MEDELLÍN, COLOMBIA, SURAMERICA No. 261 JUNIO DEL AÑO 2020 ISNN 0124-4388 elpulso@sanvicentefundacion.com icono facebook icono twitter

73 Asamblea Mundial de la Salud

Por: Francisco Rossi. Fundación IFARMA.
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Por primera vez en sus 73 años de historia, la Asamblea Mundial de la Salud se llevó a cabo de manera virtual por culpa de la pandemia. Usualmente se celebraba en el Palacio de las Naciones, en Ginebra, durante una semana y media, con una agenda compleja, muchas reuniones paralelas y muchos eventos simultáneos.

Este año duró solamente un día y medio, en 4 sesiones totalmente virtuales, sesiones que fueron grabadas y que pueden verse en cualquiera de los idiomas oficiales de las Naciones Unidas en el siguiente enlace: Ver enlace

La Asamblea, dedicada en su totalidad a la pandemia por el Covid-19, estuvo precedida de dos debates, ambos profundamente políticos. El primero, el enfrentamiento entre Estados Unidos y China a propósito de si el virus era o no un accidente biológico o un arma biológica resultado de un error imperdonable, o de una estrategia consciente, con lo que la OMS habría actuado con complicidad y neglicencia. Este debate motivó a que el Presidente Trump “congelara” sus aportes a la OMS.

El segundo debate se refirió a la esperanza de que una vacuna, o un medicamento, pusiera fin a esta pesadilla global, pero la discusión era si estas tecnologías debieran ser el resultado de un esfuerzo global de la comunidad científica, compartiendo los conocimientos y los avances y buscando un mecanismo de producción múltiple, a bajo costo y que llegara a todos en todas partes al mismo tiempo, o si, por el contrario y como sucede hoy, fuera el resultado de inversiones privadas en manos de empresas privadas (multinacionales farmacéuticas) en un trabajo secreto, protegido por patentes y otras formas de propiedad intelectual y que tendría un enorme éxito económico por su elevado precio, llegando primero a los ricos de los países ricos, luego a los pobres en los países ricos, después a los ricos en los países pobres, y algún día a los pobres de los países pobres. Como es hoy.

Los países europeos entre tanto, promovieron una iniciativa llamada “acelerador del acceso a las herramientas para el Covid-19” (ACT en inglés) que incluye un amplio rango de opciones desde la ciencia abierta hasta las licencias obligatorias o voluntarias para los derechos de propiedad intelectual. Pero de manera especial los europeos hicieron una especie de teletón para destinar US$ 8 000 millones a varias formas de asociación público-privadas buscando vacunas y medicamentos. Al mismo tiempo el Presidente de Costa Rica propuso un pool de patentes administrado por la OMS que cobijará cualquier medicamento o vacuna.

Con tan complejo escenario la Asamblea se inició el 18 de mayo. La ceremonia innaugural fue un notable éxito diplomático de la OMS y de su director general. Y una constatación de que, a diferencia de otras pandemias y crisis globales, los Estados Unidos perdieron el liderazgo.

Primero la anfitriona, Presidente de Suiza, Simonetta Summaruga, y luego el Secretario General de la Organización de Naciones Unidas António Guterres, ofrecieron un gran respaldo al Director General de la OMS y a su gestión de la pandemia. Respaldo en el que coincidieron los demás invitados, todos jefes de estado, elegidos por su representatividad política y regional. El Presidente de China Xi Jinping, el Presidente de Francia Emmanuelle Macron, el Presidente de Corea del Sur Moon Jae-in, la primer Ministro de Alemania Angela Merkel, la Presidente de Barbados Mia Mottley y el Presidente de Africa del Sur Cyril Ramaphosa. El Secretario General de la ONU y el Presidente de China resaltaron la necesidad de que cualquier vacuna o medicamento que pueda resolver la emergencia, llegue a todos al mismo tiempo y que fuera tratado como un bien público global. Los otros mandatarios, menos radicales, abogaron por un mecanismo de licencias voluntarias para las patentes de vacunas o medicamentos, administradas por la OMS.

En las sesiones siguientes, cada país presentó sus experiencias en cabeza de los Ministros de Salud y en algunos casos, como el de Colombia, intervino el primer mandatario. En la última sesión se aprobó la resolución WHA 73.1, resolución única, cuyo contenido refleja en un lenguaje diplomático los dos debates a que hicimos referencia. La resolución incluye una “orden” al Director General, para que en un breve plazo se lleve a cabo una evaluación externa que responda si hubo o no negligencia y complicidad con China en el manejo de la pandemia. Un triunfo con sabor a derrota para el gobierno de Estados Unidos pues ya la “comunidad internacional” había dado su veredicto.

También incluye una extensa discusión en un lenguaje diplomáticamente confuso, para que se comparta información científica y técnica, se licencien los derechos de propiedad intelectual, se utilicen las flexibilidades del ADPIC y se aseguren precios “razonables” y cantidades suficientes para “no dejar a nadie atrás”.

Aprobada la resolución, la delegación de Estados Unidos dejó constancia de que se apartaba de cualquier restricción o licenciamiento de los derechos de propiedad intelectual, y el propio Presidente Trump expresó que, en 30 días esperaba una respuesta de la evaluación externa, amenazando con el retiro de su país de la OMS.

El texto de la resolución en español se encuentra en el siguiente enlace:

Ver resolución


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