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En el decreto 4975 que declaró la emergencia social,
se argumentaba que el detonante de la crisis financiera
del sistema de salud era el aumento dramático de
los recobros al Fosyga por eventos No-POS: en el régimen
contributivo pasaron de 835.000 recobros en 2007 por un
valor pagado de $626.000 millones a precios de 2007, a 2'000.000
de recobros por $1.85 billones en 2009, un aumento del 239%
en número y 280% en valor.
El mismo decreto también reportaba que según
informe de Afidro, para algunos medicamentos el valor del
recobro al Fosyga excede notablemente el precio de venta
del laboratorio y, que en otros casos, el número
de medicamentos recobrados era superior al número
de unidades oficialmente reportadas como vendidas por los
laboratorios.
Esta información reveló entonces una cadena
de abusos y corrupción en la cadena del medicamento
en Colombia, en la que todos los actores involucrados tienen
cuota de responsabilidad: el costo inflado del
laboratorio productor, el porcentaje que cada actor le agrega
al precio del medicamento en la cadena de intermediación
hasta el punto de llegar a registrarse sobreprecios de hasta
el 800% sobre medicamentos de uso común. Y en medicamentos
de alto costo, el laboratorio fabricante cobra en Colombia
hasta 3 veces el precio que cobra en países vecinos,
el distribuidor por su intermediación cobra márgenes
hasta del 200% y las EPS cobran al Estado hasta 7 veces
el precio de compra del medicamento, y además ¡lo
cobra varias veces!
Un estudio de la Health Action International (HAI) presentado
en enero pasado, reveló ejemplos de precios exagerados
de ciertos medicamentos en el país; entre los resultados,
mostró un "vistazo" mundial a los precios
de un tratamiento de 7 días con Ciprofloxacina 500
mg, comparando el producto "original" (Cipro de
Bayer en Colombia) y el medicamento "genérico"
de menor valor. El estudio muestra que el costo del tratamiento
con Cipro en Colombia es el más alto del mundo (US$131),
siendo 25 dólares más costoso que en Estados
Unidos, 2 veces más caro que en Suiza, Alemania,
Ecuador o Perú, 3 veces más caro que en Canadá,
Francia o Argentina y 4 veces más caro que en España,
Portugal y Chile. El costo del tratamiento con el equivalente
genérico en Colombia es US$2,17, o sea 60 veces menos
que con la "marca original". En América,
solo Bolivia y Chile tienen costos menores utilizando genéricos
del medicamento citado.
Y en medicamentos No-POS el panorama es peor: según
las cuentas del gobierno, en los últimos meses los
recobros de las EPS por medicamentos No-POS se desbordaron,
y de promedios de $170.000 millones mensuales saltaron a
$220.000 millones.
Para completar, además de los evidentes problemas
de falta de vigilancia y control tanto al precio de los
medicamentos como a las prácticas corruptas, existe
una característica común a la mayoría
de medicamentos con mayor impacto sobre las finanzas del
sistema: 17 de los 20 medicamentos mas recobrados al Fosyga
son producidos por un único fabricante y no hay competidores
porque la gran mayoría de productos tienen protección
con medidas de propiedad intelectual: patentes o protección
a los datos que prueban la seguridad y eficacia de los medicamentos,
medidas que la industria farmacéutica ha querido
fortalecer por medio de tratados de libre comercio.
En este contexto, el gobierno saliente y más específicamente
el ministro de la Protección Social, Diego Palacio,
reconoció responsabilidad en el aumento disparado
del precio de los medicamentos, generado a raíz de
la Circular 04 de 2006 de la Comisión Nacional de
Precios de Medicamentos, que eliminó el control directo
de precios y dejó la regulación al libre mercado;
pero fuera de reconocer esa responsabilidad, no tomó
medidas para recuperar el control estatal sobre los precios
de los medicamentos, que sería lo primero si de verdad
tuviera voluntad política de resolver el problema
del alto costo de los medicamentos en Colombia. En cambio,
sí tomó otras medidas para intentar controlar
los sobrecostos de las medicinas, como autorizar importaciones
paralelas por ejemplo, pero los objetivos de dichas medidas
serán insuficientes si no recupera el control estatal.
Así las cosas, será tarea del nuevo gobierno
recuperar la viabilidad del sistema de salud que se puso
en juego con la irracionalidad en el manejo de los medicamentos
dentro del sistema de salud, luego de entregarle la regulación
al libre mercado en el que como se ha demostrado, se abusó
y se abusa de esa libertad para fijar precios.
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