MEDELLÍN, COLOMBIA, SURAMERICA No. 257 FEBRERO DEL AÑO 2020 ISNN 0124-4388
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Se conoce como fuego al conjunto de partículas o moléculas gaseosas incandescentes y de materia combustible, producto de una reacción química acelerada de oxidación; dicha reacción exotérmica da como resultado luz y calor. Curiosamente a nivel celular sucede una reacción similar pero más lenta y controlada, a nivel mitocondrial (ciclo de Krebs y fosforilación oxidativa) ocurre la combustión de los nutrientes, sustratos necesarios los enlaces de carbono y el oxigeno. Gran parte de la energía resultante se empaca en forma de adenosin trifosfato (ATP) indispensable para la vida, el resto se libera en forma de calor.
La primera evidencia del uso del fuego por los homínidos data alrededor de 1,7 millones de años en Kenia, su control produjo cambios importantes en el comportamiento de la especie. La actividad de los primates ya no quedaba restringida al día, la luz y el calor abrieron la posibilidad de defenderse de los depredadores, enfrentar el invierno y el desarrollo de la caza. La cocción de los alimentos disminuyó la aparición de enfermedades y por ende de la mortalidad; además del cambio de la dieta expresado en la ingesta de carbohidratos complejos de nuevos vegetales y de proteínas de la carne, llevando a un mayor crecimiento y desarrollo cerebral.
Alrededor del fuego nos sentábamos las noches heladas, cocinábamos y narrábamos historias. Al bamboleo de las llamas nuestro intelecto se iba forjando, creando cultura y habilidades inimaginables. El calor nos permitió transformar la materia, crear instrumentos de metal llevándonos de edad en edad; también nos permitió el arte expresado en la artesanía y la orfebrería.
Rápidamente se conoció también su poder destructor, grandes incendios forestales, y quemaduras que llevaban a la muerte. El hombre también aprendió a usarlo en la guerra y a dañar por medio de él. Vida y muerte en un solo elemento, creación y destrucción, uno de los cuatro elementos fundamentales (agua, tierra, aire y fuego), precisamente el fuego representaba “poder”.
El fuego fue considerado por los antiguos como una deidad, casi exclusivo para los persas. Era fundamental mantenerlo encendido, por eso se veneraba en los santuarios y era responsabilidad de la casta sacerdotal su cuidado. Estos templos eran conocidos como “Pyreia”. Para el control de estos elementos fundamentales se necesitaba un quinto elemento: el Corazón, el cual residía en el alma humana, la capacidad de discernir el bien del mal y escoger el bien, hacerlo bello, hacerlo puro, hacerlo poesía.
Para los antiguos griegos el fuego fue un regalo del semidiós Prometeo, este formó la humanidad de la arcilla. El semidiós robó del Olimpo una llama, porque sabía que llevaría a los hombres a un nuevo nivel, esta osadía le costó un terrible castigo, ser encadenado al Cáucaso. Se interpretó la hazaña de Prometeo como un acto de amor, como un sacrificio entregando su libertad.
En la tradición monoteísta se representa a Dios como una flama, que arde y no se consume, cuyo nombre “Yo Soy” o “Yo Estoy”, hace referencia a la esencia de la fuente de todo ser, a una presencia constante, Yo Soy y aquí Estoy, “No tengas miedo yo estoy contigo”. Para el Judaísmo todas las cosas son buenas porque fueron creadas por Dios que es bueno, pero el uso de las cosas (el fuego), pasa por la libertad y el discernimiento del hombre, quien las usa bien o mal, conllevando a una responsabilidad que se traduce en vida o muerte.
Para el Cristianismo el mismo Espíritu de Dios reside en el hombre, transformando un corazón de piedra en un corazón humano. Es fuego que arde sin consumirse, que incendia, contagia y se extiende a todo ser. “El os bautizará con Espíritu Santo y Fuego”, durante la vigilia pascual se realiza la ceremonia del fuego, en donde millones de creyentes encienden su cirio a partir del pregón pascual, símbolo de Jesucristo Resucitado.
La vida de cada individuo es una llama, un fenómeno de combustión en cada una de nuestras células, energía que puede convertirse en trabajo útil (servicio) o en entropía.
Este fuego que se oxida lentamente, llamado humanidad, está llamado a ser luz y calor, luz que ilumine los senderos y calor para los que están fríos. Cada hombre tiene en su mano la capacidad del bien o del mal, de la vida o la muerte, la pregunta es: ¿Qué estás haciendo con la llama que está dentro de ti?
Quizás si permitimos que el elemento corazón controle el fuego, nuestro planeta, la vida y nuestra especie tengan futuro, con “Conciencia”, “Libertad y “Responsabilidad”.
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