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Maestro
Aníbal Gil
El arte como vocación de
felicidad  |
| Hernando
Guzmán Paniagua - Periodista - elpulso@elhospital.org.co |
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Decidí
ser pintor porque había decidido ser feliz... Cuando
empecé a pintar como oficio, se me partió la
vida en dos: la primera fue gestación; la segunda,
realización. Sentía que pintar es amar, vivir,
soñar, comunicar, y esto cotidianamente es un privilegio.
Así se ve Aníbal Gil, una vida al servicio de
las artes plásticas, pionero del grabado en Antioquia,
relator de la violencia y de la vida diaria, traductor de
la poesía al lenguaje del pincel, del lápiz,
las placas y los bronces.
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Cuando niño nunca supe qué había
detrás de la montaña, pero al empezar a
dibujar, a grabar, los montes se disiparon y se aplanaron
las montañas; el espacio estaba dentro de mí
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NHijo de Aldemar
Gil, comerciante de Donmatías y de María Villa,
respiró los primeros soplos de belleza en ese norte
antioqueño rico en paisajes: Cuando niño
nunca supe qué había detrás de la montaña,
pero al empezar a dibujar, a grabar, los montes se disiparon
y se aplanaron las montañas; el espacio estaba dentro
de mí. Hoy sigue fiel a esa visión de
su oficio: El principal disfrute de una labor artística
es la realización misma de la obra. En el momento de
mi trabajo tomo el beneficio espiritual, psicológico
y anímico que proporciona el quehacer artístico.
Pero también es importante ver cómo una forma
de expresión personal llega a la comunidad.
Peregrino de la plástica
La vida y obra de Aníbal
Gil es una trashumancia por la plástica universal,
su formación artística en Bellas Artes de Medellín
y en la academia homónima de Florencia (Italia). Así
la evoca: Mi primera clase de pintura... ese flotar
en un espacio propio; ese reír en adelante....
Los triunfos llegan: Primer premio en pintura al fresco en
Florencia, Mención honorífica en Turín.
La travesía vital de Aníbal Gil lo lleva a los
más importantes templos del arte de Europa, Egipto,
Grecia, el medio oriente y Estados Unidos. Ese viaje por las
tradiciones y vanguardias artísticas del mundo será
catalizador de su estilo; esa amalgama lo vuelve un experimentador
constante, artista ecléctico en el buen sentido, alquimista
de las artes pictóricas y gráficas. De ese caleidoscopio
dirá: Uno ver en Egipto las pirámides,
los templos y la estatuaria gigantesca, el arte de Grecia,
los mosaicos bizantinos de Constantinopla, es ver un concepto
de civilización, de tiempo, de historia, para entender
luego los museos europeos que son figuras aisladas, personales.
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Mujer con rosa. 1990
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Grabar es escribir con sangre, una declaración
de estar vivo.
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De vuelta en Colombia,
su labor es múltiple. Las exposiciones empiezan en
la Biblioteca Nacional de Bogotá. Luego, salones y
muestras nacionales y regionales en Medellín, Cali,
Pereira, Manizales, Cúcuta, Cartagena e Ibagué;
inicia el grabado en las Universidades de Antioquia y Nacional,
donde enseña y dirige sus institutos de artes: Era
importante, porque aquí el grabado no se tenía
como expresión personal. A mi regreso a Colombia sentí
la necesidad de llenar ese vacío.
Mujeres, flores y palomas
Así como Jorge Marín
Vieco es poeta del bronce, el maestro Aníbal
Gil lo es de las mujeres, las flores y las palomas, sus motivos
más recurrentes, aparte de la temática de la
violencia, capítulo especial de su obra. Su producción
es un entramado visual de amor, vida y muerte, una semántica
integral de la realidad colombiana.
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Ser excelente en una
técnica es importante. Serlo en todas es grandeza.
La de Gil al ganar primer premio en pintura al fresco en Italia,
lo que repite en óleo y grabado en un salón
de pintores antioqueños. Me conviene alternar
las técnicas, me sirve de descanso y renovación
cambiar del óleo a la acuarela, por ejemplo. Dispongo
de facilidad natural para todas las técnicas y de una
necesidad de expresarme de distintas maneras. Mujeres, flores
y palomas expresan lo poético, lo onírico, mi
mundo interior. Me muevo en la vida sobre los carriles de
la violencia y de lo poético, equilibro ambos temas
en mi obra.
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Para
el pintor, un mural es como la continuación
de sí mismo.
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Grabado: escritura
con sangre
La obra gráfica del
maestro Aníbal Gil, justifica su paso por el mundo.
La calidad técnica y expresiva de sus aguafuertes,
puntasecas, xilografías y litografías, revela
vocación, madurez y asimilación de los grandes
grabadores. Holanda le deja impronta: Rembrandt despertó
en mí la pasión por el dibujo y el grabado,
fue como una luz en el camino. Similar impresión
le dejaron las ilustraciones y estampas religiosas de Durero.
Para Gil, grabar es escribir con sangre, una declaración
de estar vivo. Por eso plasma escenas de violencia como
sus series de Masacres, Campesinos Masacrados, El Atentado,
El Grito, La Cárcel, La Huérfana, Plegaria de
la Mujer Desesperada, La Huída (versión paisa
de la huída a Egipto), tan poéticas como sus
Palomas, Caballos, Jinetes, Sueños y Mujeres como las
coronadas de flores, el Pequeño Homenaje o evocación
de su madre, y los autorretratos. Así vive Gil el grabado:
Nunca me siento tan niño y tan desprovisto de
prejuicios, como cuando estoy grabando. Una placa metálica,
cuando la grabo, tiene para mí la profundidad de un
océano.
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¿Quiere usted la Paz? 1972
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Acuarela: agua, luz,
color, emoción
Aníbal Gil nació
en febrero. Su signo, Piscis, su elemento, el agua. Explicable
su amor a la acuarela: Empecé a estudiar pintura
a través de la acuarela y realmente es bueno empezar
por ahí: por el agua. Por la calidad del trazo,
la pincelada transparente y la rica composición, se
lo compara con grandes maestros como el norteamericano John
Marín. Nos deja obras tan bellas como los paisajes
de Los Llanos de Cuivá, Rionegro, La Calle Barbacoas,
Alrededores de Florencia, así como retratos, bodegones
y sus Cartuchos y Siemprevivas. Allí despliega su visión
poética: La acuarela es agua, color, blanco,
luz, emoción, razón, palabra... La acuarela
es fascinante, impredecible como un viaje, como un viaje de
placer.
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Óleo: pigmento
misterioso
El óleo tiene para el
maestro Aníbal Gil su propia poesía: Sus
pigmentos amalgamados con aceite y trementina tienen el refinado
olor de un perfume, el brillo de sus colores nos fascina y
manipularlos es una fiesta que nos encanta. La condición
es que nuestra sangre se amalgame en ese pigmento misterioso.
Tal ocurre en obras como Asesinato de la Alcaldesa (Diana
Cardona, la de Apartadó), Asesinato de Gloria Lara,
otra vez El Atentado y La Huída, Hombre que Busca la
Luz y magistrales retratos.
Murales, vitrales y esculturas
La reforma del viejo edificio
del periódico El Colombiano causó la infame
destrucción del mural Historia de la Prensa, tan lamentable
para el arte colombiano como para el maestro. Así concibe
un mural: Para el pintor, un mural es como la continuación
de sí mismo en un determinado espacio arquitectónico.
Obras como Ganadería, Agricultura y Minería
(Banco Agrario), La Chapolera (edificio Colcafé), o
el dedicado a la vida en el pabellón de neurocirugia
del Hospital Universitario San Vicente de Paúl, son
parte vital de la memoria urbana de Medellín.
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Dibujar es para mí romper
el silencio, tejer una maraña de ilusiones sobre
un fondo blanco.
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La tradición
del vitral en Antioquia y Colombia casi se limitó a
la reproducción de estampas religiosas. La costosa
importación de materiales acentuó ese carácter.
Es Aníbal Gil quien lleva la figura humana y elementos
nuestros al campo del vitral como expresión personal.
Así es su devoción por esta técnica:
Cuando apreciamos un vitral, miramos el sol. La penumbra
de un vitral es un secreto silencioso. Esa magia que
nos baña como una cascada, está presente
en Homenaje a Medellín (Edificio Coltabaco), Solidaridad
(Suramericana), Paloma y Girasol, entre otras obras.
Maestro del dibujo, expresa: Dibujar es para mí
romper el silencio, tejer una maraña de ilusiones sobre
un fondo blanco. Sus esculturas en bronce, madera y
hierro rebosan fuerza y volumen. El tacto tiene un gran
papel en la apreciación de la forma escultórica;
nos acaricia, la acariciamos. Bandada de Palomas y Cactus
en Flor, son ejemplos significativos.
La obra del maestro siempre nos toca, nos mira y nos interroga,
como su grabado titulado: ¿Quiere usted la paz?
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