MEDELLÍN,   COLOMBIA,   SURAMÉRICA    AÑO 3    NO 40   ENERO DEL AÑO 2002    ISSN 0124-4388      elpulso@elhospital.org.co
Fundado en Medellín, el 30 de julio de 1998. Director: Julio Ernesto Toro Restrepo. Comite Editorial: Alberto Uribe Correa, Augusto Escobar Mesa, Juan Guillermo Maya Salinas, Javier Ignacio Muños. Editora: Albaluz Arroyave Zuluaga. Dirección Comercial: Diana Cecilia Arbeláez.
Una promesa  

El presente, donde en realidad se da la existencia, es el punto al cual elhombre ata la vida. En realidad, la vida es una promesa, y en esa promesa estriba parte muy importante de la responsabilidad que tenemos los centros de salud ytodo el personal del sector. Del presente, parten las ilusiones, los sueños y las oportunidades de toda la gente, de ahí parte también lo que cada persona ansía en su vida, lo que añora ser, llegar a ser o lograr. Por ello, todos los que de una u otra forma tenemos que ver con la salud de los conciudadanos, en el campo asistencial, administrativo o financiero propiamente, tenemos una inmensa responsabilidad, por supuesto, con el presente de todos, pero quizás más con el futuro, es decir, con sus vidas.
Hoy, cuando parece que sólo existen leyes económicas y mercados, también parece que hay vidas que duelen y vidas que no duelen; ese es el mensaje que se va desprendiendo y va quedando en las mentes. Lo económico como eje de toda relación, lo económico como único camino y lo económico como logro, va doblegando criterios, venciendo razones y derrotando principios; poco a poco se va dando por aceptado que las oportunidades no son para todos. Precisamente por esto, se ha dicho que la era actual ha creado la desigualdad como un valor social.
De las vidas, no sólo los médicos somos responsables, ni sólo las enfermeras, odontólogos, bacteriólogas o en una palabra, todo el personal asistencial. Los que manejan a su amaño los cartones del SISBEN, los que enredan los papeles en los municipios y los que después, en las Administradoras de Régimen Subsidiado (ARS) retrasan los pagos, y en fin, todos aquellos que se lucran, finalmente, del dolor ajeno, así estén a tono con la época, tienen infinitas responsabilidades con la salud y la vida de la gente. El Sisben requiere replanteamientos urgentemente; igual, las ARS, y dentro de todo lo de ellas, hay que resolver la vuelta perversa que se le da al dinero de las IPS por los municipios, con el amparo del Ministerio de Salud que legitimó con el decreto 806 del 30 de abril de 1998, el incumplimiento en las obligaciones de las administradoras con las clínicas y los hospitales.
Al sector salud se le ha aportado más dinero que nunca, y sin embargo, esta más débil que siempre. Nunca antes ha habido mas gente desprotegida, y nunca antes se había tenido la vergüenza de dejar cerrar hospitales, de la forma como se ha hecho: con total indiferencia y frescura. En este afán económico, quedan al lado del camino, desprotegidos e inermes, personas con sueños e ilusiones, para quienes también la vida como promesa, es un propósito meritorio.

 




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