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Hospital Universitario
de San Vicente Fundación,
un hospital salvado por el arte
Hernando
Guzmán Paniagua - Periodista - elpulso@elhospital.org.co
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La Madre, del
maestro Aníbal Gil, ubicado en Neurocirugía.
Foto: Rodrigo Peláez
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| El
fin del mundo que algunos esperan para el 21 de diciembre de
2012, para muchos pacientes del entonces Hospital Universitario
San Vicente de Paúl llegaba el 23 de noviembre de 1979,
con el fuerte sismo que semidestruyó varias ciudades
colombianas y cobró muchas vidas. |
Mural de Ramón Vásquez.
Foto: Rodrigo Peláez
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¡El
juicio final!, gritó más de uno, varios
enfermos hubieran huido de las salas si las enfermeras y empleados
no lo hubieran impedido. Parte del instrumental médico
se fue al piso. Pacientes inválidos durante meses, de
súbito recuperaron la movilidad. Algunos imploraron de
rodillas la misericordia divina en tan duro trance, y los más
serenos sostenían los cilindros de oxígeno para
evitar una tragedia. Y hoy, en lugar de los daños del
temblor, vemos en el Hospital preciosos murales artísticos.
Diversos edificios del Hospital sufrieron grandes averías,
entre ellos la Capilla. Se imponía una doble labor: restauración
del patrimonio artístico existente un tanto descuidado,
y realización de nuevas obras. |
| Expresó
Jorge Luis Jiménez, secretario general del Hospital Universitario
de San Vicente Fundación: El enriquecimiento del
patrimonio artístico fue ante todo participación
de la comunidad. En 1979, el sismo afectó muchísimo
las instalaciones del Hospital, esa cruzada la lideró
Camacol; se logró una remodelación completa, se
aprovecharon las terminaciones de los edificios de modo que
quedaran involucrados dentro de las salas los servicios sanitarios
que estaban por fuera y se ubicaran mejores puestos de enfermería,
aprovechamos las alturas, modificamos accesos y tuvimos unas
áreas para el personal médico y de salud en general.
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Mural del pintor Jorge Cárdenas, en la sala Perpetuo
Socorro. Foto: Rodrigo Peláez
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Así,
quedaron unos paredones aptos para la pintura, con una serie
de frescos se embellecieron las salas y el laboratorio clínico,
lo cual generó todo un patrimonio artístico para
la ciudad, con obras de grandes pintores. El doctor Jiménez
resaltó el impulso dado a la vinculación artística
por el grupo de arquitectura e ingeniería liderado por
Luis Fernando Vélez, por la Dirección General
del Hospital y la generosidad de Camacol y sus afiliados, y
de los artistas que donaron su trabajo.
El arte nos salvará, dijo Jean Cocteau, y
esto sí que se cumplió en la restauración
de las salas del Hospital San Vicente con el valioso acervo
artístico que contribuyó a la restauración
de sus pabellones. |
| El
pintor santarrosano Jorge Cárdenas, quien plasmó
en la sala Perpetuo Socorro una bella composición: niños,
ancianos, herrero, músicos, iglesia, perro, el edificio
Coltejer
ponderó la vinculación de la pintura
regional: Por lo menos sostiene los muros, ayuda a la
rehabilitación de los enfermos y es motivo para la contemplación. |
Fue
un trabajo muy agradable para mí (el Hospital me permitió
plasmar los motivos que yo quería), y una labor muy ardua
pues la técnica de pintura al fresco requiere un cartón
con el dibujo total del mismo tamaño del mural para calcarlo
allí. Puede haber clínicas muy buenas, pero el
patrimonio hospitalario de Medellín, el baluarte en ese
concepto clínico es el San Vicente de Paúl. Las
formas de arquitectura se avienen con las formas de arte, y
en este sentido, es un hospital sui generis.
El maestro Ramón Vásquez descubrió su talento
artístico en un hospicio que lo albergó de niño.
Vásquez plasmó en la Unidad de Cuidados Intensivos
un hermoso mural de temática familiar y en el pabellón
de Salud Mental, 6 pinturas pequeñas con escenas de la
lúdica infantil: muñecas, pájaros, gatos,
el yo-yo, pesca
Considerado el pintor con más metros
cuadrados de pintura mural después de Pedro Nel Gómez,
el maestro Ramón Vásquez valora así su
trabajo: Yo pinté en uno de los murales, un montañerito
y una montañerita en un paisaje, para que los pacientes
se deleiten mirándolos, montañitas y unas casitas
muy bonitas, para recrear a los internos, y que no vean enfermos.
El notable acuarelista, vitralista y grabador Aníbal
Gil continúa esta veta con su mural en acrílico
en la sala Pío X (Neurocirugía), con la madre,
dadora de vida y de paz y con un corazón de margarita,
como figura central de la composición. Dice el artista:
Mi idea es la mitigación del dolor, la cual ofrece
esa gran figura femenina asociada con una serie de palomas.
El significado que quise darle es de elementos agradables, simpáticos,
de paz y de ternura, que fuesen un alivio. |
Mural de Byron Vásquez. Foto:
Rodrigo Peláez
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| Byron
Vásquez, hijo del maestro Ramón y autor del mural
a la vida en la planta de sueros de Corpaúl, y de las
esculturas Prometeo en la Fuente y La Bachué, habló
a EL PULSO sobre su aportación al Hospital San Vicente:
Mi obra está en el frontis del pabellón
de Salud Mental, un mosaico que representa un personaje que
se libera de una situación muy fuerte, para que quienes
vean el mural sientan algo de liberación, se quiten las
ataduras que puedan tener, es una esperanza de libertad. |
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| Imágenes de vida en el
Hospital |
Alegoría de la Vida,
Marco Aurelio Sáenz, en Oncología. Foto: Rodrigo
Peláez
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Continuando la
relación de los murales instalados en diferentes espacios
del Hospital Universitario de San Vicente Fundación,
pintados dentro del proceso de restauración vivido por
el Hospital tras el sismo de 1979, encontramos Alegoría
de la Vida, homenaje a la maternidad y a la cultura ancestral,
para la refacción del área de Oncología
en Pensionado, obra del maestro Marco Aurelio Sáenz,
hijo del gran Rafael Sáenz. |
Mural de Teresa de la Cruz, en el Laboratorio
Clínico. Foto: Rodrigo Peláez
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| Teresa de la Cruz
honró la ciencia y al ginecobstetra con un mural en el
Laboratorio Clínico. En la Sala Cristo Rey, la misma
artista, con una línea que recuerda al gran Rafael Sáenz,
recrea una fiesta campesina. |
Mural de Camilo Isaza, sala San José.
Foto: Rodrigo Peláez
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Mural de Luis Fernando Bocanumenth,
sala San Rafael. Foto: Rodrigo Peláez
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| En la sala San Camilo,
el fallecido maestro Francisco Valderrama ejecutó un
mural a la témpera con motivos terrígenos: bailes
populares, la familia, el tiple, un Cristo tutelar, la ciudad
distante y un gallo. |
Un mural casi monocromático
de Luis Fernando Bocanumenth, recientemente muerto, preside
la sala San Rafael; contrasta la clase de medicina, niños
hambrientos, ancianos y la guerra, con orquídeas, pájaros
y frutas.
Y en la Sala San José, interactúan imágenes
familiares, médicas y científicas en un conjunto
alegórico y onírico bañado en azules, lleno
de poesía, del fallecido maestro Camilo Isaza. Decía
el artista: El entorno plástico en que me muevo,
no es la realidad cruel, ni la violencia cotidiana: me impulsan
más la fantasía y la ficción, los sueños.
Una de las locaciones para filmar la película Rosario
Tijeras fue el Hospital San Vicente, en especial esa sala,
cuyo mural requirió protección especial por la
potente luminotecnia empleada. |
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Nuestra Pequeña
Capilla Sixtina
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La
compleja restauración de la capilla del Hospital San
Vicente en 1979 revivió la heroica cruzada benéfica
de la Madre Sor Seraphín al frente de las Hermanas de
la Presentación, que allegó fondos para comenzar
el templo en 1937.
Aparte de los frescos, vitrales y tallas, el trabajo de restauración
en la Capilla comprendió el refuerzo de los arcos, cambio
del piso, renovación de las lámparas, refacción
del jardín circundante e instalación de un nuevo
mosaico artístico de cerámica en el arco exterior
de la puerta sur, con la obra de Claver Ramírez, San
Vicente da el pan a los pobres.
La Capilla en forma de cruz es adaptación del proyecto
enviado por el arquitecto francés Augusto Gavet. La restauración
de los murales y vitrales fue confiada al artista Byron Vásquez:
Yo respeté al máximo el sentido original
de las pinturas, me limité a reconstruir las partes dañadas
y a buscar el mismo color que tenían. La dificultad era
la luz, me tocó trabajar con dos tipos: la natural de
día y la artificial, para reproducir el colorido exacto.
Se trataba de interpretar lo mismo que quiso hacer el artista
original, al no haber documentación fotográfica
de las obras.
Por el pincel restaurador de Vásquez pasaron los frescos
y obras en tela del español José Claró,
a saber: las escenas bíblicas de El Leproso, La Adúltera,
Bodas de Caná, San Vicente de Paúl, San Alejandro
Papa, La adoración de los magos, la Crucifixión,
La huída a Egipto y La Presentación en el templo,
las cuales datan de 1941, y adornan el ábside, los arcos
central y del altar, y los remates de las puertas. |
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Asimismo,
el precioso altar de madera tallada, obra del artista payanés
Cristóbal Reyes, esculpió el triunfo de
la Iglesia, donde el carro de las tres virtudes teologales:
Fe, Esperanza y Caridad, contempladas por la Santísima
Trinidad y ayudadas por santos y Doctores de la Iglesia, arrolla
a su paso a los herejes. Obra de Reyes es también el
crucifijo de naranjo policromado.
La labor de microcirugía se detuvo además en los
vitrales, donación de doña Luisa Echavarría
de Uribe. Cuatro son belgas, instalados en 1950, de la casa
Les vitraux d´art 37 Bruxelles: La Anunciación,
La Visitación, Nacimiento y Presentación de Jesús;
y hay 11 de Vidrieras Artísticas, Cali: La Huída
a Egipto, Jesús con los doctores, Sagrada Familia, Muerte
de San José, Bautismo de Jesús, La Ascensión,
La Resurrección y La Coronación de María.
Como guardianes del tesoro artístico están los
Grifos en las puertas de la capilla, seres míticos del
viejo oriente, con cabeza y alas de águila, garras y
cuerpo de león. La capilla-pinacoteca fue reinaugurada
el Lunes Santo 13 de abril de 1981. Ese día marcó
una de tantas resurrecciones de un hospital que vive naciendo
permanentemente, que no lo derriban ni las adversidades de todo
tipo que ha enfrentado, ni los terremotos. Por algo, es testimonio
de una vida entera por la vida. |
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