MEDELLÍN, COLOMBIA, SURAMERICA No. 237 JUNIO DEL AÑO 2018 ISNN 0124-4388 elpulso@sanvicentefundacion.com
Texto tomado de “Diarios de estudio”, escrito por el médico Abrenuncio Domicó. Capítulo titulado, “De la semiología del detalle y la deducción del signo”.
E l asunto versa sobre lo diminuto del cuerpo, lo ínfimo en contacto con lo oscuro, con lo terreno, con la materia sucia. Obliga a la abstracción del todo y concentrarse en lo menudo. En su invisible pequeñez está inscrita la biografía del sujeto. Poco o más bien nulo cuidado se pone en ese detalle, que replegado sobre si y hasta traslapado en su vecino, cuenta con exquisitez los detalles más obscenos. Los hay de todo tipo, chatos, cortos, largos, nudosos como mano de esqueleto, gordos y gruesos como apéndices de enano, similares a cabinas de aeroplanos, de gesto cobarde, de fascias malignas, con forma de plato, cilíndricos como toneles, ganchudos como garfios y filudos como anzuelos, los hay rotados, egipcios, griegos y hasta primitivos. Por pudor o vanidad se los esconde y hasta se los maquilla con barnices. Localizados en la angulosidad más externa del pie, no se los considera un atributo.
Ignoramos que los signos son detalles, rasgos casi invisibles para quien solo ve y no piensa. Hablo de ese fragmento del cuerpo que no suma ni siquiera un uno por ciento de la topografía toda, ese apéndice chico del pie, ese garabato que llamamos quinto dedo. Su sola uña ya cuenta una historia, cuando cornea y gruesa habla de los años, pastosa y reblandecida de la humedad del mar o el rio, equimótica la de un calzado jornalero, y escarpada y chica de un tacón que empinado en su retaguardia la estruja hacia la punta. Son el sotanillo de la base, el cuarto de escondite de esa arquitectura en movimiento llamada cuerpo, y así y todo no se le ha concedido un capitulo en los libros de semiología ni en los manuales de diagnostico. Se lo puede ver, palpar, verificar en su estabilidad, retorcer y hasta interrogar si se es agudo y paciente. El diagnostico tiene mucho de juicio y omitir un detalle amenaza con encarcelar a un inocente y dejar en libertad el verdadero mal haciendo de las suyas. ¿Cuantas lecturas tiene un fenómeno o una parte por chica que sea? El arte diagnóstica e implica el acercamiento al mal invisible, que replegado en la oscuridad del cuerpo solo da ligeras pistas a través de signos. Ojos de artista te digo, devoción de místico te pido e implicar el cuerpo como primer instrumento te recomiendo. No olvidar el detalle de la raspadura de la uña, la ligera desviación de la comisura, la distancia del faro y la cercanía del tacto. No dejar de prestar atención al detalle Abrenuncio, que con la velocidad del guiño se te muestra solo si al punto tienes tus sentidos.
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