MEDELLÍN, COLOMBIA, SURAMERICA No. 269 FEBRERO DEL AÑO 2021 ISNN 0124-4388
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El pabellón de quemados del Hospital San Vicente Fundación lleva más de 25 años al servicio de la comunidad y recibiendo pacientes de múltiples lugares del país. Además, desde hace algunos años cuenta con una sala infantil para el cuidado especial de los niños que llegan con quemaduras. Gracias a la experiencia del personal, la infraestructura y el acompañamiento que se hace a cada paciente, la unidad ha obtenido gran reconocimiento en Antioquia y Colombia, siendo una de las unidades de quemados más grandes del país.
Antes de la existencia del pabellón, los pacientes que llegaban al Hospital con lesiones por quemaduras eran ubicados en camas dispersas por varias salas. Con el tiempo se vio la necesidad de implementar un lugar especializado para estas personas, abriendo así la Unidad de Quemados. En un principio contaba con un total de 20 camas para adultos y niños y operó de esta manera hasta hace aproximadamente siete años, cuando se dio apertura al pabellón infantil, en el cual se tienen actualmente 15 camas donde los menores de 14 años tienen su propio espacio de recuperación.
Por su parte, el pabellón de adultos continuó funcionando con 17 camas para mantener a los pacientes en observación. Asimismo, el Hospital cuenta con un protocolo en caso de que se necesite atender una mayor cantidad de personas lesionadas, esto mediante salas especiales que se habilitan y las cuales han permitido atender hasta 65 pacientes en simultáneo. Para 2019, la Unidad de Quemados atendió un total de 1903 personas lesionadas y en 2020 se presentaron 988 casos. También es importante destacar que el promedio de estancia hospitalaria de los pacientes en la Unidad es de 13 días.
Del talento humano que trabaja en la unidad se mencionan especialmente las jefas y auxiliares de enfermería que se encuentran allí a diario y las cuales tienen experticia y estudios en el manejo de personas quemadas. Ellas son parte esencial del cuidado y el proceso de los pacientes, ya que son las encargadas de dar acompañamiento y hacer las curaciones de las heridas, que dependiendo del procedimiento y tipo de lesión pueden ser cada 48 o cada 72 horas, además de estar pendiente de cada una de las personas que se encuentran en la unidad para trabajar en beneficio de su recuperación.
Para una atención completa, se cuenta con un equipo multidisciplinario. Por ejemplo, los cirujanos plásticos se convierten en una parte vital de las decisiones, evaluando la gravedad de las lesiones de la piel y determinando si es necesario intervenir quirúrgicamente o si es suficiente con el tratamiento con vendajes y apósitos. En este proceso son parte fundamental el doctor Marco Hoyos Franco y el doctor Hidalgo Vélez Sierra, ambos cirujanos plásticos y líderes de la Unidad de Quemados del Hospital.
Para una rehabilitación integral del paciente, se cuenta con apoyo esencial desde nutrición, fisiatría, fisioterapia, psicología, psiquiatría, entre otros especialistas que pueden ser requeridos en algún punto de la atención médica. De esta manera, el hospital se convierte en una ayuda y compañía primordial para la persona, al igual que la familia, debido a que el proceso y revisión de su evolución puede continuar hasta unos años después del incidente.
En la unidad se ven diariamente distintos casos de quemaduras, pero la más frecuente es causada por líquidos calientes, especialmente en niños. En el año 2020 un 73,1% de los pacientes infantiles y un 39,7% de adultos atendidos en el pabellón, fueron tratados por este tipo de lesiones. Le siguen las heridas causadas por líquidos inflamables, reportando el año pasado 34 niños y 82 adultos atendidos en la unidad; por llamas con un total de 102 personas en 2020 entre ambos pabellones; por electricidad con un 2,5% de niños y 10,3% de adultos en 2020 y, por último, por pólvora se admitieron 12 pacientes el año pasado. Según el doctor Hidalgo, a pesar de que el pabellón mantiene un número casi constante de casos, las épocas de vacaciones pueden llegar a incrementar el número de quemados debido a que las personas pasan más tiempo en sus casas y hay más riesgos de este tipo de incidentes domésticos.
Debido a estos números y a la posibilidad de evitar estos accidentes, desde la unidad y el Hospital San Vicente se realizan diferentes campañas de prevención, en algunas ocasiones en conjunto con entidades que se suman a esta causa, para hacer frente a estas cifras e informar a las personas sobre los riesgos y las formas para evitarlos. Para el doctor Marco Hoyos: “casi siempre la víctima de una quemadura por líquido caliente es un niño pequeño, de entre uno y cuatro años, entonces se debe involucrar la educación de los padres”.
Gracias a la experiencia obtenida tras varios años en funcionamiento, la unidad tiene gran influencia departamental y se pueden llegar a recibir pacientes de todos los municipios de Antioquia y de departamentos como Chocó y Córdoba. Ser el único pabellón de quemados de la región antioqueña trae mayores responsabilidades, la mayoría de estas positivas, especialmente en temas como la estandarización del trabajo que permite ir aprendiendo cada vez más sobre las lesiones causadas por quemaduras. Para el doctor Meisser López, ortopedista y director de la Unidad Funcional de Trauma, Cirugía y Osteomuscular, esto implica que “los profesionales y los relevos generacionales que se dan, permiten que la atención sea cada vez mucho mejor, porque se gana experticia por parte de los profesionales.”
Para los doctores López y Vélez es fundamental seguir planteando objetivos que permitan que la Unidad de Quemados continúe con la calidad en la atención y los resultados médicos que se tienen actualmente. Algunas de las proyecciones son una posible ampliación de las instalaciones para aumentar la comodidad de los pacientes y tener una mayor disponibilidad de camas. Y, como parte vital del progreso de la unidad, estar actualizados a nivel tecnológico para perfeccionar las técnicas de atención y tratamiento de las quemaduras.
Desde el año pasado, como consecuencia del Covid-19, el personal de la unidad ha tenido que implementar nuevas medidas de higiene y bioseguridad, además de ir enseñando a las personas que frecuentan el lugar a tener más precauciones. El acompañamiento familiar, parte vital del proceso de recuperación, ha tenido que limitarse y las visitas se han reducido, con el objetivo de disminuir los riesgos de contagio de los pacientes y de los trabajadores que los atienden, pasando a horarios más específicos y siguiendo las medidas de bioseguridad recomendadas, mientras que en el pabellón infantil se permite que una persona esté acompañando al paciente de manera constante. No obstante, a pesar de los efectos de la situación actual, la unidad ha conservado un volumen similar de atención y sigue presentando los mismos resultados positivos de años anteriores.
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