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En
esta edición... |

Con motivo de la aparición de su libro Matar,
rematar y contramatar, la Revista Cromos publicó
esta maravillosa foto de Pablo Ramírez, Ux3.
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María
Victoria Uribe |
La
sangre que canta como
una gota solitaria*
Ana C. Ochoa, Periodista elpulso@elhospital.org.co |
Hay una pregunta que en todos estos años jamás
me han hecho los periodistas y que me gustaría, al fin,
que me la hicieran. Es: Cómo está usted?
Esto lo contaba Duchamp a los 79 años, engarzado quizá
entre los pegajosos signos de interrogación lanzados
por algún untuoso periodista. La directora del Instituto
Colombiano de Antropología e Historia, María Victoria
Uribe, sí que debe saber de preguntas irritantes y repetidas.
La investigadora de la antropología de la inhumanidad
y la violencia; la historiadora, la arqueóloga, la pintora,
la mujer del teatro y de la música
ella, a la que
están entrevistando desde los 20 años, sí
que debe saber lo que significa responder las mismas preguntas
de los periodistas y no se entiende cómo no se altera
cuando ve aparecer en el paisaje la peinada curva de un signo
de interrogación, ay, con ese punto en la punta que hace
que el preguntador, en ademán petrificado, haga siempre
aquella pausa solemne. A ella la están entrevistando
desde los 20 años por una circunstancia de la que no
quiere acordarse. Y desde esa época, en la que decían
que se parecía a irrefutables bellezas desmaquilladas
como Mia Farrow !que yo no me parezco a nadie, hombre!-
no le han dejado de preguntar por el mismo dato que a ella la
exaspera, un dato que echa chispas entre las negruras de los
párrafos. Un dato insolente como su belleza. Un dato
andariego que también se nos metió a nosotros
en la mochila y entonces, no aseguramos nada, tal vez se salga
por un descosido y se despeñe inevitablemente, con todos
sus cristales, unos párrafos más abajo. Pero,
silencio. Silencio ya. Entra el rumor de este país por
sus ventanas rotas. |
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Sobre antropología
de la inhumanidad, saldrán un artículo suyo
publicado por la Revista Public Culture de la Universidad
de Chicago y un libro en Francia publicado por la editorial
Calman Levy.
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Un
grupo de indígenas marchaba hacia la Finca Capacete para
reclamar un toro de la comunidad robado presuntamente por alguien
de la Finca. El grupo fue interceptado por cerca de 100 hombres.
Y varios de sus integrantes fueron asesinados. En otro
lugar, las víctimas fueron sacadas de sus dormitorios
y obligadas a tenderse boca abajo en el patio para ser acribilladas.
Los cadáveres fueron hallados en un precipicio.
En Samaná las víctimas fueron asesinadas
mientras esperaban un cadáver. Otro día
las víctimas fueron sacadas de un taller de mecánica
donde trabajaban y halladas atadas de pies y manos, muertas
cerca a la represa.
Enterrar y callar, así llamaron María
Victoria Uribe y Teófilo Vásquez su polémica
investigación sobre las masacres ocurridas en Colombia
entre 1980-1993. Los códigos éticos que
se manejan en Colombia no son católicos. Son profundamente
paganos, ha dicho María Victoria. Con lo
que tupe tapa, dice el refrán. O el que peca
y reza empata. No hay culpa a la hora de matar,
rematar y contramatar, como tituló ella otra de sus obras
sobre la violencia, consideradas esenciales para comprender
la historia contemporánea del país.
Sobresalen también investigaciones como Limpiar
la tierra. Guerra y poder entre esmeralderos y otras actuales
y de gran valor, que antes de mencionarlas merecen este preámbulo
afectuoso: María Victoria ha sido compañera
en este camino intelectual, es una mujer maravillosa, brillante
y muy estudiosa a la que respeto enormemente, comenta
María Teresa Uribe de Hincapié, la maestra e investigadora
que ha marcado nuestra época con sus contribuciones fundamentales
al estudio de la violencia en Colombia. María Victoria
se ha metido con lo más doloroso, con la compleja antropología
de la muerte y de la violencia y con esa pregunta terrible:
¿Por qué nos matamos? Ella ha hecho una labor
valiosa como investigadora y su impulso a la renovación
de estas disciplinas de estudio desde el Instituto Colombiano
de Antropología e Historia, merece todo el reconocimiento. |
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Hace ahora un estudio comparado de tres
procesos insurgentes en Sri Lanka, Colombia e Irlanda del
Norte.
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Imagen a partir de una foto de Hernán Díaz. |
*Son
numerosas las publicaciones de María Victoria Uribe ¿Escribe
algo ahora?
Sí, quisiera mencionar tres publicaciones recientes.
Sobre la antropología de la inhumanidad van a salir un
artículo publicado por la Revista Public Culture de la
Universidad de Chicago y un libro en Francia publicado por la
editorial Calman Levy.
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En
ambos me ocupo de los procesos de animalización y deshumanización
que circundan a las masacres tanto de la violencia como contemporáneas.
Se trata de un análisis que podría ubicar en la
frontera entre la antropología del cuerpo y el ritual
y el psicoanálisis.
El otro tema que me ocupa actualmente es el de mi tesis de doctorado.
Se trata de un estudio comparado de tres procesos insurgentes
en Sri Lanka, Colombia e Irlanda del Norte. En él comparo
las estructuras de oportunidades políticas que dieron
origen a los Tamil Tigers de Sri Lanka, a las FARC de Colombia
y al IRA de Irlanda del Norte. Se trata de un estudio muy particular
dadas las características disímiles y complejas
de los tres procesos de formación nacional.
Los primeros libros de María Victoria Uribe forman parte
de otras búsquedas. Están por ejemplo su Estatuaria
del Macizo Colombiano y otras investigaciones que se han
vuelto referentes de estudio importantes. Pero de la arqueología
de la cultura agustiniana, de los sarcófagos, de la Pendiente
de Lavapatas, de Piedra Tajada o Monterredondo, de las regiones
volcánicas y las rutas antiguas de San Juan de Santa
Gertrudis o el Sabio Caldas
María Victoria Uribe
pasó a los territorios de las masacres, donde también
tantas teorías han derramado su sangre de corazón
destartalado.
*Hace unos años en entrevista
con Daniel Samper, usted dijo: si no encuentro una función
social me salgo de esto. ¿La encontró?
Sí, la encontré en el momento en que dejé
la arqueología y opté por estudiar sociedades
vivas. A pesar de haber militado en la arqueología social
liderada por el arqueólogo peruano Luis Guillermo Lumbreras,
nunca le encontré el sentido social a esa ciencia. En
cambio cuando se trabaja cara a cara con gente viva que puede
controvertir las construcciones que uno como antropólogo
hace, el asunto es a otro precio.
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No cambio nada por
ver un Hamlet o un Macbeth en versión clásica
o de vanguardia, me gustan Becket, Heiner Muller y el teatro
contemporáneo en general.
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*Se
habla de antropología y modernidad, de cambio en los
objetos de estudio, en la mirada exotizante frente a lo indígena,
etc. ¿Qué desafíos tiene la antropología
hoy?
Durante los últimos diez años la antropología
colombiana rompió los paradigmas con que venía
trabajando desde la época de los pioneros. Se amplió
el objeto de estudio que estuvo centrado en los indígenas
para incorporar otras poblaciones, otros temas, otras miradas.
La antropología hoy por hoy es una de las ciencias sociales
más dinámicas y de ello dan testimonio la proliferación
de carreras en el país, la creación de un doctorado
en antropología por parte de la Universidad del Cauca
y del Instituto Colombiano de Antropología e Historia
y la gran cantidad de publicaciones. Los desafíos son
muchos pues la antropología debe seguirle el ritmo al
país, analizar fenómenos nuevos como el desplazamiento
forzado, las nuevas modalidades del poder, las transformaciones
por las que atraviesan los movimientos sociales, etc.
* ¿Qué destacaría
de la labor del Instituto Colombiano de Antropología
e Historia que usted dirige?
En primer lugar el esfuerzo que hemos hecho investigadores y
personal administrativo, por cualificar el nivel profesional
y por potenciar la investigación. Los investigadores
del ICANH tienen casi todos doctorado y los que no los tienen
están en proceso de obtenerlo. Han logrado construir
redes tanto nacionales como internacionales que vinculan al
Instituto con instituciones prestigiosas y están embarcados
en una dinámica de publicaciones ágil y pertinente.
Otra cosa que vale la pena destacar es la pelea que hemos dado
para convertir el patrimonio arqueológico en un tema
nacional. Eso nos hace sentir orgullosos. Logramos inscribir
el tema en el imaginario de los colombianos.
*¿Es satisfactoria la vida académica?
Creo que es muy estimulante cuando uno logra establecer interlocución
con otras personas con quienes se comparten intereses. Eso en
Colombia no es fácil. Somos una comunidad académica
cerrada, aislada, llena de resquemores y prevenciones. Finalmente
creo que la experiencia es solitaria y que uno ante eso tiene
dos opciones: convertir ese semimonólogo en algo productivo
o aislarse y llenarse de amarguras. Abundan los ejemplos para
un lado y para el otro. Yo personalmente me considero afortunada
pues considero que la vida académica me ha enriquecido
y me ha hecho crecer.
*Además de estudiar antropología
y hacer maestría en historia también estudió
artes plásticas
Justamente le decía en estos días a mi amigo Gonzalo
Sánchez que sino fuera por el teatro, la música
y la pintura, la vida no tendría sentido. En ese orden.
Yo sigo dibujando, oigo música con una particular intensidad
y considero que el teatro es el único espacio que le
quedó al ser humano en el siglo XXI para seguir siendo
humano. Cuando era más joven leía mucha poesía.
En fin, si hubiera más tiempo. |
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María Victoria
ha sido compañera en este camino intelectual, es una
mujer maravillosa, brillante, a la que respeto enormemente,
comenta María Teresa Uribe de Hincapié
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¿Hace
teatro?
Nunca, pero voy mucho a teatro. Mis dos mejores amigos son dos
hermanos que hacen teatro y ha sido través de ellos que
he podido vivir hasta muy adentro lo que es el teatro contemporáneo.
No cambio nada por ver un Hamlet o un Macbeth en versión
clásica o de vanguardia, me fascina Becket, Heiner Muller,
el teatro contemporáneo en general. Creo que en Colombia
hemos sido muy privilegiados por ser sede del Festival Iberoamericano
de Teatro que ha traido a los mejores directores del mundo.
*Leí en alguna revista de su
admiración por el menos editado pero, en opinión
de algunos, el mejor de los poetas colombianos: Aurelio Arturo.
¿Está muy cerca de la literatura?
Aurelio Arturo es uno de los mejores poetas líricos,
junto con Rilke y, por qué no, Rulfo. El libro de poemas
de Arturo que más me gusta es Morada al Sur. Para mí
Aurelio Arturo es la versión poética de Paul Klee,
otro gran artista lírico. Juan Rulfo es alguien que me
fascina, me inquieta profundamente. Leo Altazor de Huidobro
con suma frecuencia, de hecho le hice algunas ilustraciones.
Malraux, Pavese, Schob, Durrell (el cuarteto, no sus obras posteriores).
No compro casi literatura porque es poco el tiempo que tengo
para leer algo distinto a lo que debo leer para mis investigaciones,
sin embargo, regreso siempre a los mismos libros. Lacan, Zizek,
Dolto, por el lado del psicoanálisis. Tengo muchos libros
sobre budismo zen y otra de mis pasiones es leer los koanes
o adivinanzas con las cuales los maestros le quiebran la capacidad
racional a sus alumnos.
*¿Es Colombia, como decía
Fernando González, una 'tierra de gerentes'? Sí
es posible ser hoy antropólogo en ejercicio o arqueólogo
o historiador?
Cada vez es más dificil vivir en Colombia. Sea uno antropólogo,
gerente, campesino, ama de casa o lo que sea. Vivir en Colombia
es un permanente acto de supervivencia, a nivel físico
y a nivel emocional. |
El
dato.
María Victoria Uribe
Alarcón, una atípica y bella reina de belleza.
Periódico El Tiempo (archivo).
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Admiro mucho el trabajo
de ustedes en el Hospital Universitario San Vicente
de Paúl,
afirmó María Victoria Uribe.
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Es lo
único que me hace poner colorada. Es un poco
ridículo, le confesó a Daniel Samper
siendo ya una arqueóloga reconocida. El reinado
aquel se volvió el dato, la curiosidad
que llenó, en su momento, páginas de prensa
sobre una bella rubia de cara lavada que multiplicaba
las cosechas colombianas de adjetivos. Las descripciones
caían por gajos: tierna, simple, frágil,
dura, con una especie de silencio doloroso detrás
de todo lo que dice. Un misterio encarnado
en la bellísima invención de su cuerpo,
de sus movimientos, de su manera de cruzar las piernas,
de su voz, de su corte de pelo .(1).
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¿Y sus medidas? Yo que voy
a saber
y ni se le ocurra ponérmelas, contestaba.
No crean en nada de lo que dicen de mí.
No soy de serenatas, anillito de perlas y todas esas
tonterías. Y, mejor, se clavaba en la piscina
y hablaba de su mamá que no es una larva
porque trabaja para ganarse la vida, de un gran
danés que le envenenó la vieja loca que
vivía enfrente, de gatos perdidos, garrapatas,
gusanos y de un caballo carmelita y joven, como ella. De un
caballo que tenía el nombre que merecía su dueña:
Pólvora. Han dicho siempre que María
Victoria es explosiva y que algo fascinante, que ocurre muy
adentro, dejan filtrar sus ojos. Los más dóciles
lo han llamado inteligencia, esa chispa que la providencia
repartió con tan prudente mezquindad (2). Algo
tiembla más allá de la inteligencia. Los poetas
lo dicen mejor, como ocurre con su leído Aurelio Arturo,
que amaba cantar a toda cosa loable bajo el cielo,
cantar a los cuatro vientos, a los caballos con soles en las
ancas y al misterio de aquellas criaturas en cuyo ojo
líquido habita una centella.
Y oigo una voz que dice: Eres el potro más bello
en tierras de tu padre.(3)
(*)Morada al sur de Aurelio Arturo,
uno de sus poetas preferidos.
1- Prebiografía de una reina, Alvaro Burgos
2- Alberto Lleras Camargo
3- Morada al sur, Aurelio Arturo
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| Ocioso
lector |
| Programas musicales
de León de Greiff |
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Canciones inspiradas
en textos de Shakespeare, series radiales sobre Goethe y Beethoven,
especiales sobre Mussorgsky
muchos y sorprendentes fueron
los libretos que, de 1940 a 1961 aproximadamente, escribió
León de Greiff para sus programas musicales semanales
transmitidos por la Radiodifusora Nacional de Colombia, emisora
que, por cierto, contribuyó a fundar el primero de
febrero de 1940.
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La
Editorial Universidad de Antioquia publicó este excelente
material en impecable edición, con la ayuda de un grupo
de melómanos encabezados por el Doctor Darío Valencia
Restrepo. Cuenta Hjalmar de Greiff en la presentación,
que todas las obras programadas durante esos años estaban
grabadas en los perhistóricos discos de 78 revoluciones
por minuto (cada cara duraba unos 3). Había muchas dificultades
en la consecución de los discos, entre otras cosas por
la guerra, y no era posible conseguir en grabaciones, por ejemplo,
las Sinfonías 3a,6a,7a,8a y 9a de Mahler. La gran Novena
Sinfonía de Beethoven podía ser escuchada gracias
a la versión dirigida por Jochum que tenía León
de Greiff en su discoteca personal.  |
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3 de las 16 obras de Bellas
Artes robadas hace 23 años al Museo Nacional de Bellas
Artes en Buenos Aires, fueron recuperadas en Francia. Ellas
son: Camino del recodo, una acuarela de Cézanne;
Retrato de joven con cinta azul, óleo de
Renoir y El grito, grafito sobre tela de Gauguin.
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100
años de nacimiento cumple la más original
de las Ocampo, la enigmática escritora y traductora Silvina
Ocampo, esposa de Adolfo Bioy Casares y hermana de Victoria,
cuya obra se reedita ahora con una valoración que no
tuvo en vida de la artista. Recomendada su poesía completa.
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15 años
lleva como profesora de literatura de la Universidad Central
de la Florida, la sobrina del mayor intelectual mexicano:
Alfonso Reyes. La escritora Marta del Río, publica
ahora, con el Fondo de Cultura Económica, una esperada
novela basada en episodios familiares llamada La utopía
de María.
2 datos relacionados
con el Caro y Cuervo: La biografía que pretendía
escribir sobre Cuervo Fernando Vallejo y que ha causado
gran entusiasmo, aunque parece ser un proyecto abandonado
por el autor. Y la precaria situación del Instituto,
que amenaza con su supervivencia. Mientras tanto, 4 investigaciones
atractivas desarrolla el Departamento de Literatura Hispanoamericana
del Instituto: Historia social de la literatura colombiana,
El modernismo en Colombia, Estudio sobre la obra de Eduardo
Caballero Calderón y Presencia de la mujer adolescente
en la obra de Gabriel García Márquez.
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