 |
|
|
 |
|
 |
|
¿Se
justificará semejante cantidad de trabajo para tan
poquitos pacientes, a los costos que tenemos? ¿Es justo
que Colombia siendo un país tan pobre, con tantas dificultades
y con tanta desigualdad, haga trasplantes? Mi respuesta es
un absoluto SÍ.

|
|
Si nos hubiéramos
quedado haciendo simplemente las cositas que permitieran sanar,
la ciencia nunca hubiera progresado en el mundo, porque los
países ricos de hoy también fueron pobres en
su momento.
|
David Ramírez
recibió un trasplante de riñón en el Hospital
Universitario San Vicente de Paúl de Medellín
hace varios años. Al final de una valiosa charla del
doctor Gonzalo Mejía, partícipe del primer trasplante
renal efectuado en Colombia en 1973 en dicho hospital, David
contó su experiencia: Después de 9 meses
de hemodiálisis, de diálisis peritoneal y de 40
exámenes, un día me llamaron cuando iba a almorzar
y me dijeron: No almuerce, véngase para el Hospital que
ya resultó el riñón para usted. Ese mismo
día me trasplantaron. Es muy difícil describir
con palabras lo que ese órgano nuevo le produce a uno
Recuerdo
que al despertar me sentí diferente, como vital, con
ganas de hacer cosas.
¿Cómo llegaron David y los demás trasplantados
a ese momento? Ese fue el tema de la conferencia En vos confío:
Biografía de un trasplante, en el programa Ciencia en
Bicicleta del Parque Explora de la Alcaldía de Medellín,
el pasado 22 de septiembre. El expositor, nefrólogo Gonzalo
Mejía, la inició aludiendo a esas realidades que
empezaron como utopías: El teléfono tiene demasiadas
deficiencias para ser considerado seriamente como un medio de
comunicación. Este aparato no tiene ninguna utilidad
para nosotros, decía un memorando de Western Union a
fines del siglo antepasado. ¿Máquinas voladoras
más pesadas que el aire? Eso es imposible, decía
el presidente de la Royal Society de Londres. Todo lo que podría
ser inventado, ya se inventó, dijo un funcionario de
la Oficina de Patentes de los Estados Unidos. Los aviones son
juguetes interesantes pero carecen de utilidad militar, lo dijo
nada menos que el Mariscal Foch a finales del siglo antepasado.
¿Quién diablos podría querer oír
a los actores hablar? Se preguntaba un funcionario de la Warner
Brothers en la época del cine mudo. Y ésta: No
existe ninguna razón para que alguien quiera tener un
computador en la casa. Con este tipo de aseveraciones en que
la actitud frente a los desarrollos científicos no es
abierta, no avanzaremos en forma adecuada, indicó el
doctor Mejía. Es un mensaje especialmente para los jóvenes:
la mente tiene que estar abierta y dispuesta a cualquiera de
los desarrollos. |
|
Pesa muchísimo
más el trasplante frente
a la diálisis y a la permanencia en lista de espera,
en calidad de vida, en productividad y en supervivencia.
A un paciente sometido a cualquier tipo de trasplante
le va mejor que si se queda en diálisis esperando
que le resulte un riñón.
|
PDespués de
consideraciones generales sobre los trasplantes, el doctor Mejía
entró en materia, el trasplante renal: Un trasplante
requiere donantes vivos, ya sean relacionados o familiares (papá,
mamá, hermanos, hijos), relativamente relacionados (primos,
sobrinos, tíos) o no relacionados (esposos, amigos, personas
ajenas) o donantes fallecidos. Entre 3.500 trasplantes realizados
en el Hospital San Vicente, apenas 15 casos son de donantes
no relacionados con el receptor. En Estados Unidos hay más
o menos mitad de donantes vivos y mitad de fallecidos. Desde
1998 más o menos cayó el número de donantes
vivos y empezó a subir el de fallecidos; profesionalizamos
médicos que iban a convencer a la gente de que aceptara
la donación y en una ciudad como Medellín, con
35 años de historia de trasplantes no fue difícil.
El problema fue que se nos olvidó seguir los trasplantes
de donantes vivos y la violencia tristemente permitió
este ascenso de trasplantes con donantes fallecidos; desde luego,
gracias a Dios, a los gobernantes, a la conciencia ciudadana,
al desarrollo mental, a la capacidad de convivencia.
La meta en países desarrollados es obtener de cada
donante al menos 3.75 órganos utilizables en promedio.
En Medellín logramos 2.75 órganos por donante,
número muy bueno. Al donante vivo hay que hacerle nefrectomía
unilateral, por cirugía abierta, una cortada en un costado
o por laparoscopia: unas cortaditas en la cavidad abdominal
para poner varios instrumentos, para ver, para 'instilar' aire
o agua, para aspirar la sangre que se vierte y otro por medio
del cual se hace el corte.
Poder, servir y querer
Para ser donante, -afirmó Mejía-,
se requiere poder, servir y querer. Poder, es estar el donante
vivo en buen estado de salud, no tener enfermedad manifiesta
ni fumar, lo más dañino para cualquier organismo.
Servir, significa ser compatible en grupo de sangre y antígenos
HLA. Y querer es la voluntad y el consentimiento, estar dispuesto
a donar ya sea vivo o fallecido, ser alguien que expresó
en vida la voluntad de donar. En la legislación colombiana
quedó la llamada presunción de donación:
si la persona en vida no declaró que no quería
donar, se entiende que sí lo quería hacer, pero
nunca nos brincamos la autorización de la familia. Hay
limitaciones de edad, por ejemplo, niños muy pequeñitos,
menores de 10 años no son buenos donantes, y las personas
mayores de 50 tampoco lo son. No se puede tener sida, hepatitis,
cáncer, ni antecedentes de drogadicción; un indigente
por ahí tirado debajo de un puente o pisado por un carro,
un NN o alguien de conducta sexual dudosa, son favorecedores
de infecciones y no usamos esos donantes. En Medellín,
los donantes muertos resultan, sobre todo, por trauma encéfalo-craneal,
de los accidentes de motos lamentablemente muchos, y del derrame
cerebral o accidente cerebro-vascular, donantes que se solicitan
a las Unidades de Cuidados Intensivos donde los declaran en
muerte encefálica.
España es el país con más donantes
fallecidos (95%); en cambio en Japón, por impedimentos
religiosos, no se extraen los órganos a los muertos y
100% de los trasplantes tienen donantes vivos; en China, en
todos los congresos internacionales de trasplantes hay mítines
de protesta contra la extracción de órganos a
prisioneros condenados a muerte. En Colombia 50% de los donantes
son vivos y 50% fallecidos. En Medellín la mayoría
de los donantes son muertos.
Turismo y lista de espera
El doctor Mejía se refirió al turismo
de trasplantes, en el cual, como dijo: A un pobre le dicen:
le doy tanta plata, camine vámonos usted y yo, y usted
dice que es mi hermano o mi sobrino. Vienen al país donde
les hacen la cirugía, práctica desaprobada por
la Organización Mundial de la Salud (OMS) y que pone
en gran peligro toda la actividad de los trasplantes.
Sobre la lista de espera expresó: En Estados Unidos
lleva hasta tres y más años. En Colombia más
o menos 10 meses. Por eso, en muchas partes nos prefieren. Hay
una brecha grande entre pacientes en lista de espera y donantes.
La cifra de 100 pacientes/año diría que el número
de pacientes estuviera bajando, pero siempre habrá más
receptores que trasplantes realizables. En Colombia hay 15.000
pacientes en diálisis y en lista de espera más
o menos 500 en todo el país, muy poquitico. |
 |
El oficio
de escribir
Escribir es un acto sensual, del cual Carlos Fuentes
se siente más cercano al hacerlo a mano, llenando cuadernos
en la hoja derecha y corrigiendo en la izquierda: Tengo
un erotismo frente a la escritura, porque estoy cerca del material:
la pluma, la tinta, el papel. Soy mañanero dependiendo
de dónde estoy; en Londres, donde vivo, me levanto a
las 6:00 de mañana, me hago el desayuno y escribo hasta
las 12:00 del mediodía; luego paseo una hora por un cementerio
por el miedo al tráfico de Londres -siempre viene en
direcciones que no entiendo- y veo tumbas que son lo mejor de
la literatura fantástica de Inglaterra.
Pero la soñada inspiración no viene
de la disciplina ni de sus caminatas, ni siquiera de la experiencia
en el oficio: su origen está en otro mundo. Los
libros se escriben a golpe de calcetín, a lo largo de
mucho tiempo, y no se puede decir que hoy empiezo un libro y
lo termino en tal fecha; el libro tiene su vida propia.
|
De los exámenes para descartar
enfermedades graves, los estudios de histo-compatibilidad y
la autorización de las EPS, que señaló
como lo más difícil, el doctor Mejía pasó
al trasplante en sí, desde la extracción del riñón.
Recordó el método artesanal de preservación
utilizado en Medellín, a falta de la máquina de
perfusión, invento del doctor Bélzer en la Universidad
de Wisconsin, que sólo poseen Estados Unidos y Europa:
Nosotros, desde el principio, usamos la preservación
simple en frío; metíamos los riñones en
un recipiente de acero inoxidable, estéril, dentro de
una olla de sancocho común y corriente, con hielo alrededor;
tapábamos, le poníamos sábanas esterilizadas
y
a la nevera. Ya hemos depurado la técnica y usamos unos
enfriadores más eleganticos.
Factores críticos de éxito
El científico Gonzalo Mejía aludió
a 20 factores críticos de éxito. De ellos destacó
la compatibilidad de grupo sanguíneo, de RH y de antígenos
HLA, un grupo de trasplantes experto en manejar complicaciones,
rescate óptimo de órganos, edad del donante menor
de 50 años, preservación en frío menor
de 24 horas. Si el paciente pesa 85 kilos y le ponemos
un riñón de un niño de 10 años que
pesa 23 kilos, obviamente no tendrá suficiente masa renal,
anotó el cirujano. A ellos agregó, prevención
de la insuficiencia renal aguda, diagnóstico precoz del
rechazo con biopsia para descartar obstrucciones o coágulos
en el uréter, o que quede muy apretada la costura que
hace el cirujano. Si el paciente orina mucho, no alcanza
a pasar la orina por ahí; es como cuando uno le pone
la mano a la punta de una manguera, explicó Mejía.
También valoró la inmunosupresión óptima:
Que los remedios (medicamentos), inyectados o tomados,
no le caigan mal a la persona ni tengan efectos secundarios.
Además, que donante y receptor tengan edades relativamente
compatibles y que los donantes sean sanos. Sobre la fase
post-operatoria, resumió: Hospitalización
8 ó 10 días, si no pasa nada; seguimiento, de
por vida. Consultas, los primeros meses una vez a la semana,
luego cada 15 días, a partir del sexto mes mensualmente,
a partir del segundo año cada dos meses, medicación
indefinida. El trasplante, recalcó el galeno, es
un trabajo de grupo, de todos: Tan importante es que el mensajero
lleve una muestra al laboratorio con responsabilidad y con presteza,
como la labor del médico y del personal de enfermería. |
|
En el Hospital Universitario
San Vicente
de Paúl, en Medellín, se han hecho más
de 3.500
trasplantes de riñón en 34 años.
|
Finalmente, mencionó la apoptosis:
muerte celular programada: Todas las células de
los seres vivos tienen una vida programada: Las estrellas nacen,
crecen, estallan y se vuelven agujeros negros, la materia continúa,
pero las células van dando paso y saben cuándo
decir: ya fui efectiva, ya hice mi papel, ahora le toca a otra.
Los únicos que nos hemos rebelado contra eso somos los
humanos, por fortuna. Es probablemente parte del salto cualitativo
de la especie, que nos hace querer sobrevivir más. Muchos
de los elementos vistos afectan la apoptosis, unos la aceleran,
otros la impiden, y éste se convierte en otro factor
crítico de éxito.
Calidad de vida y costo-beneficio
Sin duda -concluyó el especialista-, pesa
muchísimo más el trasplante frente a la diálisis
y a la permanencia en lista de espera, en calidad de vida, en
productividad y en supervivencia. A un paciente sometido a cualquier
tipo de trasplante le va mejor que si se queda en diálisis
esperando que le resulte un riñón. En el Hospital
Universitario San Vicente de Paúl hemos hecho más
de 3.500 trasplantes de riñón en 34 años.
¿Se justificará semejante cantidad de trabajo
para tan poquitos pacientes, a los costos que tenemos? ¿Es
justo que Colombia siendo un país tan pobre, con tantas
dificultades y con tanta desigualdad, haga trasplantes? Mi respuesta
es un absoluto SÍ. Si nos hubiéramos quedado haciendo
simplemente las cositas que permitieran sanar, la ciencia nunca
hubiera progresado en el mundo, porque los países ricos
de hoy también fueron pobres en su momento.
David Ramírez, el trasplantado de riñón
presente en la conferencia, remató la charla del doctor
Gonzalo Mejía con su testimonio: Para mí,
sentirme querido, como arropado por un montón de gente,
es algo muy importante
. Y agregó: El
doctor Mejía habló del costo-beneficio: Les aseguro
que eso no se puede medir, y con todo lo que él explica,
a uno le parece como muy teso un proceso tan complejo para que
uno pueda volver a hacer cosas tan simples
Para uno que
recibió un órgano, lo primero es agradecer la
generosidad de alguien que en un momento tan duro como la muerte
de su ser querido, aceptó que me lo donara
O sea,
yo tengo ya dos cumpleaños, porque el día en que
recibí el riñón, fue como recibir la vida
nuevamente . |
| |
| Ocioso
lector |
Doris Lessing
y el apocalipsis de hielo |
 |
En la novela
Mara y Dann, la ganadora del Premio Nobel de Literatura
2007 Doris Lessing, reflexiona sobre previsibles catástrofes
del mundo, a partir del comportamiento del hombre actual. Es
la historia de dos hermanitos que abandonan su hogar y su país,
y viven aventuras futuras en un continente africano asolado
por el hielo. En el prólogo, anota:
Un día,
dentro de miles de años, nuestros descendientes podrían
decir: en el período de 12.000 años que medió
entre una glaciación y la siguiente, transcurrió
todo un capítulo de la evolución humana, desde
el salvajismo y la barbarie hasta la más exquisita civilización.
Y todas nuestras civilizaciones y lenguas, y nuestras ciudades
y destrezas e inventos, nuestras granjas y jardines y bosques,
y las aves y las bestias que con tanto ahínco tratamos
de proteger de nuestros estragos, no ocuparán más
que un frase o un párrafo en una larga historia.
De Mara y Dann
Un granjero del norte de
Yerrup a finales del duodécimo milenio; ese era el período
que más les gustaba a los creadores de aquellos museos,
debido al auge que experimentaran los inventos en aquella época.
|
Pero, en todos
los edificios, el final era siempre la guerra, y las formas
de hacer la guerra se volvían cada vez más crueles
y más terribles. En una habitación de un edificio
donde sólo había máquinas de guerra, una
pared enumeraba las formas en que se creía que aquellos
pueblos antiguos habrían acabado con sus civilizaciones
aún antes del Hielo. La guerra era una. Mara no
lograba entender las armas: eran muy difíciles y complicadas.
Y aún cuando las explicaciones resultaban lo bastante
claras para comprenderlas, no daba crédito a lo que leía.
¿Proyectiles que transportaban enfermedades diseñadas
para matar a toda la población de un país o una
ciudad? ¿Qué eran esos pueblos antiguos para ser
capaces de hacer tales cosas? Bombas que podían
No entendía las explicaciones.
El modo que tenían de utilizar la tierra y el agua era
imprudente. Estos pueblos no mostraban ningún interés
por las consecuencias de sus actos. Exterminaron a los animales.
Envenenaron a los peces del mar. Talaron los bosques, de forma
que, uno tras otro, países en su día densamente
arbolados se volvieron áridos o desérticos. Destruían
todo lo que tocaban. Probablemente les fallara algo en el cerebro.
Son muchos los historiadores que creen que estos antepasados
nuestros se tenían bien merecido el castigo del Hielo.
(Op.cit. Ediciones B, Barcel |
| |
|
 |
|
|
|