MEDELLÍN,   COLOMBIA,   SURAMÉRICA    AÑO 16    No. 209  FEBRERO DEL AÑO 2016    ISSN 0124-4388      elpulso@elhospital.org.co

 

Reflexión del mes

El trabajo científico (fragmento)

"El científico no estudia la naturaleza por la utilidad que le pueda reportar; la estudia por el gozo que le proporciona, y este gozo se debe a la belleza que hay en ella. Si la naturaleza no fuera hermosa, no valdría la pena su estudio, y si no valiera la pena conocerla, la vida no merecería ser vivida. Por supuesto que no hablo aquí de aquella belleza que impresiona los sentidos, la belleza de las cualidades y apariencias; y no es que desprecie esta belleza (lejos de mí tal cosa), pero no es esta la propia de la ciencia; me refiero a aquella profunda belleza que surge de la armonía del orden en sus partes y que una pura inteligencia puede captar. La belleza intelectual se basta a sí misma, y es por ella, más que quizá por el bien futuro de la humanidad, por lo que el científico consagra su vida a un trabajo largo y difícil”.
Henri Poincaré (1854-1912). Prestigioso polímata: matemático, físico, científico teórico y filósofo de la ciencia. Es descrito a menudo como el último “universalista”, capaz de entender y contribuir en todos los ámbitos de la disciplina matemática. En 1894 estableció el grupo fundamental de un espacio topológico. Destacó por su definición del problema de los 3 cuerpos y sus contribuciones a la teoría de la relatividad.
 
Aporía de la eutanasia en Colombia
José Humberto Duque Z., MD Filósofo y bioeticista. Miembro de los Comités de Ética de San Vicente Fundación
El término aporía en el Diccionario de la Real Academia Española de la lengua significa “enunciado que expresa o contiene una inviabilidad de orden racional”. Pues bien, en este artículo me propongo demostrar por qué la eutanasia es inviable hoy en Colombia.
En primer término es inviable por la amplia resistencia de los médicos a participar como agentes responsables de decidir y actuar para producir la muerte a un paciente mediante la eutanasia. Unos cuantos por convicciones filosóficas y religiosas, pero otros porque no quieren ser culpables de homicidios, así sean piadosos, y muchos otros por temor al desprestigio y a someterse a eventuales procesos judiciales para justificar su actuación.
En segundo lugar, existen multiplicidad de alternativas de apoyo psicológico, espiritual, familiar y farmacológico para afrontar el dolor y el sufrimiento, que demuestran su eficacia cuando se aplican con rigor científico y ético; un ejemplo son los cuidados paliativos, cuando éstos se prestan con integridad, con calidad y con alto grado de responsabilidad. Estos recursos no existían ni en la época de Sócrates, ni de Séneca, ni de Tomás Moro ni de Stuart Mill, quienes entre muchos otros, justificaron la eutanasia con argumentos filosóficos como alternativa al sufrimiento humano insoportable.
La presencia de tales alternativas modernas al sufrimiento y al dolor, hacen inviable la eutanasia como solución.
Por otra parte, la eutanasia en Colombia es inviable porque persisten serias dificultades científicas y filosóficas generadoras de profundas incertidumbres para definir un pronóstico de muerte en “tiempo relativamente breve”, muy pocos casos de pacientes prácticamente agónicos podrían ser pronosticados como cercanos al final de sus días, y para estos pacientes la sedación controlada puede contribuir a una muerte digna.
Los conflictos de intereses son otra razón de inviabilidad de la eutanasia. Con frecuencia se observan familias agobiadas por el cuidado que por meses o años exige la atención de un paciente con enfermedades crónicas, degenerativas o graves sin curación, familias que quisieran descargarse de sus obligaciones. Y no sería extraño que aseguradoras interesadas únicamente en el beneficio económico, podrían igualmente impulsar o presionar la práctica de la eutanasia en pacientes 'de alto costo' para el sistema de salud.
Tampoco es viable en Colombia la eutanasia porque aún no tenemos un buen desarrollo de los cuidados paliativos, ni en infraestructura y menos aún en recursos humanos entrenados, cualificados y suficientes para atender la inmensa demanda de pacientes crónicos que padecen intensos sufrimientos. Es paradójico que mientras la ley de cuidados paliativos (Ley 1733/14) propone su desarrollo, esta normativa ni se aplica, ni el Estado la impulsa o favorece, pero simultáneamente y con fundamento racional se exige que a los pacientes candidatos a la eutanasia se les haya brindado la oportunidad de acceder a cuidados paliativos de calidad. Por lo tanto, mientras en Colombia no existan cuidados paliativos de calidad y accesibles, no es viable la eutanasia.
Parte de la misión médica está en
evitar la medicalización inequitativa de la muerte
por incentivos perversos, lo cual incrementa el
sufrimiento humano, prolonga la agonía y genera
sobrecostos al sistema de salud.
Tampoco será viable la eutanasia mientras no se definan mecanismos seguros de control de abusos frente a los derechos humanos de las personas más vulnerables de la sociedad. Un procedimiento de esta envergadura no debe ser dejado por el Estado al arbitrio de caprichosos deseos de acabar con vidas mal llamadas 'desechables'. Basta recordar lo sucedido en una universidad del norte del país hace algunos años, cuando se denunció el homicidio de indigentes y habitantes de calle para disponer de cadáveres para el estudio de anatomía en una prestigiosa facultad de Medicina.
Otros cuestionamientos de orden práctico pero de gran importancia, son los siguientes: ¿Con qué criterios clínicos se puede hacer el pronóstico de “muerte inminente” en pacientes oncológicos y no oncológicos? ¿Con qué criterios técnico-científicos, socio-culturales y éticos podemos valorar la autonomía de un paciente para saber que su solicitud de eutanasia es tan libre como se desea? La dificultad para responder con acierto estas preguntas también es razón de inviabilidad de la eutanasia en Colombia.
En Holanda, estadísticas de los últimos años advierten que solo 3% del total de muertes ocurren por eutanasia, país éste donde la promoción y permisividad legal para este procedimiento llevan décadas. Siendo así, ¿será para Colombia una prioridad de salud pública la obligación de ofrecer la eutanasia en los planes de beneficios del sistema de salud, cuando muchos se mueren todavía en las puertas de los hospitales? Estimo que tampoco por esta razón podría ser viable la eutanasia en Colombia, existiendo prioridades como la real cobertura de servicios de salud de buena calidad a los más pobres.
Debemos reconocer la importancia de la autonomía médica y de la autorregulación para que los médicos puedan asumir con ética su misión ante los imponderables dilemas que pone día a día un ejercicio compasivo, honesto y responsable de su profesión. Parte de dicha misión está en evitar la medicalización inequitativa de la muerte por incentivos perversos, lo cual incrementa el sufrimiento humano, prolonga la agonía y genera sobrecostos al sistema de salud, desperdiciando recursos que mejor utilizados podrían servir para salvar muchas vidas recuperables, situación que constituye motivo de presión política para exigir la práctica de la eutanasia. Pero al mismo tiempo debemos preguntarnos qué tan viable es que las autoridades colombianas dejen morir los hospitales y con ellos a los pacientes que pueden y deben vivir. Estas sí que son las aporías que debiéramos atender con prioridad.
 
 
De la vida real en el sistema de salud
Redaccuión El Pulso
Solo puede respirar en Medellín
Paciente de 34 años, con Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC) con exacerbación aguda, urge requerimiento de oxígeno de alto flujo pues necesita de 8 a 10 litros por minuto. Antes de la hospitalización residía en el municipio de Itaguí, en casa de su suegra con su compañera; al ser hospitalizado se solicitó el oxígeno a su aseguradora, el cual fue entregado en el domicilio enunciado.
Tras una hospitalización prolongada, le informan que ya no podían recibirlo por ruptura de la relación sentimental, él no tiene familiares en Medellín, solo cuenta con su madre residente en el municipio de Yolombó, la cual insiste en que no tiene dónde ubicarse en Medellín. Se solicita a la EPS que le suministren el oxígeno en Yolombó, pero responde que el proveedor solo va allí cada 15 días y que el paciente si es manejado con pipeta debe recibir por lo menos 3 al día, lo que exigiría la entrega aproximada en el hogar de 45 pipetas para 15 días. Finalmente la EPS decide ubicar al paciente en un hogar de paso, donde le suministrarán el oxigeno de alto flujo mientras la madre consigue un lugar para permanecer en Medellín y poder cuidarlo.
Recién nacido vivo, aparece “muerto” en Fosyga
Bebé indígena recién nacido, proveniente del municipio de Zaragoza (Antioquia), es ingresado a la Unidad de Cuidados Intensivos en el Hospital Infantil. La EPS se niega a afiliarlo al Sistema General de Seguridad Social en Salud (SGSSS), porque en el Fosyga registra como fallecido en el número del registro civil. La familia tuvo que interponer tutela.
Chocó no asume anti-coagulación de gestante
Mujer de 40 años con gestación de 10 semanas y trombosis venosa profunda. Reside en el municipio de Condoto (Chocó), tiene dificultades de aseguramiento, pues la EPS Comfachocó la desvinculó tras el fallecimiento de su compañero hace 8 meses. Requería garantizarse anti-coagulación, pero el ente territorial (Departamento de Chocó) no se hace responsable.
Mujer con cáncer, sin tratamiento y sin acompañante
Una paciente de 58 años residente en el municipio de Turbo, Urabá antioqueño, de escasos recursos, con diagnóstico de tumor maligno de exo-cérvix (cuello uterino), no cuenta con soporte social en Medellín. Previo al ingreso el compañero logró por medio de tutela, la garantía de tratamiento, alojamiento y alimentación para ella y el acudiente en Medellín, ya que la EPS del régimen subsidiado no cuenta en el municipio de residencia con recursos para atender los requerimientos de la paciente. Ocho días después del ingreso al Hospital aún no se recibía respuesta en relación con el alojamiento y alimentación del acompañante, pese a la gestión diaria y permanente intentando obtener la autorización del recurso; incluso él tuvo que entablar desacato, pero sigue esperando.
Dificultades para cuidar preso enfermo en casa
A un joven de 19 años con secuelas de trauma encéfalo-craneano severo, con detención domiciliaria, la EPS le dificulta la garantía del tratamiento ambulatorio (atención domiciliaria, insumos y otros requerimientos para recobrar la salud). Madre muy comprometida y excelente cuidadora de su hijo, pero con las limitantes para la gestión de lo que el paciente requiere ante su EPS.
Adicto sin red de apoyo
Un paciente de 38 años con diagnóstico de Trastorno Afectivo Bipolar y consumidor de sustancias psicoactivas con múltiples reingresos a la institución hospitalaria, presenta baja adherencia al tratamiento y no tiene red de apoyo socio-familiar comprometida con el cuidado. La madre manifiesta estar cansada y no querer saber nada de su hijo.
Cedulado a los 25 años para afiliarlo a salud
Ingresa al Hospital en Medellín un joven de 25 años, identificado solo con tarjeta de identidad, desempleado, sin red de apoyo para su cuidado, quien pasa la noche en hoteles cuando tiene con qué pagar el cuarto. Durante la estancia hospitalaria se ubicó a la madre del paciente en el municipio de Betulia (Antioquia), quien relata que el joven se alejó del hogar y nunca realizó el trámite de cédula ni de afiliación al sistema de salud. Se hace contacto con la Registraduría (Opadi) para conseguir cédula y afiliarlo a una EPS. Actualmente se está en proceso de garantizar continuidad en el tratamiento del paciente.
 
  Bioética
Ética: lo moralmente necesario
Ramón Córdoba Palacio, MD
El libro bíblico de “La Sabiduría” nos enseña en el Capítulo 6: «Oíd, pues, reyes, y entended. Aprended, soberanos de los confines de la tierra (1). Estad atentos los que gobernáis multitudes y estáis orgullosos de la muchedumbre de vuestros pueblos… (2) Porque un juicio implacable espera a los que mandan (5). Al pequeño, por piedad, se le perdona, pero los poderosos serán poderosamente castigados (6)».

Evidente, contundente y actual la lección de ética que proclama el libro de “La Sabiduría” en el citado capítulo 6 para el hombre del siglo XXI. Una ligera reflexión nos demuestra que hemos perdido la más elemental noción de respeto intrínseco por la vida y la dignidad del ser humano, cualquiera sea su edad, sexo, origen étnico, creencias religiosas, ideal político, trabajo que desempeñe, etc.
Igual que el hombre de las cavernas vemos en el otro ser humano, en el prójimo, un contendor, y en el animal irracional, un patrimonio: se considera de más trascendencia, de mayor importancia, evitar una corrida de toros que el aborto de un niño, condenado a morir -sin defensor, así sea de oficio-, por un delito en el cual no es posible que haya participado; con inusitada frecuencia se atiende en cuestiones de salud más oportuna y cuidadosamente a las mascotas que a sus dueños, etc. La lista se haría interminable.
Recordemos que la ética juzga la conducta que libremente adopte el ser humano en cada instante de su existencia, pues quiéralo o no, ésta, su existencia, no se le otorga como algo determinado sino que él tiene que decidir, insistimos, en cada instante de su vida, cómo actuar. Su decisión es juzgada según los principios universales e inmodificables, antropológicos, del Bien y del Mal. Su decisión implica necesariamente responsabilidad ética, aunque no siempre legal y social.
« […] La ética propone reglas que deben ser pautas de nuestra conducta; no ha de orientarse conforme a la capacidad del hombre, sino mostrar aquello que es moralmente necesario», nos enseña Immanuel Kant.
1. Biblia de Jerusalén. Bruxelles (Belgium): Desclée de Brouwer, 1967. p. 884..

NOTA: Esta sección es un aporte del Centro Colombiano de Bioética -Cecolbe-.
 

Maestro, ¿qué es eterno?

Los paros nacionales, sólo así hacen caso el gobierno y los empresarios. Paros generales en mayo de 1947, abril de 1948 y noviembre de 1949 aplastados por el gobierno conservador, como las jornadas estudiantiles de 8 y 9 de mayo del 54 y mayo del 57. El mayor paro cívico nacional, 14 de septiembre del 77, por aumento salarial, tierra para los campesinos, contra el Estado de Sitio y otras consignas, Paro Nacional Agrario en 2013, los eternos paros de maestros y el reciente Paro Nacional del 24 de enero contra el bajo aumento del salario mínimo, contra el alza del IVA y el 4 por mil. Pero es más eterna la injusticia, pequeño saltamontes.

 
 











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