MEDELLÍN,   COLOMBIA,   SURAMÉRICA    AÑO 16    No. 210  MARZO DEL AÑO 2016    ISSN 0124-4388      elpulso@elhospital.org.co

 

Reflexión del mes

“¿Qué es la vida sino la sombra de un sueño fugaz?”
”El amor es más sabio que la sabiduría”
“La semiótica es muy útil, yo la llamé la teoría de la mentira porque hay unos signos que se ocupan de algo que me permite decir lo que hay, pero, aún más, hay otros que me permiten decir lo que no hay y nunca ha estado. La semiótica es todo aquello que se utiliza para decir mentiras”
“Un sueño es una escritura y muchas escrituras no son más que sueños”
"Sabiduría no es destruir ídolos, sino no crearlos nunca".
"Cuando los hombres dejan de creer en Dios, no quiere decir que creen en nada: creen en todo".
“El diablo no es el príncipe de la materia, el diablo es la arrogancia del espíritu, la fe sin sonrisa, la verdad jamás tocada por la duda. El diablo es sombrío porque sabe adonde va, y siempre va hacia el sitio del que procede”.
“El que no lee, a los 70 años habrá vivido solo una vida. Quien lee habrá vivido 5.000 años. La lectura es una inmortalidad hacia atrás”.
Humberto Eco (1932 - febrero 19 de 2016). Filósofo, padre de la semiótica, escritor, profesor universitario, periodista, experto en libros antiguos. Célebre por su novela llevada al cine, “El nombre de la rosa” (1980). Escribió ensayos principalmente en las áreas de semiótica, lingüística, estética y moralidad. Algunas obras: Apocalípticos e integrados (1965), El péndulo de Foucault (1988), Número Cero (2014, crítica al periodismo).
 
El Ministerio de Salud y la
realidad de la salud femenina

Juan Guillermo Londoño Cardona, MD Gineco-obstetra
Lo que ocurre en Colombia con la epidemia de Zika, al igual que la inmensa mayoría de problemas de salud pública, afecta con mayor intensidad a los más vulnerables y en este caso a mujeres embarazadas. Aunque no se demostró una relación causa-efecto de los casos de microcefalia en hijos de gestantes afectadas y el virus, la magnitud de casos de niños afectados en Latinoamérica, en especial en Brasil, indica una fuerte relación que debe llevarnos a tomar medidas serias para controlarlo.
Llama poderosamente la atención la recomendación del Ministerio de Salud, cuando les pide a las mujeres que no se embaracen hasta que pase el brote de Zika. La cínica recomendación equivale a decirles a los niños guajiros que coman, que se alimenten bien para que no se desnutran y no se mueran de hambre. Señores del Ministerio de Salud: en Colombia las mujeres no se embarazan cuando ellas desean, la mayoría las embarazan contra su voluntad. El estudio del Instituto Guttmacher de Nueva York sobre el aborto en Colombia (publicado en 2012), muestra como 67% de las gestaciones son no planeadas y de éstas se derivan los 400.000 abortos inseguros calculados cada año para el país. En Medellín un estudio de investigadores de la Universidad de Antioquia, muestra que en la Comuna Nororiental el 57% de las gestaciones no son planeadas.
Y podríamos afirmar que de allí también se deriva que el aborto inseguro sea la tercera causa de morbilidad materna extrema en la ciudad y la cuarta causa de muerte materna evitable.
Y hablo de cinismo en la recomendación del Ministerio de Salud, porque lo que subyace en el embarazo no planeado y el Zika en mujeres gestantes, es un problema de equidad de género y la expresión de esa violencia de género.
Si bien controlar el mosquito es medida necesaria, el problema requiere intervenciones de mayor fondo, como garantizar que en nuestro país los derechos sexuales y reproductivos salten del papel a la realidad, que el derecho a decidir el número de hijos y el espacio entre los embarazos sea de verdad potestad de las mujeres y solo de ellas. Que el derecho a los métodos de regulación de la fertilidad sea una garantía para todas las mujeres, que el derecho fundamental a la interrupción voluntaria del embarazo no se limite a los estratos socio-económicos altos de la sociedad, en los que las mujeres pueden acceder a abortos seguros porque pueden cubrir una medicina particular y un especialista que no se declare objetor de conciencia como ocurre a diario en instituciones públicas.
La recomendación del Ministerio a las mujeres para que no se embaracen, además de cínica, desconoce la triste realidad del embarazo no planeado en el país, el atropello a los derechos de las mujeres y esa inequidad vergonzosa que muestra que el rostro de la muerte materna por aborto inseguro es joven, pobre, desplazado e ignorado por un sistema de salud que tiene más muertos a sus espaldas y ha cerrado mas hospitales que 50 años de conflicto armado. Esperemos que en unos meses no nos choquemos con la dura realidad de que los rostros de las madres de niños con microcefalia se asemejan a los de las madres muertas por aborto inseguro.
El debate sobre si las madres afectadas por Zika tienen derecho al aborto no tiene validez hoy, ese debate ya se dio y culminó con la Sentencia C-355 de 2006 que estableció la Interrupción Voluntaria del Embarazo como un derecho de la mujer, hoy es un derecho fundamental y la ONU recientemente lo elevó a la categoría de “Derecho Humano”, por tanto la única persona que puede decidir terminar la gestación es la mujer. Y sí aplica en las causales establecidas por la Corte en la Sentencia C-355, porque la Corte cuando habla de malformación fetal incompatible con la vida se refiere a una vida digna. Y, ¿qué vida digna espera a estos niños afectados severamente por el virus, si en nuestro país muchos niños que nacen sanos, rápidamente mueren de hambre y no pasa nada?
ONU pidió respeto a derecho al aborto en casos de Zika
El Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Zeid Ra'ad Al Hussein, pidió a los países con casos de Zika, poner a disposición asesoría de salud sexual y reproductiva a las mujeres, y defender su derecho a interrumpir el embarazo: "Las leyes y políticas que restringen su acceso a estos servicios deben revisarse urgentemente en consonancia con las obligaciones de derechos humanos". Los servicios integrales de salud sexual y reproductiva, indicó, abarcan la anticoncepción (incluida la de emergencia), el cuidado de la salud materna y servicios de aborto seguro. Y agregó: "El consejo de algunos gobiernos a las mujeres para que eviten embarazos, ignora que muchas mujeres y niñas no tienen ningún control sobre el momento o circunstancias en que pueden quedar embarazadas, especialmente en ámbitos donde la violencia sexual es bastante habitual". Según Amnistía Internacional, en América Latina el 38% de los embarazos son de menores de 20 años y muchos "como consecuencia de la violencia sexual".
Varios países de América pidieron a las mujeres postergar embarazos ante el peligro de contagiarse de Zika. Consultada sobre la situación de países que penalizan el aborto, la portavoz de la Oficina del Alto Comisionado, Cécile Pouilly, dijo: "¿Cómo pueden esos países pedirles a las mujeres que eviten quedar embarazadas, pero no ofrecerles (...) la posibilidad de impedir los embarazos? Es por eso que pedimos a los gobiernos que se retracten y cambien esas leyes (...) No solo no le ofrecen la primera información disponible, sino también la imposibilidad de poner fin a sus embarazos si así lo desean".
Consultado sobre la posibilidad de abortar en Colombia por el Zika, el ministro de Salud, Alejandro Gaviria, señaló que "es una opción disponible" siempre y cuando un médico certifique la inviabilidad del feto o un riesgo para la salud mental o física de la mujer.
 
 
Un paciente con demasiados síntomas*
Saúl Franco - Médico Social
Todo sistema de salud tiene problemas. Pero el colombiano tiene demasiados, muy graves y persistentes. Es una especie de paciente en un largo y costoso estado terminal. Veamos brevemente algunos de sus síntomas más graves, para luego arriesgarnos a indagar por qué sigue sobreviviendo contra viento y marea.
De los síntomas crónicos ya hemos hablado en varias ocasiones: deudas billonarias de las EPS, la Nación y las regiones con las IPS; incremento desbordado de las tutelas por servicios elementales; fracasos alarmantes o pobres resultados en salud pública; quiebras masivas de clínicas y hospitales, tanto públicos como privados, y progresiva supeditación del derecho a la salud y al bienestar de la gente a los intereses económico-políticos de unos cuantos grupos nacionales y trasnacionales.
La reciente muerte en plena vía pública de Bogotá de la señora Rubiela Chivará Bustos, de 50 años, con una hipertensión arterial crónica, un problema cardíaco soluble quirúrgicamente, y una larga e inútil lucha por su cirugía, es apenas una nueva expresión del “paseo de la muerte”. Y las 6 horas que demoró el levantamiento de su cadáver, simbolizan trágicamente que la indignidad a que hemos llegado en la vida ya empaña también la muerte.
Pero hay algunos síntomas aún más graves y recientes. Uno de ellos es el de las crecientes agresiones de los pacientes y sus familiares al personal de salud, especialmente en los servicios de urgencias. Un estudio de la Asociación Colombiana de Hospitales y Clínicas -ACHC- en las urgencias de 56 IPS, encontró que el 15.3% del personal entrevistado había sufrido algún tipo de agresión, especialmente verbal, física e inclusive sexual. La ACHC reconoce que la causa de fondo es “la disfunción del sistema de salud”. En la Clínica Tolima, de Ibagué, es tal la frecuencia de este tipo de agresiones, que tuvieron que solicitar la presencia de la policía en el servicio de urgencias.
La paz inminente necesita
otro sistema de salud. La hora de la paz
debe ser también la de lograrlo.
Otro de estos síntomas recientes es la renuncia masiva de personal asistencial. En la primera quincena de diciembre pasado renunciaron 85 médicos generales del Hospital Universitario del Valle, por las deudas salariales y la carencia de recursos para una atención adecuada. Y el 25 de enero renunciaron también 18 médicos de la IPS Esimed Cali Norte, antigua IPS de SaludCoop, que presta ahora sus servicios a Cafesalud y Cruz Blanca. En una carta abierta, cuya lectura recomiendo, estos médicos aclaran que no renuncian por cuestiones salariales sino por un imperativo ético y denuncian que ahora “además de defender al enfermo de la enfermedad, nos tenemos que defender del enfermo y su familia”.
Y, para completar la tragedia, la Fiscalía volvió a evidenciar en estos días los carteles de IPS falsas, detectados hace 5 años y dedicados a apropiarse indebida y sagazmente de parte del dinero de la salud. Algunas EPS han auspiciado semejantes engendros. Son demasiados síntomas para un solo paciente. Puede hablarse entonces con razón de una falla sistémica, es decir: que ya no funciona ninguno de los sistemas esenciales y, en consecuencia, el paciente está en estado terminal.
Como médico, uno se pregunta por qué sobrevive tanto tiempo un paciente en este estado. La respuesta hay que buscarla, como mínimo, en dos direcciones. La primera: porque algunos ganan, y mucho, tanto económica como política y burocráticamente con el mantenimiento de este modelo, a pesar de los síntomas descritos y sus consecuencias devastadoras. Y la segunda: porque las víctimas del sistema y quienes con argumentos no lo compartimos, no hemos tenido la organización y la fuerza necesarias para presentarle a la sociedad un modelo alternativo mejor y para lograr su inclusión en el ordenamiento legal y en la conciencia colectiva. La paz inminente necesita otro sistema de salud. La hora de la paz debe ser también la de lograrlo.
*Artículo publicado en la edición virtual del diario “El Espectador” el pasado 2 de febrero, reproducido con autorización del autor.
 
  Bioética
Libreto y libertad
Ramón Córdoba Palacio, MD
Si reflexionamos un poco, uno de los sucesos que más nos hace aceptar nuestra dependencia de un ser superior -Dios para los cristianos, suerte o casualidad u otros conceptos para los no creyentes-, es que desde nuestra concepción y según las circunstancias que la rodeen por la situación de nuestros padres, recibimos un libreto que debemos llevar a cabo en nuestra existencia, libreto que podemos modificar libremente pero por el cual tenemos, querámoslo o no, que responder. Sí, libreto y libertad, condición humana intrínseca e insoslayable.

Además de dársenos el libreto y la libertad de modificarlo, se nos da la capacidad de raciocinio y la de decisión -la voluntad-, pero siempre sujetos a la responsabilidad por lo que decidamos hacer. Con estas cualidades, libreto y libertad engrandecen la condición humana, la colocan muy por encima de los seres que comparten nuestra vida en la tierra.
Todo ser humano, querámoslo o no, recibimos tanto el libreto como la libertad, y conscientemente o sin pensarlo siquiera, tenemos que realizar nuestra existencia llevando a cuestas uno y otra. Qué bien nos harían, y qué responsabilidad recae sobre ellos, nuestros padres, maestros, amigos, etc., enseñándonos la mejor manera de entender el libreto que nos asignaron y la mejor manera de hacer buen uso de la libertad para ejecutar dicho libreto.
Como en otras oportunidades, afirmo que el único ser creado que tiene que aprender a ser lo que es, que tiene -quiéralo o no- que aprender a ser no sólo ser humano sino cómo serlo de verdad, es el hombre, y esto se aprende en la familia sea ésta unida por el amor, o al contrario, un campo de Agramante. Los demás animales obedecen al instinto de grupo, no forman familia, necesidad exclusiva del ser humano.
¡Qué lejos estamos hoy de la concepción de familia bien sea la unida por el amor o la convertida por la incomprensión de sus miembros en campo de Agramante! El sentimiento heterosexual, con la responsabilidad que le es esencial, se juzga cosa del pasado; se ostenta como progreso necesario la unión de dos o más miembros homosexuales.
Sí, podemos afirmar sin temor a equivocarnos que la terrible situación que padecemos hoy en día es la consecuencia de la crisis universal de la familia honesta.

NOTA: Esta sección es un aporte del Centro Colombiano de Bioética -Cecolbe-.
 

Maestro, ¿qué es eterno?

Las pestes, plagas y pandemias. En el Medioevo, la peste bubónica mató a millones de personas en Europa, de donde nos trajeron virus que minaron la población en América. Después, el ébola, la fiebre aviar, la aftosa, la peste porcina, la gripe A-H1N1, el Chikungunya, el Zika y ya hablan de la microcefalia, muchas enfermedades por virus prevenibles o curables con hidratación y vitamina C. Y para las pobres plantas, la roya del café y del trigo, la broca y la Sigatoka negra del banano. Y una peste peor: las farmacéuticas multinacionales que agrandan el problema para vendernos sus menjurjes…

 
 











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