MEDELLÍN, COLOMBIA, SURAMERICA No. 277 OCTUBRE DEL AÑO 2021 ISNN 0124-4388
elpulso@sanvicentefundacion.com
La pandemia ha revolucionado la forma de vida de la sociedad a nivel mundial. La preocupación por el desarrollo rápido y oportuno de una vacuna contra el virus, hizo que muchos países y empresas farmacéuticas iniciarán una carrera contra reloj para evitar un mayor número de complicaciones y muertes por COVID-19. A partir del momento en que la Organización Mundial de la Salud aprobó diversas vacunas contra el virus, se priorizaron las poblaciones más vulnerables como adultos mayores, personas con enfermedades de alto riesgo y personal de la salud, entre otros.
En esta lucha algunas poblaciones como los niños y adolescentes quedaron al final de la lista de prioridades entre otras razones debido al bajo porcentaje de infecciones que representaban en comparación con las otras poblaciones durante los primeros meses de la pandemia, pero además, por la falta de investigación de las farmacéuticas en estos grupos poblacionales, con lo que la falta de evidencia impedía una autorización responsable.
Los reportes del INS muestran que las comorbilidades de los niños que han fallecido por COVID-19 en el país son principalmente enfermedades del corazón con siete casos en el grupo de 0 a 9 años, y la enfermedad renal crónica en el grupo de 10 a 19 años con cinco casos. En cuanto a morbilidad grave la edad en la cual se reporta el mayor número de hospitalizaciones son los niños menores de 1 año.
Las regiones donde se han observado mayores casos de contagio de COVID-19 en niños y adolescentes han sido en las grandes ciudades: Bogotá, Medellín, Cali y Barranquilla, como un reflejo de la circulación comunitaria del virus, según el INS.
Claudia Patricia Beltrán Arroyave, vicepresidenta de la Sociedad Colombiana de Pediatría Regional Antioquia, y pediatra infectóloga, indicó que comparativamente al inicio de la pandemia en 2020 los casos en niños con infección por COVID-19 se han incrementado pero la proporción de complicaciones y enfermedad grave se mantiene igual en el tiempo. La mayoría de niños presentan infección no complicada.
Los estratos socioeconómicos bajos han sido los más afectados respecto a la mortalidad por COVID-19 en niños y adolescentes. En niños de 0 a 4 años, el estrato 1 y 2 representa el 90,29 % de fallecidos y en niños de 5 a 9 años representa el 83,87 %. Respecto a los adolescentes entre 10 y 19 años, estos dos estratos representan un total de 86,76 %. Los estratos 3 y 4, por el contrario, representan solo el 13,24 % de los adolescentes fallecidos.
La Organización Panamericana de la Salud, ha recomendado la implementación de medidas para proteger a los niños y adolescentes de los efectos directos e indirectos de la pandemia. Carissa F. Etienne, directora de la OPS, aseguró que el año pasado se registraron más de 1,5 millones de casos de COVID-19 en niños, niñas y adolescentes en la región, mientras que en los primeros nueve meses del 2021 ya se han registrado más de 1,9 millones.
Según los CDC de los Estados Unidos, las comorbilidades asociadas a la enfermedad grave en pediatría, y que han sido establecidas como factores de riesgo para hospitalización y muerte en el mundo son: el asma no controlada o moderada-grave; la obesidad; la anemia de células falciformes y otras hemoglobinopatías; inmunosupresión por cáncer o medicamentos; condiciones neurológicas, convulsiones o de sordera; enfermedades metabólicas o genéticas; cardiopatías congénitas o secundarias especialmente aquellas con hipertensión pulmonar o insuficiencia cardiaca, y la enfermedad renal crónica.
Por su parte con el COVID persistente, término con que se conoce a la condición caracterizada por signos y síntomas físicos y mentales que algunos pacientes presentan durante más de cuatro semanas posterior a la infección, en los menores se han descrito: debilidad, cefalea, dolores osteoarticulares, palpitaciones, insomnio, náuseas, temblores e incluso alucinaciones. La Oficina de Estadísticas Nacionales del Reino Unido informó que casi el 13 % de los niños de 2 a 11 años y el 14,5 % de los ubicados entre los 12 a 16, todavía experimentan síntomas después de cinco semanas.
El estudio británico “Children and Young People with Long COVID” desarrollado por Terence Stephenson, profesor de salud infantil en Nuffield en el Instituto de Salud Infantil Great Ormond Street de la UCL en Londres, reveló que uno de cada siete niños aún tiene síntomas hasta 15 semanas después de la infección.
La Organización Mundial de la Salud, para finales de septiembre de 2021, aún no ha aprobado ninguna vacuna para niños menores de 12 años. Sin embargo, los países son autónomos de definir y decidir su estrategia de vacunación tomando como base las recomendaciones de su autoridad regulatoria. La vacunación contra el COVID-19 en niños y adolescentes ya se realiza en algunos países. Según CNN, Cuba fue el primer país del mundo en septiembre en vacunar a niños de tan solo dos años, para la inmunización ha utilizado vacunas desarrolladas en el mismo país. Por su parte en Chile, los niños de seis años en adelante pueden recibir la vacuna Sinovac, mientras que en China las vacunas Sinovac y CoronaVac están autorizadas para uso en niños desde los tres años.
En los Emiratos Árabes Unidos, el programa de vacunación con Sinopharm está aprobado para niños de tres años pero el gobierno ha dejado claro que la vacunación es opcional. Según un estudio de la farmacéutica Pfizer/BioNTech, la vacuna contra el COVID-19 es segura para los niños entre los 5 a 11 años, a quienes la dosis adaptada genera una respuesta inmunitaria.
Beltrán, aseguró que “hasta la fecha no existen contraindicaciones para la vacunación contra COVID-19. Todos los niños y adolescentes deberían acceder a la vacunación. Se estudiará la posibilidad de no aplicarla solo si existe previa anafilaxia a alguno de los componentes de la vacuna”.
Así mismo, Carissa F. Etienne afirmó que “los expertos coinciden en que la pandemia ha desencadenado la peor crisis educativa que hayamos visto en la región” debido a la poca la presencialidad en las escuelas y colegios tras la situación de pandemia, lo cual refleja un impacto negativo en el crecimiento y desarrollo de los niños y adolescentes, y se convierte en un elemento más para pensar en acelerar el proceso en los menores de edad.
EL PULSO como un aporte a la buena calidad de la información en momentos de contingencia, pública y pone a disposición de toda la comunidad, los enlaces donde se pueden consultar de manera expedita todo lo relacionado con el Covid-19-
Tel: (4) 516 74 43
Cel: 3017547479
diana.arbelaez@sanvicentefundacion.com