MEDELLÍN,   COLOMBIA,   SURAMÉRICA    AÑO 12    No. 159  DICIEMBRE DEL AÑO 2011    ISSN 0124-4388      elpulso@elhospital.org.co
IPS de Medellín piden
agilizar flujo de recursos
Medellín, 15 de noviembre de 2011
Doctor
Juan Manuel Santos Calderón
Presidente de la República de Colombia
Respetado señor Presidente Santos:
Como responsables de las Instituciones Prestadoras de Servicios de Salud de la ciudad de Medellín que más adelante se mencionan, respetuosamente nos dirigimos a Usted con el fin de pedirle su inmediata y eficaz intervención, para agilizar el flujo de los recursos económicos que requerimos para seguir atendiendo a los pacientes que día tras día llegan a nuestras Instituciones en procura de atención en salud.
El pasado 25 de julio, le dirigimos una carta, solicitando ayuda en el mismo sentido de la presente, a los doctores Mauricio Santa María S., entonces Ministro de la Protección Social y Conrado Adolfo Gómez V., Superintendente Nacional de Salud. Les informamos que a junio 30/11, los principales deudores aseguradores, nos debían la suma de $677.364 millones, cartera con una edad promedio de 195 días.
Para ilustrar la gravedad del asunto, por cuanto nuestra situación de liquidez en vez de mejorar sigue empeorando, le presentamos a continuación un cuadro resumen en el cual se puede apreciar el nombre de las entidades que nos deben así como los saldos adeudados a diciembre 31/10 y a septiembre 30/11:
Tal como se puede apreciar, a diciembre 31/10, el valor que se nos adeudaba por las entidades descritas era de $571.964 millones. En septiembre 30/11 el valor adeudado por las mismas creció a $701.951 millones. Es decir, la cartera subió en un 22.73%. La edad de la cartera pasó de 181 días que tenía en diciembre 31/10, a 200 días en septiembre 30/11. Se deterioró en 19 días.
Con mucha ilusión y esperanza de que este grave problema se va a solucionar, hemos seguido con atención los repetidos anuncios del gobierno nacional en el sentido de que se giraron importantes sumas de dinero para facilitar el flujo de los recursos en el sector salud, pero infortunadamente, nuestras tesorerías no han sentido el alivio de tan importantes decisiones. Inexplicablemente, sentimos que los recursos fluyen cada vez de manera más lenta.
Como organizaciones empresariales que somos, tenemos obligaciones impostergables tales como el pago de salarios y prestaciones sociales a nuestros empleados, así como el pago a los proveedores de medicamentos y material médico-quirúrgico, quienes suspenden los despachos cuando no se les paga.
Estamos comprometidos con la atención en salud de los pacientes y con hacer los mejores esfuerzos a nuestro alcance para mantener los servicios activos. Creemos en Colombia y estamos seguros de que usted, señor Presidente, nos ayudará a sortear esta difícil situación, de la mejor forma posible. Reciba nuestro respetuoso saludo y quedamos atentos a su decisiva y oportuna respuesta.
Cordialmente,
Julio Ernesto Toro, director, San Vicente Fundación; Andrés Aguirre, director, Hospital Pablo Tobón Uribe; Sergio Vélez, gerente, Hospital General de Medellín; Claudia Yaneth Henao, asesora administrativa y financiera, ESE Hospital Manuel Uribe Angel; Mauricio Jaramillo, director, Clínica CES; Carlos A. Restrepo, director, Clínica Universitaria Bolivariana; Daniel Villegas, gerente, Clínica Medellín; Gustavo Restrepo, gerente, Clínica del Prado; Juan Francisco González, presidente, Clínica Soma; Francisco Villegas, director, Fundación Santa María; Hno. Raúl Oses Ortega, director, Clínica San Juan de Dios, La Ceja (Ant); Ramiro Posada, gerente, Clínica Somer (Rionegro); Carlos J. Bahamón, Nueva Clínica Sagrado Corazón; Felipe Aguirre, gerente, Clínica Las Vegas.
 
Biotecnológicos,
¿comercio a costa del paciente?
Francisco de Paula Gómez. MD, ESP - Presidente Asociación de Laboratorios Farmacéuticos de Investigación -Afidro-
Los biotecnológicos son medicamentos fabricados mediante complejos procedimientos a partir de células, organismos y tejidos vivos. Y dada su extraordinaria efectividad, los bio-terapéuticos o medicamentos biotecnológicos se convirtieron en terapias indispensables para cáncer, artritis reumatoide, hemofilia, diabetes, enfermedades raras y muchas otras. Más tienen aspectos problemáticos: que son costosos porque su producción es difícil, que pueden generar serios efectos adversos al paciente y requieren cuidadoso seguimiento médico, y que pocos están en el POS, que valga decir ¡nunca se actualizó en 17 años!
En el mundo estos productos se comercializan hace 30 años y en Colombia el Invima ha autorizado unos 550. No obstante, el procedimiento de registro usualmente es conflictivo y sólo el criterio técnico de la Comisión Revisora de Medicamentos evita mayores problemas sanitarios; sin embargo, al no contar con regulación específica, es permanente el riesgo que productos rechazados en Europa, Japón, Canadá o Estados Unidos, sean entregados aquí a los pacientes. En Colombia, 30 o 40% del total de los biotecnológicos son originales, el resto son producidos por multinacionales indias, chinas, coreanas, etc. e importados por comercializadores, EPS e industria nacional (que no los produce).
No hay duda que existe gran interés comercial de quienes desarrollan biotecnológicos innovadores, o quienes producen versiones similares y copias, o los importan y comercializan. Pero la reglamentación sanitaria de los biotecnológicos no puede hacerse en función de la competencia comercial; el asunto que debe solucionar el gobierno es cómo minimizar el riesgo sanitario y que estos productos garanticen eficacia, y sobre todo que sean seguros, que es la mayor preocupación. La EMA es la Agencia Europea de Medicamentos con la reglamentación más integral y la Organización Mundial de Salud (OMS) recomienda desde 2009 una guía para bio-similares.
El Ministerio de Salud tiene que expedir una reglamentación para seguir autorizando la comercialización de medicamentos de origen biotecnológico de acuerdo con estándares internacionales, tal y como ordena la Ley 1438 de 2011.
Los gobiernos de los 27 países de la Unión Europea exigen a cualquier laboratorio farmacéutico, sea que produzca o comercialice medicamentos biotecnológicos originales o copias similares, que presente pruebas de eficacia y seguridad de su producto mediante ensayos de laboratorio y Estudios Clínicos propios, entre ellos, estudios controlados en humanos. Los canadienses lo hacen, y los norteamericanos, y los japoneses, y los suizos, y los brasileños, y los venezolanos… Los argentinos lo aprobaron esta semana, y la OMS hace la recomendación desde 2009. ¿Y nuestro Invima? Igual, pues la Sala Especializada de Medicamentos y Productos Biológicos de la Comisión Revisora desde 2003 señala que los medicamentos biotecnológicos similares deben presentar Estudios Clínicos de seguridad y eficacia con su propio medicamento, y lo reafirmó en agosto último.
Pero pese a que el mundo científico y sanitario va con dirección clara, aquí se insiste con irreflexivo interés comercial en rebajar el estándar que el Invima exige de acuerdo con recomendaciones de la OMS y de las más serias agencias de medicamentos del mundo. Además, a pesar que la reciente Ley 1438 ordenó una reglamentación sanitaria antes de enero 19 de 2012 que asegure la calidad de medicamentos biotecnológicos según estándares internacionales, ahora se busca permitir la producción y comercialización de productos no autorizados o rechazados en países de vigilancia sanitaria alta. Y los argumentos que promueven este despropósito, parecieran estar calando en algunas esferas gubernamentales ¡porque rebajan precios y se mejora la competencia!
Toma fuerza la idea de evaluar sólo pruebas farmacéuticas básicas, sin exigir los Estudios Clínicos que recomienda medio mundo para demostrar eficacia y seguridad a fármacos biotecnológicos similares, permitiendo su comercialización con el argumento de 'pero eso sí, se hará una estrecha vigilancia farmacéutica posterior'. Exponer a la población inerme a productos farmacéuticos sin las pruebas técnica y científicamente recomendadas, sería una irresponsabilidad contraria a todo valor constitucional y de Derechos Humanos.
Sería un craso error promover la competencia en la industria relajando controles sanitarios, poniendo en riesgo a la población inerme para que utilice productos sin las debidas exigencias y ver luego qué pasa.
De forma análoga, a nadie con un mínimo de sentido común se le ocurriría rebajar los estándares y exigencias aéreas, para promover que nuevas compañías compitan en el mercado y rebajar los precios. ¿Quién duda que pagarían la seguridad y la vida de los usuarios? ¿Qué clase de competencia es esa? Los requerimientos sanitarios y estándares técnicos que en defensa de la población exigen las agencias de medicamentos del mundo, incluido nuestro Invima, no pueden erróneamente interpretarse como 'barreras comerciales o limitaciones al acceso'. Tampoco pueden supeditarse a discusiones de precio o mercado las ineludibles exigencias de calidad, seguridad y eficacia que debe demostrar cualquier tecnología médica, como los medicamentos. El Ministerio de Salud tiene la obligación de cuidar por la salud y vida de todos, por lo que la reglamentación que expida próximamente, esperamos sea exigente y acorde con lo recomendado por las agencias sanitarias serias del mundo y OMS. No estamos hablando de comercio, ni de precios, ni de competencia: estamos hablando de responsabilidad, y del derecho a la salud y la vida de los pacientes.
 
  Bioética
Navidad y ética
Ramón Córdoba Palacio, MD - elpulso@elhospital.org.co
La conmemoración de la Navidad es un tiempo propicio para reflexionar sobre el aspecto ético de nuestra conducta, en el sentido más amplio del vocablo. Es costumbre que al finalizar un período de actividades en cualquiera de los campos del quehacer humano, se lleve a cabo un balance que permita conocer el estado de nuestra actividad: progreso, estancamiento, retroceso. Infortunadamente, en la más importante e ineludible labor de nuestra condición de hombres, humanizarnos y humanizar a nuestros semejantes próximos
o lejanos, ese balance que debería realizarse cada día, no se hace o sus resultados no se tienen honestamente en cuenta.
¿Qué enseñanzas, qué motivos de reflexión puramente humanos, antropológicos, éticos, nos presentan los hechos históricos de la Navidad, lo que nos relatan los Evangelios? Me detendré sólo en lo antropológico, pues lo teológico no es mi campo y en ese aspecto creo las enseñanzas del Magisterio de la Iglesia Católica Romana y me someto a ellas.
Llegan a Belén José y María, descendientes de David, uno de los más grandes reyes de Israel, si no el más grande, y no hacen uso, por respeto a la dignidad de las personas que rudamente los atienden, de su título ni del de su Hijo, aún en las entrañas de María, el Mesías, el Salvador de su pueblo. No se incomodan ni reclaman por el humillante ofrecimiento de una pesebrera para pasar la noche en la situación excepcional del alumbramiento de la joven madre. Acuden a festejar el anunciado nacimiento unos pobres pastores y su obsequios son ovejas de su pertenencia y los padres del recién nacido no exigen certificado de casta, ni belleza, etc., aceptan respetuosamente lo que cada quien puede o quiere dar.
Las actuaciones de José y María e inclusive la de Jesús, su hijo, para quienes creemos que es Dios omnipotente, se ciñen a las más estrictas normas de la ética personalista: cumplir honestamente y a cabalidad y según los valores universales y permanentes del Bien y del Mal la misión que nos fue encomendada, lo que implica un sumo respeto por la dignidad intrínseca de todo ser humano cualquiera sea su edad, su sexo, raza, preparación académica, sus creencias religiosas, su ideología política, etc.
La ética, recordémoslo, es la ciencia axiológica que evalúa las actitudes y los actos humanos, libres, conscientes y voluntarios y, al mismo tiempo, « […] propone reglas que deben ser pautas de nuestra conducta; no ha de orientarse conforme a la capacidad del hombre, sino mostrar aquello que es moralmente necesario», según lo afirma Kant. Sólo el hombre, por ser hombre, es animal dotado de inteligencia racional que le permite, cualquiera sea su preparación académica, elegir entre el bien y el mal, lo que le imprime a sus actuaciones una «determinada condición axiológica» y las somete a ser evaluadas como morales o inmorales, como éticas y no éticas (Arno Anzenbacher).
La necesidad de elegir entre el bien y el mal es ineludible para todo ser humano, porque la vida no se nos da hecha sino como tarea, y cada acto que realizamos nos exige optar en un sentido o en otro y responder éticamente, querámoslo o no, por nuestra conducta. «Lo que se hace se interpreta a la luz de lo que se debe hacer, y los fines implican una referencia al bien», enseña Julián Marías.
El sumo respeto por la vida, la dignidad y la libertad intrínsecas de nuestros semejantes, de todo ser humano, cualquiera sea su edad, su sexo, raza, preparación académica, sus creencias religiosas, su ideología política, etc., como lo afirmamos antes, exige como fundamento esencial e ineludible el sumo respeto por sí mismo, por el cuidado razonable de su propia existencia -la salud, como contribución el buen estado de la vida- la dignidad y la libertad propias, la permanente preocupación de humanizarnos y humanizar el mundo cualquiera sea la misión que se nos encomendó y la circunstancia en la que nos toque llevarla a cabo.
Todo lo anterior se cumple plenamente en la conducta de Jesús, José y María, los personajes de la Navidad de quienes nos hemos ocupado en esta reflexión.
¡Feliz Navidad!
NOTA: Esta sección es un aporte del Centro Colombiano de Bioética -Cecolbe-.
 

Maestro, ¿qué es eterno?

La reglamentación de la Ley 1438 de 2011. Santos le está pidiendo al niño Dios una unificación del POS “sostenible”, lo de la Atención Primaria en Saludy las Redes Integradas de Servicios van a salir el 28 de diciembre (¡qué inocentada!), el Plan Decenal de Salud Pública y la Política Farmacéutica se esperan como traído de los reyes magos (si a los camellos no los ataja un derrumbe); los demás puntos los reglamentan en la primera reencarnación, los reforman en la segunda y los cumplen tal vez en la tercera…
¡Paciencia, pequeño saltamontes!

 
 











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