vivir.
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| Dr.
Eduardo Díaz Amado |
| Dijo
el expositor: Los griegos pensaron: si hay una forma correcta
de interpretación musical o de montar a caballo, ¿acaso
también hay una forma correcta de vivir? Ahí se
origina lo que hoy conocemos como ética, al haber unas
maneras mejores que otras de vivir. En 2.400 años, varias
perspectivas o escuelas éticas buscan orientar la acción
humana hacia lo valioso para vivir, y en cuanto a las profesiones,
lo que corresponde a su naturaleza. Si Hipócrates viniera
hoy aquí y le dijéramos: 'Enseñamos ética
en las facultades de medicina, cursos transversales de primero
a doce, bioética, etc', él diría: 'No entiendo
de qué me están hablando: si a un médico
hay que enseñarle ética
lo que hay que enseñarle
es medicina, pues si no hace lo que hay que hacer, no ha entendido
lo que es ser médico, a un mico se le puede entrenar
para operar'. Saludar, ser decente, respetar las decisiones
del paciente, obrar en su bien, estar al día para no
'meter las patas', no es de ética, es parte de la medicina
misma. Abrir el abdomen y sacar un apéndice es algo manual
que cualquiera puede hacer sin haber pasado por una facultad
de medicina: la concepción hipocrática va mucho
más allá de lo técnico, hacia la naturaleza
de la medicina. |
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Adela Cortina dice
que si un
hospital se convierte en empresa para producir
dinero perdió su naturaleza: atender la gente; y todo
lo que hace es éticamente ilegítimo. Y eso no
significa desentenderse de las finanzas.
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| Dr.
Eduardo Díaz Amado |
La ética
no es el Código Ético de Percival o la Ley 23
de 1981, que todos citan sin conocerlos, así como citan
muchos El Quijote sin haberlo leído, o recitan como loros
discursos en boga como el de la bioética, que reduce
todo a 4 principios: respeto de la autonomía, beneficencia,
no maleficencia y justicia. La filósofa española
Adela Cortina dice que si un hospital se convierte en empresa
para producir dinero perdió su naturaleza: atender la
gente; y todo lo que hace es éticamente ilegítimo.
Y eso no significa desentenderse de las finanzas.
Crisis del sistema de salud es fundamentalmente
crisis ética
El humanista opinó que sin ignorar la importancia
de la bioética, temas exóticos como investigaciones
con embriones, asuntos de alta tecnología, incluso el
aborto y la eutanasia (que no atañe al 90% de los colombianos),
nos apartan la vista de asuntos no resueltos como el acceso
al sistema de salud, la Atención Primaria en Salud y
la esencia misma del médico de hoy. Y conceptuó:
Para mí, la crisis del sistema de salud colombiano
no es sólo administrativa, jurídica o política,
ni tiene que ver sólo con los intereses de las EPS que
hacen lobby en el Senado para que se decida lo que ellas quieren,
y con las agendas ocultas de los agentes económicos del
negocio transnacional de la salud. Es una crisis fundamentalmente
ética. Los profesionales de la salud parecen haber olvidado
cuál es su naturaleza y la del acto médico. |
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Paradoja entre currículo
formal y currículo oculto
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El estrés
moral -incapacidad de un agente moral para actuar acorde con
los principios que percibe debido a constricciones internas
y externas- no es invento de los filósofos, y produce
efectos coronarios, cáncer en el sistema inmunitario;
vivir en esa forma esquizoide pesa mucho en el día
a día.
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| Dr.
Eduardo Díaz Amado |
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Al propugnar por espacios
reales de reflexión sobre el ser médico en las
facultades de las áreas de la salud, el experto en
bioética, Eduardo Díaz, afirmó: Si
logramos producir gente diferente desde las facultades, tendremos
un cambio; de resto, seguiremos reforzando el 'currículo
oculto'. Tenemos que visibilizar la responsabilidad de esas
cajitas de Pandora que son las facultades de medicina y otras
áreas de la salud que se volvieron un tabú;
no se pueden escudar en las EPS, sino ver qué tipo
de médico están formando.
Estamos como ciertos políticos que pasaron de victimarios
a víctimas. Mi creencia es que una reforma de la salud
que en realidad implique un sistema justo, equitativo y con
acceso de la gente, sólo puede venir de la mano de
los propios profesionales de la salud. La frase clave es de
Píndaro: 'Ojalá llegues a ser el que eres'.
Este principio lo expresa Carl Gustav Jung así: Lo
más sencillo es siempre lo más difícil.
Pues, en realidad, ser sencillo es un arte supremo; de ahí
que aceptarse a sí mismo constituya la quintaesencia
del problema de la moral y el núcleo de toda una visión
del mundo.
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En la corporativización
de las altas esferas, uno termina como un pequeño mosquito
tratando de hacer algo bueno. Dr. Eduardo Díaz
Amado. Foto: Juan Fernando Subero.
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| El
expositor dijo que según un autor argentino, 80% de los
alumnos de medicina aceptó cometer acciones consideradas
por ellos mismos como éticamente inaceptables, como parte
de su formación; y en la Universidad Javeriana, un estudio
mostró que muchos alumnos hicieron trampa, inventaron
la tensión arterial del paciente, 70% sufrieron abuso
grave, humillaciones de los especialistas, quienes parece que
olvidaron que fueron médicos generales. El estrés
moral -incapacidad de un agente moral para actuar acorde con
los principios que percibe debido a constricciones internas
y externas- no es invento de los filósofos, y produce
efectos coronarios, cáncer en el sistema inmunitario;
vivir en esa forma esquizoide pesa mucho en el día a
día, expresó Eduardo Díaz Amado.
Agregó que en el nivel seis (máximo) de desarrollo
moral, el profesional hace lo que debe hacer por convicción,
no por temor al castigo o porque la policía lo esté
mirando; y un estudio que dirigió en la Javeriana sobre
el desarrollo moral basado en estudios internacionales, mostró
que los estudiantes no sólo no avanzaron, sino que se
devolvieron, y concluyó que a un estudiante de medicina
que llega con un nivel de moralidad dos, tres o cuatro, y no
llega a seis sino que se devuelve a dos, algo le pasó
en la facultad y tiene que ver con el llamado currículo
oculto. |
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Una reforma
de la salud que en realidad
implique un sistema justo, equitativo y con acceso
de la gente, sólo puede venir de la mano de los
propios profesionales de la salud.
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| Dr.
Eduardo Díaz Amado |
Y
explicó: En esta paradoja o contraste entre currículo
formal y currículo oculto, el proceso de hacerse médico
implica dos cosas importantes, formación técnico-
científica (bioquímica, fisiología, genética,
cirugía, etc.), que es fundamental. Infortunadamente,
la primera trampa es creer que eso equivale a la formación
médica, de enfermería, odontología, etc.,
cuando es apenas una parte; la otra es un proceso de socialización
del estudiante, en el cual aprende a hablar un lenguaje, a regañar,
a mandar, a mentir, una manera de ser, y se va volviendo médico
o enfermera sin darse cuenta. Hay un currículo formal,
el que todos encontramos en las páginas web: los valores,
la visión, 'somos humanistas, luchamos por la gente,
el paciente es lo mejor', y un currículo oculto que es
el más importante, donde le enseñan a uno que
el paciente es una cosa, 'no le pare bolas a su historia de
vida, lo importante es el diagnóstico, el distanciamiento
del paciente, no se meta con sentimientos'. Se dice una cosa
pero se hace otra. Los estudiantes de la Javeriana dicen que
han visto una cosa en clase y otra en el hospital, y que en
los cirujanos internistas y otros especialistas no encontraban
el apoyo que esperaban; el currículo oculto dice cómo
tiene usted que ser para sobrevivir en el hospital. Un antropólogo
que vivió entre médicos descubrió la fórmula
para sobrevivir en la facultad de medicina: se reduce a 'manténgase
con la jeta callada'.
El humanista aseveró que en Colombia el sistema de salud
padece una gran violencia estructural, en donde son difíciles
de conocer el agresor, la víctima y la causa, debido
a determinantes que afectan la supervivencia, el bienestar,
la identidad y la libertad de las personas. Anotó el
experto: Parece que fuera un pecado ser médico
en este momento en el país. Los males del sistema de
salud se atribuyen a la responsabilidad individual, olvidando
los condicionantes sociales de la salud. Los niños llegan
con disentería amebiana cada 15 días y en las
estadísticas figura sólo un 'problema de salud
pública por amibas', pero el problema es falta de agua
potable, de alcantarillado, o que viven 20 personas en una pieza;
el problema no está en el consultorio ni es más
metronidazol, es la medicalización de la noción
de salud. Por último, agregó que en la corporativización
de las altas esferas, uno termina como un pequeño mosquito
tratando de hacer algo bueno. |
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Bioética y arte:
Rescatar la plenitud de la vida |
| La
salida a los currículos ocultos y laberintos kafkianos
la dijo Nietzsche: 'Sólo nos queda el arte'. Y Foucault
habla de la propia vida como una obra de arte; pero arte no
en el sentido burgués de consumir obras, sino en el sentido
de 'poiesis', del ser, de crearme como médico; y como
contrapeso a una existencia alienada, preestablecida, que es
prácticamente la muerte. Es rescatar la plenitud de la
vida. |
| Dr. Eduardo Díaz
Amado |
| Cuando Gregorio Samsa
amaneció convertido en insecto, lo primero que le preocupó
fue que no podía ir a trabajar. Esta situación
la retomó el profesor Eduardo Díaz Amado para
reflexionar sobre la paradoja de la subjetivación médica,
en su conversatorio sobre ética y medicina realizado
en el Hospital Universitario de San Vicente Fundación
el 13 de diciembre de 2013: |
| Es la manera como nos construimos
como sujetos y ahí se me vino a la cabeza Gregorio Samsa,
porque la gente de la salud somos seres pusilánimes,
sometidos permanentemente a hacer cosas que sabemos que no deben
ser así, es como estar convertidos en insectos. Milán
Kundera dice que en el Renacimiento dos novelas plantean el
universo como algo infinito: Don Quijote y Gargantúa
y Pantagruel; con Balzac en La Comedia Humana la novela se achica
al entrar en la historia, y luego se achica más cuando
el universo se vuelve las 4 paredes de una oficina: el hombre
moderno es kafkiano. La salida a estos currículos ocultos
y a estos laberintos kafkianos la dijo Nietzsche: 'Sólo
nos queda el arte'. Y Foucault habla de la propia vida como
una obra de arte; pero arte no en el sentido burgués
de consumir obras, sino en el sentido de poiesis, del ser, de
crearme como médico; y como contrapeso a una existencia
alienada, preestablecida, que es prácticamente la muerte.
Es rescatar la plenitud de la vida. |
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| Señala el doctor
Díaz que lo primero es desarrollarse moralmente, darse
su propia ética, que no es su propio código sino
su forma de vivir, y una vez dado este paso, ya no puede dar
marcha atrás. Indicó que los estudiantes de medicina
de hoy tienen dificultades de comunicación y expresión,
y se aíslan en un mundo autista de cosas tecnológicas:
¿Cómo hacer para que un médico escuche,
levante la cara y no esté metido en su computador, y
hable tres cosas que tengan sentido? No basta con clases de
fisiología; esto mejorará en la medida en que
el estudiante adquiera sensibilidad, y ello se puede lograr
a través del arte. El profesional defendió
la preeminencia de la ética sobre al derecho: No
se hace cumplir una norma legal haciendo otra norma legal: es
un asunto ético, de decisión personal. |
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“La economía debe
subordinarse
de nuevo a la política, y tanto la economía
como la política a la ética. Lo cual significa:
el dinero tiene que dejar de ser
el valor supremo”.
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Hans Küng.
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Ética:
amor al prójimo
Eduardo Díaz Amado propuso organizar el Primer
Festival Académico Lúdico de Medicina, un collage
de actos académicos, exhibición de pinturas de
médicos, teatro y poesía, para impulsar el sentido
ético. Y por su parte, el médico paliativista
Juan Fernando Velásquez, del Grupo de Humanización
del Hospital Universitario de San Vicente Fundación,
expuso a EL PULSO su visión ética del ser médico:
Mi trabajo con una paciente terminal fue cómo lograr
ella, con mi ayuda, estar en el aquí y en el ahora, y
soportar la desdicha de existir, porque lo más doloroso
para el ser humano es ser capaz de darle un sentido a la existencia
a pesar de ser un moribundo. |
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Otro paciente, con cáncer
de próstata avanzado, después de estar conmigo
8 meses, una semana antes de morir me dijo: '¿Sabe qué
doctor? Lo que he logrado es que ahora me siento más
aliviado que cuando estaba aliviado'. Eso no es una negación
ni una posición de escape, puede haber una realidad en
el ser humano mucho más allá de lo meramente orgánico.
Toda la vida hay que vivirla como en 'El mito de Sísifo'
de Camus, arrastrando eternamente la roca pero riendo siempre.
Para mí, el acto médico más profundo es
que el otro se responsabilice de su realidad y yo le ayude a
verla, así sea su propia muerte. |
| Hans Küng, uno de los teólogos
católicos más influyentes del siglo XX, no concibe
ninguna religión al margen de un marco ético universal,
y condiciona toda actividad o disciplina humana a la ética:
La economía debe subordinarse de nuevo a la política,
y tanto la economía como la política a la ética.
Lo cual significa: el dinero tiene que dejar de ser el valor
supremo. En su libro Lo que yo creo, dice
que la Declaración de una ética mundial del Parlamento
de las religiones del mundo postula: Todo ser humano debe
recibir un trato humano, y la exigencia básica
del humanitarismo se concreta en el principio de la reciprocidad:
no hacer al otro lo que no quiero que me hagan a mí,
lo cual tiene forma secular en el imperativo categórico
de Immanuel Kant: Actúa de tal modo que, tanto
en tu persona como en la de cualquier otro, siempre tengas la
humanidad como fin y nunca la utilices como mero medio |
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¿Kómo
ce dise?
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Nada más y nada menos |
| La
expresión nada más y nada menos es
uno de los lugares comunes más socorridos y mal empleados,
y es incorrecto aplicarla a personas: hablamos, nada más
y nada menos, que con el Papa Francisco. Es incorrecto porque
nada se refiere a una cosa, animal, sujeto inanimado, fenómeno
o realidad impersonal, no a personas. Lo adecuado es: nos visitó
nadie más y nadie menos que el maestro Fernando Botero,
se encontró nada más y nada menos que con un oso
polar, cruzó en una lancha, nada más y nada menos
que el océano Atlántico. |
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