MEDELLÍN,   COLOMBIA,   SURAMÉRICA    AÑO 7    NO 92   MAYO DEL AÑO 2006    ISSN 0124-4388      elpulso@elhospital.org.co






 

 

Hospitales universitarios: reestructuración o catástrofe
Hernando Guzmán Paniagua - Periodista - elpulso@elhospital.org.co
Ante la ola de reestructuración hospitalaria cabe parafrasear la frase de Rafael Núñez para defender la "Regeneración", madre de la Constitución del 86, pues el Presidente Uribe pareciera decir: "Reestructuración o catástrofe". Más aún, cuando en el Consejo Comunal en Chaparral en febrero pasado, el presidente afirmó: “Nosotros encontramos en el país un discurso de salvación de hospitales públicos, y todos los días los dejaban morir, les sacaban una plata al presupuesto del Estado, la mandaban para un hospital, lo aliviaban y ese hospital recaía en la crisis a los 6 meses. La historia ha demostrado que los hospitales se reestructuran o se mueren”.
Así las cosas, el dicho aquel: "Del ahogado el sombrero", es aplicable a los hospitales cerrados y liquidados para luego reabrirlos reestructurados: si bien los servicios bajan de calidad con frecuencia, los hospitales hay que abrirlos de alguna manera, pues el cierre prolongado equivale a su muerte. El problema por resolver es cuánto tiempo durarán los paliativos, cómo evitar que se reproduzcan los factores generadores de la crisis. Veamos cómo aprecian distintos estamentos estos procesos de reforma hospitalaria.
Valle es valle
El director administrativo del Hospital Universitario del Valle, Luis Rodríguez Devia expresó: "Venimos de una reestructuración severa en 1999 cuando salieron más de 500 empleados a expensas del área administrativa.
Estamos al día con el personal, tenemos buena situación de cartera, venta de servicios y buenos estándares de supervivencia, pero ello se debe a que la red pública de nivel 2 'está vuelta nada'. Y nos transformamos en nivel 2 los fines de semana porque los otros hospitales cierran, no quieren pagar nocturnos ni festivos. El único problema grave es una cartera de $40.000 millones, sobre todo de ARS, donde nuestro principal deudor es Calisalud. El Departamento se la jugó con nosotros, si no, estaríamos quebrados. Ejecutamos 7 proyectos de reforma, habilitamos nuevas unidades, reformamos 18 quirófanos. Llevamos 3 años muy bien. Así y todo, el modelo necesita cambios urgentes, porque la plata no fluye adecuadamente".
Los Santanderes
Para el director del reestructurado Hospital Universitario de Santander -HUS- Martín Bernardo Mejía Carreño, el cambio fue "del cielo a la tierra; la comunidad ganó, subió 150% la consulta externa, 100% las cirugías, hay nuevas unidades de materno-infantil, ortopedia, neurocirugía y cirugía plástica; en lo financiero, se aplican los excedentes a laparoscopia, cobalto y sistematización. Aún así, hay deudores 'morrongos', la cartera es de unos $5.000 millones". La Facultad de Salud de la Universidad Industrial de Santander -UIS- es fundamental en la nueva estructura del Hospital de Santander, como apoyo científico y campo de prácticas docente-asistenciales; el decano, Luis Ángel Villar, conceptuó que debe corregirse el perjuicio causado a los trabajadores que quedaron en condiciones contractuales inferiores, para construir un mejor escenario laboral. En cuanto a la administración científica y técnica del hospital, consideró que la UIS adquirió un papel protagónico que le permite desplegar iniciativas en bien de la asistencia, la docencia y la investigación. Estimó al respecto: "La dirección científico - técnica del HUS se ha ejercido con responsabilidad y compromiso, con sentido de lo público y con el propósito de consolidar al hospital como institución pionera en prestación de servicios de salud de alta complejidad con calidad y eficiencia”. Como campo de prácticas, elogió los logros de la alianza: "Sin duda alguna se benefician ambas instituciones, de modo que se tiene una Institución Prestadora de Servicios de Salud con carácter universitario y se está formando talento humano en salud con altas calidades científicas y asistenciales".
¿Cuánto tiempo durarán los paliativos? ¿Cómo evitar que se reproduzca la crisis hospitalaria?
El Hospital Erasmo Meoz de Cúcuta tiene 666 servidores de los más de mil que tenía en 2000. El gerente administrativo, Marco Antonio Navarro, ve su situación estable: "Todos los servicios funcionan, pero hay que esperar respuesta del Ministerio de la Protección Social al documento enviado con el diagnóstico. Cabe esperar los resultados de los compromisos pactados a 10 años a partir de 2005, para definir la viabilidad".
Los hospitales cafeteros
El subdirector del Hospital Universitario San Jorge de Pereira, John Jairo Ramírez, resaltó el apoyo del Ministerio con $27.000 millones para ajuste laboral y prestacional, y pago de deuda externa. Salieron 300 empleados y no faltan traumatismos. Se está al día en salarios y pagos a proveedores, se sanea la cartera, pero hay que mejorar procesos internos. Los servicios mejoran, entre ellos traumatología, vital en Pereira que tiene altos índices de morbilidad. “Requerimos más apoyo del ministerio, mejorar productividad, recuperar cartera y racionalizar la gestión", afirmó.
La comunidad sigue esperando la reapertura del Hospital de Caldas, patrimonio científico del departamento. El gobernador Emilio Echeverri Mejía, indicó que el centro está en suspenso y fue asumido por el Municipio de Manizales; sigue pensando que es un error mantener 3 hospitales de tercer nivel en la ciudad. El alcalde Luis Roberto Rivas mantiene su propuesta de reabrirlo bajo administración delegada y condicionada a un canon de arriendo y a la destinación de 50% de las utilidades para el pago de acreedores.
Y la costa, ¿qué?
El gobierno destinó $84.000 millones para reestructuración de hospitales en la costa atlántica. Sobre el cerrado Hospital Universitario de Barranquilla, el gobernador del Atlántico, Carlos Rodado Noriega, anuncio su próxima reapertura: “Se abrirá consulta externa, cuidados intensivos y hospitalización, con $20.000 millones de inversión. Firmaremos convenio con el distrito de Barranquilla para garantizar el pago de pacientes remitidos de alta complejidad".
Un déficit de $40.000 millones y $22.000 millones de pasivo laboral hicieron cerrar el Hospital Universitario de Cartagena hace 3 años. Gracias a Dios y a los Juegos Centroamericanos y del Caribe será reabierto en junio próximo como Hospital Universitario del Caribe. Para evitar su colapso, el Distrito de Cartagena y el Departamento de Bolívar se comprometen a contratar con el Hospital 60% de las emergencias de alta complejidad de la región. Así se espera evitar la recurrencia de los pacientes a las clínicas privadas y se alivia en parte la agonía del Hospital San Pablo de Cartagena, donde no hay ni inyecciones, indicó el gobernador Libardo Simancas Torres.
El gobernador del Magdalena, Trino Luna Corredor, fijó para diciembre próximo la plena reestructuración y recuperación de 6 centros de tercer nivel, entre ellos el liquidado Hospital Central en Santa Marta, como Hospital Universitario. Otro tanto se hará con 5 hospitales de primer nivel.
“La reestructuración es ejemplo de una revolución social en la Patria".
Presidente Uribe.
En fin, cabe pensar que no se necesitarían $84.000 millones para reestructurar los hospitales de la costa si se hubiera suturado a tiempo la vena rota de la corrupción, y si el gobierno hubiera sido cumplido en pagos y evitado el desvío de los recursos del régimen subsidiado hacia las autodefensas.
La "platica" oficial
Escuchando al presidente Uribe, ¿quién no piensa que el pobre y abandonado es el Estado y los hospitales los irresponsables? Esto dijo hace poco en Popayán: "Yo no llego a los consejos comunitarios con chequera. Este es un gobierno escaso en recursos pero sobrado en voluntad". Así, a cualquiera le parece mucha gracia lo que declaró en Medellín: "Hemos salvado 126 hospitales, no más a Antioquia le dimos $27.000 millones para reestructuración de hospitales, $98.000 millones a Boyacá, $48.000 millones al Atlántico. Tenemos 126 hospitales reestructurados, hoy eficientes y equilibrados. Faltan muchos, faltan las clínicas del ISS, pero en eso vamos y allá hay qué llegar para que sean eficientes y bien calificadas por la comunidad". Pese a toda la problemática asociada a la reestructuración, Uribe la pone como ejemplo de "una revolución social en la Patria". A su turno, el viceministro de Salud, Eduardo Alvarado, negó que se esté cerrando hospitales: "Lo que estamos es salvando hospitales". Las reestructuraciones no tienen reversa, claro, lo que cabe preguntar es hasta qué punto serían necesarias si el Estado fuese más eficaz en el giro de transferencias, más cumplido en sus pagos a los hospitales y más diligentes los organismos de control frente a la corrupción administrativa. Mejor dicho, ¿estará "salvando" el gobierno el producto de su propia ineficacia? ¿Qué es más sano: apagar incendios o prevenirlos?
A grandes problemas, grandes soluciones. Si el hospital colombiano como institución es patrimonio de todos, nadie se excluye. Que el Estado pague, gire, controle y que ponga en cintura a las EPS, y que éstas moderen su ambición. Razón tiene el magíster en salud pública Fernando Ruiz Gómez al decir: "El país ha visto indemne la transición de un monopolio público hacia un monopolio privado." Se requiere también que algunos sindicatos sean más realistas frente a la crisis hospitalaria y que la comunidad use racionalmente los servicios de salud y adopte gradualmente una cultura de la prevención.
 
 

 



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