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El último informe de la Defensoría del Pueblo:
La tutela y el derecho a la salud - Período
2006-2008, demostró que el amparo legal sigue
siendo el más utilizado por los colombianos para
hacer valer su derecho a la salud: representaron la tercera
parte de las tutelas totales en ese lapso. Ante esa realidad
incontrovertible, la Defensoría formuló una
serie de recomendaciones al gobierno nacional, a los ministerios
de Educación y de la Protección Social, a
la CRES, al Congreso de la República, al Consejo
Superior de la Judicatura, al Instituto Nacional de Salud
y a las EPS, con miras a mejoras las condiciones de acceso
de la población a los servicios de salud a que tiene
derecho, y que los problemas de salud no los tengan que
solucionar los jueces sino los médicos, como corresponde.
La investigación "Itinerarios Burocráticos
en Colombia. Una propuesta teórica y metodológica
para evaluar los sistemas de salud del modelo de aseguramiento",
señala que la atención en salud en Colombia
ha creado burocracias complejas que retrasan y limitan el
servicio de salud a las personas que lo necesitan, causando
pérdida de vidas y complicaciones de la enfermedad;
por eso, miles y miles de colombianos tienen que acudir
a una tutela para garantizar el derecho ciudadano a la salud,
tal como lo ha demostrado la Defensoría del Pueblo
en los últimos años.
Ante esa realidad, repito, incontrovertible, no se puede
dejar de reconocer que el sistema de salud se ha convertido
en una estructura que ha violentado la situación
de salud y enfermedad de miles de colombianos. Las cifras
están ahí. En los informes citados y en muchísimos
más. No se puede tapar el sol con un dedo.
Lo primero para solucionar los problemas de salud de los
pacientes, es reconocer que el sistema tiene fisuras, que
tiene problemas, que necesita reorientaciones, que demanda
la participación de todos en la búsqueda y
aplicación de las soluciones.
Por supuesto que tampoco se pueden desconocer los logros
del sistema de salud en sus primeros 15 años: hay
que optimizar lo que bien funciona y darse a la tarea de
atender a lo que no funciona.
Son muchos los debates que hay que dar, muchas las preguntas
por formular, muchas las estrategias por proponer y comprometerse
a aplicar, pero es apenas de sentido común, de lógica
elemental, que para resolver un problema lo primero es identificarlo,
reconocerlo, dimensionarlo, antes de entrar a proponer salidas.
De ahí entonces la necesidad de que se sigan haciendo
investigaciones sobre el sistema de salud en Colombia. ¿De
qué sirve enfrascarse en discusiones inútiles
acerca de los resultados, cuando lo que se precisa es acumulación
de evidencia para hacer una correcta identificación
del problema a resolver?
Hay que seguir investigando. Afuera, y en sus casas, hay
muchos pacientes que ya perdieron la esperanza, pero la
inmensa mayoría sigue ahí, esperando respuestas
del sistema de salud a sus dolencias. A fin de cuentas,
hay una sagrada promesa constitucional de que el Estado
velará por su vida y por su integridad.
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