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ECMO pediátrico: una oportunidad para pacientes de alta complejidad

Autor
Por: Andrea Ochoa Restrepo
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Desde 2023, el Hospital Infantil San Vicente Fundación cuenta con un programa de ECMO pediátrico (Oxigenación por Membrana Extracorpórea), una tecnología de soporte avanzado que permite atender a niños con enfermedades cardíacas y respiratorias graves cuando las terapias convencionales ya no ofrecen una respuesta suficiente.

Desde su puesta en marcha, el programa ha atendido 17 pacientes pediátricos y realizado 20 terapias ECMO, fortaleciendo la capacidad institucional para responder a casos de alta complejidad que anteriormente requerían remisiones a otros centros especializados del país.

Para el doctor Augusto Quevedo Vélez, líder de Cuidado Intensivo Pediátrico, este desarrollo representa un avance significativo para la atención de pacientes críticos en la región. Al respecto, afirma: “Es una oportunidad tecnológica para salvar vidas”.

Para atender a los pacientes que requieren este tipo de terapias, el Hospital incorporó tecnología especializada, fortaleció el talento humano y promovió la colaboración entre distintas disciplinas para poner en marcha este programa.

Una terapia que brinda tiempo para la recuperación

La terapia ECMO es un sistema de asistencia mecánica capaz de proporcionar soporte cardíaco o pulmonar durante un periodo de días o semanas en pacientes con insuficiencia cardíaca y respiratoria refractaria a los tratamientos convencionales.

Sandy Paola Sánchez, enfermera ecmóloga del Hospital Infantil San Vicente Fundación, explica que este sistema permite conectar al paciente, a través de cánulas, a un circuito encargado de oxigenar, ventilar y termorregular la sangre antes de retornar nuevamente al organismo.

“Hay que tener en cuenta que el ECMO es una terapia de soporte, que permite suplir y proveer un descanso a la función cardíaca y pulmonar del paciente, a la vez que ayuda a garantizar una adecuada entrega de oxígeno y perfusión a los tejidos, mientras logra un objetivo específico”, explicó Sanchéz.

Asimismo, complementa el doctor Quevedo, esta alternativa se reserva para situaciones clínicas muy específicas. “Sabemos que tiene unas indicaciones muy precisas, unos pacientes muy precisos y unos riesgos mayores”.

Un programa que nació para responder a necesidades complejas

El desarrollo del programa está estrechamente ligado al fortalecimiento de la cirugía cardiovascular pediátrica en el Hospital.

Según narra el doctor Quevedo: “Muchos pacientes cardiovasculares, sobre todo niños, se quedaban sin atención apropiada; los niños con cardiopatía congénita no se podían operar y se tenían que ir para otras ciudades del país”. Actualmente, el Hospital ofrece una alternativa de atención para pacientes pediátricos con patologías cardiovasculares y respiratorias de alta complejidad, fortaleciendo la capacidad resolutiva de la región y evitando desplazamientos innecesarios para muchas familias.

¿Qué pacientes están siendo atendidos?

Los principales beneficiarios de la terapia ECMO son niños con cardiopatías congénitas complejas y pacientes con falla respiratoria grave.

El doctor Quevedo señala: “Lo que más vemos son las cardiopatías congénitas complejas. En la parte respiratoria, las causas más frecuentes son las infecciones virales graves y algunos defectos congénitos. Esos son los dos grupos grandes”.

Desde la experiencia asistencial, Sandy Paola Sánchez añade que los pacientes pediátricos que más se benefician de esta terapia son “principalmente aquellos niños sometidos a cirugía cardiaca compleja que requieren soportar y dar descanso al corazón para poder recuperarse luego del procedimiento; usualmente, ese soporte se proporciona por medio de medicamentos, pero en algunos casos no es suficiente”.

Asimismo, destaca que otro grupo importante corresponde a “niños que ingresan a UCI por infecciones respiratorias que han recibido tratamiento convencional, como la ventilación mecánica, terapia respiratoria y farmacológica, pero que, a medida que pasan los días, no logran recuperarse”.

Resultados que fortalecen la atención pediátrica especializada

Para el doctor Augusto Quevedo, estos resultados reflejan la consolidación progresiva de una capacidad asistencial que hoy permite ofrecer alternativas terapéuticas avanzadas a pacientes que anteriormente debían ser remitidos a otras instituciones.

Según el especialista, la supervivencia global del programa alcanza el 50 %, mientras que durante el último año la supervivencia se ha acercado al 75 %, resultados comparables con los reportados por centros especializados a nivel internacional.

Capacidades institucionales para la atención de alta complejidad

El programa ha sido posible gracias a un proceso continuo de fortalecimiento institucional iniciado en 2022.

Actualmente, el Hospital cuenta con dos cirujanos cardiovasculares pediátricos, un anestesiólogo cardiovascular, perfusionistas, intensivistas pediátricos, enfermeros especializados, terapeutas respiratorios y personal auxiliar capacitado para brindar este tipo de soporte altamente especializado.

Además, dispone de unidades de cuidado intensivo, banco de sangre, laboratorio clínico, farmacia, quirófanos y ayudas diagnósticas que permiten respaldar integralmente la atención de estos pacientes.

El programa incorporó equipos biomédicos de última tecnología que fueron recientemente adquiridos por el Hospital Infantil San Vicente Fundación gracias al apoyo de aliados como la Fundación LPR y Familias Donantes. Los equipos incluyen dos consolas ECMO que habilitan la atención cardíaca y pulmonar, además de una unidad de calentamiento incorporada recientemente. Así mismo, se han formado 20 profesionales en esta terapia para disponer del equipo especializado para ofrecerlos a los pacientes que así lo requieran.

El equipo humano detrás de la tecnología

Aunque ECMO es una terapia altamente tecnológica, su efectividad depende del trabajo coordinado de un equipo interdisciplinario disponible las 24 horas.

Para Sandy Paola Sánchez, el papel de la enfermería es fundamental: “Como enfermera ecmóloga, te puedo decir que el rol de la enfermería en el cuidado del paciente pediátrico en ECMO es, literalmente, la columna vertebral de la terapia”.

Añade que: “No se trata solo de vigilar un monitor; es un equilibrio milimétrico entre la alta tecnología y la vulnerabilidad extrema de un niño”.

Entre sus funciones se encuentran la monitorización permanente del circuito ECMO, el seguimiento del estado clínico del paciente, la detección temprana de complicaciones y el acompañamiento a las familias durante todo el proceso de atención.

Más allá de la tecnología

Para el equipo asistencial, ECMO representa mucho más que una herramienta tecnológica. También implica acompañar a pacientes y familias en momentos de gran incertidumbre. Por ello, el acompañamiento permanente, la comunicación clara y el apoyo emocional hacen parte fundamental de la atención.

Sánchez insiste, además, en la importancia de comprender el verdadero alcance de la terapia: “Principalmente debemos concientizar a las familias y, en general, a las personas que no pertenecen al sector salud, que el ECMO es una terapia, más no una cura”.

Y concluye: “Estos pacientes nos generan muchos sentimientos: frustración, temor, pero creo que a todos nos toca el corazón y esto hace que todas las historias nos afecten de alguna manera nuestro diario vivir. Cuidamos con mucha dedicación y amor”.

Por su parte, el doctor Augusto Quevedo resalta que uno de los principales aprendizajes del programa ha sido entender que la innovación clínica solo es posible cuando la tecnología avanza de la mano del desarrollo humano.

“No basta tener los equipos, sino que cuando se planea una transformación se tiene que pensar en transformar las actitudes y los conocimientos de la gente de la mano. Ese es el aprendizaje más importante de la institución”.

Con este programa, el Hospital Infantil San Vicente Fundación fortalece su capacidad para atender pacientes pediátricos de alta complejidad y se consolida como una alternativa de referencia para instituciones de salud que requieren soporte especializado en casos de falla cardíaca o respiratoria grave, ampliando las oportunidades de recuperación para niños en condición crítica.


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