MEDELLÍN, COLOMBIA, SURAMERICA No. 289 OCTUBRE DEL AÑO 2022 ISNN 0124-4388 elpulso@sanvicentefundacion.com icono facebook icono twitter icono twitter

Escasez de medicamentos: Una crisis no prevista

Por: Yuly Atehortúa M.
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En el 2020, cuando nos cercaba la pandemia, los fármacos utilizados en las UCI para contener la enfermedad empezaron a escasear; en 2021 fueron los medicamentos para el cáncer; este año las inmunoglobinas, las medicinas para patologías de orden mental, riesgo cardiovascular, alergias, anticoncepción y, de nuevo, los tratamientos oncológicos, tienen en espera a miles de personas en el país. Sorprende que el Acetaminofén, de uso básico en la canasta de salud colombiana, no se encuentre fácilmente.

Las clínicas y hospitales también han venido experimentado la carencia de insumos médicos básicos como jeringas, agujas y cánulas; máscaras, catéteres, electrodos y suturas; entre otros. Según lo revela una encuesta aplicada a un grupo de 135 prestadores del país, realizada el mes pasado por la Asociación Colombiana de Hospitales y Clínicas (ACHC).

El 89 % de estas instituciones advierte que está presentando escasez de insumos médicos, con un rango de reservas entre 9 y 17 días, mientras que en los medicamentos con mayor desabastecimiento que son Tramadol, Agua Estéril, Dipirona, Inmunoglobina humana, Vitaminas, Carbonato de calcio + Vitamina D, Neostigmina, Lidocaína, Cloruro de potasio y Acetaminofén, las reservas están en rangos de 6 y 18 días.

“La escasez de los insumos nos preocupa porque son cruciales para la adecuada prestación de los servicios hospitalarios, teniendo en cuenta que los tiempos de reserva que reportan las instituciones son cortos”, advierte Juan Carlos Giraldo, director general de la ACHC, quien pidió al Ministerio de Salud y Protección Social investigar a fondo las causas de esta escasez y tener en cuenta estas alertas para tomar nuevas decisiones de política pública.

Ante la incertidumbre, el jefe del Programa de Química Farmacéutica del CES, Diego Rojas Vahos, argumenta que “es importante aclarar que en este momento hay escasez de algunos medicamentos por marca, pero no por genérico, por eso la ministra de Salud ha hecho énfasis a los médicos de ordenar con el nombre genérico, dado que a nivel institucional hay menos escasez que a nivel comercial de algunas marcas específicas”, reconociendo que la escasez “a nivel comercial puede generar un miedo colectivo en el cual se piense que no hay medicamentos”.

El remesón de las crisis globales

Desde el análisis de la ministra de Salud, Carolina Corcho, “esta escasez tiene relación con cambios que se registraron en pandemia y que al mercado le ha costado resolver con rapidez, especialmente con el aumento de la de manda”.

Otra causa adicional, según la jefa de la cartera de salud, sería la escasez global de materias primas, como empaques o envases de producto terminado, ante la cual ha propuesto realizar compras agregadas, intercambios entre países a través de la OPS, o importarlas como vitales no disponibles.

Rojas Vahos coincide con la ministra en la necesidad de conversar con países vecinos “para saber si tienen los medicamentos que nos faltan y evitar escasez de analgésicos, antibióticos y anticonceptivos, donde más ruido hay a nivel nacional”. Y que el Invima declare como vitales no disponibles los medicamentos realmente escasos, para evitar un desabastecimiento de moléculas en general, advirtiendo que si empieza a haber escasez de marca y genérico, es probable que los usuarios empiecen a comprar a velocidad acelerada, generando un desabastecimiento mayor.

Especulación en los precios

Uno de los aspectos que ha revelado esta crisis es la especulación con los precios de los medicamentos e insumos. Al respecto, el Ministerio ha encontrado que algunos productores desabastecen el canal institucional primero, “pues el comercial es más rentable” y reveló que tiene “evidencia de manipulación de reportes (obligatorios) de desabastecimiento por parte de algunos productores”. Ante estos casos ven necesario corregir la segmentación del sistema de salud, revisando la política de precios y estimulando la competencia.

En ese sentido, las entidades encuestadas por la ACHC señalan que para los cinco medicamentos e insumos con mayor reporte de escasez ya se ha generado un aumento promedio de los precios entre el 7 % y 15 % en los insumos, y entre el 30 % y el 47 % en los medicamentos

Entre las razones que aducen los proveedores a las entidades hospitalarias para no tener estos medicamentos e insumos disponibles figuran: escasez de materia prima, problemas de importación y nacionalización de productos; aumento de precios por tasas de cambio, y costos de transporte e incremento de la demanda.

Otra razón serían las presiones regulatorias, que requieren revisión, para fármacos como el sulfato de magnesio, electrolitos y los anestésicos locales, que son muy económicos en el mercado, pero tienen que cumplir muchos estándares de calidad, lo que desincentiva su producción.

Una estrategia para hacer seguimiento a esta situación, sugerida por Diego Rojas Vahos, es poner a conversar a los entes importadores, fabricantes, EPS, IPS y seccionales de salud “que pueden unificar el inventario nacional de medicamentos y evitar prácticas del mercado como el acaparamiento en un lugar, sabiendo que si hay escasez en otro”.

Retos de la producción en casa

Estar preparados para afrontar una crisis similar en el futuro sería uno de los retos que contemple la medicina predictiva de la que viene hablando el nuevo Gobierno, de hecho, la ministra de Salud ha definido como primer compromiso al respecto “el establecimiento de reportes que permitan prever con tiempo cuáles medicamentos van a escasear, antes de que ocurra, y no cuando se presente el problema”.

Incentivar la producción nacional de medicamentos es otra puerta que se ha abierto desde el Ministerio de Salud y Protección Social, invitando a los laboratorios nacionales a analizar la posibilidad de producir fármacos que sustituyan las marcas con desabastecimiento global. Ante esta propuesta, la industria nacional, agrupada en ASINFAR, ha manifestado su apoyo y concurso, así como varias universidades.

Diego Rojas Vahos, desde su jefatura en el CES, analiza que la escasez puntual de medicamentos es una situación que se puede presentar constantemente por el impacto local de las múltiples crisis globales como la guerra de Ucrania, el bloqueo de Rusia, la crisis de contenedores o el aumento del dólar, pero además porque somos altamente dependientes de la importación de fármacos.

No obstante, ¿podríamos hablar de una producción local de medicamentos? Según Rojas Vahos, hay varias razones que desincentivan la producción local, a las cuales habría que ponerles la lupa. Primero, que las pruebas requeridas para algunas moléculas tienen un valor muy costoso frente al valor comercial del medicamento. Segundo, que la industria colombiana, aunque tiene capacidad para ensamblar medicamentos, no cuenta con laboratorios que tengan la capacidad de producir principios activos o excipientes, “salvo algunas iniciativas nuevas que trabajan en desarrollos para hemofilia y empresas mineras que están extrayendo principios activos como carbonato de calcio grado USP”.

En ese sentido, considera que las estrategias de la ministra de Salud deben enfocarse a mediano y largo plazo en articular el Estado, las empresas y las universidades para llevar las iniciativas de investigación a producción, y estimular la producción de principios activos y excipientes. “De no ser así, vamos a seguir con la dependencia de materias primas a nivel internacional”.

Aprender a movernos en medio de la escasez o asumir el desafío de desarrollar la industria farmacéutica colombiana, son dos retos que propone el escenario presente. “Tenemos que estar preparados para momentos en que no podamos movilizar productos a través de fronteras; el Gobierno debe tomar decisiones oportunas con centros de investigaciones, universidades, gremios y alinear el trabajo entre el ICA, el Invima, el Ministerio de Agricultura y el Ministerio de Salud, para afrontar no solo la escasez de fármacos de uso humano sino las constantes faltas de suministros médicos para animales de producción y/o de compañía, y fauna silvestre”, concluye Diego Rojas Vahos.

Mirada local al desabastecimiento

En general, en el país la escasez se ha sentido en la entrega puntual de medicamentos a través de las EPS y directamente en las farmacias.

Mayaleni Ladine Villalba, presidenta de la Junta Asesora Comunitaria en Salud de Capital Salud, en Bogotá, afirmó que la EPS ha venido suministrando la mayoría de medicamentos a sus usuarios, excepto los de psiquiatría, y entendiendo que la razón es la crisis global y el alto valor de estos medicamentos.

En Medellín, se evidenció el desabastecimiento de medicamentos como Dilutase Comprimido, Ciclosporina, Eritropoyetina, Lovastatina y Acetaminofén, luego de una revisión en 16 puntos de atención, donde la Personería Distrital a través del Observatorio del Derecho Fundamental a la Salud, encontró que el servicio farmacéutico de la Red Pública de la ciudad no cuenta con un proceso de monitoreo, seguimiento, control y entrega sobre los medicamentos pendientes, lo cual no permite generar una trazabilidad eficaz.


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