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Iberomúsicas:
el laberinto de los idiomas musicales
Hernando
Guzmán Paniagua Periodista - elpulso@elhospital.org.co
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| En la España
post-franquista, en el cono sur de los millares de desaparecidos,
para loar las 'grandezas' de la patria o para generar conciencia,
en guerras frías o en globalización, en la Arcadia
bucólica o en otro Viet Nam, no hay cómo
detener la evolución de la música en su eterno
camino de construcción de identidad, concluyó
un grupo de panelistas en el Tercer Congreso Iberoamericano
de Cultura celebrado en Medellín en julio pasado. |
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Por encima de los
compromisos gubernamentales de los países participantes,
por un gran fondo de financiación conjunta y otros
ideales, que dentro de diez años pueden ser felices
realidades o nuevas frustraciones, el certamen fue fructífero
como Ágora de reflexión, para sabernos
habitantes de una torre de Babel planetaria donde la confusión
de lenguas es la riqueza común, donde las músicas
iberoamericanas son mestizas como la sangre, como dijo
en Medellín Silvio Rodríguez.
¿Fusión o confusión?
El diálogo de las músicas
iberoamericanas en los espacios académicos del Congreso
de Cultura se tradujo en los vibrantes conciertos populares,
dos escenarios para una misma comunión de encuentros
y desencuentros, la búsqueda de las identidades en
la cantera común. Pasado, presente y futuro de las
músicas iberoamericanas fue la temática, donde
se dijo millones de veces la palabra fusión,
de la cual no hay un concepto acabado. Al fin, como dijo uno
de los ponentes, más que fusión, hay con-fusión.
El músico colombiano Iván Benavides, director
artístico del Congreso Iberoamericano, conceptuó
a EL PULSO: Cada individuo es un universo, no hay una
sino muchas identidades; más que identidad, busquemos
sentidos, mapas y posibilidades de construcción. La
palabra fusión no me gusta pues significa, a veces,
la desaparición de elementos. España no era
sólo mora: era judía, asturiana, catalana, gallega...
y los indígenas latinoamericanos: nómadas amazónicos,
mayas, chibchas, incas.... También habló
de 'interacciones normales': Toda la música es
fruto del encuentro con el otro y en la medida en que nos
encontremos nos enriquecemos.
El bandoneonista argentino Rodolfo Mederos, en un conversatorio,
dijo: Estoy convencido de que un pueblo no tendrá
futuro, si no tiene pasado. Y anotó: Lo
híbrido no debe asustarnos. Elementos de distintas
culturas deben terminar mostrando su esencia. Fito Páez
cuestionó la globalización que destruye la diversidad
cultural, pero admitió la influencias recibidas de
Charly García, Alberto Spinetta, del tango, el folclor
y otras expresiones. En el laberinto de las músicas
iberoamericanas, distinguir lo autóctono de lo foráneo,
y extraer lo puro, es ya una quimera.
El cantautor Silvio Rodríguez dijo que las influencias
son buenas, siendo consciente de ellas. Para Jorge Ignacio
Zorro Sánchez, decano de la Facultad de Música
de la Universidad Juan N. Corpas, es una maravilla encontrar
la unidad en la diversidad: múltiples formas de pensamiento
en la música. Y anotó: No estamos
celebrando una independencia, sino una interdependencia.
El cantante español Antonio Carmona dijo de Juanes:
Nos juntamos a tocar, con un casco de costilla, o de
jamón, horas y horas, y se declaró buscador
de su identidad con la música y con el cine: Quiero
hacer un documental para saber de dónde venimos los
gitanos, y ver el encuentro de las músicas de la India
y España. Y valoró el idioma Castellano
como vínculo real de muchas músicas.
Para Andrés May, músico y director de la Feria
Musical Buenos Aires (Argentina), son muy grises los
límites, por más que haya géneros tradicionales
de las comunidades latinoamericanas, y puso como ejemplo
una movida muy fuerte de música uruguaya dando
vueltas por Argentina, por Brasil y por Chile, candombe moderno
mezclado con rock, especie de rock con estilo rioplatense.
No tiene por qué ser sorpresivo que las músicas
tradicionales de cada región crucen fronteras, y se
creen nuevos vínculos, nuevas músicas y nuevos
sonidos. Así, es tan admisible Bozá-Nueva
Gaita de Barranquilla (diálogo entre la tradición
gaitera del Caribe y músicas universales) como Sixto
Delgado y los Gaiteros de Punta Brava (gaitas tradicionales),
si la calidad musical y la sinceridad artística son
los requisitos, y el prurito mercantil, un asunto secundario.
La auténtica fusión no brota del
cerebro de los nuevos genios, especie de Deus
et Machina que juntan dos o más géneros de moda
best seller; así creó Alfredo Gutiérrez
el pasebol (paseo y bolero), una de las perversiones
del vallenato clásico, como el rancherizado,
y el abaleado (vallenato y balada).Y así
nacen varios géneros citadinos con el pobre
patrón rítmico del regguetón.
La real fusión o hibridación de expresiones
musicales es un proceso natural que trasciende lo musical,
inserto en el torrente evolutivo de la sociedad. Por ello,
está en la génesis misma de los grandes géneros
populares, mal llamados puros: el rock (híbrido
de blues, Folk Song y otros elementos), necesitó la
abolición de la esclavitud y una interacción
social intensa entre las comunidades negras y blancas de Estados
Unidos. El pasillo colombiano, transformación criolla
del vals vienés, no habría surgido sin todo
el proceso de mestizaje en la Nueva Granada, como el bambuco,
la danza, la polca, la contradanza, el torbellino o la guabina,
forjados en el crisol de influencias locales y foráneas.
Todo ese devenir histórico de la música es lo
que muchos músicos mesiánicos pretenden ignorar
con sus inventos, insostenibles sin la ayuda mediática.
Y una cosa es estar abierto a las influencias externas y otra,
utilizar esa apertura como pretexto para ignorar y pervertir
la identidad musical.
Identidad: resistencia y construcción
Tema de agitado análisis
fueron las músicas en resistencia, contravía
de la cultura dominante. Propuestas con distintos rumbos,
desde el panfleto político-folclórico cerrado,
hasta las avant garde, comprometidas pero abiertas
a nuevos aires y sonidos. La cantante peruana Susana Baca
resaltó esas resistencias contra una cultura dominante
que generalmente deshumaniza y obstruye, sino es que
destruye las posibilidades de la expresión artística.
Marita Fornaro, directora de la Escuela de Música de
la Universidad de la República de Uruguay, expuso que
a principios del siglo XX Uruguay le cantaba a la gloria de
ser campeones del mundo, y la suiza de Latinoamérica,
pero en la época de las dictaduras de los 70's, ciertas
modas musicales se transformaron en metáforas de la
resistencia.
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Juan
Pablo González, investigador del Instituto de Música
de la Pontificia Universidad Católica de Chile, fustigó
a los organizadores del XII Festival de Viña del Mar,
por cancelar la competencia folclórica, en
ese Chile donde Violeta Parra cruzó elementos locales
y andinos, por los mensajes que enviaba contra el régimen
golpista de Pinochet; el folclor retornó al Festival
en 1980. Dijo: Ante todo, se busca una sensibilidad
globalizada más que una cultura globalizada, como
la de los grupos chilenos que reinterpretan músicas de
sus ancestros celtas o gitanos.
El investigador español Albert Recasens, analizó
su exposición A tres bandas, que exhibe el
Museo de Antioquia, como reflejo del sincretismo de España,
África y América en el espacio sonoro hispanoamericano,
y Héctor Fouce, investigador de la Universidad Complutense
de Madrid, invitó a Europa a retomar las influencias
latinoamericanas venidas del rock en español,
testigo de una sociedad española ávida de cambio,
tras la caída del régimen franquista. Para Benjamín
Taubkin, músico y programador del mercado cultural de
Bahía (Brasil), si hay algo que no está
en riesgo son nuestras culturas. Las dictaduras fueron el período
de más grande riesgo cultural, ya pasó y sobrevivimos.
Destacó sus vivencias en el proyecto Músicos de
América del Sur: Cada uno vive en su país,
nos encontramos dos o tres veces al año y tocamos juntos,
con un grupo argentino, con la cantante brasileña Tatiana
Parra, y con Puerto Candelaria de Medellín. El Continente
existía antes de nuestros países, hay culturas
comunes; el gaucho tiene de Argentina, de Uruguay, un poco de
Paraguay, y el chamamé, de Paraguay, de Argentina y de
Brasil; nuestros países son ficciones, aunque tienen
representaciones reales. |
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Lo más valioso:
el encuentro, el
reconocimiento mutuo, y apreciar la riqueza de
una fiesta o asamblea de sonoridades que reúne
techno-gaita, bullerengue tradicional, cumbia
underground, chamamé típico, tango, canción
social, rock alternativo, flamenco...
Y lo clásico universal, expresiones todas
que hablan el mismo lenguaje: la música,
idioma en que se expresa el
alma de los pueblos.
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Ante
más de 50.000 personas, el cantautor argentino León
Gieco desplegó en Medellín su genial sincretismo
de rock y canción social, en una conferencia cantada
y multimedial. Andrés May opinó: Gieco siempre
es un caso muy particular, un artista comprometido con la acción
social. Su cruce de géneros se da también en el
cine: con su música y con la película 'Alas',
recorre el país y ayuda a personas con distintas aflicciones,
mezcla rock con folclor argentino, con música norteña,
con candombe rioplatense, ha cantado con artistas de heavy metal
y se siente cómodo con ellos.
Y Víctor Víctor, cantautor dominicano, pidió
rescatar la canción, que ha perdido espacio para cederlo
a la música para bailar, no porque sea malo bailar sino
por la necesidad de la canción como arte, no como simple
objeto, e invocó el espíritu de la Nueva Trova
Cubana, la vuelta a la canción que cuenta una historia.
El III Congreso Iberoamericano de Cultura Medellín 2010
deja un balance halagador, a 22 naciones en pos de un Comité
Permanente de trabajo que analice una agenda a diez años,
un gran fondo financiero, un mercado común iberoamericano
para la música, un portal que integre los sistemas de
asociación públicos y privados, y un modelo de
legislación para el sector musical de Iberoamérica.
La ministra de Cultura, Paula Marcela Moreno, declaró
a EL PULSO: Queda una agenda de las músicas iberoamericanas
con proyectos específicos. Tenemos el compromiso del
presidente del Banco Interamericano de Desarrollo, Luis Alberto
Moreno, y del secretario general de la Organización de
Estados Iberoamericanos (OEI), Enrique Iglesias, de armar el
Fondo de financiación, de establecer un acuerdo iberoamericano.
Hubo muchos encuentros que se pueden medir con el tiempo, se
generaron espacios de gran nivel.
Compromisos importantes, sin duda; aún más valioso
el encuentro, el reconocimiento mutuo, y apreciar la riqueza
de una fiesta o asamblea de sonoridades que reúne la
techno-gaita, el bullerengue tradicional, la cumbia underground,
el chamamé típico, el tango, la canción
social, el rock alternativo, el flamenco... Y lo clásico
universal, expresiones todas que hablan el mismo lenguaje: la
música, idioma en que se expresa el alma de los pueblos. |
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¿Kómo
ce dise?
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El
tema nos va a matar
La cultura semántica
es condición básica del buen hablar. Para hablar
con sentido, hay que conocer el significado de cada palabra.
Cuando se empobrece el vocabulario, el habla pierde precisión
y a falta de términos adecuados a cada idea, utilizamos
comodines y muletillas (cosa, cosiámpira,
cosiampirar). Una de las peores tragedias semánticas
tiene más de 15 años: la bendita palabra TEMA,
recurso de funcionarios públicos, ejecutivos, profesionales,
locutores, periodistas (sobre todo, los deportivos) y de los
míseros mortales.
El Diccionario de la Real Academia Española trae como
acepciones de TEMA: 1) Asunto principal o materia de una conversación,
discurso, escrito o tratado. 2) Parte autónoma de un
manual, libro o texto. 3) Idea básica de una composición
musical. 4) Canción o composición musical. 5)
En gramática, raíz o radical de una palabra.
6) Idea fija de un loco.
Vaya a saber quién inventó la palabra TEMA como
sinónimo de problema: Se reemplazó un
registrador en Yalí por tema de enfermedad, Hay
dificultades en la votación por el tema de la lluvia
(RCN Radio). Como disyuntiva o dilema: El tema es si
el técnico Capelo renuncia o no a la Selección
de Inglaterra (Antena Dos). O como solución,
ingrediente: El desempleo no se resuelve con un solo
tema sino con varios temas. Un secretario de Agricultura
de Antioquia decía: Impulsamos un tema de diversificación,
un tema de fríjol y un tema de crédito,
refiriéndose a programas o planes. ¡Temas, temas
y temas! Comodines que reemplazan todo y nada reemplazan.
Hablemos con precisión, para enriquecer el vocabulario,
LEAMOS, ¡y se acabó el TEMA!
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