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1926 cuando Manizales enfrentó dos devastadores incendios
que redujeron la ciudad a cenizas, los manizaleños no
padecían tantas calamidades juntas. En los últimos
dos meses, en la Industria Licorera de Caldas -principal empresa
del departamento- un pavoroso incendio dejó pérdidas
por casi medio billón de pesos, luego el derrumbe que
cayó sobre parte de la planta Luis Prieto Gómez
dejó sin una gota de agua toda la ciudad, la tragedia
en el barrio Cervantes dejó 48 muertos y 150 personas
damnificadas y el 17 de noviembre las fuertes lluvias provocaron
un derrumbe entre Manizales y Fresno en la vía a Bogotá
que causó la ruptura de un tubo del gasoducto Mariquita-Cali,
lo que dejó sin gas domiciliario a 102.000 usuarios de
Manizales.
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El pasado 19
de octubre, la avalancha que destruyó un tanque de almacenamiento
de la Planta de Tratamiento Luis Prieto Gómez y arrancó
dos tubos madre que surtían de agua la ciudad, dejó
en evidencia la falta de previsión ambiental de la Alcaldía
y la empresa Aguas de Manizales, y daños de $400 millones
en la planta de producción y conducción.
Es así como cerca de 400.000 habitantes de 120 barrios
de Manizales vivieron durante 17 días una de las peores
crisis de su historia por falta del vital |
líquido,
con un precedente cuando otra avalancha afectó esa planta
el 19 de mayo de 1981 y la ciudad quedó 3 días
sin agua, pero entonces se contaba con una conducción
alterna en la Planta Guacaica.
Hoy, 30 años después, Manizales la capital
mundial del agua, padeció una crisis de salud pública
cuando sus habitantes debieron calmar la sed mediante abastecimiento
de 127 carro-tanques que contrató la Alcaldía
local para hacer frente a la emergencia, y en manantiales, quebradas
y nacimientos de agua que hay en la ciudad. Así, se sumaron
temporalmente a las escalofriantes cifras de la Organización
Mundial de la Salud según las cuales cerca de 1.400 millones
de habitantes del planeta no tienen acceso al agua potable y
casi 4.000 millones carecen de un saneamiento adecuado. |
Capital mundial del agua, sin agua.
Se paralizó la vida cotidiana de la ciudad, la educación,
el comercio, el turismo. La prioridad era el agua para la
cocina y el baño. Se controlaba el orden público
en la guerra por el agua, para evitar disturbios.
En 7 sectores, el 17 de noviembre completaron 28 días
sin agua.
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Según
Enrique Arbeláez, presidente de la Federación
de ONG ambientalistas de Caldas, es lamentable que la ciudad
tuviera que sortear un problema ambiental de tal magnitud, que
afectó su cotidianidad y puso en riesgo su supervivencia;
sin embargo, el mismo patrimonio natural alivió un poco
los efectos de esta catástrofe.
Batalla de poderosos
"La construcción colectiva de una cultura
del agua", de que habla el ambientalista colombiano Gustavo
Wilches Chaux, está en medio de una batalla de poderosos
que consideran el agua como una mercancía y no como un
patrimonio destinado a la prestación de un servicio público
fundamental. De acuerdo con el ingeniero civil y director del
Museo Interactivo Samoga, Gonzalo Duque Escobar, el costo
de las importantes pérdidas económicas y sociales
que comporta la ciudad, donde el invierno ha sido el detonante
y no la causa real, es la consecuencia de una imprevisión
que surge de unas políticas públicas equivocadas,
trazadas desde la administración municipal a través
de la junta directiva de Aguas de Manizales, por no acometer
la reposición del sistema con la prontitud de una urgencia
manifiesta, que se desprende del riesgo cuando el sistema quedaba
desprotegido. La Ley 99 de 1993, no solo declara de interés
público las áreas de importancia estratégica
y exige la conservación de los recursos hídricos
que surten de agua al municipio, y ordena su adquisición
previendo un período de 15 años como meta y la
aplicación de recursos monetarios que surgen de destinar
por lo menos el 1% de sus ingresos, sino que también
le encomienda su administración a dicho ente territorial
y a la autoridad ambiental de su jurisdicción con participación
opcional de la sociedad civil. |
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¡Ay Manizales!
Sin agua
¿Quién quiere vivir en
una ciudad sin agua?
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Para
Duque Escobar, no era prioritario asegurar un suministro
que quedaba expuesto al riesgo, ni declarar la urgencia manifiesta
aplicando recursos propios, mejor era esperar la plata de Colombia
Humanitaria y proceder de forma ordinaria en la reparación
de la Planta de Niza. Dicha planta debía estar
lista en esta temporada invernal para servir de refuerzo a la
planta Luis Prieto, las obras se iniciaron en junio pasado pero
hubo demoras por la consecución de empaques en el exterior
y empezó a operar el pasado 10 de noviembre.
Duque Escobar también llamó la atención
sobre la situación de la vía Manizales-Bogotá:
"Está en muy malas condiciones; deslizamientos van
y vienen, y no se trata de aludes pequeños, sino de mega-deslizamientos".
¿El riesgo sigue?
En lo corrido de 2011 se registraron en Manizales 60
deslizamientos, 24 incendios, 31 inundaciones y 5 colapsos estructurales,
según reporte del Cuerpo Oficial de Bomberos, cifra que
deja en evidencia la falta de políticas en prevención
de una red que da respuesta a desastres puntuales, pero no previene
ni mitiga riesgos.
Según la directora de la Oficina Municipal para la Prevención
y Atención de Desastres (Ompad), Sandra López,
no tenían información sobre posibles deslizamientos
y le correspondía a Agua de Manizales tener plan de contingencia.
Advirtió la funcionaria que no se descarta una
nueva emergencia en la planta Luis Prieto, ya que está
entre dos montañas con altísimo riesgo de derrumbe.
Sin embargo, ingenieros del Ejército, de la Alcaldía
de Manizales y de la Gobernación de Caldas, continúan
los trabajos con el fin de mitigar el impacto de otra avalancha
en la planta (los tubos que se rompieron sobre el río
Chinchiná, cada uno de 12 metros, pesan dos toneladas).
Sectores de la sociedad manizalita cuestionaron la falta de
previsión de las autoridades: desde mayo pasado existía
la alerta del riesgo en la planta Luis Prieto y 3 horas antes
de la avalancha, el gerente de Aguas de Manizales, Álvaro
Andrés Franco, dijo que no advertía riesgo. De
la montaña lateral a la Planta de Tratamiento se desplazaron
300.000 metros cúbicos de tierra y, según la Corporación
Autónoma de Caldas, lo peor está por venir: en
ese sector hay una grieta que cada día se amplía
2 centímetros.
Un grupo de técnicos, obreros, ingenieros y soldados,
desviaron la quebrada que provocó la emergencia para
evitar que ésta se repita, y trabajaron contrarreloj
para conectar la tubería de 30 y 28 pulgadas reventada:
se limpiaron escombros, hicieron cimientos y construyeron un
puente para sostener los tubos. Un trabajo que normalmente tarda
más de un mes, se hizo en dos semanas.
La Procuraduría General de la Nación tiene en
la mira al alcalde, Juan Manuel Llano, para determinar si hubo
omisión de funciones al no contemplar un plan de contingencia
para evitar el desabastecimiento de agua. Y otros órganos
de control local y nacional iniciaron investigaciones, en búsqueda
de responsables individuales e institucionales.
Responsabilidades y previsiones
Tras un mes de la tragedia, Manizales no solo está
indignada y de luto, sino que tiene sed de justicia, de que
los organismos de control decidan si vinculan a una persona
o a una entidad a un proceso penal. La capital mundial del agua,
Manizales, deja claro que no politizar las empresas prestadoras
de servicios públicos, no hacer de ellos una mercancía
y nombrar funcionarios que sean verdaderos servidores públicos,
redundará en políticas efectivas expresadas en
el Plan de Ordenamiento Territorial (POT), en las prioridades
de estas empresas, y en la calidad del servicio y la accesibilidad
al agua de los más pobres. |
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Desastres en Manizales
en 2011
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Con
excepción de los incendios, los desastres de este año
en Manizales evidencian carencia de una política de manejo
y control de las aguas en la ciudad y sus alrededores:
Avalanchas en zona industrial, marzo 21 y abril 13: destruyeron
14 viviendas y afectaron 170 familias.
Deslizamiento en Villa Kempis, marzo 26: destruyó 10
viviendas. No hubo víctimas.
Avalancha de la quebrada La Mula arrastró un bus de Expreso
Bolivariano, abril 14: dejó 22 víctimas. Simultáneamente
se presentó otra avalancha de la quebrada Manizales
Incendio en barrio Galán, 2 de mayo: 7 viviendas incineradas
y 38 familias damnificadas.
Incendio en barrio El Aguacate, septiembre 1: destruidas 16
viviendas y 57 familias damnificadas.
Hundimiento en barrio Marmato, septiembre 30: dejó 8
familias damnificadas.
Deslizamiento en barrio Cervantes, noviembre 5: destruyó
17 viviendas, causó 48 muertes y dejó 150 personas
damnificadas. |
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