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Viruela del mono: nueva oportunidad para prepararnos ante nuevas enfermedades

Por: Sarah del Rio Pineda
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La aparición del COVID-19 en el mundo dejó grandes retos, preguntas y enseñanzas frente al abordaje que el mundo debe asumir en el acceso y oportunidad en los tratamientos, toma de decisiones y políticas públicas que permitan darle un mejor manejo a este tipo de enfermedades (contagiosas) que pueden emerger en cualquier momento y territorio, ya sea como una mutación, una variante nueva o desconocida, o una zoonosis, para evitar así que la propagación sea mucho mayor y sus efectos no sean tan profundos y severos como los que se presentaron a causa del COVID.

Precisamente por eso las instituciones del sector de la salud, la academia, los gobiernos y la población civil, han señalado la necesidad de contar, de manera previa a la propagación de enfermedades, con planes de contingencia que sirvan como mapa de navegación para que estas no se expandan a gran velocidad hacia todos los lugares del mundo, ocasionando graves afecciones tanto en la calidad humana como en los sistemas económicos.

“Estar preparados para el brote de enfermedades es cumplir el reglamento sanitario internacional, seguir mejorando las capacidades básicas de los países, fortalecer los sistemas de salud, mantener lo que tuvimos que fortalecer para salvar vidas, proteger a la primera línea y tener stock de elementos de protección”, señaló al respecto en una rueda de prensa del Ministerio de Salud y Protección Social, Gina Tambini, representante de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) en Colombia.

Además, Tambani explicó que es importante fortalecer la vigilancia epidemiológica, los grupos de epidemiólogos en los territorios, los laboratorios y reexaminar los planes de atención de emergencia. Asimismo, recalcó la necesidad de que los gobiernos trabajen con compromiso por las personas que tienen un menor acceso a la salud, como los indígenas, afro o migrantes.

Otra necesidad es hacer un llamado a la sociedad para que entienda la importancia del autocuidado. Adherirse a las medidas de salud pública que los gobiernos decretan, ya que esto evita que los casos de las enfermedades aumenten y, por ende, las muertes también.

¿Viruela del mono?

Durante el 2022 se ha escuchado hablar de manera recurrente sobre la viruela del mono. Esta enfermedad de hecho no es nueva; fue detectada en 1958, convirtiéndose en una afección común presente en las selvas tropicales de África central y occidental. Actualmente, es una enfermedad endémica en dicho territorio.

Para hablar acerca de esta condición, debemos entender de qué se trata. La viruela del mono es una enfermedad “zoonótica viral” causada por un virus; esto quiere decir que se puede transmitir de animales a humanos y de humanos a humanos, principalmente por contacto estrecho de piel a piel, aunque también puede transmitirse por gotas de aliento y ropa de cama contaminada.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la enfermedad produce, generalmente, síntomas que duran de dos a cuatro semanas, tales como fiebre, fuerte dolor de cabeza, dolores musculares, dolor de espalda, energía disminuida, ganglios linfáticos inflamados y erupciones o lesiones en la piel.

Asimismo, la OMS indicó que “en la mayoría de los casos, los síntomas desaparecen por sí solos en unas semanas, pero en algunas personas pueden provocar complicaciones médicas e incluso la muerte. Las complicaciones de los casos graves incluyen infecciones de la piel, neumonía, confusión e infecciones oculares que pueden provocar la pérdida de la visión”.

Los recién nacidos, los niños y las personas con inmunodeficiencias tienen un mayor riesgo de padecer síntomas graves y morir a causa de la enfermedad. Las cifras indican que solo entre el 3 % y el 6 % de los casos donde la viruela del mono es endémica han terminado en fallecimientos.

Sin embargo, y a pesar de la alarma, la doctora Rosamund Lewis, experta en viruela, y quien hace parte del Programa de Emergencias de la agencia de la ONU, aseguró que el virus aún es controlable: “por lo que sabemos del virus y sus modos de transmisión, este brote aún puede contenerse; el objetivo es contenerlo y detenerlo. El riesgo para el público en general parece ser bajo”.

En Colombia, según información del Instituto Nacional de Salud (INS), existen hasta la fecha cinco casos confirmados de viruela del mono: cuatro en Bogotá y uno en Medellín.

Por lo anterior, el INS llevó a cabo la implementación del diagnóstico de la viruela del mono en Colombia, luego de participar del entrenamiento para el diagnóstico de los laboratorios, en el que también participaron Bolivia, Ecuador, Paraguay, Uruguay y Venezuela.

En la capacitación se les entregaron a los profesionales de cada país cebadores, sondas y controles para la realización del diagnóstico molecular de la viruela del mono por medio de la modalidad PCR en tiempo real.

A partir de este encuentro, se designó al laboratorio de Referencia Nacional de Virus Respiratorios e Inmunoprevenibles del INS, como el responsable de realizar el diagnóstico de las muestras de esta clase de viruela en Colombia. Para ello, cuentan con un plazo de menos de 48 horas, desde que se recibe la muestra de PCR en el laboratorio.

Recomendaciones para el manejo de esta enfermedad

La Organización Panamericana de la Salud (OPS) hizo un llamado a las autoridades de salud: “estas deben estar atentas a la aparición de pacientes que presentan una erupción atípica que progresa en etapas secuenciales de máculas, pápulas, vesículas, póstulas, costras y que a menudo se asocian con fiebre, linfadenopatía y mialgia. Aunque en Europa la mayoría de los casos fueron detectados en clínicas de salud sexual, estos podrían presentarse en diferentes entornos comunitarios y de atención médica, incluidos los servicios de medicina interna, pediatría, ginecología/obstetricia, dermatología y urología”.

Asimismo, indicó que los casos de contacto cercanos a los contagiados deben ser informados de su condición de contacto dentro de las 24 horas posteriores a la identificación: “la identificación, la educación sobre las medidas de control y el seguimiento de contactos es una medida clave de salud pública para controlar la propagación de la viruela símica. Permite la interrupción de la transmisión y también puede evitar que personas con mayor riesgo desarrollen una enfermedad grave al identificar oportunamente su exposición”.

Por su parte, la organización enfatizó que para los trabajadores de la salud, la recomendación es la siguiente: “los trabajadores de la salud que atienden a casos sospechosos o confirmados de viruela símica deben implementar precauciones estándar, de contacto y por microgotas. Esto incluye protección para los ojos, mascarilla quirúrgica, bata y guantes desechables”.

Para los casos que requieren hospitalización, “se recomiendan habitaciones individuales o en cohortes (confirmado con confirmado, sospechoso con sospechoso) con ventilación adecuada y baño asignado. El aislamiento y las precauciones adicionales basadas en la transmisión deben continuar hasta la resolución del exantema vesicular”, añadió la OPS.

Por último, agregó que “las muestras tomadas de personas o animales con sospecha de viruela símica deben ser manipuladas de manera segura por personal capacitado que trabaje en laboratorios debidamente equipados”.

Todas estas instrucciones se irán modificando o actualizando en la medida en que se obtengan nuevos hallazgos a partir de las investigaciones que hay en curso, de manera que las estrategias sean siempre las más eficientes y adecuadas.

Si bien hasta el momento la viruela símica está lejos de alcanzar las dimensiones del COVID-19, su expansión por fuera de los territorios donde su presencia era endémica si debe prender las alarmas, ya que el último informe de la OMS con corte al 30 de junio mostraba 5 300 casos en el mundo, 85 % de los cuales se presentaban en Europa, y en sólo una semana se documentó un incremento del 55,9%. Si bien la viruela del mono no se ha clasificado como una emergencia de salud pública internacional, los países deben estar muy atentos para evitar nuevas infecciones, recomendó la OMS, y Colombia parece estar en el camino correcto.


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